sábado 24 2026

DOMINGO 25 DE OCTUBRE DE 2026 -- Mateo 22, 34-40 -- ¿CUÁL ES LA REGLA MÁS IMPORTANTE DE LA VIDA?

Lectura del Día


Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo 22, 20-26


Esto dice el Señor a su pueblo: "No hagas sufrir ni oprimas al extranjero, porque ustedes fueron extranjeros en Egipto. No explotes a las viudas ni a los huérfanos, porque si los explotas y ellos claman a mí, ciertamente oiré yo su clamor; mi ira se encenderá, te mataré a espada, tus mujeres quedarán viudas y tus hijos, huérfanos.


Cuando prestes dinero a uno de mi pueblo, al pobre que está contigo, no te portes con él como usurero, cargándole intereses.


Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, devuélveselo antes de que se ponga el sol, porque no tiene otra cosa con qué cubrirse; su manto es su único cobertor y si no se lo devuelves, ¿Cómo va a dormir? Cuando él clame a mí, yo lo escucharé, porque soy misericordioso".


Segunda lectura


Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses


1 Tesalonicenses 1, 5-10


Hermanos: Bien saben cómo hemos actuado entre ustedes para su bien. Ustedes, por su parte, se hicieron imitadores nuestros y del Señor, pues en medio de muchas tribulaciones y con la alegría que da el Espíritu Santo, han aceptado la palabra de Dios en tal forma, que han llegado a ser ejemplo para todos los creyentes de Macedonia y Acaya, porque de ustedes partió y se ha difundido la palabra del Señor: y su fe en Dios ha llegado a ser conocida, no sólo en Macedonia y Acaya, sino en todas partes; de tal manera, que nosotros ya no teníamos necesidad de decir nada.


Porque ellos mismos cuentan de qué manera tan favorable nos acogieron ustedes y cómo, abandonando los ídolos, se convirtieron al Dios vivo y verdadero para servirlo, esperando que venga desde el cielo su Hijo, Jesús, a quien él resucitó de entre los muertos, y es quien nos libra del castigo venidero.


Evangelio del Día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 22, 34-40








En aquel tiempo, habiéndose enterado los fariseos de que Jesús había dejado callados a los saduceos, se acercaron a él. Uno de ellos, que era doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿Cuál es el mandamiento más grande de la ley?"


Jesús le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el más grande y el primero de los mandamientos. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se fundan toda la ley y los profetas".


Las palabras de los Papas

El Evangelio de este domingo (Mc 12, 28-34) nos vuelve a proponer la enseñanza de Jesús sobre el mandamiento más grande: el mandamiento del amor, que es doble: amar a Dios y amar al prójimo.  (…) Antes que un mandato —el amor no es un mandato— es un don, una realidad que Dios nos hace conocer y experimentar, de forma que, como una semilla, pueda germinar también dentro de nosotros y desarrollarse en nuestra vida. Si el amor de Dios ha echado raíces profundas en una persona, ésta es capaz de amar también a quien no lo merece, como precisamente hace Dios respecto a nosotros. El padre y la madre no aman a sus hijos sólo cuando lo merecen: les aman siempre, aunque naturalmente les señalan cuándo se equivocan. De Dios aprendemos a querer siempre y sólo el bien y jamás el mal. Aprendemos a mirar al otro no sólo con nuestros ojos, sino con la mirada de Dios, que es la mirada de Jesucristo. Una mirada que parte del corazón y no se queda en la superficie; va más allá de las apariencias y logra percibir las esperanzas más profundas del otro: esperanzas de ser escuchado, de una atención gratuita; en una palabra: de amor. Pero se da también el recorrido inverso: que abriéndome al otro tal como es, saliéndole al encuentro, haciéndome disponible, me abro también a conocer a Dios, a sentir que Él existe y es bueno. Amor a Dios y amor al prójimo son inseparables y se encuentran en relación recíproca.  (Benedicto XVI - Ángelus, 4 de noviembre de 2012)





EL ROSARIO MISIONERO Y EL SIGNIFICADO DE LOS COLORES.

 








El Rosario Misionero es una forma de oración mariana en la que cada una de las cinco decenas de cuentas tiene un color diferente que representa a uno de los cinco continentes y una intención misionera particular.


Significado de los colores por continente


• Verde (1.er Misterio): Representa a África. El color evoca sus verdes selvas y praderas. Se reza pidiendo por la paz, el fin del hambre, la salud y las comunidades cristianas en ese continente.


• Rojo (2.º Misterio): Representa a América. El color simboliza la sangre derramada por los mártires que anunciaron el Evangelio. Se reza por las vocaciones misioneras, las familias migrantes y el respeto a los pueblos indígenas.


• Blanco (3.er Misterio): Representa a Europa. El color recuerda al Vaticano y las vestiduras blancas del Papa, pastor universal. Se reza para que los pueblos europeos reaviven la fe de sus antepasados.


• Azul (4.º Misterio): Representa a Oceanía. El color simboliza las aguas del Océano Pacífico que rodean sus miles de islas. Se reza por los misioneros y por las comunidades cristianas más aisladas.


• Amarillo (5.º Misterio): Representa a Asia. El color recuerda la inmensidad de su población. Se reza por la libertad religiosa y la paz entre los pueblos de ese continente.



