sábado 11 2026

DOMINGO 12 DE JULIO DE 2026 -- Mateo 13, 1-23. -- EL SEMBRADOR SALIÓ A SEMBRAR

 Tiempo Ordinario


Hay que ser la tierra fértil donde caiga la semilla de la Palabra de Dios.



Por: Gerardo de Jesús Buitrago Ballesteros | Fuente: Catholic.net





Del santo Evangelio según san Mateo 13, 1-23







Aquel día, Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar. Una gran multitud se reunió junto a él, de manera que debió subir a una barca y sentarse en ella, mientras la multitud permanecía en la costa. Entonces él les habló extensamente por medio de parábolas. Les decía: «El sembrador salió a sembrar. Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron. Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemaron y, por falta de raíz, se secaron. Otras cayeron entre espinas, y estas, al crecer, las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta. ¡El que tenga oídos, que oiga!». Los discípulos se acercaron y le dijeron: « ¿Por qué les hablas por medio de parábolas?». El les respondió: «A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene, se le dará más todavía y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Por eso les hablo por medio de parábolas: porque miran y no ven, oyen y no escuchan ni entienden. Y así se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: "Por más que oigan, no comprenderán, por más que vean, no conocerán, Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido, tienen tapados sus oídos y han cerrado sus ojos, para que sus ojos no vean, y sus oídos no oigan, y su corazón no comprenda, y no se conviertan, y yo no los cure". Felices, en cambio, los ojos de ustedes, porque ven; felices sus oídos, porque oyen. Les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron.

Escuchen, entonces, lo que significa la parábola del sembrador. Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que había sido sembrado en su corazón: este es el que recibió la semilla al borde del camino. El que la recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegría, pero no la deja echar raíces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumbe. El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto. Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno».


Oración introductoria

Señor Jesús, ayúdanos a comprender este mensaje, porque no sabemos dónde está el final de la parábola y dónde comienza nuestra vida. Aquí como en otros evangelios descubrimos.   Ayúdame a descubrir en tus evangelios la importancia de la autenticidad en nuestra vida. Pero es necesario que no sólo que la entendamos, sino que la vivamos. Para esto necesitamos tu ayuda. Señor, enséñanos el camino.


Meditación

El viento nos pega en el rostro. A lo lejos Cristo, en una barca, nos quiere hablar. Levanta su voz y parece que se ayuda de las olas del mar para hacernos llegar su mensaje. Con la tranquila y suave brisa de la costa se escapan de los labios de Jesús unas «palabras» que, al parecer, sólo nos transmiten aspectos sencillos de la vida rural. Cual estadio de fútbol la muchedumbre clama con cada palabra de su boca. Algunas de estas palabras comienzan a retumbar en nuestros oídos:

“Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron” ¿Qué es esto? ¿En qué consisten todas estas semillas? Parece muy confuso, pero al momento continúan las siguientes casi sin dejarnos pensar: “Otras cayeron en terreno pedregoso”,. “Otras cayeron entre espinas”,. “Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto”. Mientras todas estas palabras resuenan en nuestro corazón, buscamos una solución. Cuando De pronto unas palabras, si se puede decir, más confusas misteriosas saltan de su boca: “¡El que tenga oídos, que oiga!”.


Nos tocamos, y sentimos que tenemos oídos, pero ¿escuchamos?  Las palabras del Señor han dado en el clavo. Muchas veces parece que en los sermones de nuestros curas sacerdotes, o en las palabras que nos dicen de nuestros padres podemos oír a Dios, pero ¿escuchamos? Y podemos decir que mucho de todas.  Muchas de estas palabras están en nuestra mente, pero ¿ya las hemos bajado al corazón?

Aquí está la clave del Evangelio. Escuchar es “prestar atención a lo que se oye”, y esto implica que toda nuestra persona se involucre ha de involucrar. ¿Qué mejor manera de involucrarnos sino haciendo realizando lo que escuchamos? Esta es nuestra parte del trabajo. Hemos oído al Maestro, y sus palabras han resonado en nuestro interior. Solo tenemos que ponerlas en práctica, y lo mejor es que Él nos las explique.


