lunes 14 2026

14 DE SEPTIEMBRE : LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ








Exaltación de la Santa Cruz, una festividad para honrar el madero en el que murió Jesucristo como símbolo de salvación y amor divino. 


Origen e Historia

Esta celebración conmemora tres momentos históricos clave:


El hallazgo de la Vera Cruz:    En el siglo IV, Santa Elena (madre del emperador Constantino) viajó a Jerusalén y encontró la verdadera cruz de Cristo enterrada bajo un templo romano. 


La dedicación de la basílica:    El 14 de septiembre del año 335 se consagró la Basílica del Santo Sepulcro en el Monte Calvario. 


La recuperación de la reliquia:     En el año 614, los persas robaron la cruz. Años más tarde, el emperador Heraclio la recuperó y la devolvió solemnemente a Jerusalén el 14 de septiembre de 628.


Significado Espiritual

Los cristianos no celebran el sufrimiento ni la crueldad, sino la victoria de Cristo sobre la muerte y el pecado. La cruz se contempla como la prueba máxima del amor y la entrega de Dios para redimir a la humanidad.




domingo 13 2026

LUNES 14 DE SEPTIEMBRE DE 2026 -- San Juan 3, 13-17. -- DIOS ENVIÓ A SU HIJO PARA SALVARNOS.

 

Festividad de la Exaltación de la Santa Cruz.



Por: María Cruz | Fuente: Catholic.net





Del santo Evangelio según san Juan 3, 13-17








En aquel tiempo Jesús dijo a Nicodemo: Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga por Él vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él.


Oración introductoria

Señor Jesús, hoy que se celebra la Santa Cruz, en algunos países, quiero agradecerte el que hayas aceptado el anonadarte a Ti mismo para venir a salvarme. Que nunca me acostumbre o sea indiferente ante tu sacrificio en la cruz. Concédeme que en esta oración pueda percibir un poco más tu amor, vivo y verdadero, para buscar, con tu gracia, corresponderte.


Petición

Jesucristo, dame tu gracia para cargar mi cruz con amor y paciencia, contemplándote siempre a Ti, que vas mostrándome el camino que debo seguir.


Meditación del Papa

Dios se ha mostrado verdaderamente, se ha hecho accesible, ha amado tanto al mundo que -nos ha dado a su hijo Unigénito, para que quien cree en Él no se pierda sino que tenga vida eterna-, y en el supremo acto de amor de la cruz, sumergiéndose en el abismo de la muerte, la ha vencido, ha resucitado y nos ha abierto también a nosotros las puertas de la eternidad.  Cristo nos sostiene a través de la noche de la muerte que Él mismo ha atravesado; es el buen Pastor, bajo cuya guía nos podemos confiar sin temor, ya que Él conoce bien el camino, ha atravesado también la oscuridad. (...) Se nos invita, una vez más, a renovar con valor y con fuerza nuestra fe en la vida eterna, es más, a vivir con esta gran esperanza y a dar testimonio de ella al mundo: después del presente no está la nada. Y precisamente, la fe en la vida eterna da al  cristiano el valor para amar aún más intensamente esta tierra nuestra y trabajar para construirle un futuro, para darle una esperanza verdadera y segura. Benedicto XVI, 2 de noviembre de 2011.

La oración, expresión de apertura y de confianza en el Señor: es el encuentro personal con Él, que acorta las distancias creadas por el pecado. Rezar significa decir: “no soy autosuficiente, te necesito, Tú eres mi vida y mi salvación”. (Homilía de S.S. Francisco, 10 de febrero de 2016). 


Reflexión

Hoy celebramos la fiesta de la Cruz, símbolo del cristiano. En este diálogo entre Jesús y Nicodemo se anuncia de una manera oculta el momento supremo de la vida de nuestro Salvador: la crucifixión.


La cruz no es sólo un símbolo material, sino la guía de nuestra vida.


