martes 02 2026

MIÉRCOLES 3 DE JUNIO DE 2026 -- Mc 12,18-27 -- «NO ES UN DIOS DE MUERTOS, SINO DE VIVOS»

 Tiempo Ordinario


No es un Dios de muertos, sino de vivos. El espíritu es quien da vida.



Por: Buenaventura Acero | Fuente: Catholic.net





Del santo Evangelio según san Marcos 12, 18-27









Se le acercan unos saduceos, esos que niegan que haya resurrección, y le preguntaban: «Maestro, Moisés nos dejó escrito que si muere el hermano de alguno y deja mujer y no deja hijos, que su hermano tome a la mujer para dar descendencia a su hermano. Eran siete hermanos: el primero tomó mujer, pero murió sin dejar descendencia; también el segundo la tomó y murió sin dejar descendencia; y el tercero lo mismo. Ninguno de los siete dejó descendencia. Después de todos, murió también la mujer. En la resurrección, cuando resuciten, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete la tuvieron por mujer». Jesús les contestó: «¿No estáis en un error precisamente por esto, por no entender las Escrituras ni el poder de Dios? Pues cuando resuciten de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, sino que serán como ángeles en los cielos. Y acerca de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en lo de la zarza, cómo Dios le dijo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? No es un Dios de muertos, sino de vivos. Estáis en un gran error».


Oración introductoria

Dios Padre, hazme comprender que me llamas respetando mi libertad, aunque desgraciadamente a veces haga mal uso de ella. Por eso vengo a esta meditación buscando, la luz para no desviarme del camino y la fuerza para no doblegarme ante las dificultades.


Petición

Espíritu Santo, que no desconfíe del poder de Dios y sepa comprender su Palabra.


Meditación del Papa 

En el Evangelio se encuentran dos signos reveladores de quien sabe lo que se debe creer pero no tiene fe. El primer signo es la casuística representada por aquellos que preguntaban a Jesús si era lícito pagar las tasas o cuál de los siete hermanos del marido debía casarse con la mujer que había quedado viuda. El segundo signo es la ideología.


Los cristianos que piensan la fe como un sistema de ideas, ideológico. En aquel tiempo había gnósticos, pero había muchos... Y así, estos que caen en la casuística o estos que caen en la ideología son cristianos que conocen la doctrina pero sin fe, como los demonios. Con la diferencia que ellos tiemblan, estos no: viven tranquilos.


En el Evangelio hay también ejemplos de personas que no conocen  la doctrina pero tienen mucha fe. En el episodio de la Cananea, con su fe logra la sanación de la hija víctima de una posesión, y la Samaritana que abre su corazón porque ha encontrado no verdades abstractas sino a Jesucristo. También el ciego curado por Jesús y que por esto es interrogado por fariseos y doctores de la ley, hasta que se arrodilla con sencillez y adora a quien lo ha sanado. Tres personas que demuestran como fe y testimonio son indisolubles. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 21 de febrero de 2014, en Santa Marta).


Reflexión

Estáis en un gran error, advierte Jesús. Pero para quien tiene fe, el poder de Dios y las Escrituras hablan desde otro punto de vista totalmente diferente. "El espíritu es quien da vida, la carne no sirve para nada" (Jn 6, 63). Y aquí la carne está representada por los pensamientos demasiado apegados a nuestra condición terrena. Por la falta de sentido trascendente, por el olvido de nuestra dimensión espiritual, del motor interior del amor y del deseo de Dios que laten en nuestro interior.


Cuando el mundo pregona los parabienes de sus placeres, las ventajas de su libertades y la felicidad de su estilo de vida, no es veraz en la mayoría de la ocasiones. No nos conviene apegarnos a este error materialista que oscurece la parte más bella de nuestra vida y esperanza futura. Aquella parte que nos convierte en seres unidos a Dios, a su trascendencia y a su felicidad. Quien comprende y pone en práctica la prioridad de su vida espiritual puede experimentar todo lo demás como secundario.


La clave por la que interpretamos el futuro, que tanto nos preocupa a veces, está en Dios, y sólo Él nos la puede revelar a cada uno como un secreto único e intransferible, lleno de plenitud y realización.


Propósito

Dedicar más y mejor tiempo para hacer un examen de conciencia, profundo, sobre los progresos y retrocesos en mi vida espiritual.


Diálogo con Cristo

Padre mío, me has creado con una naturaleza que busca trascender, porque me has dado la dignidad de ser tu hijo. Ilumina mi meditación para que confirme que nunca será en las personas, por más buenas que sean, y por mucho que las ame, donde podré saciar esta sed de trascendencia, porque todas las creaturas, fallamos y somos finitas. Permite que sepa comprender que la gran verdad de mi vida es que Tú me amas.


