domingo 17 2026

LUNES 7 DE PASCUA -- Juan 16, 29-33. -- YO HE VENCIDO AL MUNDO

 Pascua


Si tenemos a Cristo en nuestro corazón, adiós tristezas, adiós angustias, adiós soledad.



Por: Misael Cisneros | Fuente: Catholic.net





Del santo Evangelio según san Juan 16, 29-33








En aquel tiempo dijeron los discípulos a Jesús: Ahora sí que hablas claro, y no dices ninguna parábola. Sabemos ahora que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por esto creemos que has salido de Dios. Jesús les respondió: ¿Ahora creéis? Mirad que llega la hora (y ha llegado ya) en que os dispersaréis cada uno por vuestro lado y me dejaréis solo. Pero no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mí. En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo! yo he vencido al mundo.


Oración introductoria

Señor, celebrando a tu Madre santísima de Fátima, inicio esta oración diciéndote que creo en Ti y en todo lo que has revelado para nuestra salvación. Espero en Ti porque confío en tu misericordia. Cada acto tuyo en la tierra demuestra tu amor por nosotros. Te amo y te reitero mi deseo de que seas el centro de mi vida.


Petición

Jesús, dame la docilidad para no buscar la paz en mis fuerzas o habilidades, sino en tu poder divino.


Meditación del Papa 

No se puede ser cristiano, sin trabajar continuamente para ser justos. Una cosa que nos ayudaría mucho sería preguntarnos si ¿creo o no creo? Si creo un poco y un poco no. ¿Soy un poco mundano y un poco creyente?


Sin fe no se puede seguir adelante, no se puede defender la salvación de Jesús. Necesitamos el escudo de la fe, porque el diablo no nos lanza flores sino flechas en llamas para matarnos. Hay que tomar el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu que es la Palabra de Dios. Los invito a rezar constantemente, a velar con oraciones y súplicas.


La vida es una milicia. La vida cristiana es una lucha, una lucha bellísima, porque cuando el Señor vence en cada paso de nuestra vida, nos da una alegría, una felicidad grande: esa alegría porque el Señor ha vencido en nosotros, con la gratuidad de su salvación. Pero sí, todos somos un poco vagos en la lucha y nos dejamos llevar adelante por las pasiones, por algunas tentaciones. Es porque somos pecadores, ¡todos! Pero no se desanimen. Valentía y fuerza, porque el Señor está con nosotros. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 30 de octubre de 2014, en Santa Marta).


Cuántas veces —nosotros no lo sabemos, lo sabremos en el cielo—, cuántas veces nosotros estamos ahí, ahí… [a punto de caer] y el Señor nos salva: nos salva porque tiene una gran paciencia con nosotros. Y esta es su misericordia. Nunca es tarde para convertirnos, pero es urgente, ¡es ahora! Comencemos hoy. Que la Virgen María nos sostenga, para que podamos abrir el corazón a la gracia de Dios, a su misericordia. (Homilía de S.S. Francisco, 28 de febrero de 2016).


Reflexión

Unos versículos antes de este evangelio Jesús habla clara y abiertamente a los apóstoles sobre su Padre. Por ese exclamarían “ahora sí no hablas con parábolas” Y versículos después Jesús se encuentra en oración antes de padecer los sufrimientos en la cruz. En medio de ambos versículos nos encontramos rejuvenecidos por su palabra. Es Jesús quien nos anima a ser fuertes, es Él quien nos dice que no estaremos exentos de tribulación pero tampoco de su gracia.


Por ello, ¿por qué nos extrañamos si en nuestra vida como cristianos atravesamos por dificultades, problemas o desilusiones que jamás hubiésemos pensado que nos sucederían a nosotros? Ya oímos decir a Jesús estas palabras dirigidas a Pedro "mira que Satanás ha pedido permiso de cribaros como trigo". Y en el libro de Job, Satán pide permiso a Dios para tentar a su siervo.


Es una constante en la vida de todo hombre: la tribulación, la aflicción. Y efectivamente, tanto Pedro como Job fueron probados duramente. Tanto así que el primero negó a su maestro y el segundo maldijo el día de su nacimiento. Sin embargo, ambos encontraron la paz de Cristo después de la lucha. Ambos confiaron en el Señor y en el momento oportuno les llegó su recompensa. La paz de Cristo a sus almas. Por ello, si tenemos a Cristo en nuestro corazón, adiós tristezas, adiós angustias, adiós soledad. Nada hay que temer porque Jesús está con nosotros.


