viernes 10 2026

SÁBADO 11 DE JULIO DE 2026 -- Mateo 10, 24-33. -- TEME A LOS QUE MATAN EL ALMA

 Tiempo Ordinario


El don más importante que ha recibido un hombre es su alma.



Por: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net





Del santo Evangelio según san Mateo 10, 24-33








En aquel tiempo, dijo Jesús a sus Apóstoles: Un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo; ya le basta al discípulo con ser como su maestro, y al esclavo como su amo. Si al dueño de la casa lo han llamado Belzebú, ¡cuánto más a los criados! No les tengáis miedo, porque nada hay cubierto, que no llegue a descubrirse; nada hay escondido, que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche, decidlo en pleno día, y lo que os digo al oído, pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo: no hay comparación entre vosotros y los gorriones. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.


Petición:

Te pido Señor, aumenta mi fe.


Meditación del Papa:

"! La potencia del hombre en lugar de la gloria de Dios! Este es el pan de cada día. Por esto en la oración de todos los días,  Dios "Venga tu Reino", crezca tu Reino, porque la salvación no vendrá de nuestras astucias, de nuestra inteligencia al hacer negocios. La salvación vendrá de la gracia de Dios y del entrenamiento cotidiano que nosotros hacemos de esta gracia en la vida cristiana."  ( Papa Francisco, homilía viernes 31 de enero 2014).


Reflexión:

El hombre tiende a comparar y oponer los términos y las realidades. Así oponemos el cuerpo al alma. Esto es un error y no coincide con la doctrina de Jesucristo. Ya Él tuvo que luchar contra esta tendencia tan humana: “no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma”.

Antes, como ahora, existían personas que se preocupaban mucho de lo material y olvidaban lo espiritual. Y, al revés, personas fervorosas y muy religiosas pero se olvidan que viven en este mundo.


Cristo con su doctrina nos recuerda que el verdadero riesgo y peligro es quien descuida o pierde el cuerpo y el espíritu. En consecuencia, el auténtico reto y meta es cultivar, a la par, ambos elementos: lo material y lo espiritual.


Jesucristo lo expresa perfectamente con su resurrección. Su triunfo no fue nada más espiritual, también su cuerpo resucitó y ahora triunfa glorioso en el cielo. No podría ser de otro modo, cuando por medio del cuerpo su persona divina redimió a la humanidad. Así el verdadero cristiano, sabrá que el don más importante que ha recibido es su alma, y buscará su salvación, pero a la vez cuidará y cultivará su salud, ciencia y descanso para que el cuerpo siempre esté en buenas condicionas para ayudar al espíritu a ser una persona santa.


Propósito:

Ayúdame Señor a fortalecer mi voluntad, para seguir el camino que me has propuesto.


Dialogo con Jesús:

Jesús dejo en tus manos mis preocupaciones, mis pensamientos y mi trabajo. Pongo mi esperanza y mi confianza en tí para agradecer lo que me das y hacer que tu Reino crezca. Porque me toca a mi llevar tu mensaje con mi vida, para que todos te conozcan.


Por: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net



jueves 09 2026

VIERNES 10 DE JULIO DE 2026 -- Mateo 10,16-23. -- YO LOS ENVÍO COMO A OVEJAS EN MEDIO DE LOBOS

Tiempo Ordinario


En las pruebas aceptadas a causa de la fe, la violencia es derrotada por el amor, la muerte por la vida.



Por: José Pablo Poblete | Fuente: Catholic.net





Del Evangelio según san Mateo 10, 16-23







Yo los envío como a ovejas en medio de lobos: sean entonces astutos como serpientes y sencillos como palomas. Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas. A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos. Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes. El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir. Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará. Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra, y si los persiguen en esta, huyan a una tercera. Les aseguro que no acabarán de recorrer las ciudades de Israel, antes que llegue el Hijo del hombre.


Oración introductoria

Puedo caminar seguro, Cristo, por esta vida, aún entre medio de lobos porque se sé que no estoy nunca sólo. Dame fuerzas para crecer en mi vida de unión contigo; que tenga más fe y esperanza para aceptar lo que me pidas, que tenga más amor para quererlo intensamente y que tenga fortaleza para llevarlo adelante. Quiero serte fiel, Señor, cuando llegue la prueba, dame tu gracia y eso me basta.


Petición

Dame la fuerza que necesito para ser testigo tuyo en medio de mis actividades.


