martes 22 2026

MIÉRCOLES 23 DE SEPTIEMBRE DE 2026 -- Lucas 9,1-6. -- LA MISIÓN DE LOS APÓSTOLES

 Tiempo Ordinario


El anuncio del reino hay que hacerlo desde la gratuidad y la libertad.





Del santo Evangelio según san Lucas 9,1-6








En aquel tiempo Jesús llamó a los doce y les dio autoridad y poder sobre todos los demonios, y para curar enfermedades; y los envió a proclamar el Reino de Dios y a curar.

Y les dijo: «No toméis nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni plata; ni tengáis dos túnicas cada uno. Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta que os marchéis de allí. En cuanto a los que no os reciban, saliendo de aquella ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos». Saliendo, pues, recorrían los pueblos, anunciando la Buena Nueva y curando por todas partes.


Reflexión:

Jesús se busca colaboradores para llevar a término la obra que su Padre le había encomendado. ¿Es que no podía realizarla solo? ¿Será que Dios quiere contar con la ayuda del hombre?


Dios que en su poder tiene todo en sus manos, quiere sin embargo hacerse débil y necesitar de la colaboración de los hombres.


Pero notemos, a los discípulos les envía con toda clase de poderes: curar enfermos, echar demonios; sin ninguna cosa propia en la que pudieran apoyarse: ni comida, ni bastón, ni dinero. Es que el anuncio del reino hay que hacerlo desde la gratuidad y la libertad. Lo que “gratis” se nos ha dado, gratuitamente hemos de entregarlo, sin quedarnos con nada que pueda hacer crecer nuestro orgullo. Es la pobreza del que se siente dependiendo de otro, sabiendo que la riqueza que posee no es suya y la gloria que recibe no es a su persona, sino para Aquel que lo envía.


Gracias, Señor, que con paciencia nos adoctrinas en tu Escuela y quieres servirte de nuestras manos para la construcción del Reino, te pedimos ahondes en nosotros capacidades de infinito para recibir en abundancia tus dones.


Por: Comunidad de Carmelitas Descalzas de Toro | Fuente: Catholic.net






lunes 21 2026

MARTES 22 DE SEPTIEMBRE DE 2026 -- Lucas 8, 19-21. -- LOS PARIENTES DE JESÚS

 Tiempo Ordinario.

 Que nuestras obras demuestren que seguimos a  Cristo.



Por: Comunidad de Carmelitas Descalzas de Toro | Fuente: Catholic.net





Del santo Evangelio según san Lucas 8, 19-21







En aquel tiempo fueron a buscar a Jesús su madre y sus hermanos, pero no podían llegar hasta Él a causa de la gente. Le anunciaron: «Tu madre y tus hermanos están ahí fuera y quieren verte». Pero Él les respondió: «Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen».


Oración introductoria

Señor, ayúdame a escuchar tu Palabra y a ponerla en práctica, porque eso es lo único que realmente cuenta para la eternidad. María fue la primera en entender y vivir esta verdad, por eso, tomado de su mano, le suplico que me guíe en esta oración.


Petición

María, intercede ante Dios por mí; alcánzame la gracia de amar a Jesús con tanto amor como lo hiciste tú.


Meditación del Papa

El vehículo de esta universalización es la nueva familia, cuya única condición previa es la comunión con Jesús, la comunión en la voluntad de Dios. Pues el Yo de Jesús no es un ego caprichoso que gira en torno a sí mismo. "El que cumple la voluntad de mi padre, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre": el Yo de Jesús personifica la comunión de voluntad del Hijo con el Padre. Es un Yo que escucha y obedece. La comunión con El es comunión filial con el Padre, es un decir sí al cuarto mandamiento sobre una nueva base y a un nivel más elevado. Es entrar en la familia de los que llaman Padre a Dios y pueden decírselo en el nosotros de quienes con Jesús, y mediante la escucha a Él están unidos a la voluntad del Padre [...] Resulta decisiva la fundamental comunión de voluntad con Dios, que se nos da por medio de Jesús. A partir de ella, los hombres y los pueblos son ahora libres de reconocer lo que, en el ordenamiento político y social, se ajusta a esa comunión de voluntad, para que ellos mismos den forma a los ordenamientos jurídicos. Joseph Ratzinger, Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, primera parte, pág. 52.


Reflexión

Los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen. Esto nos recuerda otra sentencia: "No todo el que dice Señor, Señor, sino el que hace la voluntad de mi Padre..." O aquella otra: "Por sus obras lo conoceréis".