Propósito

Revisar mis actitudes y comportamientos para cambiar lo que me aleje de la luz de la verdad.


Diálogo con Cristo

Señor, gracias por darme fe, esperanza y caridad, el día de mi bautismo, para hacerme capaz de obrar el bien, por amor a Ti y a los demás. Qué serenidad y confianza me da saber que Tú has vencido al mundo y estás conmigo, dándome esa paz, que con tu gracia, podré irradiar a los demás, especialmente a mi familia.


Por: Misael Cisneros | Fuente: Catholic.net


17 DE MAYO : SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR








La Ascensión del Señor se celebra el 17 de mayo de 2026. Esta solemnidad marca el día en que Jesucristo ascendió al cielo en presencia de sus discípulos, 40 días después de la Resurrección.


Detalles de la celebración


Fecha litúrgica en 2026: Domingo 17 de mayo.


Significado: Conmemora la exaltación de Jesús y su naturaleza divina, sirviendo como antesala a la venida del Espíritu Santo en Pentecostés (el cual se celebra el 24 de mayo).


Evangelio: El pasaje central de la misa corresponde a Mateo 28,16-20, donde Jesús envía a sus discípulos a evangelizar.




sábado 16 2026

DOMINGO 17 DE MAYO 2026 -- Mateo 28:16-20 -- «HACED DISCÍPULOS A TODOS LOS PUEBLOS»








En Mateo 28:16-20, conocido como la "Gran Comisión", Jesús resucitado se aparece a sus discípulos en Galilea. Les encomienda la misión universal de anunciar el Evangelio, bautizar en el nombre de la Trinidad y hacer discípulos a todos los pueblos, prometiendo acompañarlos hasta el fin de los tiempos.


El pasaje bíblico, según la traducción católica (como la Biblia de Jerusalén o el texto de la liturgia), dice lo siguiente:


16 Los once discípulos partieron para Galilea, al monte que Jesús les había indicado.


17 Al verle, le adoraron; sin embargo, algunos dudaron.


18 Jesús se acercó a ellos y les habló con estas palabras: «Todo poder me ha sido dado en el cielo y en la tierra.


19 Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo;


20 y enséñenles a guardar todo lo que yo les he mandado. Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo».


Contexto del pasaje:


La autoridad: Jesús afirma tener plena potestad y autoridad divina, lo que fundamenta la misión que está a punto de entregar a su Iglesia.


El mandato misionero: Ya no es una misión exclusiva para el pueblo de Israel, sino universal. Consiste en evangelizar, bautizar y enseñar los mandamientos.


La promesa: Es el núcleo del versículo 20; la garantía de la presencia permanente de Cristo en medio de la comunidad cristiana hasta el fin de los tiempos.




LA INTERCESIÓN DE LA VIRGEN MARÍA








La intercesión de la Virgen María es la creencia cristiana, profundamente arraigada en la tradición católica, de que María utiliza su posición como Madre de Dios para abogar por los creyentes. Su intercesión es vista como un puente de amor maternal que guía y acerca las oraciones de la humanidad hacia su Hijo, Jesucristo.


Fundamentos Teológicos y Bíblicos :      


Rol Materno: Se comprende no como una mediación que compite con Cristo, sino subordinada y derivada de su relación con Él, actuando siempre como una intercesora que escucha y ruega por las necesidades de los hombres.


Base Bíblica (Las Bodas de Caná): Su intercesión ante su Hijo suele fundamentarse en el Evangelio de Juan (2:1-11), donde María intercede ante Jesús para que realice su primer milagro.


Perspectivas de la Fe


Poder de Intercesión: Para los devotos, recurrir a la Virgen es una vía segura para obtener gracia, consuelo y protección frente a las dificultades, considerándola un refugio constante y un medio eficaz de misericordia divina.


Diversidad de Posturas: Mientras que en la tradición católica se le honra como abogada y mediadora, existen otras ramas del cristianismo que sostienen que Cristo es el único intercesor necesario entre Dios y los hombres.


Recursos y Oraciones

La práctica de pedir su intercesión ha acompañado a la Iglesia desde sus inicios. Para profundizar en este aspecto espiritual, existen diversas oraciones y textos que guían la devoción:


Puede explorar el poder de su intercesión y guía espiritual leyendo el artículo sobre la Intercesión del Inmaculado Corazón de la Virgen María.


Para leer sobre las reflexiones y el papel de la Virgen en la fe católica, visite El poder de una reina: la intercesión de María.


Si busca una plegaria específica para solicitar su amparo, puede utilizar la Oración para la intercesión de la Santísima Virgen María.




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