Dios en su gran amor, viendo la necesidad que tenía el mundo de ser salvado, no dudó en entregar a su propio Hijo para su salvación. Las circunstancias históricas concurrieron para que la redención se realizara por medio de la cruz. A partir de este acontecimiento la cruz se ha convertido en señal de salvación para todo el que cree que Jesús es el redentor del hombre.


A pesar de que Jesús se puso el primero en el padecer no nos resulta fácil asumir la realidad de la cruz y todos la esquivamos de la mejor manera posible. Pero si ser cristiano es seguir al crucificado, ¿por qué rehusamos seguir sus huellas? Sólo desde el amor se entiende esta entrega, y sólo el amor hace posible convertir en alegría las mayores angustias de la vida. Es cuestión de amor, y cuando algo nos cuesta mucho es señal de que el termómetro del amor marca baja temperatura.


Propósito

Participar en una hora eucarística o hacer un acto de adoración a la Santa Cruz.


Diálogo con Cristo

Señor Jesús, que por nuestro amor entregaste tu vida en la cruz, te pedimos acrecientes en nosotros el amor para que podamos asumir con prontitud de ánimo los sufrimientos de la vida.


Por: María Cruz | Fuente: Catholic.net


sábado 12 2026

DOMINGO 13 DE SEPTIEMBRE DE 2026 -- Mateo 18,21-35.-- SEÑOR, ¿CUÁNTAS VECES DEBO PERDONAR A MI HERMANO?

 Meditación Diaria

Evangelio según San Mateo 18,21-35.








Se adelantó Pedro y le dijo: “Señor, ¿Cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?”.

Jesús le respondió: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores.

Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos.

Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda.

El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: “Señor, dame un plazo y te pagaré todo”.

El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda.

Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: ‘Págame lo que me debes’.

El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: ‘Dame un plazo y te pagaré la deuda’.

Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía.

Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor.

Este lo mandó llamar y le dijo: ‘¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda.

¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de tí?’.

E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía.

Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos”.

 


El Perdón no es así nomás.

1) Cuantas veces: el perdón es un acto de libertad. La libertad es esencial en la vida del cristiano porque en la libertad uno no es que hace lo que quiere sino más bien hace PORQUE quiere. hoy Dios te invita a que perdones libremente y la clave para perdonar es querer y buscar querer tener paz.


2) Arreglar las cuentas: este Señor quiere arreglar las cosas y te busca, constantemente te llama y te invita a volver. Pero creo que vos también tenés que arreglar las cosas; ya deja de dar vueltas y acércate a resolver esos rollos que los dejaste allí y no asumiste, si hay una canilla abierta cerrala, deja de lado el orgullo y sentate con esa persona y habla cara a cara. arregla las cuentas, así como Dios quiere arreglar con vos. es preferible que llores un día a estar con esa espina toda una vida.


3) Miserable!!: es la palabra de este evangelio. aquel que no perdona sabiéndose perdonado vive en una miseria y su vida es una miseria. El miserable vive con amargura y se acostumbra en esa amargura no busca salir de ella sino que acondiciona su vida desde ella. Lucha contra aquello que te quita la paz y no vivas en la miseria de tus reproches o de tus errores. que triste vida de aquel que vive en sus heridas y habla desde sus heridas porque todo lo ve con pesadez y su vida se hace pesado y solitario.


Hoy Dios te invita a salir de tu miseria. Sólo quiere y busca que quieras.  sos libre


 



12 DE SEPTIEMBRE : FIESTA DEL SANTÍSIMO NOMBRE DE MARÍA: UN REFUGIO DE GRACIA Y CONSUELO PARA EL CRISTIANO

 







Cada 12 de septiembre, la Iglesia celebra el Santísimo Nombre de la Virgen María, una fecha en la que los católicos honran el nombre de la Madre de Dios y recuerdan su íntima unión con Jesucristo. La celebración invita también a contemplar a María como Madre, intercesora y modelo de confianza en Dios.


