domingo 23 2026

LUNES 24 DE AGOSTO DE 2026 -- Juan 1, 45-51-- EL ENCUENTRO DE JESÚS CON NATANAEL

Solemnidades y Fiestas


Fiesta Bartolomé apóstol. Bartolomé permaneció vacilante hasta que escuchó las palabras de Jesús... ¡alabándole!



Por: P Clemente González | Fuente: Catholic.net





Del santo Evangelio según san Juan 1, 45-51








En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dice: Aquel de quien escribieron Moisés y la Ley y los Profetas lo hemos encontrado: a Jesús, hijo de José, de Nazaret. Natanael le replicó: ¿De Nazaret puede salir algo bueno? Felipe le contestó: Ven y verás. Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño. Natanael le contesta: ¿De qué me conoces? Jesús le responde: Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi. Natanael respondió: Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel. Jesús le contestó: ¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores. Y le añadió: Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del Hombre.


Oración introductoria

Jesús, eres el hijo de Dios, el rey de mi vida y mi mejor amigo, maestro y pastor. Me tomas de la mano y me conduces al Padre. Me insistes en la conversión, pues sólo un corazón decidido puede a orar en la fe. Ayúdame a orar disponiendo mi corazón para hacer la voluntad del Padre.


Petición

Señor, concédeme buscar la santidad en la coherencia y en el cumplimiento de tu voluntad. 


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.


«Ven y lo verás». Cada uno de nosotros ha llegado a conocer a Cristo gracias a otra persona. Un sacerdote nos bautizó y nos da los demás sacramentos; en casa o en la parroquia nos enseñaron el catecismo; seguramente algún amigo o amiga en concreto nos ha atraído más hacia la fe... En cada cristiano, a lo largo de los siglos, se repite el evento de Felipe, Natanael y Jesús.


Gracias, Señor, por todos aquellos que me han llevado a Ti. ¿Qué sería de mí sin la ayuda de mis papás, de los sacerdotes, de mis amigos y hermanos en la fe? Gracias, Jesús, porque entraste en mi vida gracias a las personas que amo y sé que me aman; gracias por ser ese tesoro que he recibido de otros. Gracias, por la oportunidad de venir y verte, de conocerte más de cerca y de descubrir tu amor. Gracias porque, siendo el Hijo de Dios, has querido vivir entre nosotros. 


Quien ha conocido a  Cristo, ha recibido el mayor don de esta vida. Pero con el don viene una responsabilidad. ¡Cuánta gente no ha escuchado hablar de Cristo! ¡Cuántos saben de Él, pero no lo conocen en realidad, y por eso no lo aman! Y cuántos de ellos viven a nuestro lado, trabajan junto a nosotros, pasan por nuestras mismas calles. No podemos guardarnos el mayor tesoro de la humanidad para nosotros mismos. Tenemos que compartirlo, transmitir la gran noticia: ¡hemos encontrado a Aquél que tanto anhela el corazón humano!


Jesucristo, Tú tienes el gran deseo de que todos te conozcan, para que encuentren el verdadero Amor del Padre. Pero has querido hacerte necesitado de mi boca para hablar de Ti. Cuenta conmigo. Aquí mismo donde vivo, en mi puesto de trabajo, entre mis amigos, sé que algunos no te conocen. Dame ese fuego misionero, la gracia de transmitir el encuentro contigo.


«Dios nos ha escogido y bendecido con un propósito: “Para que fuésemos santos e irreprochables en su presencia”. Nos eligió a cada uno de nosotros para ser testigos de su verdad y su justicia en este mundo. Creó el mundo como un hermoso jardín y nos pidió que cuidáramos de él. Pero, con el pecado, el hombre desfiguró aquella belleza natural; destruyó también la unidad y la belleza de nuestra familia humana, dando lugar a estructuras sociales que perpetúan la pobreza, la falta de educación y la corrupción.»


(Homilía de S.S. Francisco, 18 de enero de 2015).



Reflexión

¿De este pueblo tan pequeño puede salir algo bueno? Estas fueron las palabras que San Bartolomé, también llamado Natanael, dijo a Felipe, sorprendido ante la noticia de que había un gran hombre venido desde Nazaret.


