lunes 10 2026

MARTES 11 DE AGOSTO DE 2026 -- Mateo 18, 1-5. 10,12-14. -- SI NO CAMBIAN Y NO SE HACEN COMO LOS NIÑOS...

 Tiempo Ordinario


El Señor elige según sus criterios y elige a los débiles y los humildes, para confundir a los poderosos de la tierra.




Por: P . Clemente González | Fuente: Catholic.net





Del santo Evangelio según san Mateo 18, 1-5. 10, 12-14








En cierta ocasión, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: "¿Quién es el más grande en el Reino de los cielos?" Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y les dijo: "Yo les aseguro a ustedes que si no cambian y no se hacen como los niños, no entrarán en el Reino de los cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el Reino de los cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, me recibe a mí. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque yo les digo que sus ángeles, en el cielo, ven continuamente  el rostro de mi Padre, que está en el cielo.


¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le pierde, ¿acaso no deja las noventa y nueve en los montes, y se va a buscar a la que se le perdió? Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella, que por las noventa y nueve que no se le perdieron.  De igual modo, el Padre Celestial no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños".


Oración introductoria

Espíritu Santo, dame tu luz en este momento de oración. Con la confianza de un niño pido también la intercesión de mi ángel de la guarda, de modo que tenga la docilidad para escuchar la Palabra y seguirla, como una oveja sigue a su pastor.


Petición

Jesús, concédeme el don de buscar, con la sencillez y la nobleza de un niño, el amor.

  

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.


En el Reino de  Cristo, ser grande es ser pequeño


Para entrar en el Reino de los cielos, hace falta un pasaporte: ser pequeño. Ésta es la identidad que nos distingue delante de Dios; la virtud que más nos acerca a Él. Una canción dice: “¿Qué tendrá lo pequeño, que a Dios tanto le agrada?” Cristo nos enseña en este Evangelio que ser pequeño significa volver a ser niño. Implica un cambio, recuperar cada día aquel tesoro que se va desgastando con los años…


Un niño tiene las manos pequeñas. Todo le queda grande, todo le sobrepasa, en todas las sillas sus pies quedan colgando. Pero es feliz aunque no tenga el control de todo. Más aún: su felicidad consiste en que no quiere controlarlo todo. El niño vive para recibir, para descubrir, para sorprenderse. La grandeza de un niño no está en su poder sobre cosas y personas; más bien él es libre de este deseo de gobernar su mundo. Y así como él encuentra su seguridad en papá y mamá, cada uno de nosotros cuenta con un Padre maravilloso, quien de verdad lo gobierna todo para nuestro bien. Cuando sentimos que nuestras manos son pequeñas, que no podemos agarrarlo todo y dirigir las circunstancias…ésta es la oportunidad para ser niños de nuevo, poniendo nuestra confianza en Dios. 


Un niño está apenas entrando al mundo. Le falta experiencia. Cada día aprende algo nuevo. Y si cae al dar los primeros pasos, pronto su mamá lo levanta para que siga aprendiendo a caminar. Esto también es ser pequeño. No somos perfectos ni lo sabemos todo. ¡Cuántas veces cometemos errores, nos caemos, o nos perdemos! Pero esta realidad no es un motivo para desanimarnos. Todo lo contrario: saber que nos hemos perdido nos abre las puertas para descubrir que Dios nos busca. Cuando admitimos la caída con sencillez de niño, podemos alegrarnos con mayor gratitud hacia Dios que nos levanta. Al reconocer los propios límites nos damos cuenta que tenemos un Padre de Amor y misericordia sin límites.


María, madre nuestra, enséñanos a ser como niños. Cambia nuestro corazón y hazlo como el de tu Hijo Jesús. Que aprendamos, como Él, a vivir siempre en las manos del Padre.


«Pidamos hoy al Señor que todos los papás y los educadores del mundo, como también la sociedad entera, sean instrumentos de aquella acogida, de aquel amor con el cual Jesús abraza a los más pequeños. Él mira en sus corazones la ternura y la solicitud de un padre y al mismo tiempo de una madre.» 

