sábado 28 2026

29 DE MARZO -- DOMINGO DE RAMOS








El Domingo de Ramos marca el inicio de la Semana Santa, conmemorando la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Los fieles celebran con la bendición de ramos (palmas u olivos) y procesiones, recordando el recibimiento alegre con "hosannas". Este día combina la aclamación de Jesús como rey con la lectura de su Pasión. 


Detalles del Domingo de Ramos:

Significado: Recuerda a Jesús montado en un borrico, aclamado por la multitud que tendía mantos y ramas a su paso.


Liturgia: Se bendicen los ramos y se lee el relato completo de la Pasión de Cristo, anticipando los días de su crucifixión y resurrección.


Tradición: Los fieles llevan los ramos bendecidos a sus hogares como símbolo de protección y fe durante el año.


Contexto (Ciclo A): Según la liturgia católica, el relato de la Pasión en el Ciclo A se centra en el evangelio de San Mateo.


Fecha 2026: En 2026, el Domingo de Ramos se celebra el 29 de marzo. 


Es una jornada de contraste, que va de la alegría de la entrada en Jerusalén a la reflexión sobre el sacrificio de Jesús en la cruz. 


ORACIÓN UNIVERSAL POR LA PAZ


 "Señor Dios de Paz, escucha nuestra súplica.








Hemos intentado durante mucho tiempo resolver nuestros conflictos con nuestras propias fuerzas y armas. La sangre derramada ha sido mucha, y muchas las vidas destrozadas y esperanzas abatidas.


Señor, renueva en nosotros la misericordia. Envía tu Espíritu para que los enemigos empiecen a dialogar, los adversarios se estrechen la mano y los pueblos encuentren la armonía. 


Te pedimos por la paz en el mundo, en nuestros corazones y en nuestras comunidades. Haznos instrumentos de tu paz para que, donde haya odio, llevemos amor; donde haya ofensa, llevemos perdón; y donde haya discordia, llevemos unión. 


Protege a las familias, a los niños y a quienes sufren el dolor de la guerra. Da sabiduría a los gobernantes para que trabajen por la justicia y el diálogo. 


Virgen María, Reina de la Paz, ruega por nosotros. Amén."

viernes 27 2026

SÁBADO 28 DE MARZO DE 2026 -- Juan 11, 45 -56. -- CONVIENE QUE UNO MUERA POR TODOS

 Cuaresma y Semana Santa


La experiencia del conocimiento de Cristo se hace en la oración, en la Eucaristía y en la cruz de cada día.



Por: Diego Calderón | Fuente: Catholic.net





Del santo Evangelio según san Juan 11 45-56








Muchos de los judíos que habían venido a casa de María, viendo lo que había hecho, creyeron en él. Pero algunos de ellos fueron donde los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús. Entonces los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron consejo y decían: «¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchas señales. Si le dejamos que siga así, todos creerán en él y vendrán los romanos y destruirán nuestro Lugar Santo y nuestra nación.» Pero uno de ellos, Caifás, que era el Sumo Sacerdote de aquel año, les dijo: «Vosotros no sabéis nada, ni caéis en la cuenta que os conviene que muera uno solo por el pueblo y no perezca toda la nación.» Esto no lo dijo por su propia cuenta, sino que, como era Sumo Sacerdote aquel año, profetizó que Jesús iba a morir por la nación y no sólo por la nación, sino también para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos. Desde este día, decidieron darle muerte. Por eso Jesús no andaba ya en público entre los judíos, sino que se retiró de allí a la región cercana al desierto, a una ciudad llamada Efraím, y allí residía con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua de los judíos, y muchos del país habían subido a Jerusalén, antes de la Pascua para purificarse. Buscaban a Jesús y se decían unos a otros estando en el Templo: «¿Qué os parece? ¿Qué no vendrá a la fiesta?» Los sumos sacerdotes y los fariseos habían dado órdenes de que, si alguno sabía dónde estaba, lo notificara para detenerle.


Oración introductoria

Señor, yo quiero acompañarte con mi oración en este período de cuaresma. Abre mi inteligencia y mi corazón a la luz de tu gracia y de tu amor. Dame un corazón sencillo y humilde como el tuyo para no encerrarme en la soberbia y en el egoísmo. Dios mío, yo te reconozco como el Único que da valor y sentido a mi vida. Te pido por cada uno de mis familiares y amigos para que les regales una fe viva, operante y luminosa.


Petición

Jesucristo ayúdame a ser manso y humilde de corazón y no permitas que el velo de la soberbia cubra mis ojos, como los fariseos.


