martes 06 2026

MIÉRCOLES 7 DE ENERO DE 2025 -- Mateo 4, 12-17. 23-25 -- JESÚS PROCLAMA LA BUENA NUEVA DEL REINO

 Navidad


Jesús nos invita a convertirnos porque... ¡El Reino de los cielos ya ha llegado!



Por: P Juan Pablo Menéndez | Fuente: Catholic.net





Del santo Evangelio según san Mateo 4, 12-17. 23-25








Al enterarse Jesus de que Juan había sido entregado, se retiró a Galilea. Y dejando Nazaret, se fue a vivir a Cafarnaúm junto al mar, en el término de Zabulón y Neftalí; para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías:¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, allende el Jordán, Galilea de los gentiles!. El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en paraje de sombras de muerte una luz les ha amanecido. Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: «Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado.» Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Su fama llegó a toda Siria; y le trajeron todos los que se encontraban mal con enfermedades y sufrimientos diversos, endemoniados, lunáticos y paralíticos, y los curó. Y le siguió una gran muchedumbre de Galilea, Decápolis, Jerusalén y Judea, y del otro lado del Jordán.


Oración introductoria

Creo en Ti Señor porque eres la Verdad misma. Espero en Ti porque eres la Misericordia infinita. Te amo, pero ayúdame a amarte más porque Tú eres el único digno de ser amado sobre todas las cosas.


Petición

Señor, cúrame, hazme ser fiel a tu amor. Concédeme ser un apóstol esforzado y fiel de tu Reino.


Meditación del Papa 

Con sus invitaciones a la conversión, este tiempo viene providencialmente a despertarnos, a sacudirnos de la apatía, del riesgo de seguir adelante por inercia. La exhortación que el Señor nos dirige por medio del profeta Joel es fuerte y clara: “Convertíos a mí de todo corazón”. ¿Por qué debemos volver a Dios? Porque algo no está bien en nosotros, no está bien en la sociedad, en la Iglesia, y necesitamos cambiar, dar un viraje. Y esto se llama tener necesidad de convertirnos. Una vez más este tiempo nos dirige su llamamiento profético, para recordarnos que es posible realizar algo nuevo en nosotros mismos y a nuestro alrededor, sencillamente porque Dios es fiel, es siempre fiel, porque no puede negarse a sí mismo, sigue siendo rico en bondad y misericordia, y está siempre dispuesto a perdonar y recomenzar de nuevo. Con esa confianza filial, pongámonos en camino.» (Cf. S.S. Francisco, 5 de marzo de 2014).


Reflexión

Todos somos testigos de la gran luz que nos ha iluminado. Cristo niño se ha hecho hombre por amor a nosotros para convertirse en la luz que guiará nuestros pasos.


Se dice que cuando la noche es más oscura es cuando más brillan las estrellas. Podríamos decir también que cuando más oscuro es nuestro peregrinar por este mundo es cuando más brilla la luz de Cristo en nuestros corazones. Cuando más solos nos sentimos es cuando Cristo está más cerca de nosotros. Porque como dice el profeta Isaías: "este mundo camina en tinieblas pero ya ha visto una gran luz que viene a salvarle". No permitamos que la ceguera de nuestro egoísmo entenebrezca la luz de Cristo en nuestros corazones. Tengamos bien abiertos los ojos de la fe en Dios para caminar por la senda del verdadero amor y de la verdadera esperanza.


Sabemos por el evangelio de hoy que el Reino de los cielos ha llegado, pero ¿Cómo le hemos recibido? ¿Nos hemos dado cuenta de su llegada? O por el contrario, ¿hemos permitido que otras luces que no es la de Cristo guíen nuestra vida? No gastemos nuestro fuego en otros infiernillos. Confiemos en que Jesús es la verdadera luz que nos traerá aquella felicidad que buscamos en las cosas de este mundo. Porque sólo Cristo llenará las ansias de felicidad que buscamos.


Propósito

Conocer, para vivir, la Palabra de Dios. Leer y meditar el evangelio de cada día.


Diálogo con Cristo

Jesús, quiero tener esa disponibilidad que tuviste siempre para con los demás. Abre mis ojos y mi corazón a las necesidades de quienes están más cerca. Quiero saber salir de mí mismo, de mi comodidad, para ser un auténtico misionero de tu amor en tu Iglesia. Que mi única ilusión sea la de poder gastar, minuto a minuto, la vida que me has ha dado, siguiendo fielmente las indicaciones de tus Pastores.