 (Homilía de S.S. Francisco, 4 de octubre de 2015).


Reflexión

En cuántas instituciones se da una lucha despiadada en las personas por subir de rango en su trabajo. Se pisa y se hunde al otro con tal de ser el mejor y estar por encima de los demás. Llevamos a la práctica la frase maquiavélica de "el fin justifica los medios". Si hay que ridiculizar, criticar o humillar a nuestro contrincante, lo hacemos.


También a los discípulos de Jesús les surgían estos aires de posesión que tiene todo hombre, por eso le preguntan a Cristo quién será el primero en le reino de los cielos. Sin embargo, Jesús les saca de dudas respondiéndoles que aquel que sea como un niño. Respuesta un poco desconcertante porque todos eran ya mayores de edad y como que eso de volver a las cosas de niño no se vería muy bien en ellos. Obviamente, Jesús se refería a ser como niños en el espíritu, porque si alguien nos da ejemplo de inocencia, sencillez, pureza, sinceridad, cariño son precisamente los niños. En ellos no se da la doblez, morbosidad, envidia que desgraciadamente florece en algunas personas mayores. Los niños conquistan a todo mundo precisamente por su espontaneidad e ingenuidad que nace de su sencillez.


Que este evangelio sea una invitación a mirar la intención por la que buscamos las virtudes espirituales. Si es por amor a nosotros mismos, para que nos vean las demás personas, para que vean lo bueno que somos, o si las buscamos para crecer en nuestra vida espiritual con esa sencillez con la que se dirige un niño a sus padres.


Pidamos a  Cristo la gracia de ganarnos el primer puesto en el reino de los cielos por nuestra sencillez y sinceridad en el momento de servir a los demás.


Propósito

Ante las tentaciones que se me puedan presentar hoy, pedir a Dios su gracia para evitar, incluso, el pecado venial.


Diálogo con Cristo

Gracias, Señor, por mi ángel de la guarda y por la gran esperanza que surge de esta meditación. La cultura admira a la persona que por su propio esfuerzo tiene éxito, y esto es bueno. Pero, como tu hijo, debo tener una visión más amplia: atesorar esa confianza y dependencia a tu gracia, que es la que realmente logrará la trascendencia de mi vida. Además, siempre recordar que hay muchas ovejas sin pastor que no deben quedarse atrás ni perderse, si en mí está el poder ayudarles a volver o encontrar el redil. 


 Por: P . Clemente González | Fuente: Catholic.net



 


 


 









 



10 DE AGOSTO : FIESTA DE SAN LORENZO, DIÁCONO Y MÁRTIR









¿Quién es San Lorenzo?

San Lorenzo fue uno de los siete diáconos de la Iglesia Romana responsable por la administración temporal de la diócesis. Él, junto con el Papa Sixto II a quien sirvió, fue víctima de la persecución de Valeriano en el año 258. La Iglesia celebra su fiesta el 10 de agosto, día de su martirio.


¿Quién fue el Papa Sixto II?

El Papa San Sixto II fue elegido en secreto como el Sucesor 23 de San Pedro el 30 de agosto de 257. Según su biógrafo, fue un “sacerdote bueno y pacífico”. También fue hábil para evitar la primera de las brutales persecuciones de Valeriano, que ocurrió en sus primeros meses como Papa. Sin embargo, menos de un año después de su elección, él y seis de sus diáconos fueron arrestados y decapitados el 6 de agosto de 258. El séptimo, Lorenzo, sería capturado y martirizado unos días después, el día 10. Como griego, no se le concedió la muerte rápida por decapitación que se da a un ciudadano romano.


¿Quién era el emperador romano durante la época de San Lorenzo?

El emperador romano durante la época de San Lorenzo fue Valeriano, cuyo gobierno fue del 253 al 260 d.C. En el 257 emprendió una persecución de los cristianos, ordenando que el clero ofreciera sacrificios a los dioses romanos. Luego, en 258 ordenó el arresto y ejecución del clero. Entre sus víctimas estaban San Lorenzo y el Papa San Sixto II. Solo dos años después, el propio Valeriano sería hecho prisionero por los persas durante una guerra y se dice que murió como esclavo. Este hecho se hace notar en la novela Helena de Evelyn Waugh, en la que se dice de Valeriano: "Lo tienen exhibido en Persia, disecado".