Meditación del Papa Benedicto XVI

Hemos dicho que Jesús, en su anuncio y en toda su obra, había inaugurado un reino no político del Mesías y comenzado a deslindar los dos ámbitos hasta ahora inseparables. Pero esta separación entre política y fe, entre pueblo de Dios y política, que forma parte esencial de su mensaje, sólo era posible en última instancia a través de la cruz: sólo mediante la pérdida verdaderamente absoluta de todo poder externo, del ser despojado radicalmente en la cruz, la novedad se hacía realidad. Sólo mediante la fe en el Crucificado, en Aquel que es desposeído de todo poder terrenal, y por eso enaltecido, aparece también la nueva comunidad, el modo nuevo en que Dios domina en el mundo. Pero eso significa que la cruz respondía a una “necesidad” divina y que Caifás, con su decisión, fue en último análisis el ejecutor de la voluntad de Dios, aun cuando su motivación personal fuera impura y no respondiera a la voluntad de Dios, sino a sus propias miras egoístas» ( Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, segunda parte, p. 66).

 

Reflexión

«De hecho los fariseos y los saduceos conocieron a Jesús en lo exterior, escucharon su enseñanza, muchos detalles de él, pero no lo conocieron en su verdad (…) La gente lo conoce, pero superficialmente; sabe algunas cosas de él, pero no lo ha conocido realmente. En cambio los Doce, gracias a la amistad, que implica también el corazón, al menos habían entendido en lo sustancial y comenzaban a saber quién era Jesús. También hoy existe esta forma distinta de conocer: hay personas doctas que conocen a Jesús en muchos de sus detalles y personas sencillas que no conocen estos detalles, pero que lo conocen en su verdad: "El corazón habla al corazón"» (Benedicto XVI, Audiencia, 8 de octubre de 2008). Los fariseos no podían conocer a Jesús y, mucho menos, considerarlo como el Mesías porque en sus corazones anidaba la soberbia y el egoísmo. Para conocer a Jesús es necesario ser humildes, es decir, dejar nuestras preferencias y nuestros gustos para permitirle a Cristo que reine en nuestros corazones y en nuestras vidas.


El amor hacia Jesucristo llega a través del conocimiento que tengamos de su persona. El conocimiento del Señor no es algo teórico sino experiencial. La experiencia de Cristo comienza en el reconocimiento de todo lo que Él ha hecho por mí. Jesucristo me amó y se entregó por mí en la cruz. Cristo me amó primero y ahora es mi turno de corresponder a su amor. La experiencia del conocimiento de Cristo se hace en la oración, en la Eucaristía y en la cruz de cada día cuando tengo la humildad para acercarme a Él y pedirle su ayuda.


Propósito

Me acercaré a Jesucristo, con fe y humildad, en alguna visita que haga al Sagrario para dejar en sus manos toda mi vida.


Diálogo con Cristo

Jesucristo, Rey y Señor de mi alma, dame la gracia de conocerte cada día más para poder amarte con mayor sinceridad. Te entrego mi corazón, muchas veces lleno de soberbia y egoísmo, para que lo modeles según tu voluntad. Señor, la soberbia y el egoísmo son actitudes contrarias al amor, pues tu mismo me has enseñado que el amor es donación y entrega. Enséñame, pues a amarte como tú me has amado.


Jesús vive ahora y habla ahora con nosotros y vive para nosotros. Esta es la verdadera forma de conocer a Jesús y de acoger la tradición sobre él (Benedicto XVI, Audiencia, 8 de octubre de 2008)


 Por: Diego Calderón | Fuente: Catholic.net



jueves 26 2026

VIERNES 27 DE MARZO DE 2026 ( CUARESMA ) -- EL ORIGEN DEL VÍA CRUCIS

 







El origen del Vía Crucis ("Camino de la Cruz") se remonta a la veneración de los primeros cristianos por la Vía Dolorosa en Jerusalén, el recorrido de Jesús hacia su crucifixión. Se consolidó en la Baja Edad Media, impulsado por los franciscanos en los siglos XIV-XV para recrear esta peregrinación fuera de Tierra Santa, fijándose en 14 estaciones durante el siglo XVII. 


Aspectos clave de su origen:

Raíces: Desde los primeros siglos, los peregrinos visitaban los lugares de la pasión de Jesús en Jerusalén.


Difusión franciscana: Los franciscanos, encargados de la custodia de Tierra Santa desde 1342, fueron claves en la popularización de esta devoción.


Figura Clave: El Beato Álvaro de Córdoba (fallecido en 1430) fue pionero en establecer el Vía Crucis fuera de Jerusalén, construyendo estaciones en el convento de Scala Coeli en Córdoba, España.


Estructura: Aunque el número de estaciones varió durante siglos, en 1731 el Papa Clemente XII fijó el número en 14, basándose en la estructura popularizada por el fraile San Leonardo de Porto Maurizio.


Propósito: Es una devoción de Cuaresma y Semana Santa diseñada para meditar sobre la pasión y muerte de Jesucristo, y a veces se añade una decimoquinta estación dedicada a la Resurrección. 




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