Natanael permaneció vacilante hasta que escuchó las palabras de Jesús, alabándole. Cristo demuestra que conoce perfectamente el interior del hombre, y por eso se permite elogiarle en público. ¿Y qué diría Jesús de nosotros? ¿Podría repetir las palabras que dirigió al santo que hoy contemplamos? Y tú, ¿Qué opinión tienes de ti mismo?


Lo que en realidad somos está recogido en nuestra conciencia. Ella nos avisa ante la bondad o maldad de nuestros actos, antes y después de hacerlos. Por eso, el que actúa guiado por una conciencia recta, tiene la seguridad de llevar una vida honrada, ante sí mismo, ante los hombres y ante Dios.


Formar una buena conciencia es gran parte del secreto de nuestro obrar. ¿Y cómo se forma? Con criterios objetivos, válidos para todos y siempre. Por ejemplo, los diez mandamientos son la ayuda básica para saber qué debemos hacer y qué hay que evitar. Y una vez que hemos establecido fuertemente los principios, es necesario mantenerse firme en ellos.


Propósito

Restar importancia a mis puntos de vista, para estar más abierto a la opinión de los demás.


Diálogo con Cristo

Jesús, frecuentemente soy escéptico y desconfío en que puedo alcanzar la santidad, porque no me dejo transformar por tu gracia y no cumplo la voluntad de Dios. Por eso te pido, hoy, que abras mi espíritu, mi corazón, mi entendimiento, para que sepa reconocerte siempre y darte el lugar que te corresponde en mi vida.


Por: P Clemente González | Fuente: Catholic.net


sábado 22 2026

DOMINGO 23 DE AGOSTO DE 2026 -- MATEO 16,13-20 -- ¿ CUALES SON LAS LLAVES DEL REINO ?

 








El pasaje bíblico que hace referencia a las "llaves del reino" es Mateo 16:19. Jesús había preguntado a Sus discípulos quién creía la gente que era Él. Después de escuchar varias de las opiniones más populares, Jesús dirigió Su pregunta directamente a Sus discípulos. Pedro, respondiendo por los doce, reconoció a Jesús como el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Tras esta gran confesión, Jesús replicó: "Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos" (Mateo 16:17-19).


Las llaves se utilizan para cerrar o abrir puertas. Las puertas específicas que Jesús tiene en mente en este pasaje son las puertas del Reino de los Cielos. Jesús está poniendo los cimientos de Su iglesia (Efesios 2:20). Los discípulos serán los líderes de esta nueva institución, y Jesús les está dando la autoridad para, por así decirlo, abrir las puertas del cielo e invitar al mundo a entrar. En este punto es importante comprender cómo, bíblicamente hablando, se entra en el Reino de los Cielos.


Jesús dijo que, a menos que uno nazca de nuevo, no verá el Reino de los Cielos (Juan 3:3). Uno nace de nuevo cuando el Espíritu Santo obra a través de la Palabra de Dios para producir una nueva vida en un pecador muerto. El contenido del mensaje es la muerte sustitutiva de Cristo y su posterior resurrección (Romanos 10:9-10). Así que la predicación fiel del evangelio es la llave del reino.


En Mateo 16:19, Jesús se dirige específicamente a Pedro, por lo que resulta significativo que, en el libro de los Hechos, Pedro figure de forma destacada en la "apertura de puertas" a tres grupos diferentes de personas para que puedan entrar en el Reino. En Hechos 2, es Pedro quien predica en Jerusalén el día de Pentecostés; ese día se salvan unos tres mil judíos. La predicación de Pedro había "abierto la puerta" del cielo para los judíos. Más tarde, en Hechos 8, los samaritanos creen en el evangelio y reciben el Espíritu Santo; de nuevo, Pedro (y Juan) estuvo presente en este acontecimiento. Pedro había "abierto la puerta" para los samaritanos. Luego, en Hechos 10, Pedro lleva el evangelio a la casa de un centurión romano, y ellos también reciben el Espíritu Santo. Pedro había "abierto la puerta" para los gentiles. Las "llaves" que Jesús le había dado funcionaron en cada caso.


