El Triduo Pascual es el periodo de tiempo en el que la liturgia católica e iglesias cristianas conmemoran la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Es el corazón del año litúrgico y el momento más importante de la Semana Santa.
Aunque la palabra "triduo" sugiere tres días, no se cuenta exactamente como jornadas de 24 horas de calendario, sino según el cómputo judío (donde el día comienza al atardecer) y abarca las siguientes celebraciones:
Jueves Santo por la tarde: Comienza formalmente con la Misa vespertina de la Cena del Señor. En ella se recuerda la institución de la Eucaristía, el orden sacerdotal y el mandato del amor con el lavatorio de los pies.
Viernes Santo: Se conmemora la pasión y muerte de Jesús en la cruz. Es un día de recogimiento, ayuno y abstinencia en el que no se celebra la Eucaristía, sino la liturgia de la Pasión del Señor.
Sábado Santo: Es un día de silencio y luto en el que la Iglesia permanece junto al sepulcro de Jesús, meditando su descenso a los infiernos.
Domingo de Resurrección: El Triduo alcanza su punto máximo (su culmen) en la noche del sábado durante la Vigilia Pascual y concluye formalmente con las Vísperas del Domingo de Resurrección. Es el día en que se celebra la victoria de Cristo sobre la muerte.
La Iglesia considera el Triduo Pascual no como tres celebraciones aisladas, sino como una sola unidad litúrgica que relata el misterio de la salvación.