Por: Buenaventura Acero | Fuente: Catholic.net





 



¿QUÉ QUISO DECIR JESÚS CUANDO AFIRMÓ : "DAD, PUES, A CÉSAR LO QUE ES DE CÉSAR" ?

 







Respuesta


"Dad, pues, a César lo que es de César" es una cita muy conocida que aparece en Mateo 22:21 y forma parte de la respuesta de Jesús a un intento conjunto de los herodianos y los fariseos de hacer tropezar a Jesús delante de Su propio pueblo.


Los herodianos eran un partido judío no religioso que apoyaba a la dinastía de Herodes y la política general del gobierno romano. Percibían que la enseñanza y la influencia puras y espirituales de Cristo eran contrarias a sus intereses. Los fariseos, por su parte, eran miembros de una antigua secta judía que creía en la estricta observancia de las tradiciones orales y de la Ley escrita de Moisés. No creían que Cristo fuera el Mesías, a pesar de Sus numerosos milagros durante Su ministerio terrenal. Aunque herodianos y fariseos se hallaban en extremos opuestos del espectro político, su odio común a Cristo bastó para que unieran sus fuerzas para intentar destruirlo.


He aquí el contexto del mandato de Jesús de "Dad, pues, a César lo que es de César": en Mateo 22, Jesús acababa de regresar a Jerusalén por última vez y acababa de compartir varias parábolas con la multitud. Los enemigos de Jesús vieron la oportunidad de poner a Jesús en un aprieto delante de Sus seguidores. En el versículo 17, le dicen a Jesús: "Dinos, pues, qué te parece: ¿Es lícito dar tributo a César, o no?". Era una pregunta capciosa, y ellos lo sabían. Si Jesús respondía "No", los herodianos lo acusarían de traición a Roma. Si respondía que sí, los fariseos lo acusarían de deslealtad a la nación judía y perdería el apoyo de la multitud. ¿Pagar impuestos o no pagar impuestos? La pregunta era un círculo vicioso.


La respuesta de Jesús es nada menos que brillante: "Pero Jesús, conociendo la malicia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis, hipócritas? Mostradme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario" (Mateo 22:18-19).


El denario era una moneda que se utilizaba como impuesto en aquella época. Era de plata y tenía una imagen del emperador con una inscripción que lo llamaba "divino". Los judíos consideraban tales imágenes idolatría, prohibida por el segundo mandamiento. Esta era otra razón por la que, si Jesús respondía "Sí", estaría en problemas. Su aceptación del impuesto como "lícito" podría haberse visto como un rechazo del segundo mandamiento, lo que pondría en duda Su afirmación de ser el Hijo de Dios.


Con la moneda expuesta ante ellos, Jesús dijo: "¿De quién es esta imagen, y la inscripción?". Los herodianos y fariseos, declarando lo obvio, dijeron: "De César". Entonces Jesús puso fin a sus insensatos trucos: "Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios" (Mateo 22:21). Al oír esto, los enemigos de Jesús se maravillaron y se fueron (versículo 22).


Cuando Jesús dijo: "Dad, pues, a César lo que es de César", estaba estableciendo una clara distinción entre dos reinos. Hay un reino de este mundo, y el César tiene poder sobre él. Pero hay otro reino, que no es de este mundo, y Jesús es su Rey (Juan 18:36). Los cristianos formamos parte de ambos reinos, al menos temporalmente. Bajo el César, tenemos ciertas obligaciones que implican cosas materiales. Bajo Cristo, tenemos otras obligaciones que implican cosas eternas. Si el César te pide dinero, dáselo: es solo mammón. Pero asegúrate de dar también a Dios lo que Él exige.


El César acuñaba monedas, como tenía derecho a hacer, y exigía algunas monedas a cambio, como era su derecho. Al fin y al cabo, su imagen estaba estampada en lo que había fabricado. Dios ha "acuñado" el alma humana, y ha estampado Su imagen en cada uno (Génesis 1:27). Así que dad al César lo que le corresponde—las cosas temporales de este mundo—pero aseguraos de dar a Dios lo que le corresponde: "presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia" (Romanos 6:13).




¿ QUÉ SIGNIFICA EL TIEMPO ORDINARIO EN LA IGLESIA CATÓLICA ?








El Tiempo Ordinario es el período más largo del año litúrgico en la Iglesia católica y otras iglesias cristianas, sumando entre 33 y 34 semanas. Su nombre proviene de la palabra "ordinal", ya que los domingos se cuentan y numeran de forma ordenada secuencialmente (ej. primer, segundo o tercer domingo del Tiempo Ordinario).


1. ¿Qué se celebra y se vive?


Lejos de ser un tiempo "sin importancia", es un momento dedicado a meditar en la vida pública, las enseñanzas y los milagros de Jesús durante su cotidianidad. Es una invitación a profundizar en la fe y a descubrir lo extraordinario en la rutina diaria, creciendo como discípulo en el día a día.


2. ¿Cómo se divide?