Reflexión Apostólica

¿Qué tienen que ver con mi vida estas semillas? Todo. Sencillamente todo. En ellas está nuestra realización personal, y la verdadera autenticidad como  cristianos. Las semillas son la palabra de Dios, lo dijo  Cristo; pero no sólo son la palabra de Dios sino cualquier regalo que nos hace. Lo interesante es qué hacemos con estas semillas. Religión y creencias


Las primeras caen al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Esto es cuando al escuchar la palabra de Dios – que nos puede hablar de muchas maneras, por el sacerdote que nos da la homilía en la Santa misa, por un amigo que nos ayuda, por una situación que estamos pasando, por nuestros padres, etc. – le hacemos caso más bien a esas otras muchas voces y no a lo que Dios quiere de nosotros ajenas al querer de Dios. Cuando un amigo nos dice que necesitamos ser más maduros y serios en nuestra vida, pero le preferimos hacer “oídos sordos” y escuchar a los medios de comunicación que nos enseñas que sólo conseguimos la madures madurez y la felicidad abandonando nuestros principios... Cuando nuestros papás nos recomiendan hacer tal o cual cosa, tomar tal o cual medida, pero preferimos hacer lo que nos dictan nuestros caprichos.… Echamos en saco roto la palabra y los regalos de Dios.

 

Las siguientes caen en terreno pedregoso. Oyes los consejos y quieres ponerlos en práctica. En tu interior ves brotar los primeros retoños de una primavera prometedora, pero el viento sopla muy fuerte. En un inicio las otras voces que te quieren alejar de Dios parecen brisas que se apagan, pero luego se levantan tornados. Tu tierra no era profunda. Cuando buscaste en tu alma te diste cuenta que habías cavado poco. Viste entonces cómo las flores que se prometían nunca se abrieron, o se consumieron por el miedo a mostrar la belleza de lo que habían recibido. En ese momento se secó la planta.

 

Otras cayeron entre zarzas. ¿Cuáles son las zarzas en nuestra vida? Son todas aquellas seducciones que nos tiende el mundo: el dinero, las vanidades, los lujos, las comodidades superfluas, etc. La semilla es recibida por la tierra. Es una buena tierra, es una buena persona. El problema llega cuando chocan la palabra de Dios que hemos recibido y esto que se pone al alcance de la manolo fácil del mundo para proporcionarnos que proporciona “felicidad” fácil y efímera. Hay que tener la valentía de escoger la felicidad verdadera porque sólo esta ella sólo existe para ilumina la conciencia y llena de vida.

 

Las últimas caen en tierra buena. Tierra buena es esa que ha sido abonada y preparada con antelación, haciéndose para que sea fértil. ¡Debemos ser tierra buena para la semilla del amor! Amor de Dios que se nos muestra en los hombres, en nuestros amigos, en nuestra familia. Estos son los cristianos en los que ha fructificado la palabra de Dios. Han recibido la simiente y ha dado raíces. Las raíces sólo ayudan a que la planta pueda dar dos grandes dones a quienes lo rodean: La flor y el fruto. Flor que es la alegría de sentirse regalado por Dios. Flor que es el amor a Dios. Y Fruto, que no es otra cosa sino la manifestación de ese amor en quienes nos rodean. El  Cristiano autentico es el que lo demuestra en sus obras. Es el que vive con la consciencia de que la palabra de Dios es viva y eficaz y hace que él obre según la voluntad de Dios, que lo único que busca es su felicidad.


Propósito

Ayuda a que alguien a quien conozcas se sienta más cerca de Dios al estar contigo. Una palabra, un consejo, lo que quieras. Tú también eres sembrador. ¡Sal a sembrar!


