domingo 01 2026

DOMINGO 01 DE MARZO DE 2026 -- ORACIÓN A LA DIVINA PROVIDENCIA PARA REZAR EL PRIMER DÍA DEL MES

 







Como una bella tradición que hemos recibido de nuestros mayores, los católicos encendemos una vela en nuestro hogar cada primero de mes y la dejamos consumirse en honor a la Divina Providencia. Esta es una oración para rezar y encomendarse mientras encendemos esa vela.


En esta oración a la Santísima Trinidad agradecemos a Dios todo lo que nos da como nuestro Padre bueno. Y en ella también le pedimos humildemente que durante el mes no nos falte lo necesario.


De acuerdo con la tradición, en ese día también vamos la Iglesia, participamos en la Misa de la Divina Providencia, oramos ante la imagen de la Santísima Trinidad y depositamos tres monedas en la alcancía especial que suele tener tres ranuras para la ofrenda.


La palabra “providencia” viene del Latín y significa “ver por”. Por eso se dice que los papás tienen providencia sobre sus hijos, pues siempre están viendo que no les falte salud, educación, comida. Ni siquiera esperan a que los hijos lo pidan. De la misma forma, Dios, que es Amor, está al pendiente de nuestras necesidades, y cuando le pedimos con humildad, Él las resuelve con generosidad.


Oración para encender la vela a la Divina Providencia



¡Oh Divina Providencia!

¡Concédeme Tu clemencia y Tu infinita bondad!

Arrodillado a Tus plantas

a Ti caridad portento.

Te pido para los míos:

casa, vestido y sustento.

Concédeles salud y

llévalos por el buen camino

y que sea siempre la virtud

la que los guíe en su destino.

Tú eres toda mi esperanza.

Tú eres el consuelo mío,

en Ti creo, en Ti espero y en Ti confío.

Tu, Divina Providencia se extienda en cada momento,

para que nunca nos falte:

casa, vestido y sustento,

ni los santos Sacramentos en el último momento.

Amén.


Fuente :   Diócesis de Tenancingo

Agregado por :  Sonia Jazmín


sábado 28 2026

DOMINGO 1 DE MARZO DE 2026 -- San Mateo 17, 1-9 -- SE TRANSFIGURÓ DELANTE DE ELLOS, Y SU ROSTRO RESPLANDECÍA COMO EL SOL

 



Por: H. Hiram Galán LC | Fuente: www.missionkits.org




En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!


Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)


Jesús, quiero vivir con coherencia mi fe. Ayúdame a extender tu reino en la tierra incluso, si es necesario, con las palabras.



Evangelio del día (para orientar tu meditación)





Del santo Evangelio según san Mateo 17, 1-9








En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, el hermano de éste, y los hizo subir a solas con él a un monte elevado. Ahí se transfiguró en su presencia: su rostro se puso resplandeciente como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la nieve. De pronto aparecieron ante ellos Moisés y Elías, conversando con Jesús.


Entonces Pedro le dijo a Jesús: "Señor, ¡qué bueno sería quedarnos aquí! Si quiere, haremos aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías".


Cuando aún estaba hablando, una nube los cubrió y de ella salió una voz que decía: “Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; escúchenlo”. Al oír esto, los discípulos cayeron rostro en tierra, llenos de un gran temor. Jesús se acercó a ellos, los tocó y les dijo: "Levántense y no teman". Alzando entonces los ojos, ya no vieron a nadie más que a Jesús.


Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: "No le cuenten a nadie lo que han visto, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos".


Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.


El Evangelio es el libro de las enseñanzas por excelencia. En él se delinea el camino a seguir para llegar algún día ala Jerusalén celestial.


Una continua invitación de Jesús es la de ser luz de las naciones, la de guiar a nuestros hermanos. «Ustedes son la luz del mundo». Es claro el mensaje del Señor, tenemos que ser luz en todo el sentido de la palabra. Por ello, al presentarse transfigurado, les muestra la fuerza del testimonio de quien irradia esa luz. Es la luz verdadera que no se enciende para esconderla sino para ponerla en lo alto e iluminar a los demás. Es por ello que también lo hace en un monte. Jesús muestra que el verdadero testimonio es capaz de suscitar en los corazones aspiraciones como las de san Pedro «que bien se está aquí», quien no termina de entender lo que está sucediendo, pero es tal la fuerza de la luz que doblega su corazón.


