lunes 01 2026

LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO Y SU SIGNIFICADO -- ESTOS SON LOS FRUTOS QUE NOS PIDE DIOS QUE LE DEMOS

 








1. Caridad

Es el primer y principal fruto del Espíritu Santo. El amor, la caridad, es la primera manifestación de nuestra unión con Cristo. La caridad delicada y operativa con quienes conviven o trabajan en nuestros mismos quehaceres es la primera manifestación de la acción del Espíritu Santo en el alma.


2. Gozo

La alegría es consecuencia del amor, por eso al cristiano se le distingue por su alegría, que permanece por encima del dolor y del fracaso.


3. Paz

La paz, fruto del Espíritu Santo, es ausencia de agitación y el descanso de la voluntad en la posesión estable del bien. Esta paz supone la lucha constante contra las tendencias desordenadas de las propias pasiones.


4. Paciencia

Las almas que se dejan guiar por el Paráclito producen el fruto de la paciencia, que lleva a soportar con igualdad de ánimo, sin quejas ni lamentos estériles, los sufrimientos físicos y morales que toda vida lleva consigo.


5. Longanimidad

Este fruto del Espíritu Santo da al alma la certeza de que –si pone los medios, si hay lucha ascética, si recomienza siempre- se realizarán esos propósitos, a pesar de los obstáculos objetivos que se pueden encontrar, a pesar de las flaquezas y de los errores y pecados, si los hubiera.


6. Benignidad

Es esa predisposición del corazón que nos inclina a hacer el bien a los demás. Este fruto se manifiesta en multitud de obras de misericordia, corporales y espirituales, que los cristianos realizan en el mundo entero sin acepción de personas.


7. Bondad

Es una disposición estable de la voluntad que nos inclina querer toda clase de bienes para otros, sin distinción alguna: amigos o enemigos, parientes o desconocidos, vecinos o lejanos.


8. Mansedumbre

El alma que posee este fruto del Espíritu Santo no se impacienta, ni alberga sentimientos de rencor ante las ofensas o injurias que recibe de otras personas, aunque sienta –y a veces muy vivamente por la mayor finura que adquiera en el trato con Dios- las asperezas de los demás, los desaires, las humillaciones.



9. Fidelidad

Una persona fiel es la que cumple sus deberes, aún los más pequeños, y en quien los demás pueden depositar su confianza. Nada hay comparable a un amigo fiel –dice la Sagrada Escritura-; su precio es incalculable. Ser fieles es una forma de vivir la justicia y la caridad.


10. Modestia

Una persona modesta es aquella que sabe comportarse de modo equilibrado y justo en cada situación, y aprecia los talentos que posee, sin exagerarlos ni empequeñecerlos, porque sabe que son un regalo de Dios para ponerlos al servicio de los demás. Este fruto del Espíritu Santo se refleja en el porte exterior de la persona, en su modo de hablar y de vestir, de tratar a la gente y de comportarse socialmente. La modestia es atrayente porque refleja la sencillez y el orden exterior.


11 y 12. Continencia y Castidad

El padre Fernández Carbajal explica estos frutos relacionados con la pureza del alma, en una misma frase: Como por instinto, el alma está extremadamente vigilante para para evitar lo que pueda dañar la pureza interior y exterior, tan grata al Señor. Estos frutos, que embellecen la vida cristiana y disponen al alma para entender lo que a Dios se refiere, pueden recogerse aún en grandes tentaciones, si se quita la ocasión y se lucha con decisión, sabiendo que nunca fallará la gracia del Señor.




ORACIÓN A LA DIVINA PROVIDENCIA PARA REZAR EL PRIMER DÍA DEL MES

 

 

 

 


 

 

 

Como una bella tradición que hemos recibido de nuestros mayores, los católicos encendemos una vela en nuestro hogar cada primero de mes y la dejamos consumirse en honor a la Divina Providencia. Esta es una oración para rezar y encomendarse mientras encendemos esa vela.

 

En esta oración a la Santísima Trinidad agradecemos a Dios todo lo que nos da como nuestro Padre bueno. Y en ella también le pedimos humildemente que durante el mes no nos falte lo necesario.

 

De acuerdo con la tradición, en ese día también vamos la Iglesia, participamos en la Misa de la Divina Providencia, oramos ante la imagen de la Santísima Trinidad y depositamos tres monedas en la alcancía especial que suele tener tres ranuras para la ofrenda.

 

La palabra “providencia” viene del Latín y significa “ver por”. Por eso se dice que los papás tienen providencia sobre sus hijos, pues siempre están viendo que no les falte salud, educación, comida. Ni siquiera esperan a que los hijos lo pidan. De la misma forma, Dios, que es Amor, está al pendiente de nuestras necesidades, y cuando le pedimos con humildad, Él las resuelve con generosidad.

 

Oración para encender la vela a la Divina Providencia

 

 

¡Oh Divina Providencia!

¡Concédeme Tu clemencia y Tu infinita bondad!

Arrodillado a Tus plantas

a Ti caridad portento.

Te pido para los míos:

casa, vestido y sustento.

Concédeles salud y

llévalos por el buen camino

y que sea siempre la virtud

la que los guíe en su destino.

Tú eres toda mi esperanza.

Tú eres el consuelo mío,

en Ti creo, en Ti espero y en Ti confío.

Tu, Divina Providencia se extienda en cada momento,

para que nunca nos falte:

casa, vestido y sustento,

ni los santos Sacramentos en el último momento.

Amén.