Por supuesto, las llaves pueden servir tanto para cerrar puertas como para abrirlas. Parte del mensaje del Evangelio es que la fe es necesaria. Sin fe en Cristo, la puerta del cielo está cerrada y atrancada (ver Juan 3:18). A medida que los apóstoles predicaban el Evangelio, a los que respondían con fe y arrepentimiento se les concedía el acceso al Reino de los Cielos; sin embargo, a los que seguían endureciendo su corazón y rechazando el Evangelio de la gracia salvadora de Dios se les cerraba la puerta del Reino (Hechos 8:23).


El contexto de Mateo 16 también se refiere a un "atar y desatar". Para comprender mejor este concepto, pasemos a Mateo 18:15-20, donde Jesús da las directrices para la disciplina eclesiástica, utilizando el mismo lenguaje de "atar y desatar" que encontramos en Mateo 16. Los apóstoles no debían usurpar la autoridad de Cristo sobre los creyentes individuales y su destino eterno, pero debían ejercer su autoridad para disciplinar a los creyentes descarriados y, si era necesario, excomulgar a los miembros desobedientes de la iglesia. Basándose en la Palabra de Dios, los creyentes de hoy pueden declarar que un pecador impenitente no es salvo ("atado") y que un creyente arrepentido en Jesucristo es salvo ("desatado"). El atar o desatar, basado en el rechazo o aceptación del evangelio por parte de uno, refleja la perspectiva del cielo sobre el asunto. En el cielo, Cristo ratifica lo que se hace en Su nombre y en obediencia a Su Palabra en la tierra.


La voluntad de Dios es que los pecadores tengan acceso al cielo a través de la justicia de Cristo. Consideremos la advertencia de Jesús a los fariseos: "Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando" (Mateo 23:13). Si se distorsiona o se ignora el mensaje del Evangelio, o si no se disciplina adecuadamente el pecado impenitente, se están cerrando en las narices de la gente las puertas del Reino de los Cielos.




22 DE AGOSTO : SANTA MARÍA REINA

 









¿Por qué celebramos el Reinado de María?

Los católicos celebran la realeza de María porque su Divino Hijo es Rey. El Papa Pío XII, habiendo declarado el dogma de la Asunción, que “la Inmaculada Madre de Dios. . . fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial”, luego estableció la fiesta de su realeza. Estableció la fecha para la octava (octavo día) después de la Solemnidad de la Asunción, es decir, el 22 de agosto de cada año.


En su encíclica Ad Caeli Reginam, el Papa proclamó:


Estamos instituyendo una fiesta para que todos reconozcan más claramente y veneren con más devoción el dominio misericordioso y maternal de la Madre de Dios. Estamos convencidos de que esta fiesta ayudará a preservar, fortalecer y prolongar esa paz entre las naciones que cada día es casi destruida por las crisis recurrentes. ¿No es ella un arco iris en las nubes que se acerca a Dios, la promesa de un pacto de paz?


¿Es María la “Reina del Cielo”?

Si Cristo no fuera Rey, María no sería Reina, pues todas sus prerrogativas y títulos dependen de que sea Madre del Hijo de Dios hecho Hombre para nuestra salvación.


Cristo sucedió en la tierra al trono del rey David. Sin embargo, a diferencia de David, el reino de Cristo no es terrenal, sino un reino espiritual y eterno de verdad, justicia y paz (Jn 16: 36-37, Heb 7: 2, Ap 19: 6). En ese Reino, María se sienta como Reina, como lo hicieron las reinas madres en el antiguo Israel antes que ella (1 Reyes 2: 13-21). Su oficio a menudo determinaba quién sería el rey, cómo se gobernaría el reino y cómo se darían los favores reales (véase Jeremías 13:18).


Sin embargo, el reinado maternal de María está en el ámbito espiritual. Su vestido es la caridad y la virtud que sobrepasa a todas las demás criaturas, y sus favores son las gracias de su Divino Hijo para dar a sus hijos espirituales de acuerdo con su voluntad.


