martes 30 2026

MIÉRCOLES 1 DE JULIO DE 2026 -- Mateo 8, 28-34. -- CURACIÓN DE DOS ENDEMONIADOS

 Milagros


Nos entusiasma ver cómo Jesús vence al demonio y nos acerca a su Padre.



Por: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net





Del santo Evangelio según san Mateo 8, 28-34








En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gadarenos. Vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, y tan furiosos que nadie era capaz de pasar por aquel camino. Y se pusieron a gritar: -¿Qué tenemos nosotros contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo? Había allí a cierta distancia una gran piara de puercos paciendo. Y le suplicaban los demonios: -Si nos echas, mándanos a esa piara de puercos. Él les dijo: Id. Saliendo ellos, se fueron a los puercos, y de pronto toda la piara se arrojó al mar precipicio abajo, y perecieron en las aguas. Los porqueros huyeron, y al llegar a la ciudad lo contaron todo y también lo de los endemoniados. Y he aquí que toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, en viéndole, le rogaron que se retirase de su término.


Oración introductoria

Señor, porque creo en Ti y te amo, quiero vivir hoy, y siempre, muy cerca de Ti, así el pecado no tendrá cabida en mi vida. En este momento de oración quiero renovar mi total adhesión a Ti, ayúdame a pensar, hablar, actuar y amar como Tú, te lo pido por intercesión de María, tu santísima madre.


Petición

Jesús, te pido que nunca te alejes de mi vida y que reines siempre en mi corazón.


Meditación del Papa 

Desencuentros familiares, desencuentros testimoniales, desencuentros en el anuncio de la Palabra, y del mensaje, desencuentros de guerras, desencuentros de familias, o sea el desencuentro, la división, es el arma que el demonio tiene. Y entre paréntesis les digo que el demonio existe. Por si alguno tiene dudas, ¿no? Existe y se las trae. Existe y se las trae.


Y el camino es el desencuentro que lleva a la pelea, la enemistad. Babel, ¿no? Así como la Iglesia es ese templo de piedras vivas, que edifica el Espíritu Santo, el demonio edifica ese otro templo de la soberbia, del orgullo, que desencuentra, porque cada cual no se entiende, porque habla cosas distintas, que es Babel, ¿no?


De ahí que tenemos que trabajar por una cultura del encuentro. Una cultura que nos ayude a encontrarnos como familia, como movimiento, como Iglesia, como parroquia. Siempre buscar cómo encontrarse. (S.S. Francisco, al Movimiento de Schoenstatt, 24 de octubre de 2014)


Reflexión

¿Qué harías si al entrar en un pueblo te salen al encuentro dos locos, que comienzan a insultarte y a pedir que te vayas de allí para que no los atormentes? Seguramente saldrías volando del miedo que encontrarías.


Pero Cristo, a pesar de verse en la misma situación decide salvar una vida, aunque el miedo de quienes le acompañaban era muy fuerte. Esa es su misión, salvar a las ovejas perdidas de la casa de Israel.


También nosotros no tenemos que huir de aquellas personas que necesiten de Dios, sino que hay que dárselo muy gustosos, a ejemplo de Cristo, quien siempre estuvo disponible en todo momento


Desde luego, hay momentos en los que Jesús desconcierta. Nos entusiasma ver cómo vence al demonio, cómo libra a dos hombres que sufren. Pero no entendemos por qué dialoga con los demonios y que les permita pasar a los puercos... Sin embargo, el sentido del milagro es claro: vale más la vida de un hombre que los bienes materiales. Los porqueros no lo entendieron. Se asustaron, y, con los demás miembros de la ciudad, pidieron a Jesús que se marchase. Quizá para ellos valían más los animales que los hombres.


Los cristianos debemos vivir como Cristo, dispuestos a sacrificar una pequeña o no tan pequeña ganancia material con tal de poder servir a familiares, amigos, o incluso a extraños que llaman a nuestra puerta. Lo demás pasa a un segundo lugar, vale sólo en tanto en cuanto nos ayude a vivir la caridad cristiana.


Los porqueros no entendieron... Ojalá el ejemplo de Cristo nos abra un poco los ojos y el corazón, y empecemos a comprender y a vivir como cristianos.


Propósito

Hablar menos, para escuchar más y mejor.


