jueves 16 2026

16 DE JULIO : FIESTA LITÚRGICA DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN










La Memoria litúrgica de Nuestra Señora del Carmen fue instituida para conmemorar la aparición de la Virgen, el 16 de julio de 1251, a San Simón Stock.

En el Primer Libro de los Reyes se cuenta que el profeta Elías se reunió en el monte Carmelo con algunos hombres para defender la pureza de la fe de su pueblo, y ganó un desafío contra los sacerdotes del ídolo Baal. Además, según la tradición, la Sagrada Familia se detuvo en este monte  a su regreso de Egipto.

Inspirándose en Elías, se establecieron en el monte Carmelo grupos de monjes que seguían la regla de San Basilio; se encuentran testimonios de ello en el s. XI, cuando los cruzados llegaron al lugar. Hacia 1154, el noble francés Berthold, que había llegado a Palestina con su primo Aimerius de Limoges, patriarca de Antioquía, se retiró al monte Carmelo, y decidió reunir a los ermitaños para que hicieran vida cenobítica. Los religiosos construyeron una pequeña iglesia en medio de sus celdas, dedicándola a la Virgen María, y tomaron el nombre de Hermanos de Santa María del Monte Carmelo. La orden del Carmelo adquirió así sus dos rasgos distintivos: la referencia a Elías y el vínculo con María Santísima. 


Del Evangelio según San Mateo

Todavía estaba hablando a la multitud, cuando su madre y sus hermanos, que estaban afuera, trataban de hablar con Él. Alguien le dijo: «Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren hablarte».

Jesús le respondió: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?».

Y señalando con la mano a sus discípulos, agregó: «Estos son mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre».  (Mt 12,46-50).


Lazos de amor, no de sangre

En el día de la Memoria (opcional) de Nuestra Señora del Carmen, la liturgia presenta el pasaje de Mateo relativo al grado de "familiaridad" con Jesús. Un grado que no es de sangre, sino de imitación: "Todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre". Uno pasa a formar parte de "su familia" no por la sangre, sino por una elección libre y personal que se traduce en el compromiso de hacer la voluntad del Padre.


María, la primera discípula

Como confirmación de lo que se acaba de decir, fue el propio Jesús quien respondió a una mujer que ensalzaba a su Madre: "¡Bendito el vientre que te llevó y el pecho del que tomaste leche!". Jesús replicó: "Más bien, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen" (Lc 11,27-28). Pero hay que tener presente que María es la que sabe escuchar, la que sabe guardar, la que sabe remitirse a su Hijo: "Haced lo que Él os diga" (Jn 2,5). María es la que nunca abandona a su Hijo Jesús, ni siquiera en el camino hacia la Cruz, y se mantiene de pie junto a la Cruz. Es una discípula que nunca abandona al Señor Jesús.


María, modelo para los cristianos

Todo esto nos lleva a querer imitar a la Virgen María. En el Monte Carmelo, los monjes lo hicieron y lo hacen, pero todo cristiano está llamado a mirar a María para aprender de ella, y a encomendarse a su intercesión para guardar la pureza de la fe contra los ídolos baales de hoy.


El escapulario que libera de las penas del purgatorio

A San Simón Stock, que propagó la devoción de Nuestra Señora del Monte Carmelo y compuso un bello himno para ella, el Flos Carmeli, la Virgen le aseguró que los que mueran llevando el escapulario se salvarán.



Oración


Flor del Carmelo,

vida floreciente,

esplendor del cielo,

sólo tú eres la Virgen Madre.


Madre suave

y sin miedo,

a tus hijos sé propicia,

estrella del mar.


Raíz de Jesse,

que produce la flor,

concédenos

quedarnos contigo para siempre.


Lirio cultivado

entre las altas espinas,

conserva puras

las mentes frágiles y da ayuda.


Armadura fuerte

de los combatientes,

la guerra está en marcha:

pon el escapulario como defensa.


En la incertidumbre

danos consejos,

en la desgracia,

desde el cielo imparte consuelo.


Madre y Señora

de tu Carmelo

de esa alegría

que te embriaga sacia los corazones.


 Oh llave y puerta

del Paraíso,

haz que lleguemos

adonde estás coronada de gloria.