En su encíclica de 1954 sobre la realeza de María, Ad Caeli Reginam, el Papa Pío XII escribió:


Desde los primeros tiempos de la Iglesia católica, un pueblo cristiano, ya sea en tiempos de triunfo o más especialmente en tiempos de crisis, ha dirigido oraciones de petición e himnos de alabanza y veneración a la Reina del Cielo. Y nunca ha vacilado esa esperanza que pusieron en la Madre del Divino Rey, Jesucristo; ni ha fallado jamás esa fe por la que se nos enseña que María, la Virgen Madre de Dios, reina con la solicitud de una madre sobre el mundo entero, así como está coronada en la bienaventuranza celestial con la gloria de una Reina.


¿Está la Reina del Cielo en las Escrituras?

En Apocalipsis 12, María es descrita como Reina y Madre, representándose tanto a ella misma, como Madre del Redentor, como a la Iglesia, en su continua batalla contra el Maligno.


Apocalipsis 12: 1-6 Y apareció en el cielo un gran presagio: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas; estaba encinta y gritó en sus dolores de parto, angustiada por el parto. Y otro presagio apareció en el cielo; he aquí un gran dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos, y siete diademas sobre sus cabezas. Su cola arrastró una tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó a la tierra.


Y el dragón se paró delante de la mujer que estaba a punto de dar a luz un hijo, para devorar a su hijo cuando lo diera a luz; Dio a luz un hijo varón, que gobernará a todas las naciones con vara de hierro, pero su hijo fue arrebatado para Dios y su trono, y la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios., en el que será alimentada durante mil doscientos sesenta días.


Apocalipsis 13-17 Y cuando el dragón vio que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al varón. Pero a la mujer se le dieron las dos alas de la gran águila para que pudiera volar de la serpiente al desierto, al lugar donde debe ser alimentada por un tiempo, y tiempos y medio tiempo. La serpiente derramó agua como un río de su boca detrás de la mujer, para arrastrarla con el diluvio. Pero la tierra acudió en ayuda de la mujer, y la tierra abrió su boca y se tragó el río que el dragón había derramado de su boca. Entonces el dragón se enojó con la mujer y se fue a pelear contra el resto de su descendencia, contra los que guardan los mandamientos de Dios y dan testimonio de Jesús.


“Y apareció en el cielo un gran presagio, una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas…” - Apocalipsis 12: 1


¿Cuándo se convirtió María en Reina del Cielo?

María se convirtió en Reina en el momento en que fue asunta al Cielo. Fue entonces cuando recibió la recompensa completa preparada para ella, siendo perfeccionada por la glorificación no solo de su alma, sino también de su cuerpo. Esto fue apropiado para la que le dio al Redentor su naturaleza corporal, y anticipa la perfección de la resurrección general para todos los que hacen la voluntad de Dios en esta vida.


¿Tiene Dios una reina o una esposa?

El lenguaje de la Iglesia asume ciertas verdades reveladas sobre la naturaleza de Dios y la naturaleza de la Encarnación. María es Madre de Dios porque es madre de una Persona que es Dios. En un sentido similar, ella es la Reina de Dios, porque es la Reina Madre de Dios, Jesucristo.


¿Significa esto que Dios tiene esposa? 

No, eso reduciría la relación con lo carnal. Más bien, la relación es una unión espiritual profunda, la de la caridad. El apóstol Juan en Apocalipsis 21, como el autor del Cántico de los cánticos, y los místicos que escriben sobre la unión con Dios, usan imágenes del matrimonio para describir lo que de otra manera sería una comunión espiritual indescriptible.


¿Significa esto que Dios tiene esposa?

No, eso reduciría la relación con lo carnal. Más bien, la relación es una unión espiritual profunda, la de la caridad. El apóstol Juan en Apocalipsis 21, como el autor del Cántico de los cánticos, y los místicos que escriben sobre la unión con Dios, usan imágenes del matrimonio para describir lo que de otra manera sería una comunión espiritual indescriptible.


¿Quién es la Reina de los Ángeles?

María, como Reina del Cielo, es la Reina de los Ángeles, como ella es la Reina de todas las categorías de lo bueno y lo santo. Así, la Letanía de Loreto se suma a Reina de los Ángeles, Reina de los Patriarcas, Profetas, Apóstoles, Mártires, Confesores, Vírgenes, Todos los Santos, Familias y Paz.