¿Fue San Lorenzo un diácono de Roma?

San Lorenzo estuvo entre los siete diáconos que ayudaron al Papa Sixto II en su administración de la Iglesia Romana (cf. Hechos 6:1-6). El Papa reconoció la inocencia de Lorenzo y, a pesar de su corta edad (alrededor de los 30), lo eligió como uno de sus siete diáconos. Incluso lo nombró su asistente principal, el archidiácono de Roma.


"Dame la vuelta. Ya estoy asado de este lado. – San Lorenzo


¿Cómo murió San Lorenzo como mártir?

Cuando las autoridades romanas capturaron y mataron al Papa Sixto II ya los otros seis diáconos, San Lorenzo se quedó para administrar lo que quedaba. Fue hecho prisionero y se le dijo que recogiera los "tesoros de la Iglesia". En lugar de oro y plata, presentó a los pobres a quienes había distribuido los cálices, patenas y otros vasos del altar. Enojado, se dice que el prefecto romano torturó a Lorenzo encadenándolo a una parrilla y asándolo sobre ella. Después de que el mártir hubo sufrido el dolor durante mucho tiempo, la tradición dice que hizo su famoso comentario: “Ya estoy asado de este lado. ¡Dame la vuelta!"


¿Dónde está enterrado San Lorenzo?

Si bien los relatos antiguos no concuerdan sobre la manera exacta y los detalles de la muerte de San Lorenzo, San Lorenzo ha sido reconocido como uno de los grandes mártires de la Iglesia Romana desde poco después de su muerte. Después del edicto de Milán en 313 que legalizó el cristianismo, el emperador Constantino hizo construir una capilla en el lugar de su martirio y entierro, ubicada “fuera de los muros” de la Roma de ese tiempo. El Papa Damasco (366-384) construyó una basílica en el sitio, que fue añadida y decorada por varios Papas a lo largo de los siglos. Hoy, la Basílica Menor de San Lorenzo Extramuros es una hermosa iglesia antigua que contiene los restos del Santo, las reliquias de San Esteban el Protomártir, las tumbas de varios papas, así como la parrilla que se dice que fue instrumento de su martirio.


“Te doy gracias, oh Señor; que se me permite entrar en Tus portales.” – San Lorenzo


¿Hay diáconos en Roma hoy?

Desde el Vaticano II y la restauración del diaconado permanente, ha sido posible que cualquier obispo diocesano tenga diáconos que sean permanentes, en lugar de solo diáconos en camino al sacerdocio. A partir de 2021, la Sede Romana tenía 137 diáconos permanentes a su servicio y 17 diáconos transitorios que fueron ordenados al sacerdocio para la diócesis de Roma ese año. (Pontificio Anuario 2021)


Sin embargo, durante siglos, el oficio de diácono romano que ocupó San Lorenzo también ha continuado de otra manera. A cada uno de los Cardenales electores del Papa se le asigna un “cargo titular” romano basado en las primeras divisiones de Roma en diócesis suburbanas, parroquias y regiones administrativas. Así, un hombre que es nombrado cardenal recibe tal título honorífico, ya sea cardenal obispo, cardenal presbítero o cardenal diácono. Al hacerlo, se espera que desempeñe un oficio de servicio para la Iglesia, que tanto en la antigüedad como en la actualidad incluye servir, asesorar y elegir al obispo de Roma, que también es el Papa.


“A mi Dios honro y sólo a Él sirvo”. – San Lorenzo


¿Cómo afectó la muerte de San Lorenzo a la Iglesia de su época?

Como resultado de la persecución de Valeriano, se produjeron muchas conversiones. El coraje y la dignidad de San Lorenzo al enfrentarse a la muerte hicieron mucho para ganar el respeto del cristianismo en Roma y en toda la región. El amor y el servicio a los pobres, ejemplificados por San Lorenzo, quien los llamó los “verdaderos tesoros” de la Iglesia, fue una característica particular por la que los cristianos se hicieron conocidos y admirados.


