martes 02 2026

¿QUÉ QUISO DECIR JESÚS CUANDO AFIRMÓ : "DAD, PUES, A CÉSAR LO QUE ES DE CÉSAR" ?

 







Respuesta


"Dad, pues, a César lo que es de César" es una cita muy conocida que aparece en Mateo 22:21 y forma parte de la respuesta de Jesús a un intento conjunto de los herodianos y los fariseos de hacer tropezar a Jesús delante de Su propio pueblo.


Los herodianos eran un partido judío no religioso que apoyaba a la dinastía de Herodes y la política general del gobierno romano. Percibían que la enseñanza y la influencia puras y espirituales de Cristo eran contrarias a sus intereses. Los fariseos, por su parte, eran miembros de una antigua secta judía que creía en la estricta observancia de las tradiciones orales y de la Ley escrita de Moisés. No creían que Cristo fuera el Mesías, a pesar de Sus numerosos milagros durante Su ministerio terrenal. Aunque herodianos y fariseos se hallaban en extremos opuestos del espectro político, su odio común a Cristo bastó para que unieran sus fuerzas para intentar destruirlo.


He aquí el contexto del mandato de Jesús de "Dad, pues, a César lo que es de César": en Mateo 22, Jesús acababa de regresar a Jerusalén por última vez y acababa de compartir varias parábolas con la multitud. Los enemigos de Jesús vieron la oportunidad de poner a Jesús en un aprieto delante de Sus seguidores. En el versículo 17, le dicen a Jesús: "Dinos, pues, qué te parece: ¿Es lícito dar tributo a César, o no?". Era una pregunta capciosa, y ellos lo sabían. Si Jesús respondía "No", los herodianos lo acusarían de traición a Roma. Si respondía que sí, los fariseos lo acusarían de deslealtad a la nación judía y perdería el apoyo de la multitud. ¿Pagar impuestos o no pagar impuestos? La pregunta era un círculo vicioso.


La respuesta de Jesús es nada menos que brillante: "Pero Jesús, conociendo la malicia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis, hipócritas? Mostradme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario" (Mateo 22:18-19).


El denario era una moneda que se utilizaba como impuesto en aquella época. Era de plata y tenía una imagen del emperador con una inscripción que lo llamaba "divino". Los judíos consideraban tales imágenes idolatría, prohibida por el segundo mandamiento. Esta era otra razón por la que, si Jesús respondía "Sí", estaría en problemas. Su aceptación del impuesto como "lícito" podría haberse visto como un rechazo del segundo mandamiento, lo que pondría en duda Su afirmación de ser el Hijo de Dios.


Con la moneda expuesta ante ellos, Jesús dijo: "¿De quién es esta imagen, y la inscripción?". Los herodianos y fariseos, declarando lo obvio, dijeron: "De César". Entonces Jesús puso fin a sus insensatos trucos: "Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios" (Mateo 22:21). Al oír esto, los enemigos de Jesús se maravillaron y se fueron (versículo 22).


Cuando Jesús dijo: "Dad, pues, a César lo que es de César", estaba estableciendo una clara distinción entre dos reinos. Hay un reino de este mundo, y el César tiene poder sobre él. Pero hay otro reino, que no es de este mundo, y Jesús es su Rey (Juan 18:36). Los cristianos formamos parte de ambos reinos, al menos temporalmente. Bajo el César, tenemos ciertas obligaciones que implican cosas materiales. Bajo Cristo, tenemos otras obligaciones que implican cosas eternas. Si el César te pide dinero, dáselo: es solo mammón. Pero asegúrate de dar también a Dios lo que Él exige.


El César acuñaba monedas, como tenía derecho a hacer, y exigía algunas monedas a cambio, como era su derecho. Al fin y al cabo, su imagen estaba estampada en lo que había fabricado. Dios ha "acuñado" el alma humana, y ha estampado Su imagen en cada uno (Génesis 1:27). Así que dad al César lo que le corresponde—las cosas temporales de este mundo—pero aseguraos de dar a Dios lo que le corresponde: "presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia" (Romanos 6:13).




¿ QUÉ SIGNIFICA EL TIEMPO ORDINARIO EN LA IGLESIA CATÓLICA ?








El Tiempo Ordinario es el período más largo del año litúrgico en la Iglesia católica y otras iglesias cristianas, sumando entre 33 y 34 semanas. Su nombre proviene de la palabra "ordinal", ya que los domingos se cuentan y numeran de forma ordenada secuencialmente (ej. primer, segundo o tercer domingo del Tiempo Ordinario).


