jueves 03 2025

EVANGELIO DEL DÍA VIERNES 4 DE ABRIL DE 2025 -- QUISIERON DETENERLO, PERO TODAVÍA NO HABÍA LLEGADO SU HORA.

 + Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan

      7, 1-2. 10. 14. 25-30









Jesús recorría la Galilea; no quería transitar por Judea porque los judíos intentaban matarlo.

Se acercaba la fiesta judía de las Chozas. Cuando sus hermanos subieron para la fiesta, también Él subió, pero en secreto, sin hacerse ver. Promediaba ya la celebración de la fiesta, cuando Jesús subió al Templo y comenzó a enseñar.

Algunos de Jerusalén decían: “¿No es éste Aquél a quien querían matar? ¡Y miren como habla abiertamente y nadie le dice nada! ¿Habrán reconocido las autoridades que es verdaderamente el Mesías? Pero nosotros sabemos de dónde es éste; en cambio, cuando venga el Mesías, nadie sabrá de dónde es”.

Entonces Jesús, que enseñaba en el Templo, exclamó: “¿Así que ustedes me conocen y saben de dónde soy?

Sin embargo, Yo no vine por mi propia cuenta; pero el que me envió dice la verdad, y ustedes no lo conocen.

Yo sí lo conozco, porque vengo de Él y es Él el que me envió”.

Entonces quisieron detenerlo, pero nadie puso las manos sobre Él, porque todavía no había llegado su hora.


Palabra del Señor.



Reflexión


¿Qué era lo que esperaba el pueblo judío? ¿Qué Mesías y con qué características lo identificaban? Como Jesús es conocido, no le creen. No creen que sea capaz de ser el que esperan, el Mesías. Igual que nosotros. Nos hemos hecho una idea de Jesús, de lo que es, y estamos cómodos, porque nos lo hemos adaptado a lo que nos interesa. Esta actitud nos impide mirar, descubrir y buscar. Cuaresma, tiempo de gracia, tiempo especial de encuentro que nos invita a mirar al Señor en su camino hacia la Pascua; a descubrir su rostro y su ser ese Mesías que también nosotros anhelamos y a buscar los mejores caminos para convertirnos en auténticos discípulos suyos. Encontrémonos con Jesús, con su humanidad, pero también con toda la humanidad y con la creación, y seamos capaces de encontrar ese camino de cambio para celebrar la Pascua. Es cierto que por momentos, pareciera que Jesús se nos esconde, como  en una parte del relato del Evangelio, pero en finalmente se expresa sin callar nada, con todo lo que eso significa y con todas las consecuencias que eso trae: se proclama enviado de Aquel a quien Él conoce. Sin dudas habla de Dios y esta confesión determinará en sus perseguidores la decisión de matarlo.


En esta Cuaresma ¿Qué camino y acciones hemos realizado para mirar, descubrir y buscar encontrarnos con el Señor?  En un contexto muchas veces adverso, ¿estamos dispuesto a proclamar a Jesús y testimoniar nuestra fe, asumiendo las consecuencias de esto?


Fuente :      boosco.org

VIDEO : ORACIÓN A DIOS EN MOMENTOS DIFÍCILES Y DESESPERADOS -- 15 MÍNUTOS ANTE JESÚS SACRAMENTADO . -- Alimento de Fe

 


martes 01 2025

EVANGELIO DEL DÍA MIÉRCOLES 2 DE ABRIL DE 2025

 Primera lectura

Lectura del libro de Isaías 49,8-15


Esto dice el Señor:

«En tiempo de gracia te he respondido,

en día propicio te he auxiliado;

te he defendido y constituido alianza del pueblo,

para restaurar el país,

para repartir heredades desoladas,

para decir a los cautivos: “Salid”,

a los que están en tinieblas: “Venid a la luz”.


Aun por los caminos pastarán,

tendrán praderas en todas las dunas;

no pasarán hambre ni sed,

no les hará daño el bochorno ni el sol;

porque los conduce el compasivo

y los guía a manantiales de agua.


Convertiré mis montes en caminos,

y mis senderos se nivelarán.


Miradlos venir de lejos;

miradlos, del Norte y del Poniente,

y los otros de la tierra de Sin.


Exulta, cielo; alégrate, tierra;

romped a cantar, montañas,

porque el Señor consuela a su pueblo

y se compadece de los desamparados».


Sion decía: «Me ha abandonado el Señor,

mi dueño me ha olvidado».


