viernes 06 2026

SÁBADO 7 DE NOVIEMBRE DE 2026 -- Lucas 16, 9-15.-- NO PODÉIS SERVIR A DIOS Y AL DINERO

 Tiempo Ordinario


Nuestro corazón desea hacer el bien, pero ¿lo hacemos para servir a Dios o a nosotros mismos?




Del santo Evangelio según san Lucas 16, 9-15








En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: Haceos amigos con el dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas. El que es fiel en lo mínimo, lo es también en lo mucho; y el que es injusto en lo mínimo, también lo es en lo mucho. Si, pues, no fuisteis fieles en el dinero injusto, ¿quién os confiará lo verdadero? Y si no fuisteis fieles con lo ajeno, ¿quién os dará lo vuestro? Ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero. Estaban oyendo todas estas cosas los fariseos, que eran amigos del dinero, y se burlaban de él. Y les dijo: Vosotros sois los que os la dais de justos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones; porque lo que es estimable para los hombres, es abominable ante Dios.


Oración introductoria

¡Señor, soy un pobre que necesita todo de Ti! Mi apego a lo pasajero, mi soberbia y autosuficiencia me alejan fácilmente del camino a la santidad. Ven e ilumina esta meditación para que sea la fuerza que me lleve a ponerte, ¡siempre!, como Rey y Señor de mi vida.


Petición

Señor, permite que sepa como crecer en la humildad, para poder crecer en el amor.


Meditación del Papa 

Un cristiano que recibe el don de la fe en el Bautismo, pero que no lleva adelante este don por el camino del servicio, se convierte en un cristiano sin fuerza, sin fecundidad. Al final, se convierte en un cristiano para sí mismo, para servirse a sí mismo. Su vida es una vida triste.


El Señor nos dice que el servicio es único, no se pueden servir a dos amos: O Dios o las riquezas. Podemos alejarnos de esta actitud de servicio, primero, por un poco de pereza. Y esta pone tibio el corazón, la pereza te convierte en un cómodo:


La pereza nos aleja del servicio, y nos lleva a la comodidad, al egoísmo. Hay muchos cristianos así... son buenos, van a Misa, pero el servicio hasta aquí… Pero cuando digo servicio, digo todo: servicio a Dios en la adoración, en la oración, en las alabanzas; servicio al prójimo, cuando debo hacerlo; servicio hasta el final, porque Jesús en esto es fuerte: ‘Así también vosotros, cuando hayáis hecho lo que se os ha ordenado, entonces decid somos siervos inútiles’. Servicio gratuito, sin pedir nada.


La otra posibilidad de alejarse de la actitud de servicio es adueñarse un poco de las situaciones. Algo que ha sucedido a los discípulos, a los mismos apóstoles: Alejaban a la gente para que no molestasen a Jesús, pero para estar cómodos ellos. Los discípulos se adueñaban del tiempo del Señor, se adueñaban del poder del Señor: lo querían para su grupito. Se adueñaban de esta actitud de servicio, transformándolo en una estructura de poder. Algo que se entiende viendo las discusiones para ver quién era el más grande entre Santiago y Juan. Y la madre, que va a pedirle al Señor que uno de sus hijos sea el primer ministro y el otro el ministro de economía, con todo el poder en sus manos. Esto sucede también hoy cuando los cristianos se convierten en amos: amos de la fe, amos del Reino, amos de la Salvación. Esta es una tentación para todos los cristianos. Sin embargo, el Señor nos habla de servicio en humildad, servicio en esperanza, y esta es la alegría del cristiano.  (Cf Homilía de S.S. Francisco, 11 de noviembre de 2014, en Santa Marta).


Reflexión

Porque Jesucristo "conoce vuestros corazones", nos advierte de tres peligros muy sutiles que pueden aparecer en la vida espiritual diaria.


"El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho". La ley del amor, que es la que Cristo ha venido a traer al mundo, es la del amor sin medida. En el amor no hay mucho ni poco, o se ama o no se ama. Puede ser que las consecuencias de un acto hecho sin amor sean pequeñas o grandes pero cuando se ha faltado al amor se ha dejado de amar en ese acto concreto.