Devociones

REGINA COELI    LA SALVE


¿Cuáles son las 12 estrellas alrededor de la cabeza de María?

En el capítulo 12 de Apocalipsis, la “mujer vestida del sol” tiene una corona de doce estrellas. Los eruditos católicos han entendido que esto se refiere tanto a las doce tribus de Israel como a los doce apóstoles. Estos, a su vez, representan al pueblo tanto del Antiguo como del Nuevo Pacto, de los cuales María es su Reina. Ella es Reina de Israel como Madre del Rey de Israel, y Reina de la Iglesia, como Madre del Rey que es Salvador y, por tanto, de todos los redimidos.


El Papa Benedicto XVI dijo:

... sobre la cabeza de la mujer vestida de sol hay "una corona de doce estrellas". Este signo simboliza las 12 tribus de Israel y significa que la Virgen María está en el centro del Pueblo de Dios, de toda la comunión de los santos. Y así, esta imagen de la corona de 12 estrellas nos introduce en la segunda gran interpretación del presagio celestial de la "mujer vestida de sol": además de representar a Nuestra Señora, este signo personifica a la Iglesia, la comunidad cristiana de todos los tiempos. Está encinta, en el sentido de que lleva a Cristo en su vientre y debe nacer en el mundo. Este es el trabajo de la Iglesia peregrina en la tierra que, en medio de los consuelos de Dios y la persecución del mundo, debe llevar a Jesús a los hombres y mujeres.


De ninguna manera el Ave María sugiere que debamos adorar a María o que ella puede hacer cualquier cosa sin el permiso o la ayuda de Dios. El hecho de que le pidamos sus oraciones significa que María necesita pedirle a Dios que nos ayude. Ella no es una diosa para ser adorada; ella es una madre para ser amada.


¿Cuáles son los 5 misterios Gloriosos?


La Resurrección

La Ascensión

La Venida del Espíritu Santo

La Asunción

La Coronación


¿Cómo se rezan los Misterios Gloriosos del Rosario?


SANTO ROSARIO


¿Qué misterios se rezan los miércoles y los domingos?

Los Misterios Gloriosos se suelen rezar los miércoles y domingos. Después de que el Papa San Juan Pablo II agregó los Misterios Luminosos al Rosario en 2002, recomendó este horario para el Rosario:


Lunes: Gozosos

Martes: Dolorosos

Miércoles: Gloriosos

Jueves: Luminosos

Viernes: Dolorosos

Sábado: Gozosos

Domingo: Gloriosos


¿Qué representan los Misterios Gloriosos?

Cuando rezamos los Misterios Gloriosos, contemplamos las más grandes verdades de nuestra Fe: Jesús resucitó de entre los muertos. Ascendió al cielo. El Padre y el Hijo enviaron al Espíritu Santo. Y Maria fue asunta a Su Reino Celestial, donde fue coronada Reina.


¿Qué es la Letanía de Loreto?

La Letanía de Loreto, también conocida como Letanía de la Santísima Virgen María, data del siglo XVI. Es una de las cinco letanías, entre las docenas que se utilizan para la devoción privada, cuyo uso en la liturgia está aprobado por la Iglesia. Esta letanía enumera algunos de los nombres más comunes de la Santísima Virgen, así como muchos títulos menos conocidos. Juntos, nos presentaron los exaltados privilegios de María, su santidad de vida, su amabilidad y poder, su espíritu maternal y su majestad de reina.


