martes 13 2026

MARTES 13 DE OCTUBRE DE 2026 -- Lucas 11, 42-46.-- AY DE VOSOTROS, QUE IMPONÉIS A LOS DEMÁS CARGAS INTOLERABLES

 Tiempo Ordinario


Pedirle a Dios que nos ayude, que cure nuestros pecados y sane nuestra alma débil.




Del santo Evangelio según san Lucas 11, 42-46 







 


Pero, ¡ay de vosotros, los fariseos, que pagáis el diezmo de la menta, de la ruda y de toda hortaliza, y dejáis a un lado la justicia y el amor a Dios! Esto es lo que había que practicar aunque sin omitir aquello. ¡Ay de vosotros, los fariseos, que amáis el primer asiento en las sinagogas y que se os salude en las plazas! ¡Ay de vosotros, pues sois como los sepulcros que no se ven, sobre los que andan los hombres sin saberlo!» Uno de los legistas le respondió: «¡Maestro, diciendo estas cosas, también nos injurias a nosotros!» Pero él dijo: «¡Ay también de vosotros, los legistas, que imponéis a los hombres cargas intolerables, y vosotros no las tocáis ni con uno de vuestros dedos!

 

Oración preparatoria

Señor Jesús, ¡gracias por tu amor! ¡Cuánto has hecho por mí! ¡Cuánto sufriste para redimirme! Toda tu vida fue un acto de amor para salvarme. Tu amor no tuvo ni tiene límites. Ilumina mi oración para que sepa corresponderte al dejarte entrar y actuar en mi mente y en mi corazón.


Petición

Señor, dame un corazón sencillo y sincero para que, como santa Teresa de Jesús, me esfuerce por seguir el camino de la perfección en el amor. 


Meditación del Papa 

El mundo tiene necesidad de hombres y mujeres no cerrados, sino llenos de Espíritu Santo. El estar cerrados al Espíritu Santo no es solamente falta de libertad, sino también pecado.


Existen muchos modos de cerrarse al Espíritu Santo. En el egoísmo del propio interés, en el legalismo rígido – como la actitud de los doctores de la ley que Jesús llama hipócritas -, en la falta de memoria de todo aquello que Jesús ha enseñado, en el vivir la vida  cristiana no como servicio sino como interés personal, entre otras cosas.


En cambio, el mundo tiene necesidad del valor, de la esperanza, de la fe y de la perseverancia de los discípulos de  Cristo. El mundo necesita los frutos, los dones del Espíritu Santo, como enumera san Pablo: “amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, lealtad, modestia, dominio de sí”. El don del Espíritu Santo ha sido dado en abundancia a la Iglesia y a cada uno de nosotros, para que podamos vivir con fe genuina y caridad operante, para que podamos difundir la semilla de la reconciliación y de la paz. Reforzados por el Espíritu Santo –que guía, nos guía a la verdad, que nos renueva a nosotros y a toda la tierra, y que nos da los frutos– reforzados en el espíritu y por estos múltiples dones, llegamos a ser capaces de luchar, sin concesión alguna, contra el pecado, de luchar, sin concesión alguna, contra la corrupción que, día tras día, se extiende cada vez más en el mundo, y de dedicarnos con paciente perseverancia a las obras de la justicia y de la paz. (Homilía de S.S. Francisco, 24 de mayo de 2015). 


Reflexión

En el libro del Talmud se dice que algunos fariseos viven sólo para cumplir la ley y que sólo sabían buscar nuevos preceptos que cumplir y que hacer cumplir a los demás. Cristo no les critica por cumplir la ley, ya que él es el primero en cumplirla, sino por perder de vista que las leyes, divinas o humanas, tienen sentido desde la perspectiva del amor y para ayudarnos a ser mejores.


Lavarse las manos antes de comer es una costumbre bastante sana; seguramente que Cristo, después de salir de la cena, pidió a los discípulos que fuesen un poco más educados y que, por respeto al prójimo, se pasasen las manos bajo el grifo antes de sentarse. Jesús no critica al fariseo su observancia de la ley ni las buenas costumbres, sino el legalismo esclavizante que oprime a quienes viven la ley por la ley y que ni viven en paz ni dejan vivir tranquilos a los demás.


Cuando amamos a Dios cumplimos sus leyes con gusto y sentimos que nos liberan de la opresión de las tendencias bajas y de la esclavitud de las pasiones; vivimos con la felicidad de quien ama y se siente amado. Cuando dejamos de amar a Dios nos complicamos la vida y vemos como un peso horrible lo que es un don de Dios. Nunca se ha oído que una verdadera madre se queje de las incomodidades que conlleva el cuidado de sus hijos, ni a un enamorado agobiarse por tener que cumplir con los detalles que le pide su amor.