Amén.


miércoles 15 2026

JUEVES 16 DE JULIO DE 2026 -- Mateo 11:28-30 -- «TOMAD MI YUGO SOBRE VOSOTROS Y APRENDERÉIS DE MÍ»








Esta cita de Mateo 11:28-30 es una invitación de Jesús a descansar en su amor cuando el estrés, las responsabilidades o las culpas nos superan. Nos enseña que Dios no quiere que carguemos todo solos, sino que entreguemos nuestras preocupaciones para encontrar paz.


La frase central nos revela dos verdades:


El alivio: Jesús no promete una vida sin problemas, sino que se ofrece a acompañarnos y aligerar el peso de nuestras cruces.


El yugo suave: A diferencia de las cargas impuestas por la sociedad, la religión estricta o los propios pecados (que esclavizan), el "yugo" de Cristo se basa en el amor, la mansedumbre y la humildad. Llevar su yugo significa caminar a su lado y aprender de su forma de vivir.








martes 14 2026

MIÉRCOLES 15 DE JULIO DE 2026 -- Mateo 11, 25-27. -- PADRE, TODO SE LO REVELASTE A LOS PEQUEÑOS

Tiempo Ordinario


Ser sencillos, es lo que nos pide Dios para revelarnos muchas cosas.



Por: José Fernández de Mesa | Fuente: Catholic.net





De santo Evangelio según san Mateo 11, 25-27








Por aquel tiempo tomó Jesús la palabra y dijo: Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a los sabios y discretos y las revelaste a los pequeñuelos. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. Todo me ha sido entregado por mi Padre y nadie conoce al Hijo sino el Padre y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.


Oración introductoria

Gracias, Padre, por el don de mi fe que me lleva a buscarte humildemente en la oración. Busco la fuerza de voluntad para vivir auténticamente mi fe, porque te amo con todo mi corazón y con toda mi mente. Confío plenamente en que me mostrarás el camino para conocer la voluntad de Dios. 


Petición

Señor, dame un corazón abierto a las inspiraciones de tu Santo Espíritu.


Meditación del Papa

Desde la encarnación del Verbo, el Misterio divino se revela en el acontecimiento de Jesucristo, que es contemporáneo a toda persona humana en cualquier tiempo y lugar por medio de la Iglesia, de la que María es Madre y modelo. Por eso, nosotros podemos hoy continuar alabando a Dios por las maravillas que ha obrado en la vida de los pueblos latinoamericanos y del mundo entero, manifestando su presencia en el Hijo y la efusión de su Espíritu como novedad de vida personal y comunitaria. Dios ha ocultado estas cosas a "sabios y entendidos", dándolas a conocer a los pequeños, a los humildes, a los sencillos de corazón.

Por su "sí" a la llamada de Dios, la Virgen María manifiesta entre los hombres el amor divino. En este sentido, Ella, con sencillez y corazón de madre, sigue indicando la única Luz y la única Verdad: su Hijo Jesucristo, que "es la respuesta definitiva a la pregunta sobre el sentido de la vida y a los interrogantes fundamentales que asedian también hoy a tantos hombres y mujeres del continente americano". Asimismo, Ella "continúa alcanzándonos por su constante intercesión los dones de la eterna salvación. Con amor maternal cuida de los hermanos de su Hijo que todavía peregrinan y se debaten entre peligros y angustias hasta que sean llevados a la patria feliz". Benedicto XVI, 12 de diciembre de 2011.


Reflexión

Es necesario ponerse las gafas de la fe para contemplar todas las maravillas y tesoros que Dios hizo para nosotros. Ríos, mares, montañas nevadas, amaneceres y atardeceres, el amor de una madre y la caricia de un padre. Sin embargo, es justo mirar estas maravillas de Dios para reconocer su misericordia y su amor. La luz, en virtud de las personas, circunstancias y acontecimientos adquiere un valor nuevo que nunca podrían tener. En efecto, viniendo al mundo y viviendo entre nosotros, Jesús siempre ha preferido la sencillez y la claridad, a la oscuridad y maldad.