LETANÍA LAURETANA


V. Señor, ten piedad de nosotros.


R. Señor, ten piedad de nosotros.


V. Cristo, ten piedad de nosotros.


R. Cristo, ten piedad de nosotros.


V. Señor, ten piedad de nosotros.


R. Señor, ten piedad de nosotros.


V. Cristo, óyenos.


R. Cristo, óyenos.


V. Cristo, escúchanos.


R. Cristo, escúchanos.


V. Dios, Padre Celestial.


R. Ten piedad de nosotros.


V. Dios Hijo, Redentor del mundo..


R. Ten piedad de nosotros.


V. Dios Espíritu Santo.


R. Ten piedad de nosotros.


V. Trinidad Santa, un solo Dios.


R. Ten piedad de nosotros.


V. Santa María. R. Ruega por nosotros.


V. Santa Madre de Dios. R. Ruega por nosotros.


V. Santa Virgen de las vírgenes. R. Ruega por nosotros.


V. Madre de Cristo. R. Ruega por nosotros.


V. Madre de la Iglesia. R. Ruega por nosotros.


V. Madre de la divina gracia. R. Ruega por nosotros.


V. Madre purísima. R. Ruega por nosotros.


V. Madre castísima. R. Ruega por nosotros.


V. Madre virginal. R. Ruega por nosotros.


V. Madre incorrupta. R. Ruega por nosotros.


V. Madre inmaculada. R. Ruega por nosotros.


V. Madre amable. R. Ruega por nosotros.


V. Madre admirable. R. Ruega por nosotros.


V. Madre del Buen Consejo. R. Ruega por nosotros.


V. Madre del Creador. R. Ruega por nosotros.


V. Madre del Salvador. R. Ruega por nosotros.


V. Virgen prudentísima. R. Ruega por nosotros.


V. Virgen digna de veneración. R. Ruega por nosotros.


V. Virgen digna de alabanza. R. Ruega por nosotros.


V. Virgen poderosa. R. Ruega por nosotros.


V. Virgen clemente. R. Ruega por nosotros.


V. Virgen fiel. R. Ruega por nosotros.


V. Espejo de justicia. R. Ruega por nosotros.


V. Trono de sabiduría. R. Ruega por nosotros.


V. Causa de nuestra alegría. R. Ruega por nosotros.


V. Vaso espiritual. R. Ruega por nosotros.


V. Vaso digno de honor. R. Ruega por nosotros.


V. Vaso insigne de devoción. R. Ruega por nosotros.


V. Rosa mística. R. Ruega por nosotros.


V. Torre de David. R. Ruega por nosotros.


V. Torre de marfil. R. Ruega por nosotros.


V. Casa de Oro. R. Ruega por nosotros.


V. Arca de la Alianza. R. Ruega por nosotros.


V. Puerta del cielo. R. Ruega por nosotros.


V. Estrella de la mañana. R. Ruega por nosotros.


V. Salud de los enfermos. R. Ruega por nosotros.


V. Refugio de los pecadores. R. Ruega por nosotros.


V. Consuelo de los afligidos. R. Ruega por nosotros.


V. Auxilio de los cristianos. R. Ruega por nosotros.


V. Reina de los Ángeles. R. Ruega por nosotros.


V. Reina de los Patriarcas. R. Ruega por nosotros.


V. Reina de los Profetas. R. Ruega por nosotros.


V. Reina de los Apóstoles. R. Ruega por nosotros.


V. Reina de los Mártires. R. Ruega por nosotros.


V. Reina de los Confesores. R. Ruega por nosotros.


V. Reina de las Vírgenes. R. Ruega por nosotros.


V. Reina de los Santos. R. Ruega por nosotros.


V. Reina concebida sin pecado original. R. Ruega por nosotros.


V. Reina llevada al cielo. R. Ruega por nosotros.


V. Reina del Santísimo Rosario. R. Ruega por nosotros.


V. Reina de la familia. R. Ruega por nosotros.


V. Reina de la paz. R. Ruega por nosotros.


V. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.


R. Perdónanos, Señor.


V. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.


R. Escúchanos, Señor.


V. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.


R. Ten misericordia de nosotros.


 


Bajo tu protección nos acogemos Santa Madre de Dios, no desoigas nuestras súplicas en nuestras


necesidades; antes bien, líbranos siempre de todos los peligros, Virgen gloriosa y bendita.


V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.


R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro


Señor Jesucristo.  


Amén


No puedo llevar a Cristo a mi prójimo y al mundo si no se lo he dado primero a mi familia

- Madre Angelica




viernes 21 2026

SÁBADO 22 DE AGOSTO DE 2026 -- Mateo 23, 1-12. -- QUE EL MAYOR ENTRE USTEDES SEA EL SERVIDOR

Tiempo Ordinario


Nuestro testimonio de  cristianos debe ser coherente entre lo que decimos y lo que en realidad ponemos en práctica.



