jueves 01 2026

VIERNES 2 DE OCTUBRE DE 2026 -- Lucas 10, 13-16.-- CIUDADES INCRÉDULAS

 Tiempo Ordinario


Creer en los milagros que  Cristo va cumpliendo cada día de nuestra vida.





Del santo Evangelio según san Lucas 10, 13-16









«¡Ay de ti, Corazin! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que, sentados con sayal y ceniza, se habrían convertido. Por eso, en el Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras. Y tú, Cafarnaúm, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta el Hades te hundirás! «Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado».


Oración

Gracias, Señor, por tu amor y por el prodigio que me das, en este momento, al invitarme a dialogar contigo en esta meditación. Confío en Ti, Señor, y humildemente pongo mi mente, mi corazón, mi vida, en tus manos.


Petición

Jesús, ayúdame a guardar el silencio necesario para poder escucharte.


Meditación del Papa 

Cuando nosotros estamos en tentación, no escuchamos la Palabra de Dios: no escuchamos, no entendemos, porque la tentación nos cierra, nos quita cualquier capacidad de previsión, nos cierra cualquier horizonte, y así nos lleva al pecado. Cuando estamos en tentación, solamente la Palabra de Dios, la Palabra de Jesús nos salva. Escuchar la Palabra que nos abre el horizonte... Él siempre está dispuesto a enseñarnos como salir de la tentación. Y Jesús es grande porque no solo nos hace salir de la tentación, sino que nos da más confianza.


Esta confianza es una fuerza grande, cuando estamos en tentación: el Señor nos espera, se fía de nosotros así, tentados, pecadores, siempre abre horizontes. Y viceversa, el diablo con la tentación cierra, cierra, cierra. (Cf. S.S. Francisco, 18 de febrero de 2014, homilía en Santa Marta)


Reflexión

¡Ay de ti, que has visto muchos milagros y no te has convertido! Son muy duras las palabras de Cristo contra estas dos ciudades, ciudades que nos pueden representar si no creemos en los milagros que Cristo va cumpliendo cada día de nuestra vida.


¿Qué milagros ha hecho y no he creído? Cada uno en su vida personal puede decir cuántos son los milagros que Dios ha hecho en su propia vida, pero los más comunes son la Eucaristía, la conversión de nuestros corazones, las casualidades que no tienen otro fundamento que el querer de Dios, nuestra propia vida cuando hemos estado en riesgo de morir...


Lo que nos pide Cristo en este evangelio es que reflexionemos sobre todos esos milagros, esas gracias que Dios nos va dado, para que se las agradezcamos como verdaderos hijos, que aman a su Padre. Seamos agradecidos y pidamos la gracia de ver todo lo que Dios nos ha dado.


Propósito

Poner en mi agenda de actividades, el día en que voy a ir a confesarme.


Diálogo con Cristo

Señor, hazme darme cuenta que para escuchar y poder responder a tu llamada, debo limpiar mi mente y mi corazón en el sacramento de la confesión. No soy digno de ser tu discípulo misionero, por eso te pido me ayudes a crecer en la sinceridad y en la honestidad, para que sepa aprovechar los medios espirituales que me ofrece tu Iglesia


Por: José Rodrigo Escorza | Fuente: Catholic.net












HORA SANTA : COMUNIÓN ESPIRITUAL








Comunión Espiritual


Creo, Jesús mío,

que estáis realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar.

Os amo sobre todas las cosas

y deseo recibiros en mi alma.

Pero como ahora no puedo recibiros sacramentado,

venid al menos espiritualmente a mi corazón.

Y como si ya os hubiese recibido,

os abrazo y me uno del todo a Ti.

Señor, no permitas que jamás

Me aparte de Ti. Amén.


(San Alfonso María de Ligorio)


 



Alma de Cristo


Alma de Cristo, santifícame.


Cuerpo de Cristo, sálvame.


Sangre de Cristo, embriágame.


Agua del costado de Cristo, lávame.


Pasión de Cristo, confórtame.


¡Oh, buen Jesús!, óyeme.


Dentro de tus llagas, escóndeme.


