lunes 14 2026

MARTES 15 DE SEPTIEMBRE DE 2026 -- Lucas 2, 33-35 -- MARÍA, UNA ESPADA TE ATRAVESARÁ EL CORAZÓN


Nuestra Señora de los Dolores. Ella nos enseña la gallardía con que el  cristiano debe sobrellevar el dolor.



Por: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net





Del santo Evangelio según san Lucas 2, 33-35








Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él. Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: "Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción -¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! - a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones."


Oración introductoria

Jesús, hoy no quiero pedirte nada, quiero ofrecerte más bien todo lo que soy y mi humilde esfuerzo de imitar a María, que ante el inmenso e inmerecido dolor que sufrió, supo guardar en su corazón todo lo que no logró comprender. Con mucha fe, confianza y amor te suplico, Madre santísima, que intercedas por mí ante tu amado Hijo.


Petición

María, acompáñame en mi camino de vida, como lo hiciste con tu Hijo Jesús.


Meditación del Papa

La Madre de Jesús ha sido colocada por el Señor en momentos decisivos de la historia de la salvación y ha sabido responder siempre con plena disponibilidad, fruto de una profunda relación con Dios, madurada en la oración asidua e intensa. Entre el viernes de la Pasión y el domingo de la Resurrección, a ella se le confió el discípulo amado, y con él a toda la comunidad de los discípulos. Entre la Ascensión y Pentecostés, ella está con y en la Iglesia en oración. Madre de Dios y Madre de la Iglesia, María ejerce su maternidad hasta el final de la historia. Le encomendamos todas las fases del paso de nuestra existencia personal y eclesial, no menos que la de nuestro tránsito final. María nos enseña la necesidad de la oración y nos muestra que sólo con un vínculo constante, íntimo, lleno de amor con su hijo, podemos salir de "nuestra casa", de nosotros mismos, con coraje, para llegar a los confines del mundo y proclamar en todas partes al Señor Jesús, salvador del mundo. Benedicto XVI, 14 de marzo de 2012.


Reflexión

Cuando Dios había decidido venir a la tierra había pensado ya desde toda la eternidad en encarnarse por medio de la criatura más bella jamás creada. Su madre habría de ser la más hermosa de entre las hijas de esta tierra de dolor, embellecida con la altísima dignidad de su pureza inmaculada y virginal. Y así fue. Todos conocemos la grandeza de María.


Pero María no fue obligada a recibir al Hijo del Altísimo. Ella quiso libremente cooperar. Y sabía, además, que el precio del amor habría de ser muy caro. “Una espada de dolor atravesará tu alma” le profetizó el viejo Simeón. Pero, ¡cómo no dejar que el Verbo de Dios se entrañara en ella! Lo concibió, lo portó en su vientre, lo dio a luz en un pobre pesebre, lo cargó en sus brazos de huida a Egipto, lo educó con esmero en Nazaret, lo vio partir con lágrimas en los ojos a los 33 años, lo siguió silenciosa, como fue su vida, en su predicación apostólica...


Lo seguiría incondicionalmente. No se había arrepentido de haber dicho al ángel en la Anunciación: "Hágase". A pesar de los sufrimientos que habría de padecer. ¡Pero si el amor es donación total al amado! Ahora allí, fiel como siempre, a los pies de la cruz, dejaba que la espada de dolor le desencarnara el corazón tan sensible, tan puro de ella, su madre. A Jesús debieron estremecérsele todas las entrañas de ver a su Purísima Madre, tan delicada como la más bella rosa, con sus ojos desencajados de dolor. Los dos más inocentes de esta tierra. Aquella única inocente, a la que no cargaba sus pecados. La Virgen de los Dolores. La Corredentora.


Ella nos enseña la gallardía con que el  cristiano debe sobrellevar el dolor. El dolor es el precio del amor a los demás. No es el castigo de un Dios que se regocija en hacer sufrir a sus criaturas, es el momento en que podemos ofrecer ese dolor por el bien espiritual de los demás, es la experiencia de la corredención, como María. Ella miró la cruz y a su Hijo y ofreció su dolor por todos nosotros.


