jueves 23 2026

VIERNES 24 DE JULIO DE 2026 -- Mt 13,18-23 -- QUÉ SIGNIFICA LA PARÁBOLA DEL SEMBRADOR

 







La Parábola del Sembrador (también conocida como la Parábola de los Cuatro Suelos) se encuentra en Mateo 13:3-9; Marcos 4:2-9; y Lucas 8:4-8. Después de presentar esta parábola a la multitud, Jesús la interpreta para Sus discípulos en Mateo 13:18-23; Marcos 4:13-20; y Lucas 8:11-15.


La Parábola del Sembrador trata de un sembrador que esparce semillas, las cuales caen en cuatro tipos diferentes de tierra. La tierra áspera "junto al camino" impide que la semilla brote por completo, y la semilla se convierte en nada más que alimento para las aves. El suelo pedregoso proporciona suficiente tierra para que las semillas germinen y comiencen a crecer, pero como no hay "profundidad de tierra", las plantas no echan raíces y pronto se marchitan al sol. El suelo espinoso permite que la semilla crezca, pero las espinas que la rodean ahogan la vida de las plantas. La buena tierra recibe la semilla y produce mucho fruto.


La explicación de Jesús de la Parábola del Sembrador destaca cuatro respuestas diferentes al evangelio. La semilla es "la palabra del reino". El terreno duro representa a alguien que está endurecido por el pecado; oye, pero no entiende la Palabra, y Satanás arranca el mensaje, manteniendo el corazón opaco y evitando que la Palabra haga su efecto. El suelo pedregoso representa a un hombre que declara deleite con la Palabra; sin embargo, su corazón no cambia, y cuando surge el problema, su llamada fe desaparece rápidamente. El suelo espinoso representa a uno que parece recibir la Palabra, pero cuyo corazón está lleno de riquezas, placeres y lujurias; las cosas de este mundo le quitan su tiempo y atención a la Palabra, y termina sin tener tiempo para ella. La buena tierra representa a quien oye, entiende y recibe la Palabra, y permite que la Palabra logre su resultado en su vida. El hombre representado por la "buena tierra" es el único de los cuatro que en verdad está salvo, porque la prueba de la salvación es el fruto (Mateo 3:7-8; 7:15-20).


Para resumir el punto de la Parábola del Sembrador: "La recepción de la Palabra de Dios por parte de un hombre está determinada por la condición de su corazón". Una lección secundaria sería "La salvación es más que una recepción superficial, pero alegre del Evangelio. Alguien que verdaderamente está salvo demostrará que lo está". Que nuestra fe y nuestras vidas ejemplifiquen la "buena tierra" en la Parábola del Sembrador.






miércoles 22 2026

JUEVES 23 DE JULIO DE 2026 -- Mateo 13, 10-17. -- A QUIEN TIENE, SE LE DARÁ MÁS Y TENDRÁ EN ABUNDANCIA.

 Parábolas


Jesús nos pide docilidad y sencillez de corazón para poder acoger sus palabras.



Por: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net





Del santo Evangelio según san Mateo 13, 10-17








En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los discípulos y le preguntaron: ¿Por qué les hablas en parábolas? Él les contestó: A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del Reino de los Cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará de sobra, y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumplirá en ellos la profecía de Isaías: “Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure”. Dichosos vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen. Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis vosotros y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron.


Oración preparatoria

Jesús, la fe, esperanza y caridad son los bienes espirituales que me has regalado en mi bautismo. Cuando ejercito mi fe, mi esperanza y mi amor, tu gracia se multiplica y me enriquece. En esta oración, además de agradecerte estos dones, que son la dicha de mi vida, te suplico me permitas ver y oír lo que me quieres decir hoy.


Petición

Señor, dame más fe, esperanza y amor, para corresponder mejor a tu gracia.