Por: P Juan Pablo Menéndez | Fuente: Catholic.net







 




6 DE ENERO : SOLEMNIDAD DE LA EPIFANÍA

 







Epifanía en griego significa "manifestación". En Occidente recordamos la visita de los Reyes Magos: a través de este acontecimiento, el Señor se "manifiesta" a los paganos, y por lo tanto, al mundo. En las Iglesias orientales, esta solemnidad subraya la "manifestación" trinitaria durante el Bautismo de Jesús en el Jordán. Si en el centro del día de Navidad está el nacimiento del Niño, en la Epifanía se destaca que este Niño pobre y débil es el Rey Mesías, el Señor del mundo. Con la Epifanía se cumple la profecía de Isaías que la liturgia ha elegido como primera lectura: "Levántate y revístete de luz, porque tu luz está llegando" (Is 60,1ss), como si dijera: no te cierres, no te desanimes, no te quedes preso de tus convicciones, no te desmoralices, reacciona, ¡mira hacia arriba! Como los Reyes Magos, mira las estrellas y encontrarás a "la estrella” Jesús.


Del Evangelio según san Mateo

Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron: «¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo».

Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén. Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. «En Belén de Judea, –le respondieron–, porque así está escrito por el Profeta: "Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel"».

Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, los envió a Belén, diciéndoles: «Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje».

Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el Niño. Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, y al entrar en la casa, encontraron al Niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones, oro, incienso y mirra.

Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.  (Mt 2,1-12)


Los Reyes Magos

Los Reyes Magos se ponen en marcha y van al lugar donde era lógico buscar a un rey, al palacio. Su llegada crea tal revuelo que Herodes convoca a los sacerdotes y fariseos, los expertos en las Escrituras. Ellos "saben" que el Mesías debe nacer en Belén, pero su conocimiento no va más allá. No se convierte en vida, en experiencia. Se quedan quietos, permanecen seguros y cómodos en el palacio. Los Magos vienen de lejos porque se han puesto en camino; los sacerdotes y fariseos están ya cerca, pero se encuentran bloqueados por la ceguera de sus conocimientos, por sus certezas, por sus posiciones de privilegio... Parece que Dios no se revela allí donde se busca el protagonismo de la fama.


La crisis

Los Magos caminan siguiendo la estrella, pero en un momento dado dejan de verla, tan fuerte era su certeza de que el rey estaba en el palacio; una certeza que desorientó momentáneamente su búsqueda, y se perdieron. Pero entonces, tras cuestionarse, "convertirse", la estrella volvió a aparecer, guiándoles hacia su objetivo.


Este pasaje es hermoso e importante, porque nos hace comprender que el drama del hombre no es nunca el de caer, el de equivocarse, sino el de rendirse ante las caídas. Como los Reyes Magos, buscadores de la verdad, corremos el riesgo, a veces o a menudo, de dejarnos deslumbrar por nuestras convicciones, hasta el punto de perder el rumbo. Hoy los Magos nos enseñan a no tener miedo de cuestionar nuestras certezas y conclusiones, porque un verdadero "buscador" sabe aceptar los errores y ponerse en marcha de nuevo. El corazón tiene grandes deseos, tiene hambre de justicia y de verdad, de alegría y de esperanza. Seguir la estrella es seguir los propios deseos elevados, nobles, justos y bellos, aquellos que entran en el corazón y son capaces de mover la vida, de ponerla en marcha, sabiendo afrontar las dificultades, los riesgos y las derrotas, como les ocurrió a los Reyes Magos.


El encuentro con el Niño, el Rey

Cuando la búsqueda está animada por la verdad, entonces se encuentra lo que se busca, incluso en un "Niño envuelto en pañales acostado en un pesebre" (Lc 2,12, Misa de Nochebuena). Este pasaje es interesante. De hecho, no basta con "buscar" si no se tiene un corazón puro, si no se está libre de intereses partidistas, si no se está animado por sentimientos de verdad.

Herodes buscaba al Niño, pero sabemos que este deseo estaba viciado (cfr. Mt 2,16: "Herodes se dio cuenta de que los Reyes Magos se habían burlado de él... mandó matar a los niños). Llevado por el temor, prisionero de su poder, Herodes no es capaz de ver en ese Niño lo que realmente es, y se deja llevar por el miedo a tener un competidor peligroso.


