martes 10 2026

MIÉRCOLES 11 DE FEBRERO DE 2026 -- Mc 7,14-23 -- LO QUE SALE DE DENTRO ES LO QUE HACE IMPURO AL HOMBRE

 







Evangelio (Mc 7,14-23): En aquel tiempo, Jesús llamó a la gente y les dijo: «Oídme todos y entended. Nada hay fuera del hombre que, entrando en él, pueda contaminarle; sino lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. Quien tenga oídos para oír, que oiga».


Y cuando, apartándose de la gente, entró en casa, sus discípulos le preguntaban sobre la parábola. Él les dijo: «¿Así que también vosotros estáis sin inteligencia? ¿No comprendéis que todo lo que de fuera entra en el hombre no puede contaminarle, pues no entra en su corazón, sino en el vientre y va a parar al excusado?» —así declaraba puros todos los alimentos—. Y decía: «Lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. Todas estas perversidades salen de dentro y contaminan al hombre».


Marcos 7, 14-23 representa una enseñanza revolucionaria de Jesús sobre la verdadera naturaleza de la santidad, desplazando el enfoque de los ritos externos hacia la integridad del corazón. 


Los puntos clave de su significado son:


1. El corazón como fuente de moralidad 

Jesús enseña que la verdadera impureza no proviene de lo que entra al cuerpo (alimentos o falta de lavatorios rituales), sino de lo que sale del interior del hombre. El "corazón", en sentido bíblico, es el centro de la voluntad y las decisiones; por lo tanto, el mal moral nace de las intenciones y pensamientos que cultivamos. 


2. Abolición de las leyes de pureza ritual

Este pasaje es fundamental porque, según el texto, Jesús "declaraba puros todos los alimentos". Esto rompe con las estrictas leyes dietéticas del Antiguo Testamento (como la prohibición de comer cerdo), enseñando que ningún alimento por sí mismo separa al hombre de Dios. 


3. Crítica al legalismo y la hipocresía

La Iglesia utiliza este texto para advertir contra el legalismo vacío (cumplir normas externas sin amor). San Marcos enumera una lista de vicios que contaminan al hombre —como la avaricia, el engaño y la soberbia— para recordarnos que la religión auténtica requiere una conversión interior y no solo apariencias sociales. 


4. La pureza como don y tarea

Desde la perspectiva del Catecismo de la Iglesia Católica, la "pureza de corazón" es lo que nos permite ver a los demás según Dios. El pasaje invita a un examen de conciencia profundo para identificar qué "malas intenciones" habitan en nosotros y presentarlas ante la Misericordia Divina. 



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lunes 09 2026

MARTES 10 DE FEBRERO DE 2026 -- Marcos 7, 1-13. -- LAS TRADICIONES DE LOS FARISEOS

 Tiempo Ordinario


Que nuestros días sean un continuo ofrecimiento a Dios de nuestras acciones.



Por: Misael Cisneros | Fuente: Catholic.net





Del santo Evangelio según san Marcos 7, 1-13








En aquel tiempo se acercó a Jesús un grupo de fariseos con algunos letrados de Jerusalén. Y al ver que algunos de sus discípulos comían con manos impuras, es decir no lavadas, - es que los fariseos y todos los judíos no comen sin haberse lavado las manos hasta el codo, aferrados a la tradición de los antiguos, y al volver de la plaza, si no se bañan, no comen; y hay otras muchas cosas que observan por tradición, como la purificación de copas, jarros y bandejas -. Por ello, los fariseos y los escribas le preguntan: «¿Por qué tus discípulos no viven conforme a la tradición de los antepasados, sino que comen con manos impuras?». Él les dijo: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, según está escrito: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinden culto, ya que enseñan doctrinas que son preceptos de hombres. Dejando el precepto de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres. Les decía también: «¡Qué bien violáis el mandamiento de Dios, para conservar vuestra tradición! Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre y: el que maldiga a su padre o a su madre, sea castigado con la muerte. Pero vosotros decís: Si uno dice a su padre o a su madre: "Lo que de mí podrías recibir como ayuda lo declaro Korbán - es decir: ofrenda -", ya no le dejáis hacer nada por su padre y por su madre, anulando así la Palabra de Dios por vuestra tradición que os habéis transmitido; y hacéis muchas cosas semejantes a éstas.