Meditación del Papa

Con esto hemos vuelto a las palabras del Señor sobre el mirar y no ver, el oír y no entender. Jesús no quiere transmitir unos conocimientos abstractos que nada tendrían que ver con nosotros en lo más hondo. Nos debe guiar hacia el misterio de Dios, hacia esa luz que nuestros ojos no pueden soportar y que por ello evitamos. Para hacérnosla más accesible, nos muestra cómo se refleja la luz divina en las cosas de este mundo y en las realidades de nuestra vida diaria. A través de lo cotidiano quiere indicarnos el verdadero fundamento de todas las cosas y así la verdadera dirección que hemos de tomar en la vida de cada día para seguir el recto camino. Nos muestra a Dios, no un Dios abstracto, sino el Dios que actúa, que entra en nuestras vidas y nos quiere tomar de la mano. A través de las cosas ordinarias nos muestra quiénes somos y qué debemos hacer en consecuencia; nos transmite un conocimiento que nos compromete, que no sólo nos trae nuevos conocimientos, sino que cambia nuestras vidas. Es un conocimiento que nos trae un regalo: Dios está en camino hacia ti. Pero es también un conocimiento que plantea una exigencia: cree y déjate guiar por la fe. Joseph Ratzinger, Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, primera parte, p. 80.


Reflexión

Cuando un médico quiere poner una vacuna, necesita que el paciente relaje sus músculos y sea dócil, porque si no, la aguja le hará daño y puede quedarse sin recibir la medicina.


Dios regaló a su pueblo una Ley e hizo con él una Alianza. De esta manera le preparó para la venida de su Hijo. Sin embargo, algunos endurecieron el corazón y no fueron capaces de acoger la Revelación. Por eso Jesús se muestra triste en este pasaje evangélico, porque Él era el cumplimiento de lo que anunciaron los profetas y justos y muchos no supieron recibirle.


Las palabras desconcertantes: "al que tiene se le dará de sobra, y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene" se refieren al aumento o disminución de la capacidad para entender el mensaje de  Cristo. Unos comprenderán y se alegrarán con esa luz, pero los que se endurecen voluntariamente quedarán más confundidos.


Jesús nos pide docilidad, sencillez de corazón, apertura para poder acoger sus palabras. Aunque es posible que no nos sintamos capacitados para ello. En este caso, debemos pedirle confiadamente: "Señor, ayúdame, haz que vea, que comprenda lo que quieres decirme".


Propósito

Comprometerme con Dios al aplicar, a mi propia vida, las enseñanzas de las parábolas del Evangelio.


Diálogo con Cristo

Se puede ver y oír el mundo y sus acontecimientos con la pura razón o, además de ésta, con fe, esperanza y caridad. Así se puede ver un mundo limitado, pasajero temporal, o, un mundo ilimitado de posibilidades y realizaciones, perdurables y eternas. También, puedo reducir mi conocimiento de Cristo sólo a mi razón o buscar experimentar su presencia y su amor. Ayúdame, Espíritu Santo, dame la gracia para crecer en la fe, la esperanza y el amor para ver y oír a Cristo, al mundo y a los demás, como Tú quieres que los vea.


Por: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net


22 DE JULIO : SANTA MARÍA MAGDALENA

 








¿Por qué la Iglesia celebra a Santa María Magdalena?

La Iglesia celebra a Santa María Magdalena por su ejemplo de virtud y fidelidad a Cristo. Ella fue una devota discípula y amiga cercana de Jesús durante el tiempo de Su ministerio, y una de las pocas que permaneció con Él durante Su agonía en la Cruz. Finalmente, fue una de las tres mujeres que fueron a ungir Su cuerpo en el sepulcro la mañana de Pascua, convirtiéndose en la primera persona en anunciar la Resurrección a los demás, cuando fue y les dijo a los Apóstoles que había resucitado.


¿Por qué es más conocida María Magdalena?

María Magdalena es quizás mejor conocida por ser la mujer a quien Jesús le expulso siete demonios (Marcos 16:9) y por su estilo de vida inmoral. Aunque su vida de pecado es una parte importante de su historia, mucho más importante es cómo vivió después de conocer a Cristo. Su vida de virtud y de penitencia por sus pecados pasados es la razón por la que se la considera una gran santa y se la considera como prueba de la misericordia y la gracia de Dios.


