viernes 03 2026

3 DE JULIO : FIESTA DE SANTO TOMÁS, APÓSTOL

 







"Tomás, uno de los Doce, a quien llamaban Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Entonces los otros discípulos le dijeron: "¡Hemos visto al Señor! Y él les dijo: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos, y no pongo mi dedo en el lugar de los clavos, y no pongo mi mano en su costado, no creeré. Ocho días después los discípulos estaban en casa de nuevo y Tomás estaba con ellos. Jesús se acercó, a puerta cerrada, se detuvo en medio de ellos y les dijo: "¡Paz a vosotros! Entonces dijo a Tomás: "Pon tu dedo aquí y mira mis manos; extiende tu mano y métela en mi costado; y ya no seas incrédulo, sino creyente. Tomás respondió: "¡Señor mío y Dios mío! Jesús le dijo: "Porque tú me has visto, tú has creído, bienaventurados los que, aunque no me hayan visto, creerán". (Jn 20. 24 - 29)


El nombre Tomás en arameo significa "mellizo" y el apodo con el que se conocía al apóstol -Dídimo- en griego tiene el mismo significado. No sabemos, sin embargo, si Santo Tomás, quizás un pescador y uno de los primeros en dejarlo todo para seguir a Jesús, tenía un hermano. Venerado como santo por católicos, ortodoxos y coptos, sus restos se encuentran en la iglesia de Ortona dedicada a él.


La historia de Tomás en el Evangelio


Por lo general, cuando hablamos de Santo Tomás, empezamos por el final: desde que, es decir, después de la Resurrección, no está presente en la aparición de Jesús a los apóstoles, no creerá lo que le digan. Pero esto no debe llevar a pensar que Tomás es un creyente tibio o, peor aún, un pecador. Es sólo un hombre cuya fe profunda, sin embargo, es puesta a prueba por la vida y no la esconde: expresa sus dudas, le hace a Cristo las preguntas que ocupan su corazón. Cuando, por ejemplo, Jesús quiere volver a Betania, donde murió su amigo Lázaro y los discípulos tienen miedo porque en Judea el clima no es nada favorable, es Tomás quien no tiene dudas, hasta el punto de decir: "Vayamos a morir con él". Ya en la Última Cena, cuando Cristo nos dice que preparemos un lugar para todos en la Casa del Padre, Tomás se desorienta, le pregunta al Señor adónde va y cómo se puede conocer ese camino y entonces Jesús le responde: "Yo soy el Camino, la Verdad, la Vida".


La incredulidad del apóstol: uno de nosotros


Y así llegamos al conocido episodio de la incredulidad de Tomás. Toda la comunidad de los apóstoles se estremece por la pérdida de Jesús y la violencia de su muerte, pero Jesús resucitó y se aparece inmediatamente a los suyos para tranquilizarlos. Tomás no está allí y no cree en la historia de los demás: tal vez por su terquedad innata, tal vez porque lamenta no haber estado presente, pero exige tocar con sus propias manos las heridas de los clavos y las de su costado. Es un hombre, después de todo. Jesús lo satisface, regresando ocho días después. Tomás le creyó inmediatamente, hasta el punto de que le llamó "Señor mío y Dios mío", como nadie lo había hecho antes. Jesús, finalmente, hace una promesa que es para toda la humanidad, hasta el fin de los tiempos: "Bienaventurados los que, aunque no hayan visto, creen".


Misión hasta los confines de la tierra


Se entiende que Tomás no era muy culto, pero ciertamente lo compensó con el inmenso amor que sentía por Jesús. Según la tradición, le tocó a él evangelizar Siria y luego la ciudad de Edesa, desde donde se trasladó para fundar la primera comunidad cristiana de Babilonia, en Mesopotamia, donde permaneció durante siete años, cuando se embarcó para la India y desde Muziris, donde ya existe una próspera comunidad judía que en poco tiempo se hizo cristiana, viajó por todo el país hasta llegar a China, impulsado siempre y sólo por amor al Evangelio. De vuelta en la India, tuvo una muerte de mártir, atravesado por una lanza en la actual Chennai, el 3 de julio del año 72. 




jueves 02 2026

VIERNES 3 DE JULIO DE 2026 -- san Juan 20, 24-29 -- DICHOSOS LOS QUE NO HAN VISTO Y HAN CREÍDO


Fiesta de Santo Tomás. La bendición de la fe es también para nosotros, los que estamos a más de dos mil años de distancia de los apóstoles.



Por: P José Rodrigo Escorza | Fuente: Catholic.net





Del santo Evangelio según san Juan 20, 24-29








Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré». Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: «La paz con vosotros». Luego dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente». Tomás le contestó: «Señor mío y Dios mío». Dícele Jesús: «Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído».


Oración introductoria

Señor Jesús, cuánto me parezco a Tomás. Quiero respuestas inmediatas a mis peticiones. Quiero experimentar tu presencia en la oración, sin ponerme humildemente en tu presencia, sin guardar el silencio, interior y exterior, sin estar atento ni ser dócil a tus inspiraciones. Mi pobre actitud quiere cambiar, con tu gracia, lo puedo lograr.


Petición

¡Señor mío y Dios mío! Aumenta mi fe.


