jueves 04 2026

VIERNES 5 DE JUNIO DE 2026 -- Marcos 12, 35-37 -- CRISTO ES EL HIJO DE DAVID

Lectura del santo evangelio según san Marcos 12, 35-37








Un día, mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó: “¿Cómo pueden decir los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David, inspirado por el Espíritu Santo, ha declarado: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha y yo haré de tus enemigos el estrado donde pongas los pies. Si el mismo David lo llama ‘Señor’, ¿Cómo puede ser hijo suyo?”


La multitud que lo rodeaba, que era mucha, lo escuchaba con agrado.


Las palabras de los Papas

Es doloroso recordar que, en este momento, hay muchos cristianos que sufren persecución en varias partes del mundo, y debemos esperar y rezar para que su tribulación se detenga cuanto antes. Son muchos: los mártires de hoy son más que los mártires de los primeros siglos. Expresemos a estos hermanos y hermanas nuestra cercanía: somos un solo cuerpo, y estos cristianos son los miembros sangrantes del cuerpo de Cristo que es la Iglesia.  (…) La exclusión y la persecución, si Dios nos concede la gracia, nos asemejan a Cristo crucificado y, asociándonos a su pasión, son la manifestación de la vida nueva. Esta vida es la misma que la de Cristo, que por nosotros los hombres y por nuestra salvación fue “despreciado y rechazado por los hombres” (cf. Is 53,3; Hch 8,30-35). Acoger su Espíritu puede llevarnos a tener tanto amor en nuestros corazones como para ofrecer nuestras vidas por el mundo sin comprometernos con sus engaños y aceptando su rechazo. Los compromisos con el mundo son el peligro: el cristiano siempre está tentado de hacer compromisos con el mundo, con el espíritu del mundo. Esta —rechazar los compromisos y seguir el camino de Jesucristo— es la vida del Reino de los Cielos, la alegría más grande, la felicidad verdadera. Y luego, en las persecuciones siempre está la presencia de Jesús que nos acompaña, la presencia de Jesús que nos consuela y la fuerza del Espíritu que nos ayuda a avanzar. No nos desanimemos cuando una vida coherente con el Evangelio atrae las persecuciones de la gente: existe el Espíritu que nos sostiene en este camino. (Francisco - Audiencia general, 29 de abril de 2020)


Fuente :      www.vaticannews.va

JUEVES 4 DE JUNIO 2026 -- LA EUCARISTÍA COMO SACRAMENTO

 




La Eucaristía


Bajo las especies de pan y vino, Jesucristo se encuentra verdadera, real y substancialmente presente, con su cuerpo, sangre, alma y divinidad.



Por: Cristina Cendoya de Danel | Fuente: Catholic.net





Sentido de la Eucaristía como Sacramento:


Naturaleza

La eucaristía es el sacramento en el cual bajo las especies de pan y vino, Jesucristo se halla verdadera, real y substancialmente presente, con su cuerpo, su sangre, su alma y su divinidad.


Se le llama el “sacramento por excelencia”, porque en él se encuentra Cristo presente, quien es fuente de todas las gracias. Además, todos los demás sacramentos tienden o tienen como fin la Eucaristía, ayudando al alma para recibirlo mejor y en la mayoría de las veces, tienen lugar dentro de la Eucaristía.


A este sacramento se le denomina de muchas maneras dada su riqueza infinita. La palabra Eucaristía quiere decir acción de gracias, es uno de los nombres más antiguos y correcto porque en esta celebración damos gracias al Padre, por medio de su Hijo, Jesucristo, en el Espíritu y recuerda las bendiciones judías que hacen referencia a la creación, la redención y la santificación. (Cfr. Lc. 22, 19)

 

1. Es el Banquete del Señor porque es la Cena que Cristo celebró con sus apóstoles justo antes de comenzar la pasión. (Cfr. 1 Col 11, 20).


2. Fracción del pan porque este rito fue el que utilizó Jesús cuando bendecía y distribuía el pan, sobre todo en la Última Cena. Los discípulos de Emaús lo reconocieron – después de la resurrección – por este gesto y los primeros cristianos llamaron de esta manera a sus asambleas eucarísticas. (Cfr. Mt. 26, 25; Lc. 24, 13-35; Hech. 2, 42-46).


3. También, se le dice asamblea eucarística porque se celebra en la asamblea –reunión - de los fieles.


4. Santo sacrificio, porque se actualiza el sacrificio de Cristo. Es memorial de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.


