miércoles 26 2026

JUEVES 27 DE AGOSTO DE 2026 -- Mateo 24, 42-51.-- ¡ESTAD EN VELA NO SABES EL DÍA NI LA HORA!

Tiempo Ordinario


Vivir fielmente cada día, con alegría, esperando la venida de Cristo.



Por: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net





Del santo Evangelio según san Mateo 24, 42-51








En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del Hombre. ¿Dónde hay un criado fiel y cuidadoso, a quien el amo encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas? Pues dichoso ese criado, si el amo, al llegar, lo encuentra portándose así. Os aseguro que le confiará la administración de todos sus bienes. Pero si el criado es un canalla y, pensando que su amo tardará, empieza a pegar a sus compañeros, y a comer y a beber con los borrachos, el día y la hora que menos se lo espera, llegará el amo y lo hará pedazos, como se merecen los hipócritas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.


Oración introductoria

Oh Dios, que llenaste los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo; concédeme que, guiado por el mismo Espíritu, sienta la urgencia de estar siempre preparado, viviendo de cara a la eternidad y que esta oración me capacite para conocerte, encontrarte y amarte.


Petición

Señor, ¡aumenta mi fe!

  

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.


 Velen y estén preparados.


La palabra clave de la lectura del evangelio de hoy es VELAD. Hoy estamos sumergidos en un mundo de inseguridad que alarma a buena parte de los ciudadanos. Las guerras, el terrorismo, el azote de la inseguridad ciudadana, el peligro de la delincuencia, el desbordamiento de los fenómenos naturales, la amenaza de la enfermedad, la crisis económica, entre muchas otras, son algunas de las situaciones que amenazan nuestra paz. Por ello, tomamos medidas cada vez más radicales: puertas de seguridad, candados, llaves, alarmas, policías, armas…


Ciertamente, los peligros de todo tipo amenazan nuestra seguridad y la de los nuestros, pero es mucho más importante la certeza de que nuestra vida está resguardada del grave peligro de una infelicidad eterna. Lo repetimos una y otra vez: En este mundo estamos de paso, por ello, la seguridad de poder descansar eternamente en los brazos de Dios, es la tarea que con más interés debemos cuidar.


Hay que estar atentos para cuando llegue el Señor a pedirnos cuenta de nuestra administración. Es preciso tenerlo todo en orden para acertar en el destino definitivo de la vida. En este sentido es como se nos avisa que estemos bien dispuestos:


Estemos alerta para que la muerte nos sorprenda preparados y así evitar el fracaso definitivo de la vida.


Estemos alerta para acumular méritos para entrar en el Reino de la vida.


Estemos alerta y bien despiertos para recibir la llamada definitiva.


Estemos alerta y procuremos tener las cuentas claras de nuestra vida interior y presentarnos con la conciencia limpia ante nuestro Dios.


Estemos alerta recordando que estamos a tiempo de cambiar sabiendo que nunca es demasiado tarde mientras tengas vida.


Estemos alerta a la llamada de Dios para seguirla sin condiciones estando bien atentos para responder: Estamos aquí, Señor.


El llanto y crujir de dientes no es para nosotros, los que intentamos seguir a Cristo incondicionalmente. Si procuramos estar bien despiertos, con el corazón limpio y la mente dispuesta para seguir al Señor, no vamos a temer ni el sufrimiento ni la muerte, pues estamos destinados a la VIDA eterna.


La vigilancia permanente se consigue con la práctica constante de la oración y con el examen de conciencia. La fuerza nos la dan el Espirita Santo, la Eucaristía, la lectura y meditación de la Palabra. El premio consiste en tener paz en el alma, serenidad en nuestra mente y felicidad en el corazón.


