Los dones, frutos y carismas son manifestaciones y regalos del Espíritu Santo. Los dones guían nuestra santificación personal, los carismas se otorgan para servir a la comunidad y evangelizar, y los frutos son las virtudes visibles que resultan de la acción divina en nuestras vidas.
1. Los 7 Dones del Espíritu Santo
Son gracias permanentes que perfeccionan las virtudes y nos hacen dóciles a la voz de Dios.
Sabiduría: Permite juzgar las cosas según la perspectiva de Dios.
Entendimiento: Ayuda a profundizar en las verdades de la fe.
Consejo: Ilumina para actuar rectamente en lo cotidiano.
Fortaleza: Otorga valor para superar las dificultades.
Ciencia: Capacidad de comprender la creación y el actuar divino.
Piedad: Fomenta una relación filial y amorosa con el Padre.
Temor de Dios: Infunde respeto y evita ofender a Dios por amor.
2. Los Frutos del Espíritu Santo
Son perfecciones o virtudes que el Espíritu Santo forma en el creyente como primicias de la gloria eterna. Según la tradición de la Iglesia católica se enumeran doce:
Caridad, gozo, paz, paciencia.
Longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre.
Fe, modestia, continencia, castidad.
3. Los Carismas
Son habilidades o manifestaciones espirituales extraordinarias, temporales o continuas, otorgadas para la edificación y el bien común de la comunidad. Según las cartas de San Pablo (1 Corintios 12), entre los más conocidos destacan:
Don de lenguas e interpretación.
Dones de sanación y milagros.
Profecía y discernimiento de espíritus.

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