Por: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net





Del santo Evangelio según san Mateo 23, 1-12








En aquel tiempo, Jesús habló a las multitudes y a sus discípulos, diciendo: "En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Hagan, pues, todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra. Hacen fardos muy pesados y difíciles de llevar y los echan sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con el dedo los quieren mover. Todo lo hacen para que los vea la gente. Ensanchan las filacterias y las franjas del manto; les agrada ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; les gusta que los saluden en las plazas y que la gente los llame 'maestros'. 


Ustedes, en cambio, no dejen que los llamen 'maestros', porque no tienen más que un Maestro, y todos ustedes son hermanos. A ningún hombre sobre la tierra lo llamen 'padre', porque el Padre de ustedes es sólo el Padre celestial. No se dejen llamar 'guías', porque el guía de ustedes es solamente  Cristo. Que el mayor de entre ustedes sea su servidor, porque el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido".


Oración introductoria

Padre mío, te pido que me libres de toda presunción e hipocresía. Tú sólo debes ser el centro de mi vida. Ilumina mi oración, soy tuyo y por este amor quiero servir a los demás.


Petición

Padre, que nuestro testimonio de cristianos sea coherente entre lo que decimos y predicamos y lo que en realidad ponemos en práctica.

 

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.


Qué actitud tengo ante los demás.


En el texto del Evangelio de hoy, Jesús condena la incoherencia y la falta de sinceridad en la relación con Dios y con el prójimo. Está hablando contra la hipocresía tanto de los escribas y los fariseos de aquel tiempo como de nosotros, hoy.


El error básico: dicen y no hacen. Jesús se dirige a la multitud y hace ver la incoherencia entre palabra y práctica. Hablan y no practican. A pesar de todo, Jesús reconoce la autoridad y el conocimiento de los escribas. Están sentados en la cátedra de Moisés. Por esto, haced y observad todo lo que os digan. Pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen. Jesús enumera varios puntos que revelan una incoherencia: Algunos escribas y fariseos imponen leyes pesadas a la gente. Conocían bien las leyes, pero no las practicaban, ni usaban su conocimiento para aliviar la carga de la gente. Hacían todo para ser vistos y elogiados, usaban túnicas especiales para la oración, les gustaba ocupar sitios importantes y ser saludados en la plaza pública. Querían ser llamados ¡“Maestro”¡ Representaban un tipo de comunidad que mantenía, legitimaba y alimentaba las diferencias de clase y de posición social. Legitimaba los privilegios de los grandes y la posición inferior de los pequeños. Ahora, si hay una cosa que a Jesús no le gusta son las apariencias que engañan.


¿Cómo combatir esta incoherencia? ¿Cómo debe ser una comunidad  cristiana? Todos los trabajos y responsabilidades de la ida en común deben ser asumidos como un servicio: El mayor entre vosotros será vuestro servidor. A nadie hay que llamar maestro (rabino), ni padre, ni guía. Pues la comunidad de Jesús debe mantener, legitimar, alimentar no las diferencias, sino la fraternidad. Ésta es la ley primordial: Ustedes son hermanos y hermanas. La fraternidad nace de la experiencia de que Dios es Padre, y que hace de todos nosotros hermanos y hermanas. Pues, el que se ensalce será humillado, y el que se humille será ensalzado. 


Rabino, guía, maestro, padre. Son los cuatro títulos que Jesús no permite que la gente use. Y sin embargo, hoy en la Iglesia, los sacerdotes son llamados «padre». Muchos estudian en las universidades de la Iglesia y obtienen el título de «Doctor» (maestro). Mucha gente tiene dirección espiritual y se aconseja con las personas que son llamadas «directores espirituales» (guía). Lo que importa es que se tenga en cuenta el motivo que llevó a Jesús a prohibir el uso de estos títulos. Si son usados para que una persona se afirme en una posición de autoridad y de poder, de vanidad y egoísmo… son mal usados y esta persona se merece la crítica de Jesús. Si son usados para alimentar la fraternidad y el servicio y para profundizar en ellos, no son criticados por Jesús.