Si no sabemos usar correctamente las riquezas injustas y ajenas, es decir, todo lo material que es externo a nosotros y por lo tanto no nos pertenece con totalidad, mucho menos seremos capaces de manejar con corrección las riquezas verdaderas y propias, que son las cosas espirituales que en verdad son propias de cada hombre. Del mismo modo quien no ama a los hombres a quienes ve, no puede decir que ama a Dios a quien no ve; si no somos ordenados y justos con las cosas materiales, que vemos, menos lo seremos en las cosas espirituales, que no se ven.


"No podemos servir a Dios y al dinero". El dinero representa el humano interés. Nuestro corazón desea hacer el bien, pero ¿lo hacemos para servir a Dios o a nosotros mismos? Cuando nos ocurre una desgracia fácilmente nos preguntamos: "¿por qué a mí?" ¿No será que durante los momentos de tranquilidad hemos sido buenos por inercia, pero no por amor a Dios, de tal manera que cuando su voluntad contradice la nuestra ya no somos generosos?


Propósito

Pensar que lo importante y lo que vale no es lo material. Donde esta mi tesoro, estará mi corazón.


Diálogo con Cristo

Señor Jesús, sé que mi vida no sirve de nada si no la doy por Ti, pero sabes cuánto me cuesta desprenderme de mi tiempo, de mis gustos y de mis haberes. Ayúdame a tomar una decisión irrevocable, sin tratar de servir a Ti y al mundo. Dándote el primer lugar en mi vida podré servir mejor a mi familia, a mis amigos y a los demás.


Por: P. Juan Gralla | Fuente: Catholic.net


 





 



jueves 05 2026

VIERNES 6 DE NOVIEMBRE DE 2026 -- Lucas 16, 1-8. -- EL ADMINISTRADOR ASTUTO

Tiempo Ordinario.

Parábolas


Hay que contar con la gracia de Dios y poner los medios para lograr nuestras metas.





Del santo Evangelio según san Lucas 16, 1-8








En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Era un hombre rico que tenía un administrador a quien acusaron ante él de malbaratar su hacienda; le llamó y le dijo: "¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no podrás seguir administrando." Se dijo a sí mismo el administrador: "¿Qué haré, pues mi señor me quita la administración? Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer, para que cuando sea removido de la administración me reciban en sus casas." Y convocando uno por uno a los deudores de su señor, dijo al primero: "¿Cuánto debes a mi señor?" Respondió: "Cien medidas de aceite." Él le dijo: "Toma tu recibo, siéntate en seguida y escribe cincuenta." Después dijo a otro: "Tú, ¿cuánto debes?" Contestó: "Cien cargas de trigo." Dícele: "Toma tu recibo y escribe ochenta." El señor alabó al administrador injusto porque había obrado astutamente, pues los hijos de este mundo son más astutos con los de su generación que los hijos de la luz.


Oración introductoria

Señor Jesús, quiero tener la audacia y habilidad para saber darte el lugar que te corresponde en mi vida. Creo en Ti, confío y te amo, ilumina este rato de meditación para que nada me distraiga y sepa guardar el silencio que me permita realmente conocer tu voluntad.


Petición

Señor, ayúdame a saber aprovechar mi tiempo, especialmente este momento de meditación.


Meditación del Papa 

Este administrador es un ejemplo de mundanidad. Alguno de ustedes podrían decir: ¡pero, este hombre ha hecho lo que hacen todos! Pero todos, ¡no! Algunos administraciones de empresas, administradores públicos, algunos administradores de gobierno... Quizá no son muchos. Pero es un poco esa actitud del camino más corto, más cómodo para ganarse la vida.


En la parábola del Evangelio el patrón alaba al administrador deshonesto por su 'astucia'. La costumbre del soborno es una costumbre mundana y fuertemente pecadora. Es una costumbre que no viene de Dios: ¡Dios nos ha pedido llevar el pan a casa con nuestro trabajo honesto! Y este hombre, administrador, lo llevaba pero ¿cómo? ¡Daba de comer a sus hijos pan sucio! Y sus hijos, quizá educados en colegios caros, quizá crecidos en ambientes cultos, habían recibido de su padre suciedad como comida, porque su padre, llevando pan sucio a casa, ¡había perdido la dignidad! ¡Y esto es un pecado grave! Porque se comienza quizá con un pequeño soborno, ¡pero es como la droga eh! La costumbre del soborno se convierte en dependencia. (Cf. S.S. Francisco, 8 de noviembre de 2013, homilía en Santa Marta)..