Meditación del Papa 

El Evangelio de esta fiesta muestra una parte del discurso de Jesús a sus discípulos cuando los envían a la misión. Dice, entre otras cosas: "Seréis odiados por todos a causa de  mi nombre. Pero el que persevere hasta el fin se salvará". Estas palabras del Señor no turban la celebración de la Navidad, sino que la despojan del falso revestimiento empalagoso que no le pertenece. Nos hacen comprender que en las pruebas aceptadas a causa de la fe, la violencia es derrotada por el amor, la muerte por la vida. Para acoger verdaderamente a Jesús en nuestra existencia y prolongar la alegría de la Noche Santa, el camino es precisamente el que indica este Evangelio. Es decir, testimoniar a Jesús en la humildad, en el servicio silencioso, sin miedo a ir contracorriente y pagar en persona. Y, si no todos están llamados, como san Esteban, a derramar su propia sangre, a todo cristiano se le pide, sin embargo, que sea coherente en cada circunstancia con la fe que profesa. Es la coherencia cristiana. Es una gracia que debemos pedir al Señor. Ser coherentes, vivir como cristianos. Y no decir 'soy cristiano' y vivir como pagano. La coherencia es una gracia que hay que pedir hoy. (Angelus de S.S. Francisco, 26 de diciembre de 2014).


Reflexión

Cristo nos llama para ser sus testigos frente al mundo. Invita a salir del mezquino horizonte para ser evangelizadores en nuestra casa, trabajo y familia. ¿Seremos capaces? ¿Podemos llevar una cruz sobre los hombros a pesar de lo débiles que somos? Sí. Ya que Cristo le pide a cada hombre lo que está a su medida.


Cuánta confianza inflama nuestro pecho al ver que no caminamos solos por este camino. Jesús lo recorrió primero y nos dejó su cuerpo bondadoso en la Eucaristía, para cumplir su promesa:  "No se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes".


Perseveremos en la evangelización de nuestro ambiente con energía y decisión, no sólo para salvarnos a nosotros sino también para prender una llama más en este mundo que lentamente va apagándose.


Todo bautizado lleva impreso en el alma el mandato misionero, y Cristo, por sus palabras, nos infunde el ánimo que necesitamos. Es claro que el camino tiene incomprensiones de parte de aquellos que nos rodean, incluso de los más cercanos, pero "en Él somos fuertes". Jesús pasó por la cruz y luego resucitó, sigamos su mismo camino.


Propósito

Invitar a algún conocido del trabajo o familiar a hacer una oración juntos.


Diálogo con Cristo

Señor, tutú lo sabes todo, conoces lo débil y miserable que soy. Dame tu mano en este día para no tener miedo de decir que soy católico, para testimoniar tu amor a los hombres y ser capaz de quererte un poco más. Dame tu corazón para hablar bien de los demás y sembrar caridad. Dame tus ojos para ver al que sufre. Y, sobre todo, dame la gracia de ser cada vez un mejor hijo tuyo.


Aférrate siempre a las manos de Dios y no las sueltes jamás.    Madre Teresa de Calcuta.


 Por: José Pablo Poblete | Fuente: Catholic.net






miércoles 08 2026

JUEVES 09 DE JULIO DE 2026 -- Mt. 10, 7-15 -- «GRATUITAMENTE LO HAS RECIBIDO, GRATUITAMENTE DA.»









«Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente.


No lleven encima oro ni plata, ni monedas, ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento.


Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir. Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella. Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes. Y si no los reciben ni quieren escuchar sus palabras, al irse de esa casa o de esa ciudad, sacudan hasta el polvo de sus pies.


Les aseguro que, en el día del Juicio, Sodoma y Gomorra serán tratadas menos rigurosamente que esa ciudad.»


La Palabra me dice

El Evangelio de hoy nos presenta la segunda parte del envío de los discípulos. Jesús nos muestra las instrucciones concretas de cómo realizar la misión.


Cuando dice que el Reino está cerca, Jesús no quiere decir que estaba llegando en aquel momento, sino que ya estaba allí. Aquello que todos esperábamos, ya estaba presente en medio de todos gratuitamente.


Es bueno identificar cuál es el elemento común que está al sustrato de las indicaciones de Jesús: qué es lo que hay que hacer, cómo hacerlo, cuáles son los signos de un auténtico anuncio del Reino, cómo comportarse cuando las cosas “no salen como estaban planificadas”…


Con corazón salesiano


Anunciar el Reino consiste en tratar de vivir de forma nueva y fraterna, y compartir la Buena Nueva que Jesús nos trajo: Dios es Padre, y nosotros somos todos hermanos y hermanas. Los discípulos tienen que acoger dentro de la comunidad aquellos que de la comunidad fueron excluidos.


Esta situación la vivió Don Bosco y animó a vivirla a sus salesianos cuando se iban abriendo nuevas casas, y sobre todo aparecía la posibilidad de ofrecer una mejor educación en los diferentes pueblos de Italia: es la etapa de colegialización de la acción de Don Bosco, no porque entendiera dejar el Oratorio, sino porque comprende que el brindar esta educación a las “clases populares” era otra forma de seguir anunciando el Reino que ya está entre nosotros.



A la Palabra, le digo


Señor, muéstranos el camino que nos ha de llevar al cielo junto a Ti. Muéstranos el camino que recorrió nuestro Padre Don Bosco, quien solo por tu Amor predicó tu reino entre los más jóvenes, alentado por la firme convicción de la realidad de tus promesas.


