sábado 26 2026

ORACIÓN A LA VIRGEN MARÍA POR LA SALUD DE LOS ENFERMOS








Madre amorosa que conoces el dolor y el sufrimiento, hoy acudo a ti con el corazón lleno de esperanza para suplicar tu poderosa intercesión ante tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo.

a quienes están postrados en una cama, sufren en los hospitales o cargan con el peso del dolor físico y espiritual.  Extiende, Madre mía, tu manto protector sobre ellos.

y paciencia para sobrellevar la prueba.  Si es la voluntad de Dios, concédeles el milagro de la salud y la restauración completa de su cuerpo y de su alma.  Y si la carga es pesada, dales la paz para no desfallecer y siéntate junto a su cruz, como lo hiciste al pie de la cruz de Jesús.

Ruega por nosotros y por todos los que sufren, para que nunca nos falte la fe ni la esperanza en el amor misericordioso del Padre.


Amén.



viernes 25 2026

SÁBADO 26 DE SEPTIEMBRE DE 2026 -- Lucas 9, 43-45. -- ANUNCIO DE LA PASIÓN

Tiempo Ordinario. 


Sólo Jesús sabía cuándo y cómo iba a morir. Ninguno de nosotros puede saberlo. Es un misterio que sólo Dios conoce.





Del santo Evangelio según san Lucas 9, 43-45








En aquel tiempo, entre la admiración general por lo que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: Poned en vuestros oídos estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres. Pero ellos no entendían lo que les decía; les estaba velado de modo que no lo comprendían y temían preguntarle acerca de este asunto.


Oración Introductoria

Ven Espíritu Santo, ilumina mi mente y mi voluntad para que nunca tema acercarme a mi Padre celestial en la oración. Hazme dócil a tus inspiraciones y ayúdame a corresponder a ellas con generosidad.


Petición

Jesús, ayúdame a entender, y a vivir, lo que hoy me quieres decir en esta oración.


Meditación del Papa

Los discípulos reconocen que Jesús no tiene cabida en ninguna de las categorías habituales, que El era mucho más que "uno de los profetas", alguien diferente. Que era más que uno de los profetas lo reconocieron a partir del Sermón de la Montaña y a la vista de sus acciones portentosas, de su potestad para perdonar los pecados, de la autoridad de su mensaje y de su modo de tratar las tradiciones de la Ley. Era ese "profeta" que, al igual que Moisés, hablaba con Dios como con un amigo, cara a cara; era el Mesías, pero no en el sentido de un simple encargado de Dios. En Él se cumplían las grandes palabras mesiánicas de un modo sorprendente e inesperado: "Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy". En los momentos significativos, los discípulos percibían atónitos: "Éste es Dios mismo". Pero no conseguían articular todos los aspectos en una respuesta perfecta» Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, primera parte, p. 122.


Reflexión

Sólo Jesús sabía cuándo y cómo iba a morir. Ninguno de nosotros puede saberlo. Es un misterio que sólo Dios conoce. Y como Jesús es una Persona Divina, podía dar a conocer a sus discípulos cómo sería su muerte.


En toda la historia de la humanidad no encontramos a nadie como  Cristo. No existen documentos que presentasen el nacimiento de nadie, sólo de Jesús de Nazaret. El Antiguo Testamento está lleno de profecías que anunciaban la venida del Mesías. Decían que sería descendiente de David, que nacería en Belén, que su Madre sería virgen, que sería Hijo de Dios, que salvaría a su pueblo, que moriría por los pecados de los demás... y cuando estuvo entre los suyos les anunció que sería clavado en una cruz y que al tercer día resucitaría.


Por tanto, Jesucristo es alguien excepcional. Lo demuestra también el hecho que contamos los años desde que Él nació, al menos en todos los pueblos de influencia  cristiana. La venida de Jesús a la tierra marcó un hito en la historia del hombre. El Dios eterno, invisible, todopoderoso, inalcanzable... se hizo carne y fue un hombre como nosotros. De esta manera podríamos conocer mejor a Dios, porque su mismo Hijo nos lo revelaría con todo detalle, y se convertiría en el modelo perfecto de hombre, al que podemos imitar.


Propósito

Rezar una oración por el día de mi muerte porque solo Dios conoce el día y la hora que estaremos en su Presencia.


Diálogo con Cristo

Jesucristo, conocerte y escuchar la Palabra de Dios me debe llevar al compromiso de saber buscarte con amor y confianza en la oración. Comulgar con tus pensamientos y con tu voluntad. Muchos te escucharon, pero nunca tuvieron una relación personal contigo, y los que la tuvieron, aún así te abandonaron en el Calvario. Señor abre mi corazón, quiero experimentar tu cercanía y tu protección, no permitas que nunca te abandone.