Sin embargo, podemos decir que Dios es oscuro e incomprensible, hasta inexistente para los soberbios que tienen el corazón cerrado en sí mismos que piensan no tener necesidad de nadie, tampoco de Dios sino sólo de sí mismos. Es el mismo hombre quien se crea complicaciones mentales para hacer inaccesible el conocimiento y aceptación de la voluntad de Dios. Así, ¿Cómo puede dar el salto a la fe si su corazón está recargado por el inútil equipaje de sus hipocresías y de sus muchas inquietudes? Aquella" sabiduría" es pesada a los que se consideran "sabios" del mundo pero es vital para el fiel  cristiano, que se tira con los ojos cerrados en las manos de Dios. Aprendamos, por ello, a practicar la humildad del corazón y de la mente.


Liberémonos de los pesados fardos que nos oprimen y respiremos a pleno pulmón el aire fragante del conocimiento personal del amor de Dios.


Propósito

Imitar el modelo de evangelización de María: una fe recia, una esperanza viva y una caridad ardiente.


Diálogo con  Cristo

Gracias, Espíritu Santo, por tus dones de entendimiento, sabiduría y ciencia. Permite que, siguiendo el ejemplo de María, los use para el bien, no para encerrarme en mi orgullo, autosuficiencia o soberbia, queriendo depender de mí mismo en vez de abandonarme en la misericordia de tu amor, con la confianza con que un niño se sosiega en los brazos de sus padres.


Por: José Fernández de Mesa | Fuente: Catholic.net




lunes 13 2026

MARTES 14 DE JULIO DE 2026 -- Mateo 11, 20-24. -- JESÚS RECRIMINA A LAS CIUDADES INCRÉDULAS

 Tiempo Ordinario


Jesús expresa su disgusto al verse atacado por su misma gente, de la ciudad que le dan la espalda a su mensaje.



Por: P. Francisco Javier Arriola | Fuente: Catholic.net





Del Evangelio según san Mateo 11, 20 - 24








Entonces Jesús comenzó a recriminar a aquellas ciudades donde había realizado más milagros, porque no se habían convertido. «¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si los milagros realizados entre ustedes se hubieran hecho en Tiro y en Sidón, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y cubriéndose con ceniza. Yo les aseguro que, en el día del Juicio, Tiro y Sidón serán tratadas menos rigurosamente que ustedes. Y tú, Cafarnaúm, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno. Porque si los milagros realizados en ti se hubieran hecho en Sodoma, esa ciudad aún existiría. Yo les aseguro que, en el día del Juicio, la tierra de Sodoma será tratada menos rigurosamente que tú».


Oración Introductoria

Señor, Dios mío, me pongo en tu presencia para escuchar tus palabras. Haz que mi corazón sea la tierra fértil donde caiga la semilla de tu Palabra para que pueda dar frutos abundantes, para alabarte y para descubrir tu santísima voluntad en mi vida.


Petición

Jesús, Rey de Misericordia, te pido que abras mis oídos para escuchar tu voz, mi voluntad para seguirla y mi corazón para aprender a amarte en mi vida diaria.


Meditación del Papa

El único deseo de Dios es salvar a la humanidad, pero el problema es que a menudo el hombre quiere dictar las reglas de la salvación. Es la paradoja dramática de tantas páginas de la Biblia que llega a su culmen en la vida terrena de  Cristo.


Jesús expresa su disgusto al verse atacado por su misma gente, de la ciudad que le dan la espalda a su mensaje: «Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros realizados entre ustedes -es su advertencia a Corozaín y Betsaida- hace tiempo se habrían convertido». En esta severa, pero también amarga comparación, está toda la historia de la salvación.


Así como han rechazado y asesinado a los profetas antes que llegara Él, porque eran incómodos, ahora hacen lo mismo con Jesús. Es justamente la clase dirigente la que cierra las puertas al modo como Jesús quiere salvarnos. Y así se entienden los diálogos fuertes de Jesús, con la clase dirigente de su tempo: se pelean, lo ponen a la prueba, le ponen trampas para ver si cae, porque se trata de la resistencia a ser salvados. Jesús les dice: «Pero yo no les entiendo» y señala que ellos «son como aquellos niños: hemos sonado la flauta y no han bailado; hemos cantado un lamento y no han llorado ¿Pero qué quieren? '¡Queremos salvarnos como nos gusta!». Es siempre este el cierre al mundo de Dios. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 3 de octubre de 2014, en Santa Marta).


Reflexión

Este pasaje comienza con una de las palabras más duras de Jesús sobre dos ciudades que no quisieron convertirse. Al mismo tiempo el Señor mismo abre su corazón y nos no muestra ardiendo en amor por cada ser humano en el mundo. ¡Cuánto amor encierra tu divino Corazón, Señor, y al mismo tiempo cuánto dolor porque no eres correspondido!