«Es esa virtud tan difícil de vivir: la esperanza, la más pequeña de las virtudes, pero la más fuerte. Y nuestra esperanza tiene un rostro: el rostro del Señor resucitado, que viene “con gran poder y gloria”, que manifiesta su amor crucificado, transfigurado en la resurrección. El triunfo de Jesús al final de los tiempos, será el triunfo de la Cruz; la demostración de que el sacrificio de uno mismo por amor al prójimo y a imitación de Cristo, es el único poder victorioso y el único punto fijo en medio de la confusión y tragedias del mundo.»


 (S.S. Francisco, Angelus15 de noviembre de 2015).


Reflexión

El último día de la historia, el final de los tiempos, se ha descrito en muchas ocasiones como un día trágico y ha dado lugar a una literatura que llamamos "apocalíptica".


Jesucristo anunció que vendría de nuevo a la tierra, y que esa venida sería definitiva. Pero, ¿Cómo debe preparase un  cristiano? Vamos a considerar dos tipos de "esperas".


La primera es parecida a la de un soldado, agazapado en su trinchera, esperando con verdadero miedo el ataque del enemigo. Su única ilusión es que ese momento nunca llegue, porque sabe que puede acabar mal. Es la actitud del que ve el final pensando que va a condenarse por sus pecados. Tiembla, pero tampoco pone remedio.


La segunda espera es la de la esposa que aguarda a su marido, ausente durante mucho tiempo del hogar. Por ejemplo, la esposa de un marinero, que sueña el día en que volverá a estrechar entre sus brazos al amor de su vida. Y cuando se acerca el día, se prepara, se viste, se perfuma y se dispone a recibirle con toda la ilusión del mundo.


El cristiano debe vivir sin temor, preocupado por vivir fielmente el día a día, pero también siendo consciente de la responsabilidad de cada uno de sus actos. Por tanto, no hay que descuidarse y sí estar preparados, con alegría, para el encuentro definitivo con Dios.


Propósito

Ofrecer hoy un pequeño sacrificio a Dios y pedirle la gracia de adquirir la virtud que más necesite para crecer en el amor a los demás.


Diálogo con  Cristo

Jesús, qué diferente es mi vida cuando me esfuerzo por ver todo desde el plano de la fe. Las cosas, las actividades, las mismas relaciones sociales, todo se transforma y se vuelve relativo de cara a la eternidad. ¡Qué pocas cosas son importantes! Ayúdame a vivir pensando en el cielo que me has prometido y que lo busque como esa perla fina, ese gran tesoro que dará plenitud a mi vida.


Por: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net


martes 25 2026

MIÉRCOLES 26 DE AGOSTO DE 2026 -- Mateo 23, 27-32. -- CUIDADO DE NO ESTAR LLENOS DE HIPOCRESÍA Y MALDAD

 

Por: Misael Cisneros | Fuente: Catholic.net





Del santo Evangelio según san Mateo 23, 27-32








En aquellos días, dijo Jesús: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, pues sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen bonitos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia! Así también vosotros, por fuera aparecéis justos ante los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad. «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, porque edificáis los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos de los justos, y decís: "Si nosotros hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no habríamos tenido parte con ellos en la sangre de los profetas!" Con lo cual atestiguáis contra vosotros mismos que sois hijos de los que mataron a los profetas.  ¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres!


Oración introductoria

¡Oh! Espíritu Santo, Espíritu de Verdad, dirige mi corazón para actuar siempre de cara a la verdad. ¡Oh! Espíritu de santidad, ven y renueva mi intención. Ven, Espíritu de amor, enséñame a orar.


Petición

Jesús, dame la gracia de buscar siempre la verdad.


Meditación del Papa 

En este grupo están los  cristianos que no dan testimonio. Son cristianos de nombre, cristianos de salón, cristianos de recepciones, pero su vida interior no es  cristiana, es mundana. Uno que se dice  cristiano y vive como un mundano, aleja a los que piden ayuda a gritos a Jesús.


Luego están los rigoristas, a quienes Jesús regaña porque que cargan mucho peso sobre los hombros de la gente. Jesús les dedica todo el capítulo 23 de san Mateo. Hipócritas, explotáis a la gente, les dice Jesús. Y en vez de responder al grito que pide salvación alejan a la gente.


