sábado 03 2026

DOMINGO 4 DE OCTUBRE DE 2026 -- Mateo 21, 33-43 -- LOS LABRADORES MALVADOS

 Evangelio de Hoy








Evangelio

Mateo 21, 33-43


En aquel tiempo Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo esta parábola: «Había una vez un propietario que plantó un viñedo lo rodeó con una cerca cavó un lagar en él construyó una torre para el vigilante y luego lo alquiló a unos viñadores y se fue de viaje.


Llegado el tiempo de la vendimia envió a sus criados para pedir su parte de los frutos a los viñadores; pero éstos se apoderaron de los criados golpearon a uno mataron a otro y a otro más lo apedrearon. Envió de nuevo a otros criados en mayor número que los primeros y los trataron del mismo modo.


Por último les mandó a su propio hijo pensando: A mi hijo lo respetarán. Pero cuando los viñadores lo vieron se dijeron unos a otros: Éste es el heredero. Vamos a matarlo y nos quedaremos con su herencia. Le echaron mano lo sacaron del viñedo y lo mataron.


Ahora díganme: cuando vuelva el dueño del viñedo ¿Qué hará con esos viñadores?» Ellos le respondieron: «Dará muerte terrible a esos desalmados y arrendará el viñedo a otros viñadores que le entreguen los frutos a su tiempo».


Entonces Jesús les dijo: «¿No han leído nunca en la Escritura: La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Esto es obra del Señor y es un prodigio admirable?


Por esta razón les digo que les será quitado a ustedes el Reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca sus frutos».


Reflexión

Siguiendo la dinámica que hemos iniciado sobre la misericordia de Dios, el Evangelio de hoy nos confronta mediante la parábola de los viñadores homicidas con un misterio desconcertante: la obstinada paciencia de Dios frente a la cerrazón del corazón humano. 


Ya con razón decía el Papa Francisco, de feliz memoria, que la misericordia de Dios va más allá de lo imposible. En esta parábola vemos cómo el dueño de la viña, es decir Dios Padre, no se cansa de insistirnos en participar de su amor; tras el primer rechazo y la violencia sufrida por sus siervos, vuelve a enviar a otros, y finalmente a su propio hijo. 


A los ojos del mundo, esta insistencia parece debilidad o ingenuidad; a los ojos de la fe, es la pura revelación de un amor que no se rinde, de un Padre que agota todas las posibilidades de encuentro antes de permitir que el ser humano cargue con las consecuencias de su propio extravío.


Dios nos trata con esa misericordia perseverante. Cuántas veces, ante nuestras rebeldías cotidianas, indiferencias o caídas, Él no rompe la alianza, sino que vuelve a llamar a la puerta a través de un acontecimiento, de una palabra oportuna o el perdón sacramental, sin embargo, esta paciencia divina no es complicidad ni pasividad ante el mal, es el tiempo de gracia que nos urge a la conversión. 


No abusemos del amor incansable del Señor pensando que siempre habrá un mañana, acojamos hoy a su Hijo amado en nuestra vida, para que nuestra viña no quede estéril, sino llena de frutos de reconciliación y caridad. 


Veamos en esta parábola que a pesar de la misericordia infinita de Dios, nuestra rebeldía persistente tendrá consecuencias. Recuerda, hoy es el día de la misericordia de Dios. Hoy nuevamente nos da la oportunidad de darle los frutos de amor que le corresponden. No nos tardemos en dárselos.





ORACIÓN A LA VIRGEN DE GUADALUPE PARA ENCOMENDAR Y PROTEGER A LOS HIJOS

 







"¡Oh, Virgen Santísima de Guadalupe, Reina de los cielos y Madre de todos los hombres!

Hoy acudo a ti con la confianza de un hijo a su madre, para encomendarte a mis queridos hijos (menciona sus nombres).

Te pido con todo mi corazón que los cubras con tu manto protector, librándolos de todo mal y peligro. Que sus cuerpos estén sanos, sus espíritus fuertes y que tu santa guía los conduzca siempre por los buenos caminos de tu Hijo Jesús.

En tus manos pongo sus necesidades, sus luchas y sus anhelos. Tú sabes bien lo que necesitan. Haz que su fe crezca cada día y que su corazón se llene de amor y esperanza.

Si algún día se alejan, búscalos con ternura y condúcelos nuevamente al corazón misericordioso de tu Hijo. En ti confío su presente y su futuro.


Amén."



viernes 02 2026

SÁBADO 3 DE OCTUBRE DE 2026 -- Lucas 10, 17-24.-- ¡DICHOSOS LOS OJOS QUE VEN LO QUE VEIS!

 Tiempo Ordinario


Alégrense de que sus nombres estén escritos en el cielo.