Jesucristo no se cansa de llamar a sus hijos, pero le duele que no reconozcamos su amor. Es Él quien nos pide las migajas de nuestro amor porque sabe que no podemos dar más. Y en el fondo, tampoco nos pide mucho, sólo quiere que nos dejemos amar por Él. Precisamente porque obró muchos milagros en Corozaím y Betsaida, por eso les echa en cara su falta de fe. No correspondieron a todo lo que Jesús les dio. Hizo milagros, predicó, sanó enfermos, pero no supieron que era el Mesías quien los visitaba. Lo tuvieron como un gran hombre, pero no le permitieron cambiar sus corazones.


Y cuántas veces Dios tendría que llorar a las puertas de nuestro corazón para reprocharnos las tantas veces que se acerca a nuestra vida y nosotros no le reconocemos ni vemos todo lo que nos da. Tal vez porque aún nos falta mucha fe, porque no nos arrepentimos de las veces que le ofendemos y porque no sentimos su dolor ni hacemos caso a sus ruegos. ¿No podemos conmovernos ante tanto amor? Correspondamos con el sincero arrepentimiento, con el sacrificio, con la reparación que puede apartar de nosotros el castigo que nos merecemos, y mover las entrañas de misericordia de un Dios que está loco de amor por los hombres y no desea sino que le amemos.


"En eso consiste el amor, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó primero y envió a su Hijo, víctima expiatoria de nuestros pecados" (cfr 1 Jn 4, 10). San Juan nos explica con claridad en qué consiste el amor, porque él no experimentó cuando puso su cabeza en el Corazón de Jesús: escuchó esos latidos de amor que palpitan eternamente por ti. Pero hay que cuidar que se alce su mano justa contra nosotros por haber recibido mucho en nuestra vida y no haber correspondido a sus gracias.


Esto deja de tener una visión tremendista o fatalista si en vez de mirar a Dios como capataz o vengador, lo vemos como un Amigo, Hermano, Padre, Dios… En este caso, no podemos temer a un Juez que ha sido nuestro redentor, que ha dado la vida por mí y me sigue buscando como a oveja perdida para que vuelva a su redil. La alegría de Dios es vernos gozar eternamente de Él en el cielo. Sólo hay que darnos cuenta de cada momento que viene a nuestra vida para descubrirlo y abrirle e invitarle a quedarse en nuestro corazón, pero no dejar que se vaya. O como dice san Agustín: "Teme a la gracia de Dios que pasa y no vuelve". Cada visita de Dios es única e irrepetible, así como nuestra vida misma.


Propósito

Pondré mucha atención para dar gracias a Dios por cada detalle que pueda percibir en mi día: una nueva jornada, mi familia, mis amigos, pero sobre todo, por su presencia en la Eucaristía.


Diálogo con  Cristo

Jesús, Señor de bondad, tú sabes lo mucho que te necesito para poder retomar el buen camino cada día. Dame la fuerza para poder seguirte hasta el final sin desfallecer. Concédeme la gracia de saber descubrir tu mano amorosa en mi alma para no desaprovechar tu compañía ni un instante. Pero soy débil y necesito tu mano fuerte, soy inconstante y necesito tu brazo poderoso, soy pecador y necesito tu perdón. Señor, que nunca tengas que sentir el dolor de lamentarte por mi falta de generosidad y correspondencia, sino que me lleves de la mano para que nunca permitas que me separe de Ti.


Señor, cuando las nubes se hacen densas en el horizonte y todo parece perdido, cuando no encontramos amigos que estén a nuestro lado y la esperanza se nos escapa de las manos, enséñanos a confiar en ti, pues tenemos la certeza de que vendrás en nuestra ayuda (cf. Sal 25, 15). Que la experiencia del dolor y de la oscuridad interior nos enseñe la gran verdad de que contigo nada queda perdido, de que incluso nuestros pecados —una vez reconocidos en el arrepentimiento— sirven para una finalidad, como leña seca en el frío del invierno (cf. Hermano Roger de Taizé). Viacrucis Roma 2009. Cristianismo


Por: P. Francisco Javier Arriola | Fuente: Catholic.net




 


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