María Magdalena también es conocida por ser la mujer más prominente mencionada en el Nuevo Testamento, además del lugar único de la Madre del Señor. Ella acompañó a Jesús y sus discípulos desde el principio de su ministerio hasta el final de su pasión, muerte y resurrección. Ella fue la primera persona a la que Jesús se le apareció después de Su Resurrección, y la primera persona a la que el Señor pidió que proclamara la Buena Nueva de la Resurrección.


¿Era María Magdalena una cortesana?

Durante mucho tiempo se ha dicho que María Magdalena era una cortesana, aunque en ninguna parte de las Escrituras se especifica que lo fuera. Los escritores de los Evangelios comparten que ella fue una gran pecadora, sin especificar de qué manera. Sin embargo, en el mundo antiguo, las mujeres sin padre o esposo que las mantuviera a menudo terminaban en esa profesión.


¿Fue María Magdalena la mujer sorprendida en adulterio?

Algunos piensan que Santa María Magdalena es la mujer sorprendida en adulterio, cuya lapidación el Señor previene, y a quien Él le dice: “vete y no peques más” (Juan 8:11). Sin embargo, dado que Él también le dice esto a la mujer pecadora que unge Sus pies, esta no es una conexión probable. De hecho, ni los Padres de la Iglesia griegos ni latinos sostuvieron este punto de vista.


“Santa María Magdalena es un ejemplo de verdadera y auténtica evangelizadora, es decir, una evangelista que anuncia el mensaje gozoso central de la Pascua”. - Arzobispo Arthur Roche, Apóstol de los Apóstoles


¿Era María Magdalena lo mismo que la mujer pecadora, o la hermana de Marta y Lázaro?

En Lucas 8:2, nos encontramos con “María, llamada Magdalena”. San Lucas la describe como una mujer “de la que habían salido siete demonios”. Esto nos dice dos cosas sobre sus antecedentes. Es María de Magdala, a orillas del Mar de Galilea (no sabemos si por nacimiento o por residencia), y una mujer cuya vida descarriada la llevó a ser poseída por siete demonios.


Dado que esta identificación sigue inmediatamente al relato de Lucas de la mujer pecadora que unge los pies del Señor con un ungüento costoso, y a quien el Señor le pide que guarde algunos para Su sepultura (Lc. 7:36-50), la mujer pecadora a menudo se entiende como Magdalena.


María, la hermana de Marta y Lázaro de Betania, también se identifica a menudo como la misma persona. Esta María unge igualmente los pies del Señor con un ungüento costoso, como lo hizo la mujer pecadora y como lo haría Magdalena con el Cuerpo de Cristo en la muerte. Desde este punto de vista, Betania es probablemente su origen, Magdala, donde vivía.


En general, las opiniones sobre quién fue María Magdalena tienden a dividirse en líneas griegas y latinas. Los Padres de la Iglesia latinos u occidentales generalmente sostienen que Santa María Magdalena, la mujer pecadora, y María de Betania son la misma, mientras que los Padres griegos u orientales sostienen que son tres mujeres diferentes. La Escritura no proporciona una solución clara a esta pregunta.


“Cristo mostró especial consideración y misericordia a esta mujer que mostró su amor a Cristo buscándolo en su angustia y sufrimiento en el jardín, o como dice San Anselmo en la oración mencionada anteriormente con 'lacrimas humilitatis' (“las lágrimas de la humildad. )" - Arzobispo Arthur Roche, Apóstol de los Apóstoles


¿Por qué María Magdalena estaba poseída por siete demonios?

Las Escrituras no mencionan por qué María Magdalena estaba poseída por siete demonios. Esta expresión puede significar siete demonios individuales o, dado que el número siete puede simbolizar algún tipo de "perfección", algunos sostienen que simplemente significa que estaba completamente poseída. Otros creen que representa la práctica de los siete pecados capitales. Dado que los demonios pueden asociarse con pecados particulares, y los pecados capitales colectivamente representan todos los pecados, los tres puntos de vista no son incompatibles.


¿Estaba enferma Santa María Magdalena?