Y finalmente está el tercer grupo de cristianos, los que ayudan a acercarse a Jesús. El grupo de cristianos que tienen coherencia entre lo que creen y lo que viven, y ayudan a acercarse a Jesús, a la gente que grita, pidiendo salvación, pidiendo la gracia, pidiendo la salud espiritual por su alma. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 28 de mayo de 201, en Santa Marta). 


Reflexión

Jesús sigue fustigando el pecado de hipocresía. Aparentar por fuera lo que no se es por dentro, como había condenado los árboles que sólo tienen apariencia y no dan fruto. Aquí desautoriza a las personas que cuidan su buena opinión ante los demás, pero dentro están llenos de maldad.


¿Se nos podría achacar algo de esto a nosotros? ¿No estamos también preocupados por lo que los demás piensan de nosotros, cuando en lo que tendríamos que trabajar es en mejorar nuestro interior? Sabemos que Dios conoce nuestro interior y no podemos engañarle, por ello vale más ser transparentes ante Dios que aparentar lo que no somos ante los hombres. ¿Sería muy exagerado tacharnos de sepulcros blanqueados?


También conviene evaluarnos en el otro aspecto que Jesús denuncia. ¿Somos personas que de palabra se distancian de los malos como los fariseos de sus antepasados, pero en realidad somos tan malos o peores que ellos, cuando se nos presenta la ocasión? Puede ser que emitamos juicios temerarios contra nuestro prójimo, considerándoles inferiores a nosotros, cuando en realidad lo que Cristo nos pide es perdonar y no pensar mal de nadie. En este caso, Cristo poseía la autoridad para denunciar la actitud hipócrita de los fariseos, sin embargo sabemos por el mandato de Cristo, el de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, a nosotros, no nos compete este derecho.


Diálogo con Cristo

Padre bueno, dame la gracia de salir de esta oración decidido a vivir siempre con autenticidad venciendo el miedo al qué dirán, la rutina o ley del menor esfuerzo, para aspirar a ser tu discípulo y misionero. Aumenta mi generosidad para aportar todas mis cualidades, mi ingenio e incluso mis recursos materiales para llevarte a los demás.


Propósito

Ante las dificultades del día de hoy, recitar la jaculatoria: Cristo, en Ti confío. 


Por: Misael Cisneros | Fuente: Catholic.net



 













 




lunes 24 2026

MARTES 25 DE AGOSTO DE 2026 -- Mateo 23, 23-26. -- ¡ AY DE VOSOTROS, ESCRIBAS Y FARISEOS !

 Tiempo Ordinario


Jesús conoce las intenciones y por eso recuerda que la principal tarea es la del amor misericordioso.



Por: Edgar Pérez | Fuente: Catholic.net





Del santo Evangelio según san Mateo 23, 23-26








En aquel tiempo Jesús habló diciendo: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del aneto y del comino, y descuidáis lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe! Esto es lo que había que practicar, aunque sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito y os tragáis el camello! hipócritas, que purificáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro están llenos de rapiña e intemperancia! ¡Fariseo ciego, purifica primero por dentro la copa, para que también por fuera quede pura!


Oración introductoria

Oh, Espíritu Santo, Espíritu de Verdad, limpia mi conciencia para que pueda convivir permanente con tu gracia, te lo pido por intercesión de la Inmaculada Virgen María que supo actuar siempre de cara a la verdad.


Petición

Jesús, ayúdame a vivir según esta regla: «Es bueno lo que me ayuda a cumplir la voluntad de Dios, y malo lo que me estorba».


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.


No dejar lo importante por lo pasajero.