No permitas que me aparte de Ti.


Del maligno enemigo, defiéndeme


En la hora de mi muerte, llámame.


Y mándame ir a Ti.


Para que con tus santos te alabe.


Por los siglos de los siglos. Amén


Fuente :   www.vaticannews.va

ORACIÓN A LA DIVINA PROVIDENCIA PARA REZAR EL PRIMER DÍA DEL MES

 

 

 

 

 


 

 

 

Como una bella tradición que hemos recibido de nuestros mayores, los católicos encendemos una vela en nuestro hogar cada primero de mes y la dejamos consumirse en honor a la Divina Providencia. Esta es una oración para rezar y encomendarse mientras encendemos esa vela.

 

En esta oración a la Santísima Trinidad agradecemos a Dios todo lo que nos da como nuestro Padre bueno. Y en ella también le pedimos humildemente que durante el mes no nos falte lo necesario.

 

De acuerdo con la tradición, en ese día también vamos la Iglesia, participamos en la Misa de la Divina Providencia, oramos ante la imagen de la Santísima Trinidad y depositamos tres monedas en la alcancía especial que suele tener tres ranuras para la ofrenda.

 

La palabra “providencia” viene del Latín y significa “ver por”. Por eso se dice que los papás tienen providencia sobre sus hijos, pues siempre están viendo que no les falte salud, educación, comida. Ni siquiera esperan a que los hijos lo pidan. De la misma forma, Dios, que es Amor, está al pendiente de nuestras necesidades, y cuando le pedimos con humildad, Él las resuelve con generosidad.

 

Oración para encender la vela a la Divina Providencia

 

 

¡Oh Divina Providencia!

¡Concédeme Tu clemencia y Tu infinita bondad!

Arrodillado a Tus plantas

a Ti caridad portento.

Te pido para los míos:

casa, vestido y sustento.

Concédeles salud y

llévalos por el buen camino

y que sea siempre la virtud

la que los guíe en su destino.

Tú eres toda mi esperanza.

Tú eres el consuelo mío,

en Ti creo, en Ti espero y en Ti confío.

Tu, Divina Providencia se extienda en cada momento,

para que nunca nos falte:

casa, vestido y sustento,

ni los santos Sacramentos en el último momento.

Amén.

 

Fuente :   Diócesis de Tenancingo

Agregado por :  Sonia Jazmín

miércoles 30 2026

JUEVES 1 DE OCTUBRE DE 2026 -- Lucas 10, 1-12. -- LA MIES ES MUCHA

Tiempo Ordinario.  

Parábolas


Prepara el camino de Jesús el que cada día despierta con la ilusión de saberse elegido por  Cristo.




Del santo Evangelio según san Lucas 10, 1-12








En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir. Y les dijo: La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino. En la casa en que entréis, decid primero: "Paz a esta casa." Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros. Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; curad los enfermos que haya en ella, y decidles: "El Reino de Dios está cerca de vosotros." En la ciudad en que entréis y no os reciban, salid a sus plazas y decid: "Hasta el polvo de vuestra ciudad que se nos ha pegado a los pies, os lo sacudimos. Pero sabed, con todo, que el Reino de Dios está cerca." Os digo que en aquel Día habrá menos rigor para Sodoma que para aquella ciudad.


Oración introductoria

Señor Jesús, gracias por esta oportunidad de poder dialogar contigo en la oración. Tú lo sabes todo, sabes que quiero responder a la misión que me has encomendado, porque la cosecha es mucha para tan pocos misioneros. Te ofrezco toda mi atención y confío en que me darás las gracias necesarias para dedicarme a trabajar con mucho entusiasmo y amor en la extensión de tu Reino.


Petición

Señor, concédeme la gracia de aceptar tus indicaciones para ser un auténtico discípulo y misionero de tu Iglesia.


