sábado 01 2026

1 DE AGOSTO : SÚPLICA A LA VIRGEN MARÍA, SALUD DE LOS ENFERMOS

 








Virgen María, Madre de Cristo y de la Iglesia,

por generaciones nos dirigimos confiados a ti con el nombre de salud de los enfermos.

Mira a tus hijos en esta hora de preocupación y sufrimiento

por un contagio que siembra temor y aprensión en nuestros hogares, en los lugares de trabajo y descanso.

Tú que conociste la incertidumbre ante el presente y el futuro,

y con tu Hijo también recorriste los caminos del exilio,

recuérdanos que él es nuestro camino, verdad y vida

y que solo él, que venció nuestra muerte con su muerte,

puede liberarnos de todo mal.


Madre dolorosa junto a la cruz del Hijo,

tú que también has conocido el sufrimiento:

calma nuestros dolores con tu mirada maternal y tu protección.

Bendice a los enfermos y a quien vive estos días con el miedo,

a las personas que se dedican a ellos con amor y coraje,

a las familias con jóvenes y ancianos,

a la Iglesia y a toda la humanidad.


Enséñanos de nuevo, oh, Madre,

a hacer cada día lo que tu Hijo dice a su Iglesia.

Recuérdanos hoy y siempre, en la prueba y la alegría,

que Jesús cargó con nuestros sufrimientos y asumió nuestros dolores, y que con su sacrificio ha traído al mundo la esperanza de una vida que no muere.

Salud de los enfermos, Madre nuestra y de todos los hombres,

ruega por nosotros.





1 DE AGOSTO : ORACIÓN A LA DIVINA PROVIDENCIA PARA EL PRIMER DÍA DEL MES

 








Oración para encender la vela a la Divina Providencia

 

 

¡Oh Divina Providencia!

¡Concédeme Tu clemencia y Tu infinita bondad!

Arrodillado a Tus plantas

a Ti caridad portento.

Te pido para los míos:

casa, vestido y sustento.

Concédeles salud y

llévalos por el buen camino

y que sea siempre la virtud

la que los guíe en su destino.

Tú eres toda mi esperanza.

Tú eres el consuelo mío,

en Ti creo, en Ti espero y en Ti confío.

Tu, Divina Providencia se extienda en cada momento,

para que nunca nos falte:

casa, vestido y sustento,

ni los santos Sacramentos en el último momento.


Amén.


viernes 31 2026

SÁBADO 1 DE AGOSTO DE 2026 -- Mateo 14, 1-12. -- MUERTE DE JUAN EL BAUTISTA

Tiempo Ordinario


Tenemos que estar dispuestos, por amor a Dios y a su Iglesia, a ser testigos del Evangelio.



Por: P Clemente González | Fuente: Catholic.net





Del santo Evangelio según san Mateo 14, 1-12








En aquel tiempo se enteró el tetrarca Herodes de la fama de Jesús, y dijo a sus criados: «Ese es Juan el Bautista; él ha resucitado de entre los muertos, y por eso actúan en él fuerzas milagrosas». Es que Herodes había prendido a Juan, le había encadenado y puesto en la cárcel, por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo. Porque Juan le decía: «No te es lícito tenerla». Y aunque quería matarle, temió a la gente, porque le tenían por profeta. Mas llegado el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio de todos gustando tanto a Herodes, que éste le prometió bajo juramento darle lo que pidiese. Ella, instigada por su madre, «dame aquí, dijo, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista». Se entristeció el rey, pero, a causa del juramento y de los comensales, ordenó que se le diese, y envió a decapitar a Juan en la cárcel. Su cabeza fue traída en una bandeja y entregada a la muchacha, la cual se la llevó a su madre. Llegando después sus discípulos, recogieron el cadáver y lo sepultaron; y fueron a informar a Jesús.


Oración introductoria

Señor, creo que quieres tener este momento de oración conmigo, no porque a Ti te haga falta sino porque quieres acompañarme y mostrarme el camino que debo seguir hoy. El espejismo de lo que me aleja de tu verdad es muy atrayente, no permitas que me deje seducir como Herodes.


Petición

Jesús, dame la gracia de escuchar hoy claramente tu verdad.


Meditación del Papa

Jesús dirige este mensaje a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, es decir, a los que entienden de religión en el pueblo de Israel. En un primer momento, ellos dicen "sí" a la voluntad de Dios, pero su religiosidad acaba siendo una rutina, y Dios ya no les inquieta. Por esto perciben el mensaje de Juan el Bautista y de Jesús como una molestia. Así, el Señor concluye su parábola con palabras drásticas: "Los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y las prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis". Traducida al lenguaje de nuestro tiempo, la afirmación podría sonar más o menos así: los agnósticos que no encuentran paz por la cuestión de Dios; las personas que sufren a causa de nuestros pecados y tienen deseo de un corazón puro, están más cercanos al Reino de Dios que los fieles rutinarios, que ya solamente ven en la Iglesia el boato, sin que su corazón quede tocado por la fe. Benedicto XVI, 25 de septiembre de 2011.


Reflexión

Jeremías y todos los profetas de Israel fueron siempre perseguidos por proclamar el incómodo mensaje de Dios, que exige una auténtica conversión del corazón.


Pero siempre afrontaron la persecución con ánimo viril e intrépido, aun a costa de la propia vida y del derramamiento de la propia sangre, como Juan Bautista, para dar testimonio de la verdad de Dios y de su palabra.


Juan el Bautista es el ejemplo clásico de la defensa inerme y valiente del profeta que, por defender su fe y la verdad, termina su vida como víctima fecunda, prefiguración de la muerte redentora de  Cristo.