El hecho de que a María Magdalena le expulsaran siete demonios sugiere que ella también pudo haber sufrido una enfermedad. Este fue el caso del niño que se convulsionó y echó espuma por la boca ante Jesús liberado de posesión (Mt. 17:18). Tanto la enfermedad mental como la física pueden existir en los poseídos, por lo que la Iglesia discierne cuidadosamente entre causas naturales y demoníacas en cada caso de supuesta posesión. El Señor lo habría sabido de inmediato, por supuesto, y la habría sanado de enfermedades espirituales y físicas.


¿Es María Magdalena la esposa de Jesús?

No, María Magdalena no era la esposa de Jesús. Nuestro Señor no estaba casado con ninguna mujer. Cualquier referencia que se haga a Cristo y Su Esposa se refiere a la Iglesia, de la cual son miembros todos los redimidos. Algunas obras de ficción contemporáneas hacen tales afirmaciones, pero nada en la historia secular, ni en la historia y la tradición de la Iglesia las respalda.


La única relación entre Jesús y María fue la de Maestro y discípulo, Salvador y salvado. Este es el mismo amor y amistad entre el Señor y aquellos a quienes Él ha redimido, comenzando con los Apóstoles y discípulos que lo acompañaron durante Su vida.


¿Por qué se llama a Santa María Magdalena la “Apóstol de los Apóstoles”?

Santa María es llamada “Apóstol de los Apóstoles” porque fue la primera persona a la que Cristo instruyó para proclamar la Buena Nueva de Su Resurrección a los Apóstoles (Juan 20:17). Se dice que San Hipólito (c. 170- c. 235) le dio este título.


¿Dónde leemos acerca de Santa María Magdalena en la Biblia?

Leemos acerca de María Magdalena en el Nuevo Testamento. Los pasajes bíblicos más destacados que podemos leer sobre Santa María Magdalena son cuando se la menciona como una de las mujeres que acompañaron a Jesús durante su ministerio (Lucas 8:2). Aquí también aprendimos que le expulsaron siete demonios, cuando se la nombra presente al pie de la cruz (Mateo 27:56, Marcos 15:40, Lucas 23:49, Juan 19:25), y cuando Jesús se le presenta después de la Resurrección (Jn 20,11-18).


¿Estuvo María Magdalena en la Última Cena?

María Magdalena no fue mencionada en las Escrituras como presente en la Última Cena, aunque sabemos que estuvo presente en la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Sin embargo, es muy posible que la Madre del Señor, María Magdalena, y otras mujeres estuvieran realmente presentes.


¿Qué hizo María Magdalena después de la Ascensión de Jesús?

Según la tradición más común, María Magdalena y otros amigos de Jesús fueron en barco al sur de Francia y convirtieron toda la Provenza. Este relato sostiene que se retiró a una colina o cueva, La Sainte-Baume, donde vivió una vida de gran penitencia durante treinta años y luego murió.


¿Qué podemos aprender de Santa María Magdalena?

En un discurso pronunciado por el Papa Benedicto XVI en 2006 sobre Santa María Magdalena, dijo:


La historia de María de Magdala nos recuerda a todos una verdad fundamental. Discípulo de Cristo es aquel que, en la experiencia de la debilidad humana, ha tenido la humildad de pedir Su ayuda, ha sido curado por Él y se ha puesto en camino para seguirlo de cerca, convirtiéndose en testigo del poder de Su amor misericordioso. que es más fuerte que el pecado y la muerte.


¿Dónde está enterrada María Magdalena?

Siguiendo la tradición de que María Magdalena terminó en el sur de Francia, se dice que murió allí y San Maximino la enterró en su capilla, conocida hoy como la Basílica de San Maximino. Hoy en día, la gente sigue visitando la cripta de la Basílica de San Maximino para rezar ante su tumba y ver sus reliquias.


¿De qué es santa María Magdalena la patrona?

Santa María Magdalena es la patrona de los pecadores arrepentidos, las peluqueras, las perfumerías y la vida contemplativa.






martes 21 2026

MIÉRCOLES 22 DE JULIO DE 2026 -- Juan 20, 1-2. 11-18. -- SE HAN LLEVADO A MI SEÑOR Y NO SÉ DÓNDE LO HAN PUESTO

 Tiempo Ordinario


Dios se deja encontrar resucitado para quien lo busca con amor.