El próximo 12 de septiembre, la Iglesia volverá a celebrar el Santísimo Nombre de María, una memoria dedicada a la Virgen cuyo nombre, según explicó el Papa Benedicto XVI, está inseparablemente unido al de su Hijo y puede convertirse para los cristianos en una fuente de esperanza y fortaleza.


En una homilía pronunciada el 12 de septiembre de 2009, Benedicto XVI recordó que, en medio de las dificultades y sufrimientos del mundo, los creyentes pueden encontrar en María “el rostro de la Madre, que nos da valentía para seguir adelante”. Para el Pontífice, contemplar a María conduce necesariamente hacia Jesucristo, la verdadera Luz que vence el mal y la muerte.


La celebración del Santísimo Nombre de María no se limita, por tanto, a recordar un nombre. Es una oportunidad para contemplar la misión que Dios confió a la Virgen y para reconocer en ella a la mujer que respondió con un “sí” generoso al plan divino.


“Y el nombre de la virgen era María”



El Evangelio de San Lucas presenta a la Madre de Jesús con una frase sencilla, pero de enorme significado: “El nombre de la virgen era María” (Lc 1,27).


El nombre de María aparece así en el corazón del relato de la Anunciación, cuando el ángel Gabriel es enviado por Dios a Nazaret para anunciarle que sería la Madre del Salvador.


Su nombre se encuentra también estrechamente relacionado con el misterio de la Encarnación. María es la mujer que recibe la llamada de Dios, acoge su voluntad y responde: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,38).


A partir de ese “sí”, la historia de la salvación adquiere una dimensión nueva: el Hijo de Dios entra en la historia humana tomando carne de María.


El Papa Francisco recordó precisamente esta dimensión en 2018, al señalar que los cristianos están llamados a descubrir en el nombre de María el gran proyecto que Dios tenía para ella y, al mismo tiempo, la respuesta de amor que dio como Madre a su Hijo Jesús, colaborando sin reservas en su obra de salvación.


¿Qué significa el nombre María?

El nombre María procede de la forma hebrea Miryam o Miriam, aunque su etimología exacta ha sido objeto de distintas interpretaciones a lo largo de la historia.


Entre las explicaciones tradicionales aparecen significados como “señora”, “princesa”, “la iluminada”, “mar de gracia” y otras interpretaciones relacionadas con términos hebreos, arameos y egipcios.


También se ha relacionado tradicionalmente el nombre de María con expresiones como “estrella del mar”, una interpretación muy presente en la tradición cristiana y en la espiritualidad mariana. Benedicto XVI recordó esta tradición en su homilía de 2009, explicando que en Occidente el nombre “María” fue traducido tradicionalmente como “Estrella del Mar”.


El significado etimológico exacto, sin embargo, no puede reducirse a una sola traducción. A lo largo de los siglos, la tradición cristiana ha contemplado en el nombre de María diferentes imágenes espirituales: la mujer iluminada por Dios, la Señora, la Madre y aquella que conduce hacia Cristo.


Por ello, más que buscar únicamente una traducción literal, la tradición cristiana ha visto en el nombre de María una referencia a la identidad y misión extraordinarias de la Madre de Dios.


María, “Estrella del Mar”

Una de las imágenes más conocidas asociadas a María es la de Stella Maris, “Estrella del Mar”. Esta expresión aparece en la tradición litúrgica y espiritual de la Iglesia y ha servido para representar a María como aquella que orienta a los cristianos hacia Cristo, especialmente en medio de las dificultades.


Benedicto XVI utilizó precisamente esta imagen en 2009. Comparó la existencia humana con un mar oscuro y agitado, en el que las personas pueden experimentar momentos en los que parece que Dios está lejos. En ese contexto, María aparece como una luz cercana que conduce hacia la gran Luz: Jesucristo. La imagen resulta especialmente significativa porque no presenta a María como sustituta de Cristo, sino como aquella que lleva hacia Él.


Un nombre unido al de Jesús

La devoción cristiana ha unido tradicionalmente los nombres de Jesús y María.