¿De qué es San Lorenzo el santo patrón?

San Lorenzo es el santo patrón de los comediantes, escritores de comedia, chefs, sous-chefs, cocineros de comida rápida y dueños de restaurantes. También es el patrón de los fabricantes, sumilleres, chocolateros, payasos, bomberos, vidrieros, vidrieros, bibliotecarios, pobres, curtidores y los franceses.


¿Por qué se considera a San Lorenzo como el santo patrón de los cocineros?

San Lorenzo es reconocido como el santo patrón de los cocineros, chefs y dueños de restaurantes. Según la historia, sus verdugos encendieron un fuego lento debajo de una parrilla grande, luego desnudaron a Lorenzo y lo ataron a la parrilla. Justo antes de morir, se dice que San Lorenzo llamó a sus verdugos y les dijo: “Denme la vuelta. Ya estoy asado de este lado.


¿Qué lecciones podemos aprender de San Lorenzo?

San Lorenzo nos enseña que no debemos temer la opresión religiosa. Con gran confianza y fortaleza a través de la oración, podemos superar los desafíos que se nos presenten. E incluso en medio de la persecución, podemos mantener el gozo en Cristo.


¿Por qué dicho es más conocido San Lorenzo?

"¡Dame la vuelta! Estoy asado de este lado". Esto se le atribuye asado en una parrilla durante su martirio por las autoridades romanas. Este es un ejemplo, de los que hay muchos en la historia de la Iglesia, de cristianos mostrando alegría, y en su caso buen humor, en medio de la crucifixión, quema u otras muertes lentas y brutales, a manos de los enemigos de Cristo.


¿Qué son las “lágrimas de San Lorenzo”?

La lluvia de meteoros Perseidas, también llamada "lágrimas de San Lorenzo", es una lluvia de meteoros que ha sido observada por los seres humanos durante al menos 2000 años. Se llama las "lágrimas de San Lorenzo", ya que ocurre cada agosto alrededor de su fiesta.






domingo 09 2026

LUNES 10 DE AGOSTO DE 2026 -- Juan 12, 24-26 -- SI EL GRANO DE TRIGO MUERE, DA MUCHO FRUTO.

 Solemnidades y Fiestas


Fiesta San Lorenzo. Es necesario dejar de ser grano, renunciar, para dar el mejor fruto. El distintivo de todo verdadero  cristiano es el amor.



Por: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net





Del santo Evangelio según san Juan 12, 24-26








En aquel tiempo Jesús dijo a sus discípulos: en verdad, en verdad os digo que si el grano de trigo no cae en tierra y  muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto. El que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la guardará para una vida eterna. Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le honrará.


Oración introductoria

Señor, ayúdame a servirte siempre y en todo. A saber vivir sostenido por tu amor, dispuesto a dejarme cribar con una confianza ilimitada en tu Providencia, por un amor apasionado y abrazado a tu cruz.


Petición

Señor, dame la generosidad para pasar mi vida sirviendo a los demás.

 

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo.


El evangelista Juan desea resaltar que ha llegado «la hora» de Jesús, la hora de su pasión-glorificación. Sólo ahora la obra de Cristo se abre a todos, cayendo todo límite que la frenaba. De ahí la metáfora del grano de trigo. Sabemos que no perece todo, pero tiene que ser sepultado, enterrado para producir vida nueva.


Jesús ha de morir si quiere «llevar fruto», si ha de tener éxito; pero también esa muerte será fecunda. La muerte de Jesús es la muerte de la que procede todo «fruto». De ahí que se designe como una muerte salvadora, como una muerte de la que brota la vida eterna, «la vida otra». En todo caso, la imagen del «producir fruto» ha de mantener la mayor apertura posible. Cristianismo


Jesús nos presenta, una sencilla parábola pero con un gran significado, la rutina de una semilla, una forma simple para comunicarse con la gente. Y como con las palabras no podía convencerlos suficientemente, se vale de un ejemplo, porque el trigo da mucho más fruto después que muere. «Y si esto sucede en las semillas, con mayor razón en Mí.» (Crisóstomo).