La Epifanía manifiesta a Jesús y a los corazones

La Epifanía no sólo manifiesta a Jesús, el Hijo de Dios, sino que revela los corazones, mostrando que el Salvador puede ser acogido (como hicieron los pastores y los Magos) y también rechazado (Herodes). En cada uno de nosotros hay una parte que es como los Reyes Magos y otra que es como Herodes: hay una parte de nosotros que siempre está dispuesta a ponerse en camino, a conocer y comprender, a crecer y mejorar, a superarse; pero también hay un Herodes que siempre está dispuesto a destruir los sueños y las esperanzas. Un Herodes siempre dispuesto a hacer una "masacre" de todo nuestro deseo de bien, de belleza, de justicia, que no acepta que encontremos al Niño capaz de cambiarnos la vida. Unos Reyes Magos que nos enseñan que la vida es un viaje que pide ser vivido como Jesús, y un Herodes que nos engaña y halaga diciendo que el éxito y el poder son lo único que vale.


Los regalos

El oro y el incienso recuerdan los regalos de la reina de Saba a Salomón, una referencia que también encontramos en el salmo. Con el oro reconocemos la realeza de Jesús, con el incienso su divinidad, con la mirra su humanidad, considerando que es una sustancia empleada, entre otras cosas, para embalsamar los cuerpos de los muertos. La luz de la estrella lleva siempre a un acto de adoración, a un postrarse ante el misterio que se ha hecho cercano. Lleva a dar, pero aún más a darse a sí mismo. Es precisamente el "darse" lo que impide a muchos dejarse atraer por Jesús, lo que lleva a muchos a temer perder posiciones, comodidades, seguridad, privilegios y lo que les impide cambiar de vida y convertirse.


Fuente :      www.vaticannews.va

lunes 05 2026

MARTES 6 DE ENERO DE 2025 -- Mateo 2, 1-12 -- VIMOS SU ESTRELLA EN EL ORIENTE Y VENIMOS A ADORARLE.

 Navidad


Solemnidad Epifanía. Esos magos le llevaron unos regalos al Niño Dios, pero no se dieron cuenta de que ellos fueron quienes recibieron el mayor regalo.



Por: P Juan Pablo Menéndez | Fuente: Catholic.net





Del santo Evangelio según san Mateo 2, 1-12








Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.» AL oír esto, el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén. Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: «En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel.  Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella. Después, enviándolos a Belén, les dijo: Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle. Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. Y, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino.


Oración introductoria

Jesús, vengo a este rato de meditación para contemplarte y adorarte, como aquellos magos de Oriente. Ayúdame a encontrarte, como ellos lo hicieron, en los brazos de María.


Petición

Jesús, dame la gracia de buscarte siempre. Que seas Tú la causa de todas mis alegrías.


Meditación del Papa 

Los Magos consiguieron superar aquel momento crítico de oscuridad en el palacio de Herodes, porque creyeron en las Escrituras, en la palabra de los profetas que señalaba Belén como el lugar donde había de nacer el Mesías. Así escaparon al letargo de la noche del mundo, reemprendieron su camino y de pronto vieron nuevamente la estrella, y el Evangelio dice que se llenaron de “inmensa alegría”. Esa estrella que no se veía en la oscuridad de la mundanidad de aquel palacio.


Un aspecto de la luz que nos guía en el camino de la fe es también la santa “astucia”. Es también una virtud, la santa “astucia”. Se trata de esa sagacidad espiritual que nos permite reconocer los peligros y evitarlos. Los Magos supieron usar esta luz de “astucia” cuando, de regreso a su tierra, decidieron no pasar por el palacio tenebroso de Herodes, sino marchar por otro camino.  (S.S. Francisco, 6 de enero de 2014).


Reflexión

Hoy es uno de esos días en que todos quisiéramos de nuevo ser niños. ¡Qué alegría y qué ilusión al habernos ido a la cama pensando: "Esta noche pasarán por casa los Magos de Oriente y dejarán en ella muchos regalos para mí" El ejemplo de estos "magos" (en la actualidad equivaldrían a una especie de astrónomos y no a aquellos que aparecen y desaparecen un conejo de su sombrero) es un ejemplo de fe y de sencillez. Su vida estaba resuelta. Eran felices. Tenían una familia maravillosa. ¿Para qué despeinarse? ¡Vaya ganas de complicarse la vida! Y sin embargo, ven la estrella y no tardan en seguirla.