¿No podríamos hacer también lo mismo cuando sufrimos? Mirar la cruz. Salvar almas. La diferencia con Nuestra Madre es que en esa cruz el sufrir de nuestra vida está cargado en las carnes del Hijo de Dios. Él sufrió por nuestros pecados. Él nos redimió sufriendo. Ella simplemente miró y ayudó a su Hijo a redimirnos.


Propósito

Rezar el saludo a la Virgen (Ángelus), preferentemente en familia, o una oración dedicada a Ella, para acompañarla en su dolor.


Diálogo con  Cristo

Jesús, mi gran anhelo es tener muy cerca de mí a María, mi dulce Madre del cielo. Señor, gracias por este maravilloso don. En María tengo el mejor ejemplo del seguimiento fiel, amoroso y sacrificado que debo vivir.


Por: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net


14 DE SEPTIEMBRE : LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ








Exaltación de la Santa Cruz, una festividad para honrar el madero en el que murió Jesucristo como símbolo de salvación y amor divino. 


Origen e Historia

Esta celebración conmemora tres momentos históricos clave:


El hallazgo de la Vera Cruz:    En el siglo IV, Santa Elena (madre del emperador Constantino) viajó a Jerusalén y encontró la verdadera cruz de Cristo enterrada bajo un templo romano. 


La dedicación de la basílica:    El 14 de septiembre del año 335 se consagró la Basílica del Santo Sepulcro en el Monte Calvario. 


La recuperación de la reliquia:     En el año 614, los persas robaron la cruz. Años más tarde, el emperador Heraclio la recuperó y la devolvió solemnemente a Jerusalén el 14 de septiembre de 628.


Significado Espiritual

Los cristianos no celebran el sufrimiento ni la crueldad, sino la victoria de Cristo sobre la muerte y el pecado. La cruz se contempla como la prueba máxima del amor y la entrega de Dios para redimir a la humanidad.




domingo 13 2026

LUNES 14 DE SEPTIEMBRE DE 2026 -- San Juan 3, 13-17. -- DIOS ENVIÓ A SU HIJO PARA SALVARNOS.

 

Festividad de la Exaltación de la Santa Cruz.



Por: María Cruz | Fuente: Catholic.net





Del santo Evangelio según san Juan 3, 13-17








En aquel tiempo Jesús dijo a Nicodemo: Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga por Él vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él.


Oración introductoria

Señor Jesús, hoy que se celebra la Santa Cruz, en algunos países, quiero agradecerte el que hayas aceptado el anonadarte a Ti mismo para venir a salvarme. Que nunca me acostumbre o sea indiferente ante tu sacrificio en la cruz. Concédeme que en esta oración pueda percibir un poco más tu amor, vivo y verdadero, para buscar, con tu gracia, corresponderte.


Petición

Jesucristo, dame tu gracia para cargar mi cruz con amor y paciencia, contemplándote siempre a Ti, que vas mostrándome el camino que debo seguir.


Meditación del Papa

Dios se ha mostrado verdaderamente, se ha hecho accesible, ha amado tanto al mundo que -nos ha dado a su hijo Unigénito, para que quien cree en Él no se pierda sino que tenga vida eterna-, y en el supremo acto de amor de la cruz, sumergiéndose en el abismo de la muerte, la ha vencido, ha resucitado y nos ha abierto también a nosotros las puertas de la eternidad.  Cristo nos sostiene a través de la noche de la muerte que Él mismo ha atravesado; es el buen Pastor, bajo cuya guía nos podemos confiar sin temor, ya que Él conoce bien el camino, ha atravesado también la oscuridad. (...) Se nos invita, una vez más, a renovar con valor y con fuerza nuestra fe en la vida eterna, es más, a vivir con esta gran esperanza y a dar testimonio de ella al mundo: después del presente no está la nada. Y precisamente, la fe en la vida eterna da al  cristiano el valor para amar aún más intensamente esta tierra nuestra y trabajar para construirle un futuro, para darle una esperanza verdadera y segura. Benedicto XVI, 2 de noviembre de 2011.