El Papa San Juan Pablo II recordó en 2004 que el nombre de María está indisolublemente unido al nombre de Jesús y que, para los cristianos, recuerda a la Madre que Cristo entregó a la humanidad.


“Dios te salve, María…” pone en los labios del cristiano las palabras del saludo del ángel y de Santa Isabel, llevando la oración desde María hacia Jesucristo, el fruto bendito de su vientre.


Por eso, la devoción al Santísimo Nombre de María tiene siempre una orientación cristocéntrica: honrar a María significa reconocer la obra de Dios realizada en ella y dirigir el corazón hacia su Hijo.


El nombre como expresión de la dignidad de la persona


La importancia espiritual del nombre también aparece en el Catecismo de la Iglesia Católica.


Los números 2158 y 2159 enseñan que el nombre de cada persona es sagrado, porque constituye una expresión de su identidad y dignidad. El nombre recibido acompaña a la persona durante su existencia y adquiere una dimensión definitiva ante Dios.


Desde esta perspectiva, venerar el nombre de María significa reconocer la dignidad singular de aquella que fue escogida para ser Madre del Salvador.


La tradición cristiana ha desarrollado, por ello, una especial reverencia hacia los nombres de Jesús y María.


La batalla de Viena y el origen de la fecha del 12 de septiembre


La fecha está vinculada a un episodio histórico ocurrido en 1683.


El ejército otomano había puesto sitio a Viena y la situación representaba una grave amenaza para la ciudad y para buena parte de Europa central. El rey de Polonia, Juan III Sobieski, acudió en ayuda de Viena.


Según la tradición recogida por ACI Prensa, antes del enfrentamiento, Sobieski y sus tropas buscaron la protección de la Virgen María. El 12 de septiembre de 1683 se produjo la batalla decisiva y las fuerzas cristianas consiguieron levantar el sitio.


Como acción de gracias por la victoria, el Papa Inocencio XI extendió posteriormente la celebración del Santo Nombre de María a la Iglesia universal.


La Catholic Encyclopedia también registra que, después de la victoria de Sobieski sobre los turcos el 12 de septiembre de 1683, la fiesta fue extendida a la Iglesia universal por Inocencio XI.


De esta manera, la fecha del 12 de septiembre quedó profundamente vinculada a la celebración del nombre de la Virgen.


Para rezar y profundizar

Quienes quieran vivir esta celebración con mayor profundidad pueden consultar estos recursos:


El dulce nombre de María – ACI Prensa: historia, significado y tradición de la celebración.

Oración para invocar el nombre de María – ACI Prensa: oración tradicional para recurrir a la intercesión de la Virgen.

Reflexiones de San Alfonso María de Ligorio – ACI Prensa: meditaciones sobre la dulzura, fortaleza y consuelo asociados al nombre de María.

Novena al Santísimo Nombre de María – ACI Prensa: preparación espiritual para la celebración.

Santo Nombre de María – Enciclopedia Católica: información histórica sobre el origen y desarrollo de la fiesta.

Fiesta del Santo Nombre de María – ACI Prensa: contexto histórico y espiritual de la celebración. ACI Prensa señala que la fiesta fue autorizada en Cuenca en 1513 y que posteriormente se extendió por la Iglesia.


Una fecha para recordar a la Madre

El 12 de septiembre, la Iglesia dirige su mirada hacia el nombre de María para recordar a aquella mujer que respondió a Dios con humildad y confianza.


Su nombre está presente en el Evangelio, en la oración de millones de cristianos y en la tradición espiritual de la Iglesia.


Y, como recordó Benedicto XVI, cuando las dificultades parecen convertir la vida en un mar oscuro, María permanece como una presencia maternal que conduce hacia Cristo, la verdadera Luz.


Por eso, en esta celebración, puede resonar nuevamente aquella sencilla invocación que durante siglos ha acompañado a generaciones de cristianos:


¡María!


Un nombre que recuerda a la Madre, que conduce al Hijo y que invita a confiar nuevamente en Dios.





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