Tenían fe y supieron descubrir en el brillo de esa estrella diminuta, que a ratos se les escabullía, el paso de Dios por sus vidas. Y es que, hace falta tener los oídos interiores bien limpios para escuchar la voz de Dios. El rey Herodes, a través de estos magos, recibió también una invitación de Dios para sumarse a los que adorarían al Niño. Pero la basura del egoísmo y el ruido del poder acumulado en sus oídos, no le permitieron escuchar. Se quedó en su palacio y se ensució el alma con la muerte de tantos inocentes. La sencillez de los magos, se nos presenta unida a su fe, en el momento del encuentro con el Niño: Y de hinojos le adoraron, abriendo sus cofres, le ofrecieron como dones de oro, incienso y mirra...


Unos hombres venían de oriente. Ellos habían visto una estrella diferente a las demás. Una estrella nacida hacía unos días, lo que equivaldría a un fenómeno extraordinario. Lo comentan con todos los habitantes de la ciudad en donde están. La ciudad se sobresalta por tal anuncio. ¿Qué harías si hoy te preguntaran si has visto la estrella que acaba de nacer? Al menos yo me sentiría confuso, dado que no soy un astrónomo, además las noches las ocupo en otras cosas que en estar mirando el cielo.


Estos hombres los recordamos hoy. Hace más de dos mil años que observaron el fenómeno de la estrella, y aún hoy se observa este milagro. Una estrella ha nacido, y nace en esta Navidad, y nacerá en las siguientes navidades. Esa Estrella la llamamos Jesús. Un Niñito nacido un lejano 24 de diciembre, y que sigue recibiendo la visita de unos magos cada año. Unos magos que eran de oriente y que hoy los niños del mundo quieren muchísimo. Esos magos le llevaron unos regalos al Niño Dios, pero no se dieron cuenta de que ellos fueron quienes recibieron el mayor regalo, el conocimiento de Dios a través de la Fe.


Ojalá que en este día, escuchemos la voz del recién nacido. Y si no la percibimos, lavémonos los oídos, curemos nuestra sordera de alma y no nos quedemos solos y tristes como Herodes.


Propósito

Vayamos al portal de Belén y con fe y sencillez, desde lo más profundo de nuestro corazón, adoremos a Jesús, prometiéndole que seguiremos siempre su estrella.


Diálogo con Cristo

La adoración de los magos me recuerda lo cerca que estás siempre, esperando que me dé el tiempo para contemplar y apreciar el infinito amor que me ofreces. Mi entorno social ofrece tantas falsas alegrías que necesito, como los magos, seguir tu estrella que muestra el camino, que aunque a veces parezca difícil, es el único donde podré encontrar la felicidad verdadera. Señor, ayúdame a salir a predicar tu mensaje de amor, dame la gracia de salir de mí para ejercer una labor de fermento dentro de mi familia y en el círculo de mis amigos, para comenzar a vivir un cristianismo militante, dinámico, lleno de celo, que nunca pierde de vista la estrella de tu amor.


Por: P Juan Pablo Menéndez | Fuente: Catholic.net


domingo 04 2026

LUNES 5 DE ENERO DE 2026 -- Jn 1,43-51 -- «VEN Y LO VERÁS»

 







Evangelio (Jn 1,43-51): En aquel tiempo, Jesús quiso partir para Galilea. Se encuentra con Felipe y le dice: «Sígueme». Felipe era de Betsaida, de la ciudad de Andrés y Pedro. Felipe se encuentra con Natanael y le dice: «Ése del que escribió Moisés en la Ley, y también los profetas, lo hemos encontrado: Jesús el hijo de José, el de Nazaret». Le respondió Natanael: «¿De Nazaret puede haber cosa buena?». Le dice Felipe: «Ven y lo verás».


Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño». Le dice Natanael: «¿De qué me conoces?». Le respondió Jesús: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi». Le respondió Natanael: «Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel». Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores». Y le añadió: «En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».


Puntos clave :

El encuentro personal: La invitación de Felipe, "Ven y lo verás" (v. 46), es el método fundamental de la evangelización: invitar a otros a una experiencia directa con Cristo.


La figura de Natanael: Tradicionalmente identificado como el apóstol Bartolomé. Su escepticismo inicial se transforma en una de las primeras confesiones de fe cristológicas: "Hijo de Dios" y "Rey de Israel".


La Higuera: Estar "debajo de la higuera" era una expresión rabínica para referirse al estudio de las Escrituras. Jesús le revela que conoce su búsqueda espiritual más profunda.


La Escalera de Jacob: El versículo 51 alude al sueño de Jacob (Génesis 28). Jesús se presenta a sí mismo como el nuevo puente entre el cielo y la tierra, el mediador definitivo entre Dios y la humanidad. 



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