La oración, expresión de apertura y de confianza en el Señor: es el encuentro personal con Él, que acorta las distancias creadas por el pecado. Rezar significa decir: “no soy autosuficiente, te necesito, Tú eres mi vida y mi salvación”. (Homilía de S.S. Francisco, 10 de febrero de 2016). 


Reflexión

Hoy celebramos la fiesta de la Cruz, símbolo del cristiano. En este diálogo entre Jesús y Nicodemo se anuncia de una manera oculta el momento supremo de la vida de nuestro Salvador: la crucifixión.


La cruz no es sólo un símbolo material, sino la guía de nuestra vida.


Dios en su gran amor, viendo la necesidad que tenía el mundo de ser salvado, no dudó en entregar a su propio Hijo para su salvación. Las circunstancias históricas concurrieron para que la redención se realizara por medio de la cruz. A partir de este acontecimiento la cruz se ha convertido en señal de salvación para todo el que cree que Jesús es el redentor del hombre.


A pesar de que Jesús se puso el primero en el padecer no nos resulta fácil asumir la realidad de la cruz y todos la esquivamos de la mejor manera posible. Pero si ser cristiano es seguir al crucificado, ¿por qué rehusamos seguir sus huellas? Sólo desde el amor se entiende esta entrega, y sólo el amor hace posible convertir en alegría las mayores angustias de la vida. Es cuestión de amor, y cuando algo nos cuesta mucho es señal de que el termómetro del amor marca baja temperatura.


Propósito

Participar en una hora eucarística o hacer un acto de adoración a la Santa Cruz.


Diálogo con Cristo

Señor Jesús, que por nuestro amor entregaste tu vida en la cruz, te pedimos acrecientes en nosotros el amor para que podamos asumir con prontitud de ánimo los sufrimientos de la vida.


Por: María Cruz | Fuente: Catholic.net


sábado 12 2026

DOMINGO 13 DE SEPTIEMBRE DE 2026 -- Mateo 18,21-35.-- SEÑOR, ¿CUÁNTAS VECES DEBO PERDONAR A MI HERMANO?

 Meditación Diaria

Evangelio según San Mateo 18,21-35.








Se adelantó Pedro y le dijo: “Señor, ¿Cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?”.

Jesús le respondió: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores.

Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos.

Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda.

El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: “Señor, dame un plazo y te pagaré todo”.

El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda.

Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: ‘Págame lo que me debes’.

El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: ‘Dame un plazo y te pagaré la deuda’.

Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía.

Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor.

Este lo mandó llamar y le dijo: ‘¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda.

¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de tí?’.

E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía.

Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos”.

 


El Perdón no es así nomás.

1) Cuantas veces: el perdón es un acto de libertad. La libertad es esencial en la vida del cristiano porque en la libertad uno no es que hace lo que quiere sino más bien hace PORQUE quiere. hoy Dios te invita a que perdones libremente y la clave para perdonar es querer y buscar querer tener paz.


2) Arreglar las cuentas: este Señor quiere arreglar las cosas y te busca, constantemente te llama y te invita a volver. Pero creo que vos también tenés que arreglar las cosas; ya deja de dar vueltas y acércate a resolver esos rollos que los dejaste allí y no asumiste, si hay una canilla abierta cerrala, deja de lado el orgullo y sentate con esa persona y habla cara a cara. arregla las cuentas, así como Dios quiere arreglar con vos. es preferible que llores un día a estar con esa espina toda una vida.


3) Miserable!!: es la palabra de este evangelio. aquel que no perdona sabiéndose perdonado vive en una miseria y su vida es una miseria. El miserable vive con amargura y se acostumbra en esa amargura no busca salir de ella sino que acondiciona su vida desde ella. Lucha contra aquello que te quita la paz y no vivas en la miseria de tus reproches o de tus errores. que triste vida de aquel que vive en sus heridas y habla desde sus heridas porque todo lo ve con pesadez y su vida se hace pesado y solitario.


Hoy Dios te invita a salir de tu miseria. Sólo quiere y busca que quieras.  sos libre


 



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