Del santo Evangelio según san Lucas 10, 17-24







 

En aquel tiempo, regresaron los 72 llenos de alegría, diciendo: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre». Él les dijo: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad, os he dado el poder de pisar sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo poder del enemigo, y nada os podrá hacer daño; pero no os alegréis de que los espíritus se os sometan; alegraos de que vuestros nombres estén escritos en los cielos». En aquel momento, se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Santo, y dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar». Volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: «¡Dichosos los ojos que ven lo que veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron».


Oración introductoria

Gracias, Señor, por mostrarme el camino para llegar al Padre, permite que sea un pequeño y sea dichoso de estar cerca de Ti.


Petición

Señor, concédeme ser sencillo para buscar siempre el camino que me lleve a Ti.


Meditación del Papa 

Siempre como misioneros del Evangelio, con la urgencia del Reino que está cerca. Todos deben ser misioneros, todos pueden escuchar la llamada de Jesús y seguir adelante y anunciar el Reino.


Dice el Evangelio que estos setenta y dos regresaron de su misión llenos de alegría, porque habían experimentado el poder del Nombre de  Cristo contra el mal. Jesús lo confirma: a estos discípulos Él les da la fuerza para vencer al maligno. Pero agrega: “No estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están escritos en el cielo”. No debemos gloriarnos como si fuésemos nosotros los protagonistas: el protagonista es uno solo, ¡es el Señor! Protagonista es la gracia del Señor. Él es el único protagonista. Nuestra alegría es sólo esta: ser sus discípulos, sus amigos. Que la Virgen nos ayude a ser buenos obreros del Evangelio. (S.S. Francisco, 7 de julio de 2013)


Reflexión

¡Qué alegría de los discípulos después de una jornada tan exitosa! Los demonios les temen, curan leprosos, hacen caminar a los paralíticos, dan la vista a los ciegos etc.


Todo perfecto después de unos días de misiones. Como tantos de nosotros que al final de la semana nos alegramos porque nos ha ido bien en los estudios, hicimos el bien a una persona, nos subieron el sueldo en nuestro trabajo, nos callamos cuando quisimos decir una palabra ofensiva a alguien, aumentaron las ventas de nuestros negocios y demás aspectos positivos que nos pudieron haber pasado. Nos sentimos contentos, como los discípulos, porque las cosas salieron como nosotros queríamos. Sin embargo, Cristo nos dice que no debería ser éste el motivo principal de nuestra alegría.


La satisfacción tan agradable y tan necesaria que experimentamos por haber hecho el bien en esta tierra nos debería llevar a pensar en los méritos que ganamos para el cielo. Este es el motivo principal por el cual deberíamos de estar contentos. Saber que hemos actuado de tal forma que nuestros nombres están escritos en el reino de los cielos.


Sabiendo los motivos de nuestra verdadera alegría es como si hubiésemos encontrado el tesoro que buscábamos en nuestra vida. Custodiemos este tesoro y no permitamos que los ladrones de la vanidad, avaricia, egoísmo nos lo arrebaten.


Propósito

Alegrarme con Jesús al hacer el bien en esta tierra, y saber que son méritos para el cielo.


Diálogo con Cristo

Te doy gracias, Señor, porque esta oración provoca mi anhelo de corresponder a tu amor con una vida santa. Ayúdame a vivir amando a los demás, por Ti, desde Ti y como Tú me has enseñado.


Por: Roberto Carlos Estévez | Fuente: Catholic.net


2 DE OCTUBRE : LOS SANTOS ÁNGELES CUSTODIOS








La Iglesia Católica celebra la festividad de los Santos Ángeles Custodios, conocidos popularmente como los Ángeles de la Guarda.



¿QUÉ SE CELEBRA ESTE DÍA ?


Naturaleza de los ángeles: 

El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que la existencia de seres espirituales, incorpóreos y dotados de inteligencia y voluntad —a los que la Biblia llama ángeles (que significa "mensajero")— es una verdad de fe.


MISIÓN DE PROTECCIÓN:

Según la tradición y las enseñanzas de padres de la Iglesia como San Basilio, Dios asigna a cada persona un ángel custodio desde el momento de la concepción hasta la hora de la muerte para guiarla, protegerla del mal y acompañarla hacia la salvación.


ORIGEN DE LA FIESTA :

Su celebración litúrgica universal fue impulsada formalmente a principios del siglo XVII (hacia 1608 por el Papa Pablo V y extendida de manera definitiva más adelante) para recordar y agradecer la presencia constante de este compañero celestial.


Oración tradicional al Ángel de la Guarda


Ángel de la guarda,

dulce compañía,

no me desampares

ni de noche ni de día.

No me dejes solo,

que me perdería.




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