El cristiano que hace la experiencia de amar, se aleja del legalismo y experimenta la libertad verdadera que sólo Cristo sabe dar. La moral cristiana es la conformidad del ser no el cumplimiento estricto de las normas. Por eso San Agustín dice «Ama y haz lo que quieras». Es verdad que el amor no es sólo un sentimiento, o una verdad teórica, ha de ser mostrado con obras, y en ellas es dónde se ve su existencia. Pero no podemos olvidar de qué pasta estamos hechos, somos frágiles, de barro, patosos. Cuando queremos amar muchas veces no podemos, porque notamos nuestras debilidades que son auténtico obstáculo para nuestras buenas obras.


Diálogo con Cristo

Señor te  pido que me ayudes, que me cures de mis pecados, que sanes mi alma débil,  queremos amarte y a mis hermanos,  pero a veces  no se cómo, y aún sabiendo no puedo.


Propósito

Me examinaré a mí mismo para ver qué actitud es la que domina mis actividades para ponerme un propósito concreto que me ayude a crecer en el amor. 


Por: Catholic.net | Fuente: Catholic.net



 



lunes 12 2026

MARTES 13 DE OCTUBRE DE 2026 -- Lucas 11, 37-41-- PURIFICÁIS POR FUERA LA COPA Y POR DENTRO ESTÁIS LLENOS DE MALDAD

 Tiempo Ordinario


Que las buenas obras broten de nuestro interior, de cara a Dios.




Del santo Evangelio según san Lucas 11, 37-41







 

En aquel tiempo, después de que Jesús hubo terminado de hablar un fariseo le rogó que fuera a comer con Él; entrando, pues, se puso a la mesa. Pero el fariseo se quedó admirado viendo que había omitido las abluciones antes de comer. Pero el Señor le dijo: ¡Bien! Vosotros, los fariseos, purificáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis llenos de rapiña y maldad. ¡Insensatos! el que hizo el exterior, ¿no hizo también el interior? Dad más bien en limosna lo que tenéis, y así todas las cosas serán puras para vosotros.


Oración introductoria

Padre, tu que ves en lo secreto y lo conoces todo, ayúdame a no dar importancia a lo exterior, que cada día pueda llenar mi corazón de tu amor.


Petición

Jesús, lléname de tu amor para nunca juzgar lo que hacen los demás y preocuparme para que mis obras estén llenas de bondad.


Meditación del Papa 

¿Nuestra vida es una vida  cristiana de cosmética, de apariencia o es una vida cristiana con la fe que trabaja por la caridad?


Jesús dice de ellos «sepulcros blanqueados» para pisar ciertas actitudes, definidas por Él duramente como inmundicia, podredumbre.


También Pablo discute con los Gálatas por el mismo motivo, por su apego a la ley. La ley por sí sola no salva.


Lo que vale es la fe. ¿Qué fe? La que trabaja por medio de la caridad. El mismo discurso de Jesús al fariseo. Una fe que no es solamente recitar el Credo: todos nosotros creemos en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo, en la vida eterna... ¡Todos creemos! Pero esta es una fe inamovible, no trabajadora. Lo que vale en  Cristo Jesús es su labor que viene de la fe o mejor la fe que se hace trabajadora en la caridad, es decir, vuelve a la limosna. Limosna en el sentido más amplio de la palabra: desprenderse de la dictadura del dinero, de la idolatría del dinero. Toda codicia nos aleja de Jesucristo. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 14 de octubre de 2014, en Santa Marta). 


Reflexión

El Señor reprende a los fariseos porque quiere ayudarles a ver que viven en la hipocresía, que de nada les valen sus "buenas obras" y su observancia de la ley, si por dentro están sucios.


Un hombre captó en profundidad este mensaje de Cristo y entonces dijo: "Quiero escribir el libro de mi vida, no de cara a los hombres, sino cara a cara con Dios".


Descubrió que no vale la pena vivir fingiendo, vivir de apariencias, para crearse una buena imagen ante los demás, porque podemos engañar a los hombres, e incluso a nosotros mismos. Pero no a Dios, que ve en lo secreto y lo conoce todo.


Descubrió la insatisfacción y el desasosiego en que se vive cuando hay dualidad e hipocresía, cuando se vive con una máscara, se sonríe por fuera y se llora amargamente en el interior. Se dejó convencer al sentir la paz que deja la autenticidad y la coherencia de vida.


Propósito

Que las buenas obras broten de nuestro interior, de nuestro amor a Dios y al prójimo, que nacen del corazón. Que nuestra intención no sea impresionar a los hombres, sino sencillamente agradar a Dios y ser un testimonio alentador para los que nos rodean.


Por: Ignacio Sarre | Fuente: Catholic.net


12 DE OCTUBRE : VIRGEN DEL PILAR









El 12 de octubre se celebra a la Virgen del Pilar porque coincide con el Día de la Hispanidad y con la coincidencia histórica y religiosa de que la llegada de Cristóbal Colón a América en 1492 se puso bajo su protección


Razones principales


La tradición de la aparición: Según la tradición católica, el 40 d. C. la Virgen María se le apareció en vida al apóstol Santiago en Zaragoza (España) sobre un pilar de jaspe para animarlo en su misión de evangelizar.