Señor, el único deseo de mi alma que valdría la pena saciar, sería el de conformar mi corazón con el tuyo. Pero, al mismo tiempo que poseo esta profunda ilusión, me dedico tan constantemente a perseguir aquellas metas que me obstaculizan tal deseo. Soy tan débil, frágil, voluble. Me conozco y al mismo tiempo no me conozco. El día de hoy cometo los errores que el día de ayer me había propuesto abandonar. Mis apegos se tornan cada vez más complicados y me encuentro lejos de la sencillez. Sí, como los fariseos, descuido lo más importante. Vivo continuamente mirando al exterior, no sólo mío, sino también el de los demás. Y pocas o ninguna vez hago una pausa para contemplar qué es lo que se encuentra en mi interior, como en el de los demás.


Quiero pedirte perdón por ceder constantemente a la tentación del componer mi día a día sin mirar alguna vez al cielo. Perdóname, Dios mío, por marchar tan inconscientemente hacia las cosas que me alejan de mi fin. Aclárame la vista, pues quiero de verdad volverme a Ti. Renueva mi esperanza de poder asemejarme a Ti. No permitas que me pierda entre las confusiones que me alejan de tu amor. Ayúdame a vivir con sencillez, y a trabajar por alcanzar más bien una belleza interior, aquella que sólo tus ojos pueden ver.


Si hay algo que me hace feliz, es que Tú hayas venido a los tuyos a enseñarnos a vivir para jamás morir, aprendiendo a descubrir lo único esencial de nuestras vidas. Así quiero hacerlo con la mía en este día, caminar como Tú, mirar como Tú, obrar y sentir como Tú. Limpia por dentro mi vaso con tu amor, purifícame, Señor, y podré ofrecer luego tu amor a los demás también.


«Aquellos fariseos eran muy religiosos en la forma, pero no estaban dispuestos a compartir la mesa con los publicanos y los pecadores; no reconocían la posibilidad de un arrepentimiento y, por eso, de una curación; no colocan en primer lugar la misericordia: aun siendo fieles custodios de la Ley, ¡demostraban no conocer el corazón de Dios! Es como si a ti te regalaran un paquete, donde dentro hay un regalo y tú, en lugar de ir a buscar el regalo, miras sólo el papel que lo envuelve: sólo las apariencias, la forma, y no el núcleo de la gracia, ¡del regalo que es dado!»


(S.S. Francisco, audiencia del 13 de abril de 2016).


Reflexión

Jesús se irrita con los escribas y fariseos porque no ponen en práctica los dictámenes más importantes de la ley: la justicia, la misericordia, la fidelidad, la comprensión.


Como jefes espirituales del pueblo judío parece que han hecho de la religión un "club" en el que sólo tienen acceso unos cuantos hombres instruidos y elegidos entre ellos, mientras que el resto del pueblo forman parte de la plebe ignorante.


Jesús conocía sus intenciones y por eso les recuerda que su principal tarea es la del amor misericordioso y la de la fidelidad del testimonio. ¿Cuántas veces en nuestra vida puede sucedernos algo similar, en donde siendo los líderes espirituales de una familia, de un grupo de amigos, convertimos la fe en un conjunto de leyes que los demás deben cumplir pero que no les ayudamos a vivir mejor su fe con nuestro testimonio en el amor?


No olvidemos que es el amor lo que da sentido a toda nuestra vida y que sin él, como dijo san Pablo "no somos nada". Saquemos de este evangelio la lección del amor y compresión a los demás y busquemos hacer un acto de caridad o un favor a quien sea.


Propósito

Buscar «ser» más y mejor persona, en vez de hacer cosas para «parecer» buen cristiano.


Diálogo con Cristo

Oh, Espíritu de santidad, ven y renueva mi corazón en esta oración. Ven, Espíritu de amor, de paz, y enséñame a ser auténtico y coherente con mi fe para llegar a ser benevolente, lleno siempre de amor y comprensión con todos, especialmente con los más cercanos. Ayúdame a corresponderte con un amor fiel, verdadero y apasionado.