¿Puede una madre olvidar al niño que amamanta,

no tener compasión del hijo de sus entrañas?

Pues, aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré.


Salmo de hoy

Salmo 144: R/. El Señor es clemente y misericordioso.


El Señor es clemente y misericordioso,

lento a la cólera y rico en piedad;

el Señor es bueno con todos,

es cariñoso con todas sus criaturas. R/.


El Señor es fiel a sus palabras,

bondadoso en todas sus acciones.

El Señor sostiene a los que van a caer,

endereza a los que ya se doblan. R/.


El Señor es justo en todos sus caminos,

es bondadoso en todas sus acciones.

Cerca está el Señor de los que lo invocan,

de los que lo invocan sinceramente. R/.


Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 5, 17-30








En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:

«Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo».


Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no solo quebrantaba el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios.


Jesús tomó la palabra y les dijo:

«En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre. Lo que hace este, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que esta, para vuestro asombro.


Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.


Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo todo el juicio, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.


En verdad, en verdad os digo: quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado ya de la muerte a la vida.


En verdad, en verdad os digo: llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán.


Porque, igual que el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado también al Hijo tener vida en sí mismo. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre.


No os sorprenda esto, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio.


Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió».



Reflexión del Evangelio de hoy


El Señor cuida de su pueblo

El Profeta Isaías nos habla del amor de Dios por su pueblo, de como no lo abandona, de como se preocupa de sus hijos, aún en los peores momentos. Frente a la idea antigua de un Dios duro, terrible y lejano, el Profeta nos presenta a un verdadero Padre cercano y cariñoso que cuida de los hombres: “Alégrate tierra... porque el Señor consuela a su pueblo”.


El pueblo judío había pasado grandes penalidades (éxodos, cautiverios, guerras…) pero Dios siempre estaba ahí, no lo abandonó. Igual que el hijo pródigo se alejó de su casa y de su familia, llevando una mala vida y dilapidando su herencia, mientras su padre esperaba todos los días su regreso, así el pueblo (nosotros) puede andar en la oscuridad y la deslealtad que el Padre aguardará con los brazos abiertos y el perdón en el corazón. Así de infinita es la misericordia de Dios.


La Cuaresma es un buen momento para examinar nuestra relación con el Padre. Tal vez estemos atravesando un mal momento, quizá nuestras ocupaciones diarias nos tengan alejados de las cosas de Dios. La vida no es fácil y podemos caer en el desánimo pero el Señor siempre está ahí “lento a la cólera y rico en piedad” como dice el Salmo de hoy. Aprovechemos este tiempo para meditar ante el Sagrario y pongamos nuestra vida en las manos del Padre con la seguridad de que Él cuidará de nosotros.


El Hijo es uno con el Padre

Los judíos (escribas y fariseos) no soportaban que Jesús llamara a Dios “Padre” ya que para ellos era una blasfemia. Y Cristo les explica el por qué de esa afirmación: al fin y al acabo Él es uno con su Padre, y nosotros somos partícipes de esa filiación, somos hijos de Dios. Esta es la gran revolución de la Nueva Alianza: el sabernos amados por el Padre y superar la muerte del pecado a través de la Pasión de Jesús: “Mors morten superavit”, la muerte venció a la muerte. “Los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán” nos dice Cristo.


Jesús nos enseñó como teníamos que tratar a Dios, como debía ser nuestra relación con Él. Cuando los Discípulos le piden que les enseñe a rezar Él les dice: “Padre Nuestro que estás en el cielo…” Aún hoy puede que a muchos nos cueste ver a Dios como nuestro “Abba”, nuestro papá cercano y cariñoso, pero es así. Somos sus hijos, sus criaturas ¿Cómo no iban a querer los judíos matar a Jesús si le estaba dando la vuelta a todo? Incluso se igualaba a Dios y decía ser uno con Él y obrar en su nombre.


Con esta confianza de hijo a padre debemos caminar esta Cuaresma. Hagamos el propósito de tratar a Dios con el cariño y la familiaridad del que sabe que habla con su padre. Saquemos unos momentos al día para ponernos en oración, para contarle nuestras cosas, para pedirle consejo, para decirle lo que nos preocupa. Hagamos este camino con la mirada puesta en la Pascua en la que todos resucitaremos con Cristo, porque como Él mismo nos dice: “Quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna” Jesús es uno con el Padre y nosotros debemos ser uno con Él.


Fuente :      www.dominicos.org



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