viernes 19 2026

SÁBADO 20 DE JUNIO DE 2026 -- Mateo 6, 24-34. -- NO PUEDE SERVIR A DIOS Y AL DINERO

Tiempo Ordinario


Nuestra actitud es diferente cuando ponemos todo nuestro esfuerzo confiando en que Dios hará el resto.



Por: H. Roberto Villatoro | Fuente: Catholic.net





Del santo Evangelio según san Mateo 6, 24-34








En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y amará al otro, o bien obedecerá al primero y no le hará caso al segundo. En resumen, no pueden ustedes servir a Dios y al dinero. Por eso les digo que no se preocupen por su vida, pensando qué comerán o con que se vestirán. ¿Acaso no vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Miren las aves del cielo, que ni siembran, ni cosechan, ni guardan en graneros y, sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿Acaso no valen ustedes más que ellas? ¿Quién de ustedes, a fuerza de preocuparse, puede prolongar su vida siquiera un momento ¿Y porqué se preocupen por el vestido? Miren cómo crecen los lirios del campo que no trabajan ni hilan. Pues bien, yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vestía como uno de ellos. Y si Dios viste así a la hierba del campo, que hoy florece y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, hombres de poca fe? No se inquieten, pues, pensando: ¿Qué comeremos o qué beberemos o con qué nos vestiremos? Los que no conocen a Dios se desviven por todas estas cosas; pero el Padre celestial ya sabe que ustedes tienen necesidad de ellas. Por consiguiente, busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas se les darán por añadidura. No se preocupen por el día de mañana, porque el día de mañana traerá ya sus propias preocupaciones. A cada día le bastan sus propios problemas.


Oración introductoria

Señor, gracias porque estás siempre conmigo. Gracias por que no me abandonas, gracias por ser mi Padre. Ya sé que Tú me amas mucho y que harías lo que fuera para que sea feliz y alcance el cielo que nos has prometido. Pero ayúdame a ver de buen grado todos los acontecimientos de mi vida, sabiendo que ahí estás Tú.


Petición

Dios mío, confío en ti. ¿Cómo no confiar en ti? Padre, que me abandone en ti.


Meditación del Papa 

¡Qué hermoso es esto! ¡Dios no se olvida de nosotros! ¡De ninguno de nosotros! Con nombre y apellido. Nos ama y no se olvida. ¡Qué hermoso pensamiento! Esta invitación a la confianza en Dios encuentra un paralelismo en la página del Evangelio de Mateo: “Mirad las aves del cielo -dice Jesús-: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. (...) Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan. Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos”.


Pensando en tantas personas que viven en condiciones de precariedad, o incluso en la miseria que ofende su dignidad, estas palabras de Jesús podrían parecer abstractas, si no ilusorias. ¡Pero en realidad son más que nunca actuales! Nos recuerdan que no se puede servir a dos amos: Dios y la riqueza. Mientras cada uno busque acumular para sí, jamás habrá justicia. Tenemos que oír bien esto. Mientras cada uno busque acumular para sí, jamás habrá justicia. Si en cambio, confiando en la providencia de Dios, buscamos juntos su Reino, entonces a nadie le faltará lo necesario para vivir dignamente.


Un corazón ocupado por la furia de poseer es un corazón lleno de esta furia de poseer, pero vacío de Dios. Por eso Jesús ha advertido varias veces a los ricos, porque en ellos es fuerte el riesgo de colocar la propia seguridad en los bienes de este mundo. En un corazón poseído por las riquezas, no hay más espacio para la fe. (S.S. Francisco, ángelus del 2 de marzo de 2014)


Reflexión

Lo decía San Juan de la Cruz y otros grandes santos: "De Dios recibimos tanto cuanto esperamos". Lo que nos puede pasar a nosotros, cristianos de a pie, y no místicos como San Juan de la Cruz, es que no nos la creemos. No creemos en el abandono en Dios. Pensamos poco en quién es Dios, en su omnipotencia, en que Él es Padre y quiere lo mejor para nosotros. San Francisco de Asís se lo dijo al Papa, cuando quería fundar su pobre congregación: "La congregación será una madre muy pobre, pero Dios es un Padre muy generoso.