5. Comunión, porque es la unión íntima con Cristo que nos hace partícipes de su Cuerpo y de su Sangre.


6. Didaché, es el sentido primero de la “comunión de los santos” que se menciona en el símbolo de los Apóstoles.


7. Misa, posee un sentido de misión, llevar a los demás lo que se ha recibido de Dios en el sacramento. Usada desde el siglo VI, tomada de las últimas palabras “ite missa est".


Institución

En el Antiguo Testamento encontramos varias prefiguraciones de este sacramento, como son:


El maná, con que se alimentó el pueblo de Israel durante su peregrinar por el desierto. (Cfr. Ex. 16,) .

El sacrificio de Melquisedec, sacerdote que en acción de gracias por la victoria de Abraham, ofrece pan y vino. (Cfr. Gen. 14, 18).

El mismo sacrificio de Abraham, que está dispuesto a ofrecer la vida de su hijo Isaac. (Cfr. Gen. 22, 10).

Así como, el sacrificio del cordero pascual, que libró de la muerte al pueblo de Israel, en Egipto. (Cfr. Ex. 12).


Igualmente, la Eucaristía fue mencionada - a manera de profecías – en el Antiguo Testamento por Salomón en el libro de los Proverbios, donde le ordena a los criados a ir para comer y beber el vino que les había preparado. (Cfr. Prov. 9,1). El profeta Zacarías habla del trigo de los elegidos y del vino que purifica.


El mismo Cristo – después de la multiplicación de los panes – profetiza su presencia real, corporal y sustancial, en Cafarnaúm, cuando dice: “Yo soy el pan de vida …… Si uno come de este pan vivirá para siempre, pues el pan que yo daré es mi carne, para la vida del mundo”. (Jn. 6, 32-34;51)


Cristo, sabiendo que había llegado su “hora”, después de lavar los pies a sus apóstoles y de darles el mandamiento del amor, instituye este sacramento el Jueves Santo, en la Última Cena (Mt. 26, 26 -28; Mc. 14, 22 -25; Lc. 22, 19 - 20). Todo esto con el fin de quedarse entre los hombres, de nunca separarse de los suyos y hacerlos partícipes de su Pasión. El sacramento de la Eucaristía surge del infinito amor de Jesucristo por el hombre.


El Concilio de Trento declaró como verdad de fe, que la Eucaristía es verdadero y propio sacramento porque en él están presente los elementos esenciales de los sacramentos: el signo externo; materia (pan y vino) y forma; confiere la gracia; y fue instituido por Cristo.


Cristo deja el mandato de celebrar el Sacramento de la Eucaristía e insiste, como se puede constatar en el Evangelio, en la necesidad de recibirlo. Dice que hay que comer y beber su sangre para poder salvarnos. (Jn. 6, 54).


La Iglesia siempre ha sido fiel a la orden de Nuestro Señor. Los primeros cristianos se reunían en las sinagogas, donde leían unas Lecturas del Antiguo Testamento y luego se daba lugar a lo que llamaban “fracción del pan”, cuando fueron expulsados de las sinagogas, seguían reuniéndose en algún lugar una vez a la semana para distribuir el pan, cumpliendo así el mandato que Cristo les dejó a los Apóstoles.


Poco a poco se le fueron añadiendo nuevas lecturas, oraciones, etc. hasta que en 1570 San Pío V determinó como debería ser el rito de la Misa, mismo que se mantuvo hasta el Concilio Vaticano II.


Por: Cristina Cendoya de Danel | Fuente: Catholic.net

 




miércoles 03 2026

JUEVES 4 DE JUNIO DE 2026 -- Marcos 12,28-34 -- «AMA AL SEÑOR CON TODO TU CORAZÓN, CON TODA TU ALMA, CON TODA TU MENTE Y CON TODAS TUS FUERZAS»








El pasaje de Marcos 12,28-34 (conocido como el "Gran Mandamiento") nos enseña que el núcleo de la fe cristiana es el amor incondicional a Dios y al prójimo, el cual es infinitamente más importante que los rituales o sacrificios externos.


El núcleo del mensaje


El primer mandamiento: Amar a Dios con todo el ser (corazón, alma, mente y fuerzas). Pone a Dios como la prioridad absoluta de la vida.


El segundo mandamiento: Amar al prójimo como a uno mismo. Jesús enseña que el amor a Dios y el amor a los demás están indisolublemente unidos y son inseparables.


La superioridad del amor sobre el culto: El escriba reconoce que este doble mandamiento "vale más que todos los holocaustos y sacrificios". Las buenas acciones y la compasión importan más que las puras formalidades religiosas.