Por: Edgar Pérez | Fuente: Catholic.net


 




24 DE AGOSTO : SAN BARTOLOMÉ APÓSTOL

 








Un israelita en quien no hay engaño

Bartolomé, uno de los doce apóstoles que siguieron a Jesús poco después del bautismo en el Jordán, aparece en los Evangelios sinópticos en la lista de los Apóstoles, siempre junto a su paisano Felipe. 


No tenemos mucha información sobre este Apóstol, cuya festividad se celebra el 24 de agosto, día en que la tradición sitúa su martirio. Era natural de Caná de Galilea, cerca de Nazaret, y de él dijo Jesús: “He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño” (Jn 1,47). En el Evangelio de Juan, se refiere a Natanael, quien los exsegetas identifican con Bartolomé. Juan lo menciona en el relato de la llamada de los primeros discípulos, cuando Jesús le dice que lo había visto bajo la higuera antes de que se encontraran: En aquel tiempo, determinó Jesús salir para Galilea; encuentra a Felipe y le dice: «Sígueme».


Felipe era de Betsaida, ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe encuentra a Natanael y le dice: «Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret.»


Natanael le replicó: «¿De Nazaret puede salir algo bueno?»


Felipe le contestó: «Ven y verás.»


Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.»


Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?»


Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi».


Natanael respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel».


Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores».


Y le añadió: «Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».


 


La incredulidad de Bartolomé era clara cuando Felipe le habló del Mesías, Jesús de Nazaret. Siendo de Caná de Galilea y conociendo bien Nazaret, no podía creer que el Salvador viniera de allí. Sin embargo, tras escuchar a Jesús, Bartolomé se convenció y se hizo su discípulo. Juan vuelve a mencionar a Natanael en el capítulo 21, cuando Jesús resucitado se aparece en la orilla del mar de Tiberíades: “Después de esto, Jesús se manifestó de nuevo a sus discípulos junto al mar de Tiberíades. Y así fue como se manifestó: estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el Dídimo, Natanael de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos” (Jn 21, 1-2).


También en los Hechos de los Apóstoles (1, 12-14) se menciona a Bartolomé entre los discípulos que se reunieron en Jerusalén con María, la Madre de Jesús: “Entonces volvieron a Jerusalén desde el monte llamado de los Olivos, que está cerca de la ciudad. Entraron y subieron al piso superior, donde solían quedarse. Estaban allí Pedro, Juan, Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago de Alfeo, Simón el Zelote y Judas de Santiago. Todos perseveraban unánimes en la oración, junto con algunas mujeres y con María, la madre de Jesús, y con sus hermanos” (Hch 1, 12-14).


Según la tradición, San Bartolomé realizó muchos viajes misioneros llevando la Buena Nueva a los pueblos más lejanos: Capadocia, la India Superior, y varias regiones del Oriente Medio, incluyendo Armenia. No obstante, no contamos con detalles exactos sobre su itinerario. En la Edad Media se consolidó la tradición que narra su martirio, en el que fue desollado y decapitado. Por ello, en la iconografía se le representa con un cuchillo en una mano y un libro en la otra, y a veces también con su propia piel, como si fuera un manto.


A lo largo de los siglos, muchas iglesias han sido dedicadas a él y su devoción ha sido grande, especialmente para pedir su intercesión en casos de enfermedades de la piel. Una tradición armenia sostiene que el cuerpo del Apóstol fue enterrado en Albanópolis, la ciudad donde sufrió el martirio. En el año 507, el emperador Anastasio I trasladó sus restos a Daras, en Mesopotamia, donde le dedicó una iglesia. En 580, parte de sus reliquias fue llevada a Lipari, en Sicilia. Durante las incursiones sarracenas en 883, las reliquias fueron trasladadas a Benevento, hasta que en 998 el emperador Otón III mandó construir una iglesia en la Isla Tiberina en su honor, para albergar los restos de dos mártires: San Bartolomé Apóstol, cuyo cuerpo reposa en el altar mayor, y San Adalberto, obispo de Praga, quien fue asesinado en 997 mientras evangelizaba a los pueblos paganos en el extremo septentrional de la Europa cristiana.




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