Diálogo con Dios

Jesucristo, ya me has hecho ver qué es lo que no me deja hundir mis raíces en una vida de unión contigo. Te pido me ayudes a alejar de mi vida cualquier ocasión de pecado que me aparte de ti. Necesito que me des la fortaleza para poder ser sembrador en el corazón de las personas con quienes me encuentre hoy. Quiero ser un  cristiano auténtico.


Por: Gerardo de Jesús Buitrago Ballesteros | Fuente: Catholic.net


¿ CUALES FUERON LOS SIETE DOLORES DE MARÍA SANTÍSIMA ?








La devoción de los Siete Dolores de la Virgen María recuerda los momentos de mayor sufrimiento que vivió junto a su hijo Jesús, según la tradición católica y los evangelios.    Estos dolores se representan frecuentemente como siete espadas que atraviesan su corazón:


La profecía de Simeón: Durante la presentación de Jesús en el Templo, el anciano Simeón anunció a María que una espada de dolor atravesaría su alma.


La huida a Egipto: El sufrimiento de María al tener que huir de noche junto a San José y el Niño Jesús para salvarlo de la persecución del rey Herodes.


La pérdida de Jesús en el Templo: La angustia que sintió al darse cuenta de que Jesús se había extraviado y la búsqueda durante tres largos días.


El encuentro de Jesús con la cruz a cuestas: El dolor de María al ver a su hijo malherido cargando la cruz camino al Calvario.


La crucifixión y agonía: El sufrimiento inmenso al pie de la cruz, siendo testigo de la crucifixión y de la agonía de su hijo.


El descendimiento: El dolor desgarrador al recibir en sus brazos el cuerpo sin vida de Jesús al ser bajado de la cruz.


El entierro de Jesús: La profunda soledad y tristeza al acompañar el cuerpo de su hijo hasta el sepulcro.





11 DE JULIO : FIESTA DE SAN BENITO DE NURSIA









San Benito de Nursia, nacido en el año 480 en Italia, en la provincia de Umbría, es el fundador de la orden benedictina y autor de una Regla que rige sus vidas, adoptada en todo el mundo por monjes, monjas e incluso laicos; la cual escribió tras retirarse en una gruta para rezar y practicar el ascetismo. Luego se le unieron otros ermitaños, que ya sentían gran admiración por su santidad, y a medida que la comunidad crecía, tuvo que reunirlos en Monte Cassino, entre Nápoles y Roma, y establecer con ellos una orden de vida. Así fue como se escribió la Regla de San Benito, compuesta por 73 breves capítulos y un prólogo; una Regla que combina la oración, el trabajo (dividido entre tareas intelectuales y manuales) y la templanza, en un clima de equilibrio y paz. "Ora et labora", reza y trabaja, era su lema. Esta regla benedictina contribuyó a la renovación del cristianismo occidental y tuvo un impacto más amplio en la civilización europea medieval. Por ende, San Benito es considerado el patriarca de los monjes de Occidente y el santo patrón de Europa (junto con los santos Cirilo y Metodio).


La fiesta de San Benito se celebra el 11 de julio, día del traslado de sus reliquias a la abadía de Saint-Benoît-sur-Loire. En esta ocasión, los monjes y monjas de la Orden de San Benito celebran a su fundador recordando su herencia espiritual y cultural y honrando su memoria; para ello se celebran misas en su honor, con oraciones especiales, en algunas regiones se organizan incluso procesiones y a veces la fiesta dura varios días.


Recemos con San Benito para que nos ayude a vivir según su Regla, siendo fieles al Señor.