Es verdad que el abandono en Dios, no implica un abandono de las cosas de "aquí abajo". Tampoco nos puede llevar a desentendernos de nuestros deberes y responsabilidades. Pero nuestra actitud es diferente cuando ponemos todo nuestro esfuerzo confiando en que Dios hará el resto. "Dios pone casi todo y tú pones tu casi nada, pero Dios no pone su casi todo si tú no pones tu casi nada".


Propósito

Iré a visitar al Santísimo, y le confiaré mis proyectos, preocupaciones y alegrías.


Diálogo con Cristo

Padre, que no tenga miedo a abandonarme en ti. Que sepa, Dios mío, que el abandonarme en ti, implica toda mi vida. Tú me has tomado en serio, y por eso me cuidas, me proteges, me das la vida y muchos dones. Ayúdame, pues, para que al abandonarme en ti, yo también te tome en serio.


Toda mi esperanza estriba solo en tu gran misericordia

(San Agustín, Conf. 10)


Por: H. Roberto Villatoro | Fuente: Catholic.net


¿ QUÉ SIGNIFICA ESTE PASAJE DE (Mateo 6:22) -- «LA LÁMPARA DEL CUERPO ES EL OJO» ?








La frase «La lámpara del cuerpo es el ojo» (Mateo 6:22) es una metáfora de Jesús sobre la intención, la generosidad y la dirección espiritual. Significa que nuestra forma de percibir el mundo (y el dinero) determina si vivimos en la luz o en la oscuridad.


Este pasaje se desglosa en los siguientes significados clave:


La intención del corazón (El ojo sano): En el contexto original, tener un "ojo sano" o "bueno" se refería a una persona generosa, recta y enfocada en Dios. Así como una lámpara guía tus pasos en la oscuridad, una intención pura llena toda tu vida de claridad.


El egoísmo (El ojo malo): Un "ojo malo" representa la avaricia, la envidia o el egoísmo. Si tu enfoque está en acumular riquezas terrenales, tu alma entera se llena de oscuridad espiritual


La puerta al alma: Los ojos son el canal por donde entran las impresiones y deseos. Lo que decides mirar y alimentar en tu mente moldea tu carácter.


El pasaje concluye advirtiendo que no se puede servir a Dios y al dinero al mismo tiempo, invitándonos a mantener una mirada generosa y centrada en los valores del Reino de los Cielos.








jueves 18 2026

VIERNES 19 DE JUNIO DE 2026 -- Mateo 6, 19-23. -- ACUMULAR RIQUEZAS EN EL CIELO

Tiempo Ordinario


Purifiquemos nuestro corazón para que Cristo sea el único tesoro por el cual lo demos todo.



Por: Carlos Llaca | Fuente: Catholic.net





Del santo Evangelio según san Mateo 6, 19-23







No acumuléis riquezas en este mundo; las riquezas de este mundo se apolillan y se echan a perder y los ladrones entran y las roban. Más bien acumulad riquezas en el cielo, donde Pues donde tengas tus riquezas, allí tendrás también el corazón. Los ojos son la luz del cuerpo. Si tus ojos son limpios, todo tú serás luminoso; pero, si en tus ojos hay maldad, todo tú serás oscuridad. Y si lo que en ti debería ser luz no es más que oscuridad, ¡qué negra será tu propia oscuridad!


Oración introductoria

Ven, Espíritu Santo, llena mi corazón con el fuego de tu amor para que esta oración me ayude a desprenderme de mí mismo, a desapegarme de todo lo material, y a considerar todo como basura y pérdida con tal de ganarte a Ti.


Petición

Jesús, dame un corazón pobre y libre de egoísmo para que puedas reinar en mí.