Reflexión

El administrador infiel del Evangelio se las ingenia para resolver su futura situación de indigencia. El Señor da por supuesta, pues era evidente, la inmoralidad de tal actuación, pero resalta y alaba, sin embargo, la agudeza y empeño que demuestra este hombre para sacar provecho material de su antigua condición de administrador.


Cuántas, cuántas veces caemos en la excesiva confianza en Dios y creemos que Él va a resolver nuestros problemas sin que nosotros hagamos ningún esfuerzo por solucionarlos.


Dios pone los medios, y hay que usarlos con la misma sagacidad y el mismo esfuerzo que ponen los hombres en sus negocios materiales o en la lucha por hacer triunfar un ideal humano. El hecho de contar con la gracia de Dios no es excusa para no poner esos medios si son honestos y buenos, aunque esto implique grandes sacrificios.


El mismo afán que ponemos en nuestros deberes cotidianos (estudios, trabajo, mantener el hogar, educar a nuestros hijos,...), el mismo que ponemos en nuestras ilusiones y ambiciones, incluso en superficialidades, debemos poner en los asuntos del alma. Si obramos de esta forma, no habrá percance que nos venza, fracaso que nos hunda, ni tentación que nos haga perder la esperanza puesta en Cristo.


Propósito

Si para nosotros, Cristo fuera, de verdad, el valor más importante, ¿no deberíamos comportarnos con más sagacidad?


Por: P Clemente González | Fuente: Catholic.net






 




¿ QUÉ ES LA HORA SANTA ?

 







La Hora Santa rezada en la Iglesia, tiene la ventaja de la presencia del Señor en el Santísimo Sacramento


En tiempos de tanto ruido y cambio, en los que a veces -sino la mayoría-, se nos hace difícil rezar y escuchar a Dios, Monseñor Jorge de los Santos nos recomienda la Hora Santa, como un ámbito privilegiado para estar con el Señor y escucharlo.


Aprovechemos todas las ocasiones en que podamos visitar al Señor Jesús y pasar una Hora Santa con Él, pues será momento de enriquecemos con el Amor de los Amores.


Recordemos a Jesús en el Huerto de los Olivos que pidió a sus discípulos que estuvieran despiertos con Él en oración y al volver los encontró dormidos y les dijo “¿no pudieron velar conmigo una hora? Velen y oren para que no caigan en tentación”.


Dondequiera que se haga oración, ya sea en un templo, en una capilla, en medio de la naturaleza, o en la casa, la idea es buscar un momento de tranquilidad, silencio, paz y permitirle al Señor que te hable a ti especialmente. Ésta es una práctica importante y seria en la vida espiritual de todo cristiano. Es recomendado para todos aquellos que quieren conocer mejor al Señor.


La Hora Santa es una oportunidad magnífica para hacer ese silencio interior en el que el Señor nos habla especialmente. Esto se logra de variar maneras. La Hora Santa rezada en la Iglesia, tiene la ventaja de la presencia del Señor en el Santísimo Sacramento, y la Iglesia es el lugar natural para la oración.


¿Qué hacer durante la Hora Santa? Eso puede variar. Sólo hay que dejar que se exprese el corazón. La expresión del amor no tiene una estructura formal, aunque en la oración también podría ayudar el valerse de leer pasajes de las Sagradas Escrituras, oraciones devocionales ya escritas, letanías, rosarios, viacrucis u otras oraciones formales. Todas ellas pueden usarse para ir introduciéndose en el silencio interior.


Una vez iniciada la comunicación con el Señor es bueno estar atento a escucharlo, sentirlo y expresarle nuestro amor, nuestra admiración, nuestro respeto. Es  necesario abrir  el corazón al Señor para dejar que fluyan los sentimientos.


Pero sobre todo la Hora Santa es dialogo donde se privilegia el escuchar al Señor Jesús que tiene tantas cosas maravillosas que transmitirnos; es nuestra alma la que necesita llenarse de Él.