“Oh glorioso San Benito, sublime modelo de todas las virtudes, recipiente puro de la gracia de Dios. Aquí estoy, humildemente, postrado ante ti. Imploro a tu amoroso corazón que interceda por mí ante el divino trono de Dios. Te entrego todos los peligros que me rodean diariamente. Protégeme contra mis enemigos, contra el mal en todas sus formas, e inspírame a imitarte en todo. Que tu bendición me acompañe siempre, para que huya de todo lo que no agrada a Dios y evite así las oportunidades de pecado. Te pido, con dulzura, que me concedas los favores de Dios y la gracia que tanto necesito, en las pruebas, las dificultades y las aflicciones de la vida. Tu corazón estaba siempre tan lleno de amor, compasión y misericordia hacia los que estaban afligidos o en dificultades de cualquier tipo. Nunca dejaste sin consuelo y ayuda a una persona que acudiera a ti. Invoco, pues, tu poderosa intercesión, con la esperanza y la confianza de que escucharás mis oraciones y me concederás la gracia y el favor especial que tan fervientemente imploro [menciona tu petición], si es para la inmensa gloria de Dios y el bien de mi alma. Ayúdame, oh gran San Benito, a vivir y morir como fiel hijo de Dios, a estar siempre sujeto a su santa voluntad y a alcanzar la felicidad eterna del cielo. Amén”.




viernes 10 2026

SÁBADO 11 DE JULIO DE 2026 -- Mateo 10, 24-33. -- TEME A LOS QUE MATAN EL ALMA

 Tiempo Ordinario


El don más importante que ha recibido un hombre es su alma.



Por: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net





Del santo Evangelio según san Mateo 10, 24-33








En aquel tiempo, dijo Jesús a sus Apóstoles: Un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo; ya le basta al discípulo con ser como su maestro, y al esclavo como su amo. Si al dueño de la casa lo han llamado Belzebú, ¡cuánto más a los criados! No les tengáis miedo, porque nada hay cubierto, que no llegue a descubrirse; nada hay escondido, que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche, decidlo en pleno día, y lo que os digo al oído, pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo: no hay comparación entre vosotros y los gorriones. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.


Petición:

Te pido Señor, aumenta mi fe.


Meditación del Papa:

"! La potencia del hombre en lugar de la gloria de Dios! Este es el pan de cada día. Por esto en la oración de todos los días,  Dios "Venga tu Reino", crezca tu Reino, porque la salvación no vendrá de nuestras astucias, de nuestra inteligencia al hacer negocios. La salvación vendrá de la gracia de Dios y del entrenamiento cotidiano que nosotros hacemos de esta gracia en la vida cristiana."  ( Papa Francisco, homilía viernes 31 de enero 2014).


Reflexión:

El hombre tiende a comparar y oponer los términos y las realidades. Así oponemos el cuerpo al alma. Esto es un error y no coincide con la doctrina de Jesucristo. Ya Él tuvo que luchar contra esta tendencia tan humana: “no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma”.

Antes, como ahora, existían personas que se preocupaban mucho de lo material y olvidaban lo espiritual. Y, al revés, personas fervorosas y muy religiosas pero se olvidan que viven en este mundo.


Cristo con su doctrina nos recuerda que el verdadero riesgo y peligro es quien descuida o pierde el cuerpo y el espíritu. En consecuencia, el auténtico reto y meta es cultivar, a la par, ambos elementos: lo material y lo espiritual.


Jesucristo lo expresa perfectamente con su resurrección. Su triunfo no fue nada más espiritual, también su cuerpo resucitó y ahora triunfa glorioso en el cielo. No podría ser de otro modo, cuando por medio del cuerpo su persona divina redimió a la humanidad. Así el verdadero cristiano, sabrá que el don más importante que ha recibido es su alma, y buscará su salvación, pero a la vez cuidará y cultivará su salud, ciencia y descanso para que el cuerpo siempre esté en buenas condicionas para ayudar al espíritu a ser una persona santa.


Propósito:

Ayúdame Señor a fortalecer mi voluntad, para seguir el camino que me has propuesto.


Dialogo con Jesús:

Jesús dejo en tus manos mis preocupaciones, mis pensamientos y mi trabajo. Pongo mi esperanza y mi confianza en tí para agradecer lo que me das y hacer que tu Reino crezca. Porque me toca a mi llevar tu mensaje con mi vida, para que todos te conozcan.


Por: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net



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