La gente conoce el recorrido de la semilla, desde los recovecos del suelo que la asfixia, la pudre y allí muere, pero con gran asombro, aparece viva sobre los surcos y se convierte en una dorada espiga con muchos granos nuevos. En otras palabras, la semilla muere sola y resucita multiplicando sus frutos. Nuestro Señor Jesucristo, «murió solo y resucito acompañado de muchos». (San Beda)


Jesús nos invita a seguirle en esa entrega total. Nos invita a tener una actitud de confianza completa y sin reservas a la salvación del reinado de Dios. Cristianismo


Esta actitud y conducta nos la enseña Jesús no sólo con palabras sino con su misma vida, muerte y resurrección. Recordemos las palabras de Jesús: «Nadie tiene mayor amor que quien da la vida por los que ama». El que entrega su vida por los demás, ama de veras, se olvida de su propio interés y de su propia seguridad y lucha por una vida digna y libre para todos.


El martirio de san Lorenzo sucedió en los orígenes de la Iglesia, pero siempre los mejores  cristianos han dado su vida por los demás siguiendo el ejemplo de Jesús. Ahora nos toca a nosotros y nos podemos preguntar cada uno de nosotros: ¿Hasta dónde estoy dispuesto a llegar?


«Jesús usa una imagen sencilla y sugestiva, la del “grano de trigo” que, al caer en la tierra, muere para dar fruto. En esta imagen encontramos otro aspecto de la Cruz de Cristo: el de la fecundidad. La cruz de Cristo es fecunda. La muerte de Jesús, de hecho, es una fuente inagotable de vida nueva, porque lleva en sí la fuerza regeneradora del amor de Dios. Inmersos en este amor por el Bautismo, los cristianos pueden convertirse en “granos de trigo” y dar mucho fruto si, al igual que Jesús, “pierden la propia vida” por amor a Dios y a los hermanos.» 


(Homilía de S.S. Francisco, 22 de marzo de 2015).


Reflexión

Jesucristo dice: "Si el grano de trigo no  muere, no dará fruto". El grano que quiera seguir como grano, que le tenga miedo a la humedad, que no esté dispuesto a desaparecer como grano, ¿Cómo ha de dar fruto? Si el grano muere, nacerá una nueva planta. Si es de maíz, dará muchos elotes, que tendrán muchos granos cada uno. Pero es necesario dejar de ser grano para dar todo ese fruto.


Así, Jesucristo habría de morir para darnos un gran fruto: la salvación de nuestras almas, el perdón de los pecados, la apertura nuevamente del Cielo para nosotros, la vida eterna, la gracia santificante, recobrar nuevamente la amistad con Dios. Todo ello es parte del fruto que Jesucristo dará al morir como grano de trigo en la cruz.


Luego, inmediatamente, el mismo Jesús dice: "El que se ama a sí mismo, se pierde; el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se asegura para la vida eterna".


Estas palabras son muy importantes para un  cristiano, para un verdadero seguidor de Jesucristo, para todos aquellos que quieren imitarle en sus vidas. Él nos dice que las personas que son egoístas, que piensan en su comodidad, en su bienestar, en su placer, olvidándose de los demás no obtendrán la vida eterna. Si pasarán esta vida con placer, con comodidad, cumpliéndose todos sus caprichos, pero perderán los más importante, la vida eterna. Aquél que busca lo mejor para sí mismo, que no le importa dañar a los demás, u ofenderlos, o maltratarlos con tal de lograr sus placeres no vivirá con el Señor la vida eterna. Cambia el placer que se va pronto, que dura "nada", por toda la vida eterna.


Por el contrario, quien no se interesa por los placeres, por las comodidades, por cumplir sus caprichos y egoísmos, quien piensa en los demás, se entrega por ellos y los ama, ese alcanzará lo más importante, lo que nunca ha de acabarse: la vida eterna.