Ésta es nuestra misión, las palabras pueden convencer pero el testimonio arrastra. Ayúdame, Señor a que mi coherencia de cristiano, sirva como testimonio evangelizador. Que mi vida sea verdadera luz para aquellos que se encuentran en tinieblas y sombras de muerte.


Miren, queridos amigos, la fe en nuestra vida hace una revolución que podríamos llamar copernicana, nos quita del centro y pone en el centro a Dios; la fe nos inunda de su amor que nos da seguridad, fuerza y esperanza. Aparentemente parece que no cambia nada, pero, en lo más profundo de nosotros mismos, cambia todo. Cuando está Dios en nuestro corazón habita la paz, la dulzura, la ternura, el entusiasmo, la serenidad y la alegría, que son frutos del Espíritu Santo, entonces y nuestra existencia se transforma, nuestro modo de pensar y de obrar se renueva, se convierte en el modo de pensar y de obrar de Jesús, de Dios.


(Homilía de S.S. Francisco, 25 de julio de 2013).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.


Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.


Buscaré reconciliarme con aquella persona a la que he herido y que mi falta de testimonio ha

alejado de mi vida.


Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.


Despedida


Te damos gracias.    Amén.


¡Cristo, Rey nuestro!

¡Venga tu Reino!


Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.

Ruega por nosotros.


En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén.


 Por: H. Hiram Galán LC | Fuente: www.missionkits.org





viernes 27 2026

SÁBADO 28 DE FEBRERO DE 2026 -- Mt. 5, 43-48 -- «AMAD Y ORAD POR VUESTROS ENEMIGOS»

 EVANGELIO DE SAN Mt. 5, 43-48









«Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir su sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.


Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿Qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿Qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? 


Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.»


La Palabra me dice

Estamos ante una de las palabras centrales del Evangelio: el amor al enemigo. Por eso, no nos es lícito odiar o matar al enemigo, independiente de lo que él mismo quiera hacer. Y esta es la clave para llegar a ser “perfectos”. Sabemos que nadie puede ser perfecto si esto se entendiera vivir “sin pecado”. Hasta los mismos santos canonizados pecaron. Uno de los principios “evangélicos” es el de amar a “todos”, amar siempre, amar desinteresadamente. Claro que esto es “imposible” para los hombres pero no para Dios. Por eso debemos pedir incesantemente su Espíritu para que convierta lo imposible en “posible” también para nosotros.


Con corazón salesiano

Los primeros misioneros que llegaron a la Patagonia, enviados por Don Bosco, también eran pecadores, pero fueron sensibles a las necesidades de los hermanos. El primer enfermo que los salesianos admitieron en el “hospital” de Viedma fue un anarquista y anticlerical de primer orden. Y sus tres hospitales en la Patagonia recibían a cualquier enfermo, más allá de su credo o nacionalidad. Más todavía: iban a sus casas, para ver su situación, poner inyecciones y dar un tratamiento ambulatorio, si esto era “lo mejor” para el enfermo.


A la Palabra, le digo

Señor, danos la “sensibilidad” para darnos cuenta de tantos enfermos y “heridos” que hoy no tienen cabida en nuestros hospitales colapsados. Siempre podemos hacer algo, especialmente cuando  ”visitamos” a un enfermo. Señor, que nunca quedemos indiferentes ante cualquier dolor y ante cualquier abandono, porque en ellos estás tú, que desde tu cruz nos llamas a dar una respuesta. Señor, que no nos hagamos los distraídos, justamente nosotros, discípulos de aquel maestro que “enseñaba” curando a los enfermos. Amén.


Fuente :     donbosco.org.ar

VIDEO : SANTO VÍA CRUCIS -- EL CAMINO DE LA CRUZ

 


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