Oración introductoria

Señor, bien sabes que tengo la fe y la esperanza de tener un encuentro contigo en esta oración, pero no son suficientes, porque soy hábil para aferrarme a mi propio parecer. Ayuda mi incredulidad e ilumíname para que sepa abrir no sólo mi mente sino mi corazón para escuchar lo que hoy me quieres decir.


Petición

¡Ven Espíritu Santo! «Enciéndeme con tu luz» y llena mi vida con tu amor.


Meditación del Papa 

Así parece que sí. En la historia esta cercanía de Dios a su pueblo ha sido traicionada por esta actitud nuestra, egoísta, de querer controlar la gracia, comercializarla. 


Recordemos los grupos que en el tiempo de Jesús quería controlar la gracia: los fariseos, esclavos de las muchas leyes que cargaban sobre las espaldas del pueblo; los saduceos, con sus compromisos políticos; los esenios, buenos, buenísimos, pero tenían mucho miedo y no arriesgaban, terminaban por aislarse en sus monasterios; los zelotes, para los cuales la gracia de Dios era la guerra de la liberación, otra manera de comerciar la gracia.


Pero, la gracia de Dios es otra cosa: es cercanía, es ternura. Esta regla sirve siempre. Si tú en tu relación con el Señor no sientes que Él te ama con ternura, aún te falta algo, aún no has entendido qué es la gracia, aún no has recibido la gracia que está cercana.


Recuerdo una confesión de hace muchos años, cuando una mujer se maceraba sobre la validez de una misa a la que asistió un sábado por la tarde para un boda, con lecturas distintas de las del domingo. Esta fue mi respuesta: “Pero, señora, el Señor la ama mucho. Usted ha ido allí, ha recibido la comunión, ha estado con Jesús... Esté tranquila, el Señor no es un comerciante, el Señor ama, está cerca. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 11 de diciembre de 2014, en Santa Marta).


Reflexión

La vida podría convertirse en un cumplimiento meticuloso de la ley, normas, compromisos, como hacían los fariseos y judíos. Pero valdría preguntarse en medio de tanta exigencia personal ¿por qué? ¿Por qué tanto empeño y dedicación para ser fieles?. ¿Realmente cumplían de esa manera para agradar a Dios? Por la actitud de Jesús su fidelidad era incienso que en lugar de agradar a Dios los alababa a ellos mismos.


Sólo a Dios hay que dar culto, y el verdadero culto consiste en la caridad y amor a Dios, nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica en el número 2095. Debe ser aquí por tanto, donde florezca la exigencia por ser fieles a los compromisos.

El santo Padre, Juan Pablo II escribió que ser cristiano no es en primer lugar cumplir una cantidad de compromisos y obligaciones sino dejarse amar por Dios.


De esta manera, hemos de buscar a Dios para que nuestra jornada no se convierta en una serie de actividades, compromisos, obligaciones sin sentido, porque se tienen que hacer, hechos en ocasiones sin saber por qué se hacen, sino que sean nuestros días un continuo ofrecimiento a Dios de nuestras acciones.


Propósito

Dominar mi soberbia y deseo de dominio para dar a Cristo el lugar que le corresponde en mi vida.


Diálogo con Cristo

Señor, te pido perdón por mis impaciencias, por mis juicios temerarios sobre los otros, por las veces que no he sido compasivo con los demás, por el sufrimiento que haya podido provocar en los que me rodean. Dame un corazón solicito, misericordioso, caritativo como el tuyo. Gracias por ayudarme a confirmar que esto sólo lo puedo lograr si practico la justicia y caridad, principalmente en mi propia familia.


Por: Misael Cisneros | Fuente: Catholic.net





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