Y Jesucristo que nos dice esas palabras, es el primero en darnos el ejemplo: pues Él ha de ofrecer su vida, ha de perderla, ha de morir, para darnos la vida eterna, para perdonarnos los pecados, para darnos la salvación. "El que se aborrece a sí mismo". Nuestro Señor, un verdadero ejemplo de amor por nosotros. No le importó morir, ni sufrir tanto, ni ser despreciado, abofeteado, escupido, azotado, ridiculizado, golpeado, coronado de espinas, despreciado, crucificado y ajusticiado en la cruz, con tal de buscar nuestro bien. ¡Eso es amor! ¡Eso es amar al prójimo! ¡¡Eso es vivir la ley de Dios: amar a Dios y al prójimo! Por eso nuestro Señor será capaz de decirnos: “Ámense como yo los he amado” ¡Hasta dar la vida por los demás!


Recordemos lo que decían de los primeros cristianos hace ya dos mil años: "¡Miren cómo se aman!". Los pueblos paganos quedaban maravillados por el amor con que se trataban entre sí los  cristianos y el amor con que trataban a todos los demás. El verdadero cristiano ha de ser como Jesucristo: Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. ¿Acaso Jesucristo no hizo eso en la cruz por todos y cada uno de nosotros? Imitémosle.


El auténtico cristiano, el verdadero católico es quien ama al prójimo y no se preocupa de sí mismo. Tengamos cuidado de los placeres, de las comodidades, de los caprichos, de los deseos, pues lo único que hacen es convertirnos en el centro de nuestro amor: nos buscaremos a nosotros mismos.


Quien verdaderamente ama a su prójimo pensará en ellos continuamente: el esposo, en su esposa; la esposa, en el esposo; los padres, en los hijos; el ciudadano, en sus conciudadanos; el maestro, en sus alumnos;


El mundo pagano se distingue por el egoísmo. El mundo cristiano se ha de distinguir por el amor. ¿Cuál mundo estamos construyendo? ¿Soy pagano o soy cristiano? El mundo pagano termina con la  muerte. El mundo cristiano empieza con la vida eterna.


Jesucristo muere en la cruz para perdonarnos los pecados, para darnos nuevamente la amistad con Dios, nos vuelve a abrir las puertas del Cielo, nos hace partícipes de la vida eterna, nos da su gracia. El Señor nos enseña: "El que se ama a sí mismo, se pierde; el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se asegura para la vida eterna", y "Si el grano de trigo no muere, no dará fruto". El distintivo de todo verdadero cristiano es el amor.


Sabemos que por mucho tiempo que pueda vivir un hombre en la tierra, no será más que una gota en medio de la inmensidad del océano, un punto en medio de la eternidad. ¿No será preferible dejar un poco las comodidades de aquí para entrar en la eternidad por la puerta grande?


¿Cuántas veces pensamos en ella? ¿La tenemos como una realidad? ¿O sólo es algo lejano e imaginario? Los santos mártires, como San Lorenzo, nos ponen ante los ojos el valor de la vida futura. Antes de padecer los sufrimientos a los que le sometieron -ser quemado vivo- reflexionó unos instantes y optó por  Cristo a pesar de todo. Porque sabía muy bien qué encontraría después de su muerte.


Propósito

Darme el tiempo para escuchar a las personas con las que convivo diariamente: oír, comprender, acompañar, sin buscar alguna ventaja personal.


Diálogo con Cristo

Generosidad, valentía, fe, perseverancia, paciencia, tenacidad, celo apostólico y humildad son las virtudes que deben abonar la semilla de mi vida, para que dé el fruto para lo cual fue creada. Señor, dame tu gracia para dejar a un lado todo lo que me aparte de cumplir tu voluntad.


Por: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net


 


 


 


 


 


 


 


 


 









sábado 08 2026

DOMINGO 9 DE AGOSTO DE 2026 -- Mateo 14,22-33. -- "SEÑOR SI ERES TÚ, MÁNDAME IR A TI CAMINANDO SOBRE EL AGUA"

 19º domingo de tiempo ordinario



Por: H. Hiram Samir Galán Jaime, L.C. | Fuente: missionkits.org




En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


 Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!



Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)



Ven, Espíritu Santo, ilumina y guía mi oración para que pueda descubrir tu voluntad en mi vida. Te ofrezco mi corazón, te necesito.


Gracias, Señor, por estar conmigo.





Evangelio del día (para orientar tu meditación)


Del santo Evangelio según san Mateo 14,22-33 








En aquel tiempo, inmediatamente después de la multiplicación de los panes. Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca y se dirigieran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Después de despedirla, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba él solo allí.


Entre tanto, la barca iba ya muy lejos de la costa y las olas la sacudían, porque el viento era contrario. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el agua. Los discípulos, al verlo andar sobre el agua, se espantaron y decían: "¡Es un fantasma!" Y daban gritos de terror. Pero Jesús les dijo enseguida: "Tranquilícense y no teman. Soy yo".


Entonces le dijo Pedro: "Señor, si eres tú, mándame ir a ti caminando sobre el agua". Jesús le contestó: "Ven". Pedro bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua hacia Jesús; pero al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, comenzó a hundirse y gritó: "¡Sálvame, Señor!" Inmediatamente Jesús le tendió la mano, lo sostuvo y le dijo: "Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?".


En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en la barca se postraron ante Jesús, diciendo: "Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios". Cristianismo


Palabra del señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio


Por lo general todas las personas que solemos hacer oración y tener una cierta vida espiritual creemos tener una fe fuerte y sólida. Estas acciones nos permiten sentirnos en paz y creer que estamos cumpliendo con nuestro deber de  cristianos.


Y si bien todo esto contribuye en el crecimiento y en la madurez espiritual, no son indicadores directos de nuestra fe, pues tenemos que recordar que, en primer lugar, ésta es un don y, como tal, no realizamos nada para merecerla o adquirirla. En cambio, sí podemos decir que la fe crece y aumenta en el ejercicio de la misma. Así vemos que Pedro recibió la fe como don y por ello le pidió a Jesús que lo llamara hacia Él. Pero en el ejercicio de la fe es necesario confiar y abandonarse en Dios, a pesar de que las circunstancias que se nos presenten nos inquieten y nos hagan dudar.


Es por ello que Pedro, al sentir la fuerza del viento y de la naturaleza, en lugar de aferrarse más a Jesús, dudó y pensó en sí mismo, por ello se hundió.


Señor, enséñanos a tener una fe fuerte y operante para que seamos capaces de realizar maravillas en tu nombre, y que cada día nos conduzca hacia Ti a pesar de que todo parezca gris y oscuro.


Pero en todo esto el Señor sigue diciéndonos, como decía a los discípulos de su tiempo: "¡No tengáis miedo!". No olvidemos esta palabra: siempre, cuando nosotros tenemos alguna tribulación, alguna persecución, alguna cosa que nos hace sufrir, escuchamos la voz del Señor en el corazón: "¡No tengáis miedo! ¡No tener miedo, ve adelante! ¡Yo estoy contigo!". No tengáis miedo de quien se ríe de vosotros y os maltrata, y no tengáis miedo de quien os ignora o "delante" os honora pero "detrás" combate el Evangelio. Hay muchos que delante nos sonríen, pero luego, por detrás, combaten el Evangelio. Todos les conocemos. Jesús no nos deja solos porque somos preciosos para Él. Por esto no nos deja solos: cada uno de nosotros es precioso para Jesús, y Él nos acompaña.

(Homilía de S.S. Francisco, 25 de junio de 2017). Realeza


Diálogo con  Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.


Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.


Pondré en manos de Dios ese problema que siempre viene a mi pensamiento y me roba la paz, al traer consigo angustia y desconfianza.


Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.


¡Cristo, Rey nuestro!

¡Venga tu Reino!


Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.

Ruega por nosotros.


En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén. 


 Por: H. Hiram Samir Galán Jaime, L.C. | Fuente: missionkits.org




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