Estos momentos de intimidad son necesarios para el espíritu. El Arzobispo Fulton J. Sheen decía acerca de la Hora Santa: “La forma de conocer mejor a un amigo es pasar tiempo con él. Si nosotros queremos conocer mejor al Señor necesitamos también pasar tiempo con Él. Deberíamos estar con Él en oración silenciosa por lo menos una hora al día”.








miércoles 04 2026

JUEVES 5 DE NOVIEMBRE DE 2026 -- Lucas 15, 1-10.-- HE HALLADO LA OVEJA QUE SE ME HABÍA PERDIDO


Tiempo Ordinario.  

Parábolas


Cristo no vino a llamar a los justos, sino a los pecadores...a nosotros.





Del santo Evangelio según san Lucas 15, 1-10








Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a Él para oírle, y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este acoge a los pecadores y come con ellos». Entonces les dijo esta parábola. «¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las 99 en el campo, y va a buscar la que se perdió hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, la pone contento sobre sus hombros; y llegando a casa, convoca a los amigos y vecinos, y les dice: "Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido." Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por 99 justos que no tengan necesidad de conversión. «O, ¿qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca cuidadosamente hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, convoca a las amigas y vecinas, y dice: "Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido." Del mismo modo, os digo, se produce alegría ante los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta».


Oración introductoria

Dios mío, gracias por cuidar de mí. Porque no eres un Dios lejano, para quien mi vida no cuenta casi nada. Te pido que medite en estos momentos, lo mucho que me amas como Buen Pastor a su oveja.


Petición

Jesús, que en mi vida seas Tú lo primero y lo más importante.


Meditación del Papa 

Algunos cristianos parecen ser devotos de la diosa lamentación. El mundo es el mundo, el mismo que hace cinco siglos atrás y es necesario dar testimonio fuerte, ir adelante pero también soportar las cosas que aún no se pueden cambiar. Con coraje y paciencia a salir de nosotros mismos, hacia la comunidad para invitarlos.


Sean por todas partes portadores de la palabra de vida, en nuestros barrios, dónde haya personas. Queridos hermanos, tenemos una oveja y nos faltan 99, salgamos a buscarlas, pidamos la gracia de salir a anunciar el evangelio. Porque es más fácil quedarse en casa con una sola oveja, peinarla, acariciarla, pero a todos nosotros el Señor nos quiere pastores y no peinadores.


Dios nos dio esta gracia gratuitamente, debemos darla gratuitamente. (Cf. S.S. Francisco, 17 de junio de 2013, homilía en Santa Marta).


Reflexión

La predicación del Señor atraía por su sencillez y por sus exigencias de entrega y amor. Los fariseos le tenían envidia porque la gente se iba tras Él. Esa actitud farisaica puede repetirse entre los cristianos: una dureza de juicio tal que no acepte que un pecador pueda convertirse y ser santo; o una ceguera de mente que impida reconocer el bien que hacen los demás y alegrarse de ello.


Prostitutas, enfermos, mendigos, maleantes, pecadores. Cristo no vino a llamar a los justos, sino a los pecadores, y por eso, fue signo de contradicción. Llegó rompiendo esquemas, escandalizando, amando hasta el extremo. Jesús se rodeaba de los sedientos de Dios, de los que estaban perdidos y buscaban al Buen Pastor. Esto no significa que el Señor no estime la perseverancia de los justos, sino que aquí se destaca el gozo de Dios y de los bienaventurados ante el pecador que se convierte, que se había perdido y vuelve al hogar. Es una clara llamada al arrepentimiento ya . Otra caída... y ¡qué caída!... No te desesperes, no: humíllate y acude, por María, al Amor Misericordioso de Jesús. ¡Arriba ese corazón! A comenzar de nuevo.


Propósito

Repetiré la oración que me pide el Papa: Dios me conoce, se preocupa de mí. Para que este pensamiento me llene de alegría y penetre intensamente en mi interior.


Diálogo con Cristo

Gracias, Padre mío, por darme a tu Hijo Jesucristo como pastor y guía de mi vida. No quiero tener otro ideal que alcanzar la santidad para gozar plenamente de Ti por toda la eternidad. Confío en tu misericordia, y en el auxilio de la gracia de tu Espíritu Santo, para purificarme y renovarme en el amor.


Por: P Clemente González | Fuente: Catholic.net









 




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