domingo 31 2026

31 DE MAYO : SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD








La Santísima Trinidad es el dogma central del cristianismo. Enseña que Dios es un ser único y perfecto que existe en tres personas distintas pero inseparables: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo


El concepto se resume en los siguientes puntos clave:

Un solo Dios, tres personas: No son tres dioses separados, sino una misma naturaleza divina compartida. Cada persona es plenamente Dios.


El Padre: Es el creador de todo lo visible y lo invisible.


El Hijo: Es Jesucristo, la palabra de Dios hecha carne, quien vino al mundo para salvar a la humanidad del pecado.


El Espíritu Santo: Es el consolador y guía, cuya misión es santificar a los creyentes y mantener viva la presencia de Dios en sus vidas.


Se considera un misterio de fe insondable que supera la comprensión humana y que sirve como modelo de amor y comunión. 





sábado 30 2026

DOMINGO 31 DE MAYO DE 2026 -- Juan 3, 16-18 -- TANTO AMÓ DIOS AL MUNDO

Lectura del santo evangelio según san Juan

Juan 3, 16-18









"Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga la vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él. El que cree en él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado, por no haber creído en el Hijo único de Dios".


Las palabras de los Papas

Hoy, Solemnidad de la Santísima Trinidad, el Evangelio está tomado del diálogo de Jesús con Nicodemo (cfr. Jn 3,16-18). Nicodemo era un miembro del Sanedrín, apasionado por el misterio de Dios; reconoce en Jesús a un maestro divino y, por la noche, a escondidas, va a hablar con Él. Jesús lo escucha y comprende que es un hombre que está en un proceso de búsqueda. Entonces, primero lo sorprende, respondiéndole que para entrar en el Reino de Dios es preciso renacer; y después le desvela el corazón del misterio diciéndole que Dios ha amado tanto a la humanidad que ha enviado a su Hijo al mundo. Jesús, el Hijo, nos habla del Padre y de su inmenso amor. Padre e Hijo. Es una imagen familiar que, si lo pensamos, echa por tierra nuestro imaginario sobre Dios. Efectivamente, la palabra “Dios” nos sugiere una realidad singular, majestuosa y distante, mientras que oír hablar de un Padre y un Hijo nos reconduce a casa. Sí, podemos pensar en Dios a través de la imagen de una familia reunida en torno a la mesa donde se comparte la vida. Por lo demás, la mesa, que al mismo tiempo es altar, es un símbolo junto al que ciertos iconos representan a la Trinidad. Es una imagen que nos habla de un Dios comunión. Padre, Hijo y Espíritu Santo: comunión. ¡Pero no es solo una imagen, es realidad! Es realidad porque el Espíritu Santo, el Espíritu que el Padre mediante Jesús ha infundido en nuestros corazones (cfr. Gal 4,6) nos hace gustar, nos hace experimentar la presencia de Dios: presencia siempre cercana, compasiva y tierna. (Francisco, Angelus, 4 de junio de 2023)


Fuente :     www.vaticannews.va

¿ CUÁNDO NOMBRA POR PRIMERA VEZ LA BIBLIA A LA VIRGEN MARÍA ?









La Virgen María es nombrada por primera vez en el Nuevo Testamento, específicamente en el Evangelio de San Lucas (capítulo 1, versículo 27).


El texto menciona: "...fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María".




EL MAGNIFICAT

 







Proclama mi alma

la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios,

mi salvador;

porque ha mirado la humillación

de su esclava.


Desde ahora me felicitarán

todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho

obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.


Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.


Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia

–como lo había prometido a nuestros padres–

en favor de Abrahán

y su descendencia por siempre.


Gloria al Padre, y al Hijo,

y al Espíritu Santo.

Como era en el principio,

ahora y siempre,

por los siglos de los siglos.


Amén.

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