Meditación del Papa

Evangelio no es solamente una comunicación de cosas que se pueden saber, sino una comunicación que comporta hechos y cambia la vida. La puerta oscura del tiempo, del futuro, ha sido abierta de par en par. Quien tiene esperanza vive de otra manera; se le ha dado una "vida nueva". Abraham se adentra con corazón confiado en la esperanza que Dios le abre: la promesa de una tierra y de una "descendencia numerosa", y sale "sin saber a dónde iba", confiando sólo en Dios. Y Jesús en el Evangelio de hoy —mediante tres parábolas- ilustra cómo la espera del cumplimiento de la "bienaventurada esperanza", su venida, debe impulsar todavía más a una vida intensa, llena de obras buenas: "Vended vuestros bienes y dad limosna. Haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro inagotable en los cielos, donde no llega el ladrón, ni la polilla". Se trata de una invitación a usar las cosas sin egoísmo, sin sed de posesión o de dominio, sino según la lógica de Dios, la lógica de la atención a los demás, la lógica del amor: como escribe sintéticamente Romano Guardini, "en la forma de una relación: a partir de Dios, con vistas a Dios" Benedicto XVI, 8 de agosto de 2010.


Reflexión

En este pasaje evangélico, Jesús quiere enseñarnos la manera de cómo debemos actuar en este mundo para ganarnos el cielo, que es con obras que produzcan buen fruto y también purificando nuestro corazón para amarle a Él en vez del mundo y sus placeres.


Las cosas que hagamos en esta tierra deben estar hechas según Dios, siguiendo sus designios y quereres. No es lo mismo hacer una gran obra de caridad o un muy buen servicio a alguien con el mero objeto de aparecer como el hombre más caritativo o servicial ante los demás, a realizar estos mismos actos con la intención de ser visto sólo por Dios sin querer recibir alabanzas o elogios de parte de los hombres sino con la actitud de darle gloria y agradarle con esas acciones.


La pureza de intención es necesaria para que nuestras obras tengan valor ante los ojos de Dios. Y Él nos dará nuestro justo pago por esas buenas acciones. Nada de lo que hagamos quedará sin recompensa. Sea bueno o malo. Y esa recompensa la recibiremos sea aquí en la tierra o en el cielo.


Para obrar así se requiere que nuestro corazón esté atento a las oportunidades que se nos presentan. Es verdad lo que Cristo dice acerca del corazón. Por ejemplo, está el testimonio de muchos santos que pusieron todo su corazón en los bienes del cielo y obraron de acuerdo a ello. Porque el cielo y Dios era su tesoro. Y así ganaron la eterna compañía de Dios porque toda su persona y su corazón estaban fijos en el cielo.


Propósito

Esta semana daré ese donativo que he venido posponiendo y del que no he querido desprenderme.


Diálogo con Cristo

Señor Jesús, si no soy generoso en el apostolado, en la donación de mi tiempo y en el servicio desinteresado a los demás y a la Iglesia, es porque no te he dado el lugar que te corresponde en mi vida. No he sido dócil a tus inspiraciones ni he sabido aprovechar tu gracia. Pero hoy es un nuevo día, una nueva oportunidad, para dejar todas las ataduras atrás y con gran confianza y alegría crecer en el amor.


Por: Carlos Llaca | Fuente: Catholic.net






 





LAS 7 PETICIONES DEL PADRE NUESTRO









Las siete peticiones del Padre Nuestro se dividen en dos bloques según el Catecismo de la Iglesia Católica. Las tres primeras buscan la gloria de Dios, mientras que las cuatro últimas presentan al Padre nuestras necesidades humanas y espirituales.


Las peticiones son:

Enfocadas en la Gloria de Dios:


Santificado sea tu Nombre: Reconoce la grandeza de Dios y pide que su nombre sea conocido, respetado y honrado por toda la humanidad.


Venga a nosotros tu Reino: Es un deseo de que el amor, la justicia y la paz de Dios se hagan presentes en nuestras vidas y en el mundo actual.


Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo: La aceptación humilde de los planes divinos, buscando que el mundo se guíe por el amor y los mandamientos


Enfocadas en nuestras necesidades:


Danos hoy nuestro pan de cada día: Pide los bienes materiales y espirituales necesarios para vivir dignamente, confiando en la providencia diaria.


Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden: Reconoce nuestra condición pecadora y establece una condición: recibir la misericordia divina exige que nosotros también perdonemos a los demás.


No nos dejes caer en la tentación: Pide fuerza, discernimiento y la gracia para resistir el pecado y las pruebas que nos apartan del camino de Dios.


Y líbranos del mal: Es la súplica de protección contra el mal, el egoísmo y las trampas del maligno




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