Por: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net





jueves 24 2026

VIERNES 25 DE SEPTIEMBRE DE 2026 -- Lucas 9, 18-22. -- ¿ QUIÉN DICE LA GENTE QUE SOY YO ?

 Tiempo Ordinario


¿Sabemos quién es  Cristo? Respondámosle sin miedo en la intimidad de la oración.



Del santo Evangelio según san Lucas 9, 18-22








Un día en que Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con él, les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?". Ellos le respondieron: "Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado". "Pero ustedes, les preguntó, ¿Quién dicen que soy yo?". Pedro, tomando la palabra, respondió: "Tú eres el Mesías de Dios". Y él les ordenó terminantemente que no lo dijeran a nadie. "El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día".


Oración Introductoria

Señor Jesús, el Evangelio en muchas ocasiones menciona cómo sabías darte el tiempo y buscabas el mejor lugar para hacer oración. Ayúdame a aprender de Ti, que sepa darle siempre prioridad a mi oración.


Petición

Jesús, dame la luz y la fuerza para convertirme en un verdadero hombre/mujer de oración.


Meditación del Papa 

En el Evangelio del día retrata en la forma de testigo valiente a Pedro, el que a la pregunta de Jesús a los apóstoles: «¿quién decís vosotros que soy yo?», afirma: «Tú eres el Cristo»[…]. Esta primera pregunta: '¿quién soy yo para vosotros, para ti? - a Pedro, solamente se entiende a lo largo de una camino, después de un largo camino, un camino de gracia y de pecado, un camino de discípulo. Jesús, a Pedro y a sus apósteles, no ha dicho '¡Conóceme!' ha dicho '¡sígueme!' Y este seguir a Jesús nos hace conocer a Jesús. Seguir a Jesús con nuestras virtudes, también con nuestros pecados, pero seguir siempre a Jesús. No es un estudio de cosas que es necesario, sino una vida de discípulo.


Es necesario un encuentro cotidiano con el Señor, todos los días, con nuestras victorias y nuestras debilidades. Pero también es un camino que nosotros no podemos hacer solos. Y para ello es necesaria la intervención del Espíritu Santo. Conocer a Jesús es un don del Padre, es Él que nos hace conocer a Jesús; es un trabajo del Espíritu Santo, que es un gran trabajador. No es un sindicalista, es un gran trabajador y trabaja en nosotros siempre. Hace este trabajo de explicar el misterio de Jesús y de darnos este sentido de Cristo. Miramos a Jesús, a Pedro, a los apóstoles y sentimos en nuestro corazón esta pregunta: '¿quién soy yo para ti?' Y como discípulos pedimos al Padre que nos dé el conocimiento de Cristo en el Espíritu Santo, que nos explique este misterio. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 20 de febrero de 2014, en Santa Marta).


Reflexión

¿Quién dicen los hombres que soy? Es una pregunta que aún hoy nos hace Cristo a cada uno de los que profesamos el nombre de cristianos. Esa vez fue dirigida a los apóstoles y causó el mismo impacto que si nos la dijera hoy Jesús a nosotros. Ellos, que habían escuchado sus palabras, habían dejado todo por seguirlo, nunca se habían cuestionado sobre quién era "realmente" aquel Hombre que podía dominar la naturaleza y que curaba a los enfermos y perdonaba los pecados.


Ante la primera pregunta muchos respondieron de inmediato: que Juan el Bautista, que alguno de los profetas… Y vosotros, ¿Quién decís que soy? Sólo ahora se quedaron estupefactos. No se lo habían planteado jamás. ¿Cómo era posible que no supieran quién era? Ocurre que muchos católicos tras años de bautizados, y después de haber visto la acción de la gracia tan patente por los sacerdotes, tampoco saben "realmente" quién es Él. Porque es una pregunta que se responde de corazón a corazón, no de un frío libro a una también fría mente.  Cristo pregunta y lo hace porque desea que lo conozcamos de veras.


Sólo el bueno e intrépido de Pedro responderá justamente: Tú eres el Cristo. Porque se ha dejado llevar de la inspiración del Espíritu, él que será la Piedra de la Iglesia. ¿Sabemos quién es Cristo? Respondámosle sin miedo en la intimidad de la oración de corazón a Corazón.


Propósito

Esforzarme por tener a Cristo como el criterio de mis decisiones e imitar su estilo de vida.


Diálogo con Cristo

Jesucristo, lo primero que debo de buscar, si quiero ser feliz, es vivir centrado en Ti, eso es lo esencial de mi vida. Tengo que arraigarme en Ti y corresponder generosa y alegremente a tu infinito amor. Te pido tu gracia para saber vivir en el amor al saberte reconocer en los acontecimientos, buenos y malos, de este día.