Meditación del Papa 

La consolación es este rehacer todo no una vez, sino muchas veces, con el universo y también con nosotros. Este rehacer del Señor tiene dos dimensiones que es importante subrayar. Cuando el Señor se acerca nos da esperanza, el Señor rehace con esperanza, siempre abre una puerta. Siempre. Cuando el Señor se acerca a nosotros no cierra las puertas, las abre. El Señor en su cercanía nos da la esperanza, esta esperanza que es una verdadera fortaleza en la vida cristiana. Es una gracia, es un don.[…]


Acercarse y dar esperanza, acercarse con ternura. Pero pensemos en la ternura que ha tenido con los apóstoles, con la Magdalena, con los de Emaús. Se acercaba con ternura: 'dadme de comer'. Con Tomás: 'pon tu dedo aquí'. El Señor siempre es así. Así es la consolación del Señor. Que el Señor nos dé a todos nosotros la gracia de no tener miedo de la consolación del Señor, de estar abiertos: pedirla, buscarla, porque es una consolación que nos dará esperanza y nos hará sentir la ternura de Dios Padre. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 10 de diciembre de 2013, en Santa Marta).


Reflexión

"Dichosos aquellos que crean sin haber visto". Parece mentira que uno de los elegidos del Señor, no crea la palabra de los apóstoles, sino que al contrario busque creer solamente por los signos sensibles.

Tomás parece una persona de nuestro tiempo porque solamente cree aquello que le presenten los sentidos.

Los sentidos son muy buenos, porque nos ayudan a aprender más cosas, a saborear, oler, contemplar, sentir..., pero en el campo de la vida espiritual, estos nos estorban, como le sucedió a Santo Tomás, que no quería creer hasta no ver ni tocar.


Aquí es donde viene la bendición de Dios para aquellos que sin ver crean. La bendición de la fe es también para nosotros, los que estamos a dos mil años de distancia de los apóstoles. Para nosotros vendrán las bendiciones de Dios, si creemos en todo lo que Él nos ha prometido. Pidámosle que aumente nuestra fe, para que seamos dignos de recibir tales bendiciones.


Propósito

Ser testigo de la esperanza cristiana en mi familia, en mi grupo de amigos, trabajo o lugar de estudio.


Diálogo con  Cristo

Señor, como a Tomás me pides una fe viva. Una actitud activa, un corazón abierto, una vida mantenida siempre en pie de lucha, perseverante y fiel, aun en medio de las dificultades. Aquí estoy Señor, cuenta conmigo para colaborar en la nueva evangelización.


Por: P José Rodrigo Escorza | Fuente: Catholic.net








JUEVES 2 DE JULIO 2026 -- COMUNIÓN ESPIRITUAL

 

 






Comunión espiritual

 

Creo, Jesús mío, que estáis realmente presente en el 

Santísimo Sacramento del Altar.

Os amo sobre todas las cosas

y deseo recibiros en mi alma.

Pero como ahora no puedo recibiros sacramentalmente,

venid al menos espiritualmente a mi corazón.

Y como si ya os hubiese recibido,

os abrazo y me uno del todo a Ti.

Señor, no permitas que jamás

Me aparte de Ti. Amén.



(San Alfonso María de Ligorio)


 

 

Alma de Cristo

 

Alma de Cristo, santifícame.

Cuerpo de Cristo, sálvame.

Sangre de Cristo, embriágame.

Agua del costado de Cristo, lávame.

Pasión de Cristo, confórtame.

¡Oh, buen Jesús!, óyeme.

Dentro de tus llagas, escóndeme.

No permitas que me aparte de Ti.

Del maligno enemigo, defiéndeme

En la hora de mi muerte, llámame.

Y mándame ir a Ti.

Para que con tus santos te alabe.

Por los siglos de los siglos. Amén

 

 

miércoles 01 2026

JUEVES 2 DE JULIO DE 2026 -- Mateo 9,1-8 -- CURACIÓN DEL PARALÍTICO

 








El pasaje de San Mateo 9,1-8 (la curación del paralítico de Cafarnaúm) es fundamental porque revela la identidad divina de Jesús y anticipa el Sacramento de la Reconciliación.


A continuación se detallan los significados teológicos clave de este texto:


El poder de perdonar los pecados


Autoridad divina: Para los judíos, solo Dios podía perdonar pecados. Al decirle al paralítico "tus pecados te son perdonados", Jesús afirma su divinidad.


Confirmación con el milagro: Los escribas acusan a Jesús de blasfemia. Él sana físicamente al hombre para demostrar visualmente que sí tiene el poder espiritual de perdonar.


Prioridad del alma: Jesús sana primero el alma (los pecados) y luego el cuerpo (la parálisis). Muestra que la salvación eterna es más importante que la salud física.


La parálisis como símbolo del pecado


Inmovilidad espiritual: La parálisis física representa cómo el pecado ata, debilita y aísla al ser humano, impidiéndole caminar hacia Dios y hacia los demás.


Liberación total: La orden de Jesús "Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa" simboliza la restauración completa de la gracia, la dignidad y la libertad del pecador.


La fe comunitaria


La fe de los demás: En los pasajes paralelos, unos amigos cargan al paralítico y bajan su camilla por el techo. Jesús actúa al ver "la fe de ellos".


Intercesión: Esto fundamenta la doctrina católica sobre el valor de la oración de intercesión. La fe de la comunidad y de la Iglesia puede ayudar a acercar a otros a la sanación de Cristo.




Traducir este sitio a tu idioma