El desenlace 

Al ver que el escriba comprende esta enseñanza, Jesús le dice: "No estás lejos del reino de Dios". Con esto, Jesús señala que entender que el amor es el centro de la Ley es el paso fundamental para acercarse a la salvación y vivir según la voluntad divina.





¿ QUIENES ERAN LOS SADUCEOS Y LOS FARISEOS ?

 







Los Evangelios se refieren con frecuencia a los saduceos y fariseos, porque Jesús entraba en constante conflicto con ellos. Los saduceos y los fariseos componían la clase gobernante de los judíos en Israel. Hay muchas similitudes entre los dos grupos, pero también grandes diferencias entre ellos.


Tanto los fariseos como los saduceos eran sectas religiosas dentro del judaísmo durante el tiempo de Cristo. Ambos grupos honraron a Moisés y a la Ley, y ambos tenían una medida de poder político. El Sanedrín, la corte suprema de 70 miembros del antiguo Israel, tenía miembros tanto de los saduceos como de los fariseos.


Conocemos las diferencias entre los fariseos y los saduceos por un par de pasajes de la Escritura y a través de los escritos existentes de los fariseos. Religiosamente, los saduceos eran más conservadores en un área doctrinal: insistían en una interpretación literal del texto de las Escrituras; los fariseos, por otro lado, daban a la tradición oral la misma autoridad que a la Palabra escrita de Dios. Si los saduceos no podían encontrar un mandato en el Tanaj, lo descartaban como algo creado por el hombre.


Dado que los fariseos y los saduceos tienen una visión diferente de las Escrituras, no es de extrañar que discutieran sobre ciertas doctrinas. Los saduceos rechazaron la creencia en la resurrección de los muertos (Mateo 22:23; Marcos 12:18-27; Hechos 23:8), pero los fariseos sí creyeron en la resurrección. Los saduceos negaron la vida después de la muerte, sosteniendo que el alma perecía al morir, pero los fariseos creían en una vida después de la muerte y en una recompensa y castigo apropiados para los individuos. Los saduceos rechazaron la idea de un mundo espiritual invisible, pero los fariseos enseñaron la existencia de ángeles y demonios en un reino espiritual.


El apóstol Pablo sagazmente usó las diferencias teológicas entre los fariseos y los saduceos para escapar de sus garras. Pablo había sido arrestado en Jerusalén y estaba haciendo su defensa ante el Sanedrín. Sabiendo que algunos de los miembros de la corte eran saduceos y otros fariseos, Pablo dijo: "Varones hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo; acerca de la esperanza y de la resurrección de los muertos se me juzga" (Hechos 23:6). La mención de Pablo de la resurrección precipitó una disputa entre los fariseos y los saduceos, dividiendo a la asamblea y causando "un gran vocerío" (versículo 9). El comandante romano que observaba los procedimientos mandó que bajasen soldados y arrebatasen a Pablo de en medio de ellos (versículo 10).


Socialmente, los saduceos eran más elitistas y aristocráticos que los fariseos. Los saduceos tendían a ser ricos y a ocupar puestos más poderosos. Los principales y el sumo sacerdote eran saduceos, y ocupaban la mayoría de los puestos en el sanedrín. Los fariseos eran los que representaban más al pueblo trabajador común y tenían el respeto de las multitudes. El lugar de poder de los saduceos era el templo de Jerusalén; los fariseos controlaban las sinagogas. Los saduceos eran más amigables con Roma y más complacientes con las leyes romanas que los fariseos. Los fariseos a menudo se resistían a la helenización, pero los saduceos la aceptaron.


Jesús tuvo más conflictos con los fariseos que con los saduceos, probablemente debido a la preeminencia de los primeros en la tradición oral. "Pues ustedes pasan por alto la ley de Dios y la reemplazan con su propia tradición", les dijo Jesús (Marcos 7:8; ver también Mateo 9:14; 15:1-9; 23:5, 16, 23, Marcos 7:1-23; y Lucas 11:42). Debido a que los saduceos a menudo estaban más preocupados por la política que por la religión, ignoraron a Jesús hasta que comenzaron a temer que pudiera atraer atención romana no deseada y alterar la situación de ese momento. Fue en ese momento cuando los saduceos y fariseos dejaron de lado sus diferencias, se unieron y conspiraron para matar a Cristo (Juan 11:48-50; Marcos 14:53; 15:1).


Los saduceos como grupo dejaron de existir después de la destrucción de Jerusalén, pero el legado de los fariseos perduró. De hecho, los fariseos fueron responsables de la compilación de la Mishna, un documento importante con referencia a la continuación del judaísmo más allá de la destrucción del templo. De esta manera, los fariseos sentaron las bases del judaísmo rabínico actual.




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