 

Fuente :   Diócesis de Tenancingo


domingo 31 2026

LUNES 1 DE JUNIO DE 2026 -- Marcos 12, 1-12. -- SE APODERARON DEL HIJO, LO MATARON

 Parábolas


¡Cuántas veces Dios se hace presente en nuestro alrededor y nosotros no nos damos cuenta!



Por: H. Benjamín Landeros | Fuente: Catholic.net





Del santo evangelio según san Marcos 12, 1-12








En aquel tiempo, Jesús comenzó a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, a los escribas y a los ancianos y les dijo: "Un hombre plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y construyó una casa para el celador. La alquiló después a unos trabajadores y se marchó al extranjero. A su debido tiempo envió a un sirviente para pedir a los viñadores la parte de los frutos que le correspondían. Pero ellos lo tomaron, lo apalearon y lo despacharon con las manos vacías. Envió de nuevo a otro servidor, y a éste lo hirieron en la cabeza y lo insultaron. Mandó a un tercero, y a éste lo mataron. Y envió a muchos otros, pero a unos los hirieron y a otros los mataron. Todavía le quedaba uno: ése era su hijo muy querido. Lo mandó por último, pensando: A mi hijo lo respetarán. Pero los viñadores se dijeron entre sí: Este es el heredero, la viña será para él; matémosle y así nos quedaremos con la propiedad. Tomaron al hijo, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña. Ahora bien, ¿qué va a hacer el dueño de la viña? Vendrá, matará a esos trabajadores y entregará la viña a otros. ¿No han leído el pasaje de la Escritura que dice: La piedra que rechazaron los constructores ha llegado a ser la piedra principal del edificio. Esta es la obra del Señor, y nos dejó maravillados? Entonces los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, quisieron apoderarse de Jesús, porque se dieron cuenta de que por ellos había dicho aquella parábola, pero le tuvieron miedo a la multitud, dejaron a Jesús y se fueron de ahí.


Oración introductoria

Señor, Tú me has entregado una porción muy amada de tu viña. Tus palabras en el evangelio, tu cuerpo en la Santa Eucaristía, así como tu presencia en el prójimo que me rodea, son dones que he recibido de ti gratuitamente. Ayúdame a comprender que la mayor riqueza que he recibido eres Tú mismo.


Petición

Señor Jesús, cuántas veces he ofendido tu corazón, he rechazado tus palabras, he puesto en duda tus mandamientos. Te pido, Señor, que me perdones; y no obres conforme a mis pecados, sino según tu misericordia.


Meditación del Papa 

En la parábola de los viñadores homicidas, que primero asesinan a los siervos y por último al hijo del patrón de la viña para apropiarse de la herencia. A Jesús le escuchan los fariseos, ancianos y sacerdotes a quienes se dirige para hacerles entender cuanto han caído bajo, por no tener el corazón abierto a la palabra de Dios.


¡Este es el drama de aquella gente, pero también el nuestro! Se han apropiado de la palabra de Dios y la palabra de Dios la convierten en su palabra, según sus intereses, según sus ideologías, sus teologías... pero a su servicio. Y cada uno la interpreta según la propia voluntad, según el propio interés. Aquí está el drama de este pueblo. Y para conservar esto, asesinan. Esto le sucedió a Jesús. […]


¿Qué podemos hacer para no asesinar la palabra de Dios?, y para “ser dóciles y no enjaular el Espíritu Santo”? Dos cosas simples. La actitud de quien quiere escuchar la palabra de Dios es primero, la humildad; segundo la oración. Esta gente no rezaba. No sentía necesidad de rezar. Se sentían seguros, se sentían fuertes, se sentían dioses. Humildad y oración: con la humildad y la oración vamos adelante para escuchar la palabra de Dios y obedecerle. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 21 de marzo de 2014, en Santa Marta).


Reflexión

¡Cuántas veces Dios se hace presente en nuestro alrededor y nosotros no nos damos cuenta! Desde que amanece Dios está a nuestro lado regalándonos un nuevo día; está presente en el amor de nuestros seres queridos; se cruza en nuestro camino bajo la apariencia de una persona que necesita de nuestra caridad.


Propósito

Ofrecer una sonrisa y rezar un avemaría por la persona que más sufre o la que esté más necesitada.


Diálogo con Cristo

Dios mío, no dejes que mi corazón se aleje de ti por seguir mis intereses personales. Antes bien, hazme comprender que todas las cosas tienen sentido cuando se hacen por amor a ti y a los demás.


La Eucaristía y la Virgen son las dos columnas que han de sostener nuestras vidas (San Juan Bosco)

 

Por: H. Benjamín Landeros | Fuente: Catholic.net





31 DE MAYO : SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD








La Santísima Trinidad es el dogma central del cristianismo. Enseña que Dios es un ser único y perfecto que existe en tres personas distintas pero inseparables: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo


El concepto se resume en los siguientes puntos clave:

Un solo Dios, tres personas: No son tres dioses separados, sino una misma naturaleza divina compartida. Cada persona es plenamente Dios.


El Padre: Es el creador de todo lo visible y lo invisible.


El Hijo: Es Jesucristo, la palabra de Dios hecha carne, quien vino al mundo para salvar a la humanidad del pecado.


El Espíritu Santo: Es el consolador y guía, cuya misión es santificar a los creyentes y mantener viva la presencia de Dios en sus vidas.


Se considera un misterio de fe insondable que supera la comprensión humana y que sirve como modelo de amor y comunión. 





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