1. ¿Qué se celebra y se vive?


Lejos de ser un tiempo "sin importancia", es un momento dedicado a meditar en la vida pública, las enseñanzas y los milagros de Jesús durante su cotidianidad. Es una invitación a profundizar en la fe y a descubrir lo extraordinario en la rutina diaria, creciendo como discípulo en el día a día.


2. ¿Cómo se divide?


Se divide en dos partes a lo largo del año:


Primera parte: Inicia después de la fiesta del Bautismo del Señor (en enero) y concluye antes de que comience el Miércoles de Ceniza.


Segunda parte: Comienza el lunes siguiente a la fiesta de Pentecostés y se extiende hasta el sábado anterior al primer domingo de Adviento.



3. El Color Litúrgico


Durante este tiempo se utiliza el color verde en las vestiduras del sacerdote y los ornamentos del templo. 


Este color es un símbolo de esperanza, del crecimiento espiritual y de la juventud de la Iglesia




lunes 01 2026

MARTES 2 DE JUNIO DE 2026 -- Marcos, 12, 13-17.-- A DIOS LO QUE ES DE DIOS

 Tiempo Ordinario


Si en las monedas romanas estaba impresa la imagen del César, en el corazón del hombre está la huella de Cristo.



Por: Víctor Hugo Gamboa | Fuente: Catholic.net





Del santo Evangelio según san Marcos, 12, 13-17








Le enviaron después a unos fariseos y herodianos para sorprenderlo en alguna de sus afirmaciones. Ellos fueron y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y no tienes en cuenta la condición de las personas, porque no te fijas en la categoría de nadie, sino que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios. ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no? ¿Debemos pagarla o no?». Pero él, conociendo su hipocresía, les dijo: «¿Por qué me tienden una trampa? Muéstrenme un denario». Cuando se lo mostraron, preguntó: «¿De quién es esta figura y esta inscripción?». Respondieron: «Del César». Entonces Jesús les dijo: «Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios». Y ellos quedaron sorprendidos por al respuesta.


Oración introductoria

Señor creo en ti, ayúdame a creer con firmeza; espero en ti, ayúdame a vivir sin desconfianza; Señor, te amo, ayúdame a demostrártelo con hechos. Quiero ofrecer esta meditación por las personas que no luchan por dar al César lo que es del César y a ti lo que es tuyo.


Petición

Señor, ayúdame a vivir siempre de cara a ti, jamás permitas que te deje de ver. Enséñame a darte lo que te corresponde.


Meditación del Papa

Según el célebre dicho de Jesús: "Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios" (Mc 12, 17). Si en las monedas romanas estaba impresa la imagen del César y por eso a él se le debían dar, en el corazón del hombre está la huella del Creador, único Señor de nuestra vida. Por tanto, la auténtica laicidad no es prescindir de la dimensión espiritual, sino reconocer que precisamente esta dimensión, radicalmente, es garante de nuestra libertad y de la autonomía de las realidades terrenas, gracias a los dictados de la Sabiduría creadora que la conciencia humana sabe acoger y realizar. Benedicto XVI, Audiencia General, miércoles 17 de septiembre de 2008.


Reflexión

Un cristiano no es un ser de otro planeta, tiene bien puestos los pies en la tierra, es la presencia de Cristo en la sociedad. "Dar a Dios lo que es de Dios", significa afirmar siempre nuestra fe; dar ejemplo de coherencia a los que no creen en Jesús. Es vivir de cara a Dios, dándole lo que le corresponde. Pero, cuidado, Jesús dijo también: "dad al César lo que es del César", Así que no podemos olvidarnos de nuestras ocupaciones y deberes; mas en la actualidad, en un mundo laicizado, el problema es otro: frecuentemente es muy fácil pasarse con los "impuestos" debidos al César e ir robando poco a poco el tiempo a Dios. Es allí donde la frase de Cristo se actualiza. ¿Yo estoy dedicándole el tiempo que le corresponde a Dios o me estoy excediendo con el impuesto al César? Y el César es un rey que cada uno se pinta, para unos es la perdida de tiempo, para otros el agobio causado por el estudio o el trabajo excesivo. El César en sí no es malo, pero cuando usurpa el papel de Dios se convierte en un tirano nocivo y déspota.