Se divide en dos partes a lo largo del año:


Primera parte: Inicia después de la fiesta del Bautismo del Señor (en enero) y concluye antes de que comience el Miércoles de Ceniza.


Segunda parte: Comienza el lunes siguiente a la fiesta de Pentecostés y se extiende hasta el sábado anterior al primer domingo de Adviento.



3. El Color Litúrgico


Durante este tiempo se utiliza el color verde en las vestiduras del sacerdote y los ornamentos del templo. 


Este color es un símbolo de esperanza, del crecimiento espiritual y de la juventud de la Iglesia




lunes 01 2026

MARTES 2 DE JUNIO DE 2026 -- Marcos, 12, 13-17.-- A DIOS LO QUE ES DE DIOS

 Tiempo Ordinario


Si en las monedas romanas estaba impresa la imagen del César, en el corazón del hombre está la huella de Cristo.



Por: Víctor Hugo Gamboa | Fuente: Catholic.net





Del santo Evangelio según san Marcos, 12, 13-17








Le enviaron después a unos fariseos y herodianos para sorprenderlo en alguna de sus afirmaciones. Ellos fueron y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y no tienes en cuenta la condición de las personas, porque no te fijas en la categoría de nadie, sino que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios. ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no? ¿Debemos pagarla o no?». Pero él, conociendo su hipocresía, les dijo: «¿Por qué me tienden una trampa? Muéstrenme un denario». Cuando se lo mostraron, preguntó: «¿De quién es esta figura y esta inscripción?». Respondieron: «Del César». Entonces Jesús les dijo: «Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios». Y ellos quedaron sorprendidos por al respuesta.


Oración introductoria

Señor creo en ti, ayúdame a creer con firmeza; espero en ti, ayúdame a vivir sin desconfianza; Señor, te amo, ayúdame a demostrártelo con hechos. Quiero ofrecer esta meditación por las personas que no luchan por dar al César lo que es del César y a ti lo que es tuyo.


Petición

Señor, ayúdame a vivir siempre de cara a ti, jamás permitas que te deje de ver. Enséñame a darte lo que te corresponde.


Meditación del Papa

Según el célebre dicho de Jesús: "Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios" (Mc 12, 17). Si en las monedas romanas estaba impresa la imagen del César y por eso a él se le debían dar, en el corazón del hombre está la huella del Creador, único Señor de nuestra vida. Por tanto, la auténtica laicidad no es prescindir de la dimensión espiritual, sino reconocer que precisamente esta dimensión, radicalmente, es garante de nuestra libertad y de la autonomía de las realidades terrenas, gracias a los dictados de la Sabiduría creadora que la conciencia humana sabe acoger y realizar. Benedicto XVI, Audiencia General, miércoles 17 de septiembre de 2008.


Reflexión

Un cristiano no es un ser de otro planeta, tiene bien puestos los pies en la tierra, es la presencia de Cristo en la sociedad. "Dar a Dios lo que es de Dios", significa afirmar siempre nuestra fe; dar ejemplo de coherencia a los que no creen en Jesús. Es vivir de cara a Dios, dándole lo que le corresponde. Pero, cuidado, Jesús dijo también: "dad al César lo que es del César", Así que no podemos olvidarnos de nuestras ocupaciones y deberes; mas en la actualidad, en un mundo laicizado, el problema es otro: frecuentemente es muy fácil pasarse con los "impuestos" debidos al César e ir robando poco a poco el tiempo a Dios. Es allí donde la frase de Cristo se actualiza. ¿Yo estoy dedicándole el tiempo que le corresponde a Dios o me estoy excediendo con el impuesto al César? Y el César es un rey que cada uno se pinta, para unos es la perdida de tiempo, para otros el agobio causado por el estudio o el trabajo excesivo. El César en sí no es malo, pero cuando usurpa el papel de Dios se convierte en un tirano nocivo y déspota.


Propósito

El día de hoy rezaré un padrenuestro al iniciar mi trabajo o estudio para recordarme que necesito dar al César lo del César y a Dios lo de Dios.


Diálogo con Cristo

¡Señor!, gracias por recordarme cuáles son las prioridades en mi vida. Señor, que no dude darte generosamente el tiempo que te mereces. Señor, ilumíname cuando me exceda con las cosas de este mundo, con el César tirano, para que pueda escapar de sus garras y tener claro los límites entre lo tuyo y mis demás ocupaciones. Gracias por enseñarme con tu ejemplo a dar al César lo del César y a Dios lo que es de Dios.


La Iglesia invita a sus hijos, renacidos del agua y del Espíritu Santo, a que perseveren en la escucha de la palabra de Cristo, el Unigénito de Dios Padre, en el fiel cumplimiento de la voluntad divina y en el testimonio de la caridad. (Benedicto XVI)


Por: Víctor Hugo Gamboa | Fuente: Catholic.net




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