Aunque la tradición de la aparición ocurrió en otra fecha, en el año 1613 el Cabildo de Zaragoza trasladó su fiesta principal al 12 de octubre, y más tarde el Papa Clemente XII la extendió a toda la Iglesia universal.


Como Colón llegó a América un 12 de octubre de 1492, la figura de la Virgen del Pilar fue adoptada simbólicamente como la protectora de la evangelización del Nuevo Mundo, siendo declarada oficialmente Patrona de la Hispanidad en 1984 por San Juan Pablo II.






domingo 11 2026

LUNES 12 DE OCTUBRE DE 2026 -- Lucas 11, 29-32.-- NO SE LES DARÁ OTRA SEÑAL QUE LA DE JONÁS

 Tiempo Ordinario


Cristo, clavado en la cruz, es la gran señal de amor que anhelamos.





Del santo Evangelio según san Lucas 11, 29-32








En aquel tiempo la gente se apiñaba alrededor de Jesús y comenzó a decirles: Esta generación es una generación malvada; pide una señal, y no se le dará otra señal que la señal de Jonás. Porque, así como Jonás fue señal para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con los hombres de esta generación y los condenará: porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás.


Oración introductoria

Padre, te pedimos que Cristo, clavado en la cruz, sea para nosotros la gran señal que anhelamos. La prueba de un amor incondicional y desinteresado.


Petición

Señor, ayúdanos a ser "señales" para nuestro prójimo. Que cuando nos vean actuar, sepan y crean que existe el amor.


Meditación del Papa 

Su sordera expresa la incapacidad de escuchar y de comprender no solo las palabras de los hombres, sino también la Palabra de Dios. Y san Pablo nos recuerda que “la fe nace de la escucha de la predicación” […]


Dios no está cerrado en sí mismo, sino que se abre y se pone en comunicación con la humanidad. En su inmensa misericordia, supera el abismo de la infinita diferencia entre Él y nosotros, y sale a nuestro encuentro. Para realizar esta comunicación con el hombre, Dios se hace hombre: no le basta hablarnos a través de la ley y los profetas, sino que se hace presente en la persona de su Hijo, la Palabra hecha carne. Jesús es el gran “constructor de puentes” que construye en sí mismo el gran puente de la comunión plena con el Padre.


Pero este Evangelio nos habla también de nosotros: a menudo nosotros estamos replegados y encerrados en nosotros mismos, y creamos muchas islas inaccesibles e inhóspitas. Incluso las relaciones humanas más elementales a veces crean realidades incapaces de apertura recíproca: la pareja cerrada, la familia cerrada, el grupo cerrado, la parroquia cerrada, la patria cerrada. Y esto no es de Dios. Esto es nuestro. Es nuestro pecado. (Ángelus, S.S. Francisco, 6 de septiembre de 2015). 


Reflexión

Deseamos una seguridad, una certeza. Queremos tener ante nuestros ojos una prueba, un milagro. Cada día es una buena ocasión para buscarla, o, más bien para encontrarla, para contemplarla, porque ya la tenemos.


Cristo, clavado en la cruz, es la gran señal que anhelamos. La prueba de un amor incondicional y desinteresado; un amor que se entrega hasta el extremo de dar la vida por el amigo. El crucificado nos hace ver un milagro más extraordinario que cualquier otro: el del amor, que se demuestra en el dolor. Basta que le contemplemos detenidamente para que obtengamos una plena seguridad sobre la cual construir nuestra vida: la de sabernos y sentirnos profundamente amados.


Esta señal constituye también una invitación. Cristo nos invita a convertirnos en “señales” para nuestro prójimo. Que cuando nos vean actuar, sepan y crean que existe el amor. Que por nuestro modo de vivir, tengan la seguridad de que vale la pena ser seguidor del hombre que aparentemente fue derrotado en la cruz. Para ser “señales”, pruebas vivas, hay que aprender como Cristo, a subir a la cruz. Ahí está la señal del amor.


Propósito

Acercarme a un crucifijo y pedirle a Jesús s que me enseñe a ser señal de amor para mi familia, trabajo, amigos.


Diálogo con  Cristo

Señor, todo está bajo tu dominio menos mi libertad, porque Tú respetas mi decisión de cumplir o no tu voluntad. Me has dado tu Palabra en el Evangelio, te me ofreces en la Eucaristía, para que tu presencia viva transforme todo mi ser: inteligencia, voluntad, afectos, imaginación y sentimientos. Haz, Jesús, que sepa apreciar estos dones y que aproveche todas las oportunidades, circunstancias y situaciones de mi vida para amarte más.


Por: Ignacio Sarre | Fuente: Catholic.net










 

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