Propósito

El día de hoy rezaré un padrenuestro al iniciar mi trabajo o estudio para recordarme que necesito dar al César lo del César y a Dios lo de Dios.


Diálogo con Cristo

¡Señor!, gracias por recordarme cuáles son las prioridades en mi vida. Señor, que no dude darte generosamente el tiempo que te mereces. Señor, ilumíname cuando me exceda con las cosas de este mundo, con el César tirano, para que pueda escapar de sus garras y tener claro los límites entre lo tuyo y mis demás ocupaciones. Gracias por enseñarme con tu ejemplo a dar al César lo del César y a Dios lo que es de Dios.


La Iglesia invita a sus hijos, renacidos del agua y del Espíritu Santo, a que perseveren en la escucha de la palabra de Cristo, el Unigénito de Dios Padre, en el fiel cumplimiento de la voluntad divina y en el testimonio de la caridad. (Benedicto XVI)


Por: Víctor Hugo Gamboa | Fuente: Catholic.net




LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO Y SU SIGNIFICADO -- ESTOS SON LOS FRUTOS QUE NOS PIDE DIOS QUE LE DEMOS

 








1. Caridad

Es el primer y principal fruto del Espíritu Santo. El amor, la caridad, es la primera manifestación de nuestra unión con Cristo. La caridad delicada y operativa con quienes conviven o trabajan en nuestros mismos quehaceres es la primera manifestación de la acción del Espíritu Santo en el alma.


2. Gozo

La alegría es consecuencia del amor, por eso al cristiano se le distingue por su alegría, que permanece por encima del dolor y del fracaso.


3. Paz

La paz, fruto del Espíritu Santo, es ausencia de agitación y el descanso de la voluntad en la posesión estable del bien. Esta paz supone la lucha constante contra las tendencias desordenadas de las propias pasiones.


4. Paciencia

Las almas que se dejan guiar por el Paráclito producen el fruto de la paciencia, que lleva a soportar con igualdad de ánimo, sin quejas ni lamentos estériles, los sufrimientos físicos y morales que toda vida lleva consigo.


5. Longanimidad

Este fruto del Espíritu Santo da al alma la certeza de que –si pone los medios, si hay lucha ascética, si recomienza siempre- se realizarán esos propósitos, a pesar de los obstáculos objetivos que se pueden encontrar, a pesar de las flaquezas y de los errores y pecados, si los hubiera.


6. Benignidad

Es esa predisposición del corazón que nos inclina a hacer el bien a los demás. Este fruto se manifiesta en multitud de obras de misericordia, corporales y espirituales, que los cristianos realizan en el mundo entero sin acepción de personas.


7. Bondad

Es una disposición estable de la voluntad que nos inclina querer toda clase de bienes para otros, sin distinción alguna: amigos o enemigos, parientes o desconocidos, vecinos o lejanos.


8. Mansedumbre

El alma que posee este fruto del Espíritu Santo no se impacienta, ni alberga sentimientos de rencor ante las ofensas o injurias que recibe de otras personas, aunque sienta –y a veces muy vivamente por la mayor finura que adquiera en el trato con Dios- las asperezas de los demás, los desaires, las humillaciones.



9. Fidelidad

Una persona fiel es la que cumple sus deberes, aún los más pequeños, y en quien los demás pueden depositar su confianza. Nada hay comparable a un amigo fiel –dice la Sagrada Escritura-; su precio es incalculable. Ser fieles es una forma de vivir la justicia y la caridad.


10. Modestia

Una persona modesta es aquella que sabe comportarse de modo equilibrado y justo en cada situación, y aprecia los talentos que posee, sin exagerarlos ni empequeñecerlos, porque sabe que son un regalo de Dios para ponerlos al servicio de los demás. Este fruto del Espíritu Santo se refleja en el porte exterior de la persona, en su modo de hablar y de vestir, de tratar a la gente y de comportarse socialmente. La modestia es atrayente porque refleja la sencillez y el orden exterior.


11 y 12. Continencia y Castidad

El padre Fernández Carbajal explica estos frutos relacionados con la pureza del alma, en una misma frase: Como por instinto, el alma está extremadamente vigilante para para evitar lo que pueda dañar la pureza interior y exterior, tan grata al Señor. Estos frutos, que embellecen la vida cristiana y disponen al alma para entender lo que a Dios se refiere, pueden recogerse aún en grandes tentaciones, si se quita la ocasión y se lucha con decisión, sabiendo que nunca fallará la gracia del Señor.




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