Todo esto nos puede llevar a plantearnos preguntas como éstas: ¿Cuáles son las motivaciones que tengo para vivir y trabajar en la Iglesia, en la comunidad, en mi trabajo? ¿Cuál es mi actitud? ¿Servicio, amor o presunción, dominación? ¿Cómo la comunidad, mis amigos, familiares, compañeros me ayudan a corregir y mejorar mis motivaciones?


«Decía san Francisco a sus hermanos: Predicad siempre el Evangelio y, si fuera necesario, también con las palabras. No hay testimonio sin una vida coherente. Hoy no se necesita tanto maestros, sino testigos valientes, convencidos y convincentes, testigos que no se avergüencen del Nombre de Cristo y de su Cruz ni ante leones rugientes ni ante las potencias de este mundo.»


(Homilía de S.S. Francisco, 29 de junio de 2015).


Reflexión

Claras y duras son las palabras de Nuestro Señor en este pasaje. Su estilo transparente puede hacernos sentir algo "incómodos" y es que, no habrá en la historia de la humanidad hombre tan coherente como lo fue Jesús, el único. Que nos puede advertir acerca de la hipocresía con justa razón. ¡Cuántas veces nos muestra a lo largo de los Evangelios su descontento con los hipócritas! ¡Cuántas veces nos exhorta a no ser como ellos! Y es que el Señor sabe muy bien cuánto daño hace la hipocresía en nuestro trabajo con los demás, y cuántas almas permanecen cerradas al amor de Dios porque no ven en nuestro testimonio de  cristianos una coherencia entre lo que decimos y predicamos y lo que en realidad ponemos en práctica.


"Haced y cumplid lo que os digan, pero no hagáis lo que hacen..." ¡Qué actual es esta recomendación que nos da el Señor! ¡Cuánto nos cuesta a los soberbios aceptar estas palabras! ¿Por qué desoímos tantas veces lo que el Señor nos pide a través de su Palabra? ¿No será para justificarnos en la incoherencia de los demás? "No juzguéis y no seréis juzgados" dice el Señor. Mejor sería que pusiéramos en práctica todo lo que el Señor nos va pidiendo sin esperar nada de los demás, sin olvidar que el instrumento es pequeño.


Así pues, levantemos la mirada del horizonte y miremos en vertical, porque es de Dios y para Dios todo en nuestra vida. No justifiquemos nuestros errores en los errores de los demás, pues nuestro único modelo debe ser Jesús, en Él debemos fijar todas nuestras metas. Ante Él la verdad y la autenticidad permanecen, todo lo demás es desechado. Continúa el pasaje: “uno sólo es vuestro Padre, el del cielo." Dice la canción: "¡Dios es mi Padre, qué feliz soy!"


Realmente es así de sencillo y de maravilloso, pero, ¿Cuándo vamos a creer del todo estas palabras? ¿Cuándo vamos a interiorizarlas y a asumir la grandeza de este hecho? Porque si Dios es mi Padre, me conoce totalmente, me cuida, se preocupa por mí, le interesa lo que a mí me interesa, vela por mi vida, por mi bien, me da lo que necesito... Con Jesús descubrimos que Dios no es un Padre autoritario ni justiciero, sino amoroso y misericordioso que me ha amado y me ha creado y, así, mi vida cobra un sentido, mi vida no es un absurdo. Podemos llegar aún más lejos: si Dios es mi Padre, entonces Él tiene que encontrar en mí signos de que yo soy su hijo, pues los padres y los hijos se parecen.


Propósito

Que Dios sea todo en nuestra vida. No justifiquemos nuestros errores en los errores de los demás.


Diálogo con  Cristo

Jesús mío, meditando tu Evangelio, me doy cuenta de que frecuentemente me preocupo de cosas sin importancia, olvidando lo que debe ser mi principal preocupación: corresponder a tu amor. Mi fe no se manifiesta en ritos o devociones, sino en mis actos concretos de amor a Dios y a los demás. Ayúdame, dame tu gracia, para que sepa amar, dejando a un lado toda vanidad y deseo de aparecer. 


 Por: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net



 


 

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