Estructura de cada misterio


• 1 Padre Nuestro


• 10 Ave Marías


• 1 Gloria


• Jaculatoria: «María, Reina de las Misiones / Ruega por nosotros y el mundo entero»



LUNES Y SÁBADO -- MISTERIOS GOZOSOS 

MARTES Y VIERNES -- MISTERIOS DOLOROSOS 

MIÉRCOLES Y DOMINGO -- MISTERIOS GLORIOSOS 

JUEVES -- MISTERIOS LUMINOSOS




ORACIÓN A LA VIRGEN MARÍA : PRÉSTAME, MADRE.....








Préstame, madre...

Préstame, Madre, tus ojos, para con ellos mirar, porque si por ellos miro, nunca volveré a pecar.

Préstame, Madre, tus labios, para con ellos rezar, porque si con ellos rezo, Jesús me podrá escuchar.

Préstame, Madre, tu lengua, para poder comulgar, pues es tu lengua patena de amor y de santidad.

Préstame, Madre, tus brazos, para poder trabajar, que así rendirá el trabajo una y mil veces más.

Préstame, Madre, tu manto, para cubrir mi maldad, pues cubierto con tu manto al Cielo he de llegar.

Préstame, Madre a tu Hijo, para poderlo yo amar, si Tú me das a Jesús, ¿Qué más puedo yo desear?

Y esa será mi dicha por toda la eternidad.






viernes 23 2026

SÁBADO 24 DE OCTUBRE DE 2026 -- Lucas 13, 1-9.-- FUE A BUSCAR FRUTO EN ELLA Y NO LO ENCONTRÓ

Tiempo Ordinario 

Parábolas


Dirijamos hacia Dios nuestra vida y preocupémonos por nuestra propia conversión.





Del santo Evangelio según san Lucas 13, 1-9








En aquel tiempo llegaron algunos que le contaron lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios. Les respondió Jesús: ¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo. O aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé matándolos, ¿pensáis que eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo. Les dijo esta parábola: «Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, y fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: "Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro; córtala; ¿para qué va a cansar la tierra?" Pero él le respondió: "Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante; y si no da, las cortas."


Oración introductoria

Padre, nuestra esperanza es siempre y esencialmente también esperanza para los otros; sólo así es realmente esperanza también para nosotros.


Petición

Jesús, gracias por darme la oportunidad de mejorar, de servirte, de amarte. Dame tu gracia para luchar cada día por dar fruto.


Meditación del Papa 

No es fácil entender este comportamiento de la misericordia, porque estamos acostumbrados a juzgar: no somos personas que dan espontáneamente un poco de espacio a la comprensión y también a la misericordia. Para ser misericordiosos son necesarias dos actitudes. La primera es el conocimiento de sí mismos: saber que hemos hecho muchas cosas malas: ¡somos pecadores! Y frente al arrepentimiento, la justicia de Dios... se transforma en misericordia y perdón. Pero es necesario avergonzarse de los pecados.

Es verdad, ninguno de nosotros ha matado a nadie, pero hay muchas cosas pequeñas, muchos pecados cotidianos, de todos los días… Y cuando uno piensa: "¡Pero qué corazón tan pequeño: ¡He hecho esto contra el Señor!" ¡Y se avergüenza! Avergonzarse ante Dios y esta vergüenza es una gracia: es la gracia de ser pecadores. "Soy pecador y me avergüenzo ante Ti y te pido perdón". Es sencillo, pero es tan difícil decir: "He pecado". (Cf. S.S. Francisco, 17 de marzo de 2014, homilía en Santa Marta).


Reflexión

Hoy Cristo desenmascara una preocupación presente en muchos hombres de nuestro tiempo. Y es la preocupación de pensar que los sufrimientos de la vida tienen que ver con la amistad o enemistad con Dios. Cuando todo va bien y no hay grandes angustias o desconsuelos creemos que estamos en paz y amistad con Dios. Y puede ser que realmente no suframos grandes ahogos y a la vez estemos con Dios pero Cristo nos muestra que no es así la forma de verlo.


¿Acaso los miles de personas que mueren en los atentados padecieron de esa forma porque eran más pecadores que nosotros? Por supuesto que no, pues Dios no es un legislador injusto que castiga a quienes pecan. Mejor es preocuparnos por nuestra propia conversión y dejar de juzgar a los demás por lo que les pasa en la vida. Que si este vecino se fue a la banca rota su negocio porque no daba limosna o el otro se le dividió la familia porque no iba a misa o el de más allá se le murió un hijo porque decía blasfemias.


Dejemos de calcular cómo están los demás ante Dios e interesémonos más por nuestra propia conversión. Los acontecimientos dolorosos de la vida no son la clave para ver la relación de Dios con nuestro prójimo. Dios puede permitir una gran cantidad de sufrimientos en una familia para hacerles crecer en la fe y confianza con Él, pero no por eso quiere decir que Dios está contra ellos.


Propósito

Dirijamos hacia Dios nuestra vida y preocupémonos más por nuestra propia conversión.


Diálogo con Cristo

No hay excusas, la lección de la parábola es clara. Cuando el Creador viene a buscar frutos, es porque es tiempo de que haya frutos. No se trata de aparentar o verse bien, sino haber producido los frutos de acuerdo al plan de Dios. Gracias, Jesús, por interceder por mí y darme otra oportunidad para que, con la gracia de la Eucaristía, pueda rectificar lo que deba cambiar en mi vida y aspirar a la eficacia apostólica, donde es necesario morir a mi propia comodidad para dar fruto.


Por: Misael Cisneros Garnica | Fuente: Catholic.net


 











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