Meditación del Papa

Jesús envía a setenta y dos discípulos a la gran mies que es el mundo, invitándoles a rezar para que el Señor de la mies, mande obreros a su mies; pero no les envía con medios potentes sino "como corderos en medio de lobos", sin bolsa ni cayado, ni sandalias. San Juan Crisóstomo, en una de sus homilías, comenta: Siempre que seamos corderos, venceremos y aunque estemos rodeados de muchos lobos, conseguiremos superarlos. Pero si nos convertimos en lobos, seremos derrotados, porque nos faltará la ayuda del Pastor. Los  cristianos no deben ceder nunca a la tentación de convertirse en lobos entre lobos; el reino de paz de Cristo no se extiende con el poder, con la fuerza, con la violencia sino con el don de uno mismo, con el amor llevado al extremo, también a los enemigos. Jesús no vence al mundo con la fuerza de las armas, sino con la fuerza de la Cruz, que es la verdadera garantía de la victoria. Y esto tiene como consecuencia para quien quiere ser discípulo del Señor, su enviado, el estar preparado para la pasión y para el martirio, para perder la propia vida por Él, para que en el mundo triunfe el bien, el amor, la paz. Esta es la condición para poder decir, entrando en toda realidad: "Paz a esta casa". Benedicto XVI, 26 de octubre de 2011.


Reflexión

La historia de la salvación está llena de envíos de Dios. Envía a Abraham para formar el nuevo pueblo (Gén 12,1), envía a José a Egipto para salvar vidas (Gén 45, 4-5), envía a Moisés para sacar a su pueblo de Egipto (Éx, 3,10), envía a los profetas para proclamar su voluntad y envía a multitud de ángeles para que transmitan sus designios. Cuando Jesús envía a los discípulos recalca el deseo que Dios tiene de que su mensaje llegue a los hombres a través de otros hombres.


Jesucristo envía a sus amigos a los lugares donde Él había de ir. ¡Con qué entusiasmo, con qué alegría, con qué ilusión partirían estos setenta y dos privilegiados! El solo pensamiento de que Jesús confiaba en ellos sería como una brisa fresca que les renovaba el alma cada mañana. Nosotros podemos continuar la labor que ellos comenzaron.


También hoy Jesús quiere entrar en muchos corazones y necesita de amigos -¡nosotros!- que le preparen el camino.


Preparan el camino de Jesús la madre y el padre de familia que, a pesar de sus muchos afanes, sacan todos los días unos minutos para convivir con los hijos y enseñarles con las palabras y el ejemplo las virtudes y la forma de vivir de un  cristiano.


Prepara el camino de Jesús el que con su vida honrada provoca a creer que sí se puede -¡qué hallazgo!- vivir con la honestidad que  Cristo predicaba.


Preparan el camino a Jesús esos jóvenes que tienen el valor heroico y martirial («mártir» viene del griego «testigo») de vivir con pudor y respeto al cuerpo en esta sociedad obsesionada por la libídine y que se muere de envidia ante estas almas con las agallas suficientes para librarse de la esclavitud que a ella le sofoca.


Prepara el camino de Jesús el cristiano que cada día despierta con la ilusión maravillosa de saberse elegido por Cristo para hacerle presente entre los hombres.


Prepara el camino de Jesús el cristiano que se sabe puente entre Dios y los hombres, y sabe respetar la voluntad de Dios para cada alma. También hoy el Espíritu Santo inspira caminos diferentes dentro de la Iglesia para llevarnos a Cristo. Caminos que debemos amar, defender y proteger.


Preparan el camino de Jesús las almas cansadas que se esfuerzan por sonreír con la cara y con el alma a cada día lleno de lo mismo, a cada sorpresa no del todo grata.


Propósito

Preparemos el camino de Jesús como personas agradecidas, que endulzan la vida y son recreo del cielo por su sencillez.


Diálogo con Cristo

Jesús, Tú me enseñas que quien te lleva en el corazón se llena de paz y transmite la paz. Necesito crecer en la paciencia y la humildad para ser ese instrumento que pueda llevar tu paz, donde haya desunión, egoísmo, tristeza, etc., como nos dice san Francisco de Asís que celebramos hoy. No permitas que me autoengañe «aparentando» seguir tu voluntad cuando en el fondo busco hacer siempre mi parecer.


Por: Misal Meditación | Fuente: Catholic.net










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