Por: H. Joaquín Sainz | Fuente: Catholic.net





Del santo Evangelio según san Juan 20, 1-2. 11-18








El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto». María se había quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús. Ellos le dijeron: «Mujer, ¿por qué lloras?». María respondió: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto». Al decir esto se dio vuelta y vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció. Jesús le preguntó: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?». Ella, pensando que era el cuidador de la huerta, le respondió: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo». Jesús le dijo: «¡María!». Ella lo reconoció y le dijo en hebreo: «¡Rabuní!», es decir «¡Maestro!». Jesús le dijo: «No me retengas, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: «Subo a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes». María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que él le había dicho esas palabras.


Oración Introductoria

Jesús, gracias por el ejemplo de Santa María de Magdalena, ayúdame a reconocer mi debilidad, vulnerabilidad y pequeñez, para que así mi corazón encuentre en tu Amor la fuerza necesaria para acompañarte hasta la Cruz y compartir contigo la Gloria de la Resurrección. Jesús mío, te pido que me ayudes a contemplar con la fe y el amor de María Magdalena los misterios de tu Pasión y muerte para gozar también la alegría de tu victoria sobre la muerte.


Meditación

María Magdalena es un personaje muy especial en los evangelios, puesto que es claramente identificada como una pecadora. San Lucas precisa que de ella “habían salido siete demonios” (Lc 8,2). Lo cierto es que ese encuentro primero con Jesús cambió de forma radical su vida. Experimentó la debilidad del pecado y la fortaleza de la misericordia de Nuestro Señor.


La Magdalena siguió hasta el Calvario a  Cristo, Estuvo presente en la crucifixión, en la muerte y en la sepultura de Jesús. Junto con la Madre Santísima y el discípulo amado recogió su último suspiro y ahí, al pie de la Cruz comprendió que sus pecados estaban siendo perdonados con cada gota de sangre derramada en el madero, que su salvación estaba en aquella muerte, en aquel sacrificio.


Ella fue quien descubrió, la mañana del primer día después del sábado, el sepulcro vacío, junto al cual permaneció llorando hasta que se le apareció Jesús resucitado (cf. Jn 20, 11). Y el Resucitado, como nos narra el evangelio de hoy, quiso mostrar su cuerpo glorioso ante todo a ella, que había llorado intensamente por su muerte. A ella quiso confiarle "el primer anuncio de la alegría pascual" para recordarnos que precisamente a quien contempla con fe y amor el misterio de la pasión y muerte del Señor, se le revela la gloria de su resurrección.


Reflexión Apostólica

La historia de María Magdalena recuerda a todos una verdad fundamental: discípulo de Cristo es quien, en la experiencia de la debilidad humana, ha tenido la humildad de pedirle ayuda, ha sido curado por él y lo ha seguido de cerca, convirtiéndose en testigo del poder de su amor misericordioso, más fuerte que el pecado y la muerte.


Así María Magdalena nos enseña que nuestra vocación de apóstoles se arraiga en nuestra experiencia personal de Cristo. Nuestro encuentro con él suscita un nuevo estilo de vida, ya no centrado en nosotros mismos, sino en él, que murió y resucitó por nosotros (cf. 2 Co 5, 15), renunciando a todo lo que nos lleva al pecado y conformarnos cada vez más plenamente a Cristo.


Propósito

Ofreceré un momento de mi día y un Ave María por la conversión de los pecadores.


Diálogo con Cristo

Jesús tu bien sabes cuántas veces te he fallado, pero también cuántas veces he intentado seguirte y ser coherente con mi fe. Dame la fuerza de una fe viva y operante que me lleve a proclamar la esperanza de tu Resurrección y que mi actuar cotidiano sea una muestra de la alegría de vivir tu Amor.


«Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti» (San Agustín, Confesiones, I, 1, 1). María en Evangelios


 Por: H. Joaquín Sainz | Fuente: Catholic.net



 



 


 





 


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