Y es que el seguimiento de Jesús hay que hacerlo desde la vida y la realidad de la fe. María, su familia, habían acompañado a Jesús en su crecimiento humano; ahora se les está invitando a dar el paso a la dimensión de la fe. Acompañar a Jesús en la tangibilidad de la carne, en cierto modo se hace fácil, pero adentrarse en su dimensión divina se vuelve todo un misterio difícil de asumir. Querer apresar a Jesús dentro de nuestros conceptos es la tentación de cada día, por eso la llamada constante a transcendernos, a vivir los valores del espíritu, a dejar a Dios ser Dios asumiendo con docilidad sus planes.


Propósito

Hacer hoy una oración especial por la unidad de todos los miembros de la Iglesia.


Diálogo con Cristo

Oh, Dios, que a través de tu Hijo te has hecho Palabra encarnada, te pedimos quieras concedernos una mirada limpia para descubrirte en toda ocasión y así podamos disfrutar de la presencia de tu Rostro.


Por: Comunidad de Carmelitas Descalzas de Toro | Fuente: Catholic.net




21 DE SEPTIEMBRE : SAN MATEO, APÓSTOL Y EVANGELISTA








San Mateo (cuyo nombre original era Leví) era un recaudador de impuestos (publicano) en Cafarnaúm.

Los judíos de la época consideraban este oficio como un acto de traición y pecado por servir al Imperio romano.

Jesús lo llamó diciendo "Sígueme", y Mateo dejó su vida de riquezas y su empleo para convertirse en uno de los doce apóstoles.

Es considerado el autor del primer evangelio del Nuevo Testamento.

Su festividad simboliza la misericordia divina, demostrando que cualquier persona puede cambiar y encontrar la gracia sin importar su pasado.

Es el santo patrono de los banqueros, contables y recaudadores de impuestos. 



domingo 20 2026

LUNES 21 DE SEPTIEMBRE DE 2026 -- Mateo 9, 9-13 -- MISERICORDIA QUIERO - NO SACRIFICIO

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 

Efesios 4, 1-7. 11-13


Hermanos: Yo, Pablo, prisionero por la causa del Señor, los exhorto a que lleven una vida digna del llamamiento que han recibido. Sean siempre humildes y amables; sean comprensivos y sopórtense mutuamente con amor; esfuércense en mantenerse unidos en el espíritu con el vínculo de la paz.


Porque no hay más que un solo cuerpo y un solo Espíritu, como es también sólo una la esperanza del llamamiento que ustedes han recibido. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que reina sobre todos, actúa a través de todos y vive en todos.


Cada uno de nosotros ha recibido la gracia en la medida en que Cristo se la ha dado. Él fue quien concedió a unos ser apóstoles; a otros, ser profetas; a otros, ser evangelizadores; a otros, ser pastores y maestros. Y esto, para capacitar a los fieles, a fin de que, desempeñando debidamente su tarea, construyan el cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a estar unidos en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios y lleguemos a ser hombres perfectos, que alcancemos en todas sus dimensiones la plenitud de Cristo.


Evangelio del Día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 9, 9-13









En aquel tiempo, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado a su mesa de recaudador de impuestos, y le dijo: "Sígueme". Él se levantó y lo siguió.


Después, cuando estaba a la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores se sentaron también a comer con Jesús y sus discípulos. Viendo esto, los fariseos preguntaron a los discípulos: "¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?" Jesús los oyó y les dijo: "No son los sanos los que necesitan de médico, sino los enfermos. Vayan, pues, y aprendan lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores".


Las palabras de los Papas

«Quiero amor y no sacrificios, conocimiento de Dios más que holocaustos» (Os 6, 6). Se trata de una palabra clave, una de las palabras que nos introducen en el corazón de la Sagrada Escritura. El contexto, en el que Jesús la hace suya, es la vocación de Mateo, de profesión "publicano", es decir, recaudador de impuestos por cuenta de la autoridad imperial romana; por eso mismo, los judíos lo consideraban un pecador público. Después de llamarlo precisamente mientras estaba sentado en el banco de los impuestos —ilustra bien esta escena un celebérrimo cuadro de Caravaggio—, Jesús fue a su casa con los discípulos y se sentó a la mesa junto con otros publicanos. A los fariseos escandalizados, les respondió: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. (...) No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores» (Mt 9, 12-13). El evangelista san Mateo, siempre atento al nexo entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, en este momento pone en los labios de Jesús la profecía de Oseas: «Id y aprended lo que significa: "Misericordia quiero y no sacrificios"».  (…) Esta palabra de Dios nos ha llegado, a través de los Evangelios, como una de las síntesis de todo el mensaje cristiano: la verdadera religión consiste en el amor a Dios y al prójimo. Esto es lo que da valor al culto y a la práctica de los preceptos.  (Benedicto XVI - Ángelus, 8 de junio de 2008)





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