Por: P . Clemente González | Fuente: Catholic.net








HORA SANTA : 10 BENEFICIOS DE LA ADORACIÓN AL SANTÍSIMO SACRAMENTO

 







Paz interior

Te irás transformando en otro Cristo

Puedes ganar indulgencias

Puedes salvar almas (entre ellas, la tuya)

Aumento de Gracia

Aumento de Fortaleza

Aumento de conciencia de la presencia de Dios

Quietud y espacio para la reflexión y la liberación

Aumento del amor a la Eucaristía

Desarrollo de la vida espiritual


Paz interior

Lo primero que ganas al hacer adoración al Santísimo Sacramento es paz interior. Pero no te engañes, puede que no llegue enseguida. Tienes que aprender a dejar de mirarte el ombligo, a dejar de ser como el fariseo, centrado tanto en sí mismo que no permitía al Señor acceder a él.


Según vayas abandonándote al Señor, más paz encontrarás. Y eso es mucho más sencillo estando frente a Él, cara a cara.


Te irás transformando en otro Cristo

Siempre se dice que se expone el Santísimo, pero el hecho es que los adoradores también se exponen a Él, como ya expliqué en la entrada sobre qué es la adoración eucarística.


Te haré una pregunta: ¿Qué ocurre cuando dos personas tienen una relación muy continuada e íntima?


Van tomando expresiones y formas de hablar del otro, ¿verdad? Incluso a veces basta con que una comience una frase para que la otra persona la termine.


Es un poco como si cada persona tomara partes de la otra para darse forma.


Pues imagínate estando ante el Señor, abierto a Él. En intimidad con Cristo.


Puedes ganar indulgencias

¿Sabes que pasar al menos media hora de adoración al Santísimo tiene indulgencia plenaria? Por supuesto, con las condiciones habituales para ganarlas.


Puedes salvar almas (entre ellas, la tuya)

No solo por medio de las indulgencias plenarias, sino también ofreciendo tus oraciones por la conversión de otras personas y por la tuya propia.


No subestimes el poder de la oración ante el Santísimo. Es el contexto ideal para el encuentro con Jesucristo, que está ante ti en cuerpo, sangre, alma y divinidad.


Aumento de Gracia

Otro importante beneficio de la adoración al Santísimo Sacramento es el aumento de la Gracia. Es muy sencillo: si nos dejamos invadir por la presencia del Señor, si le dejamos que nos vaya transformando, estaremos más inmersos en la vida divina.


Justo lo que es la Gracia: participación en la vida divina.


Y, claro está, si nos descubrimos perdiendo la Gracia por el pecado, querremos recuperarla cuanto antes por medio de ese maravilloso sacramento que es la Penitencia.


Aumento de Fortaleza

Estar en el mundo no es fácil en absoluto. Menos aún siendo un católico comprometido. Pero Jesús nos dijo que no tuviéramos miedo, que Él había vencido al mundo.


Si nos abandonamos a Él recibiremos otro de los importantes beneficios de la adoración al Santísimo: aumentará nuestra fortaleza. Es decir, nuestra capacidad para mantenernos firmes en nuestra fe ante las dificultades, ante las persecuciones, ante todo lo que, cada día, trata de apartarnos de Dios.


Es lógico, ¿no? Nos empapamos del Señor. Buscamos que sea Él quien viva en nosotros. Y Él ya ha vencido al mundo.


Aumento de conciencia de la presencia de Dios

Te harás mucho más consciente de que Dios está ahí, junto a ti, en cada momento de tu vida. Tanto como en los buenos como, en especial, en los malos.


Le tendrás más presente, porque su presencia no se limita al Santísimo: se queda contigo al salir de la capilla.


Quietud y espacio para la reflexión y la liberación

Permanecer un rato en silencio ante el Santísimo, adorándole, nos permite apartarnos durante ese tiempo del ruido del mundo. Dejar fuera las prisas para estar tranquilo sumergidos en el amor del Señor.


Ese es un espacio ideal para la reflexión y para reconocer y liberarse de patrones negativos en los que estemos inmersos y quizá ni siquiera nos habíamos dado cuenta.


Aumento del amor a la Eucaristía

La adoración eucarística es la extensión lógica de la celebración eucarística. Una vez consagrados el pan y el vino, transformados en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, lo lógico es adorar al Señor presente en las especies consagradas.


¿Por qué? Porque sabemos que está ahí de una forma muy especial.


El contacto con el Señor hará que apreciemos de forma muy especial la Santa Misa, en la que se hace presente. En la que renueva de forma incruenta el sacrificio de la Cruz. De la misma forma, se acrecentará nuestro amor hacia la Eucaristía en sí misma, un misterio de amor insondable, extremo, infinito.


Desarrollo de la vida espiritual

¿Qué mejor manera de desarrollar la vida espiritual que ponerse al alcance directo de quien es el Santo? Siempre, claro está, y como ya he repetido varias veces, que nos pongamos ante Él sin querer imponernos. Abriéndonos a la Gracia, ofreciendo nuestras miserias y nuestras victorias.






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