 


martes 07 2026

MIÉRCOLES 8 DE JULIO DE 2026 -- Mateo 10, 1-7. -- MISIÓN Y PODERES A LOS DOCE APÓSTOLES

 Tiempo Ordinario


Cada día, Jesús nos llama por nuestro nombre. Sigamos su voz.



Por: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net





Del santo Evangelio según san Mateo 10, 1-7








Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia. Los nombres de los doce Apóstoles son éstos: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo; Simón el Cananeo y Judas el Iscariote, el mismo que le entregó. A estos doce envió Jesús, después de darles estas instrucciones: «No toméis camino de gentiles ni entréis en ciudad de samaritanos; dirigios más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca.


Oración introductoria

Señor, tu busco en esta oración sabiendo que el celo por las almas te consume. Confío que así como enviaste a tus doce apóstoles a buscar a las ovejas perdidas, hoy me ilumines para conocer y cumplir mi misión.


Petición

Jesús, quiero colaborar contigo en la obra de la salvación. Hazme ver en dónde y cómo puedo hacerlo.


Meditación del Papa

Es su responsabilidad tener en cuenta el vínculo esencial entre la fe y la caridad, porque se iluminan uno al otro en su propia verdad. La caridad favorece la apertura y el encuentro con el hombre de hoy, en su realidad concreta, para llevar a  Cristo y su amor a cada persona y a cada familia, especialmente para aquellos más pobres y solos. Caritas Christi urget nos: es el amor de Cristo que llena los corazones y nos mueve a evangelizar. El divino Maestro, ahora como entonces, envía a sus discípulos por los caminos del mundo para proclamar su mensaje de salvación a todos los pueblos de la tierra. Los desafíos actuales que tienen delante, queridos hermanos, son exigentes. Pienso, en primer lugar, en la indiferencia  religiosa, que lleva a muchas personas a vivir como si Dios no existiese, o a conformarse con una religión vaga, incapaz de enfrentarse a la cuestión de la verdad y el deber de la coherencia. Benedicto XVI, 16 de febrero de 2012.


Reflexión

Toda llamada es una invitación. Implica una cierta iniciativa e interés por parte de quien la realiza. En el pasaje de los discípulos de Emaús, vemos cómo, Jesús, caminaba junto a ellos, aun si no eran capaces de reconocerlo. Cuántas veces, Jesús camina junto a nosotros y no somos capaces de descubrirlo. Es Él quien toma la iniciativa. Invita. Llama. Sale a nuestro encuentro. Cuando Jesús eligió a los doce, en cada uno de ellos, estábamos representados nosotros como  cristianos. Dice el evangelio que los llamó por su nombre.


Cada día, Jesús nos llama por nuestro nombre. Lo hace a través de múltiples medios: algún sacramento, el testimonio de tantas personas, los eventos de la vida cotidiana... Esta llamada, trae consigo poderes y responsabilidades. El poder es el de la gracia que actúa en, y por medio de nosotros. La responsabilidad es la de curar toda enfermedad o dolencia. El mundo necesita la luz del cristianismo. ¡Cuánta paz, alegría y vida, se halla en quien conoce y ama a Dios! Cuando Jesús dijo a los doce: «Id más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel, y en vuestro camino predicad diciendo: El Reino de Dios se acerca», nos invita a fijarnos en los más necesitados. En las almas atribuladas por el pecado. Nuestro mensaje es un mensaje de salvación. Es un mensaje de confianza y esperanza. Es un mensaje de alegría. Es un mensaje transformador. Un mensaje capaz de tocar lo más profundo de cada ser humano.


Ojalá que cada uno de nosotros, en medio de sus quehaceres de cada día, al escuchar su nombre, se sienta realmente interpelado. Cuando vemos a través de la televisión la euforia y la emoción de quienes se ganan el premio de la lotería, vemos que todos tienen una misma reacción: la de darlo a conocer. La de participar a los demás de esa alegría.


Los cristianos, nos hemos sacado la verdadera lotería, "el premio gordo". Lo curioso de este premio, es que, no sólo es para nosotros. Se trata de compartirlo, de transmitirlo y de hacer que, más "ovejas perdidas de la casa de Israel" encuentren a Dios y sean felices. ¡Cuánto amor y cuánta misericordia por parte de Dios! Sigamos su voz. Seamos apóstoles y, en ese hacer felices a los demás, acrecentaremos nuestra verdadera felicidad y nos estaremos ganando la vida eterna...


Propósito

Examinar mi responsabilidad como discípulo y misionero de Cristo y rezar hoy por un sacerdote en particular.


Diálogo con Cristo

Señor, me has elegido a pesar de mi debilidad. Quiero corresponder a tanto amor, imitar tu entrega a la misión. Te ofrezco mi trabajo de este día como respuesta a tu llamado a ser tu discípulo y misionero, sabiendo que el modo más eficaz de comunicarte se logra por la autenticidad de mi testimonio que, con tu gracia, puede iluminar la vida de los demás.


Por: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net


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