El verdadero  cristiano, entonces, se convierte en "mártir". Más aún, sólo el mártir es el verdadero cristiano y testigo de Cristo (en griego, mártir significa "testigo"). Toda la historia de la Iglesia se ha visto coronada y adornada con la vida de tantos hijos suyos que, por amor a Jesucristo y por su fe en Él, se han convertido en mártires. Ésta es la condición radical del cristiano. Todos debemos estar dispuestos, por amor a Él y por su Iglesia, a ser testigos intrépidos del Evangelio, incluso hasta dar nuestra propia vida por Él.


Sólo así podemos llamarnos y ser auténticos  cristianos, es decir, discípulos y seguidores de un Cristo, crucificado por la verdad del Evangelio y por nuestra redención.


Propósito

Si hay un precepto de la doctrina que no vivo, o que cumplo sólo por tradición, buscar leer y consultar sobre el tema para ser siempre un auténtico testigo.


Diálogo con Cristo

Señor, qué gran ejemplo tengo en Juan el Bautista que con firmeza predicó siempre tu verdad. No le importaba la opinión de los demás, no permitía desvíos ni letargos egoístas. Gracias por iluminar mi conciencia, por ayudarme a ver dónde estoy siendo sordo o ciego e insensible a tu doctrina. Ayúdame a adherirme firmemente a tu voluntad para hacer de tu amor el centro de mi propia existencia.


Por: P Clemente González | Fuente: Catholic.net






jueves 30 2026

VIERNES 31 DE JULIO DE 2026 -- Mateo 13, 54-58. -- ¿ NO ES ÉSTE EL HIJO DEL CARPINTERO ?

 Tiempo Ordinario


En ningún lugar es un profeta peor recibido que en su propia casa.



Por: Francisco Sunderland | Fuente: Catholic.net





Del santo Evangelio según san Mateo 13, 54-58









En aquel tiempo viniendo Jesús a su patria, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que decían maravillados: «¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? Y sus hermanas, ¿no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?» Y se escandalizaban a causa de Él. Mas Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio». Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe.


Oración introductoria

Señor Jesús, en ese pasaje del Evangelio veo reflejada mi tendencia a ponerte límites, a no confiar plenamente en que Tú quieres y puedes estar presente en mi oración. Ante mi debilidad, ante la distracción, necesito de tu gracia para que nunca más desprecie la intimidad que puedo llegar a tener contigo en la oración.


Petición

Ven, Espíritu Santo, llena mi corazón con el fuego de tu amor.


Meditación del Papa

El hombre quiere conocer, quiere encontrar la verdad. La verdad es ante todo algo del ver, del comprender, de la theoría, como la llama la tradición griega. Pero la verdad nunca es sólo teórica. San Agustín, al establecer una correlación entre las Bienaventuranzas del Sermón de la montaña y los dones del Espíritu que se mencionan en Isaías 11, habló de una reciprocidad entre "scientia" y "tristitia": el simple saber -dice- produce tristeza. Y, en efecto, quien sólo ve y percibe todo lo que sucede en el mundo acaba por entristecerse. Pero la verdad significa algo más que el saber: el conocimiento de la verdad tiene como finalidad el conocimiento del bien. Este es también el sentido del interrogante socrático: ¿Cuál es el bien que nos hace verdaderos? La verdad nos hace buenos, y la bondad es verdadera: este es el optimismo que reina en la fe  cristiana, porque a ella se le concedió la visión del Logos, de la Razón creadora que, en la encarnación de Dios, se reveló al mismo tiempo como el Bien, como la Bondad misma. Benedicto XVI, Discurso preparado para el Encuentro con la Universidad de Roma, La Sapienza el 17 de enero, visita cancelada el 15 de enero de 2011.


Reflexión

"En ningún lugar es un profeta peor recibido que en su propia casa". Aquellos que buscan con sinceridad a Dios, aquellos que lo han dejado todo para conocerlo y amarlo, son testigos del rechazo que producen al hablar del tesoro que han descubierto.


Es difícil para los hombres ver que alguien, que antes era como ellos, es ahora un reflejo de bondad, una persona que ha cambiado para bien. ¿Por qué, por qué les cuesta tanto aceptarlo? Tal vez sea porque en ese nuevo hombre ven a alguien que ellos mismos podrían imitar y seguir si se esforzaran. El problema es que muchas veces el esfuerzo es lo que menos gusta y por ello creen que el cambio es una mentira o simplemente no quieren pensar más en él.


Los hombres de Nazaret no creen en la misericordia divina que ha podido cambiar al hijo de un carpintero en un maestro de la verdad. De alguna manera, esto sería como si no creyesen que el simple pan se hubiese convertido en el Cuerpo y la Sangre de  Cristo.


Se puede aprender de esta lección que cada Santa Misa es como una oportunidad de ponernos en el lugar de esos hombres y mujeres, y de darle una gran bienvenida a Jesús en nuestras almas que son como ese Nazaret que Él tanto ama y en el que quiere obrar muchos milagros.


Propósito

Diariamente, pedir que sepa conservar y acrecentar el don más precioso que tengo: mi fe en la Santísima Trinidad.


Diálogo con Cristo

Señor, es tan grande tu bondad y misericordia que absurdamente llego a «acostumbrarme» a ellas, perdiendo así la capacidad de maravillarme continuamente de la grandeza de tu amor. Tú siempre dispuesto hacer grandes cosas en mi vida, yo distraído en lo pasajero. Por eso no quiero, no puedo y no debo dejar pasar más el tiempo sin seguir con confianza y valentía las inspiraciones de tu Espíritu Santo. Con tu ayuda, sé que lo voy a lograr.


Por: Francisco Sunderland | Fuente: Catholic.net





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