Diálogo con Cristo

El pecado, incluso el pecado venial, que tan fácilmente consiento en mi vida, no sólo me aleja de los demás sino del amor de Dios. Por eso, Jesús, para establecer tu reinado en mi corazón, me pides una entrega total, responsable y consciente. Ayúdame a responderte con generosidad, más allá de los vaivenes de mi sensibilidad; con tu luz y fuerza sé que podré expulsar toda forma de pecado de mi vida.


Por: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net




 


lunes 29 2026

MARTES 30 DE JUNIO DE 2026 -- Mateo 8,23-27. -- ¡ SÁLVANOS, SEÑOR, NOS HUNDIMOS !

 Tiempo Ordinario


Quiero encontrar en ti la serenidad y el equilibrio entre lo que puedo hacer por mí solo y lo que ya corresponde a tu amor.



Por: Samuel Hurtado | Fuente: Catholic.net





Del santo Evangelio según san Mateo 8,23-27








Después Jesús subió a la barca y sus discípulos lo siguieron. De pronto se desató en el mar una tormenta tan grande, que las olas cubrían la barca. Mientras tanto, Jesús dormía. Acercándose a él, sus discípulos lo despertaron, diciéndole: «¡Sálvanos, Señor, nos hundimos!». Él les respondió: «¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?». Y levantándose, increpó al viento y al mar, y sobrevino una gran calma. Los hombres se decían entonces, llenos de admiración: «¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?».


Oración introductoria

Jesucristo, muchas veces no comprendo muchas cosas que me suceden ni sé explicar los problemas que surgen en mi vida diaria. Tú eres Dios, y duermes en la barca de mi alma si yo te soy fiel; por eso necesito tu ayuda, para confiar en ti, aunque duermas y parezca que "no te enteras de mi vida". Dame ese poco de fe que le faltó a los apóstoles, pues aun dormido, Tú eres el Dueño del universo. Oh, Jesús, calma la tempestad de mis tentaciones y de mis dificultades y, entonces, yo podré ver de una manera diferente tu voluntad.


Petición

Dulce Jesús, aunque muchas veces no comprendo las circunstancias que vivo, yo me acojo a ti para ver en todas ellas tu mano amorosa y protectora. Que sepa decir, desde hoy, hágase como quieras, pues la misma tormenta obedece a tu amor.


Meditación del Papa 

La situación que se da sobre el barco es el miedo. Cuando hay una gran agitación en el mar, el barco se cubría por las olas. ‘¡Sálvanos, Señor, que estamos perdidos!’, dicen. ¡El miedo! Incluso aquella es una tentación del diablo: tener miedo de avanzar en el camino del Señor.


Hay una tentación que dice que es mejor quedarse aquí, donde estoy seguro. Pero esto es el Egipto de la esclavitud. Tengo miedo de seguir adelante, tengo miedo de ir hacia donde me llevará el Señor. El temor, sin embargo, no es un buen consejero. Jesús muchas veces, ha dicho: ¡No tengan miedo! El miedo no nos ayuda.


Cuando Jesús trae la calma al agitado mar, los discípulos en la barca se llenaron de temor. Siempre, ante el pecado, delante de la nostalgia, ante el temor, debemos volver al Señor. Mirar al Señor, contemplar al Señor. Esto nos da estupor por un nuevo encuentro con el Señor. ‘Señor, tengo esta tentación: quiero quedarme en esta situación de pecado; Señor, tengo la curiosidad de saber cómo son estas cosas; Señor, tengo miedo’. Y ellos vieron al Señor: ‘¡Sálvanos, Señor, estamos perdidos!' Y llegó la sorpresa del nuevo encuentro con Jesús. No somos ingenuos ni  cristianos tibios, somos valientes, valerosos. Somos débiles, pero hay que ser valientes en nuestra debilidad. Y nuestro valor muchas veces debe expresarse en una fuga y no mirar hacia atrás, para no caer en la mala nostalgia. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 2 de julio de 2013, en Santa Marta). Cristianismo


Reflexión

Uno de los puntos más comunes en la vida: la incertidumbre de lo que nos pasa o pasará. En esto, se distinguen quienes no tienen fe de los creyentes: se preocupan demasiado en qué comerán o ganarán el día de mañana, mientras que el  cristiano se prepara para el futuro viviendo rectamente el presente. Dios nos va poniendo en el camino las soluciones; pero sólo las vemos a largo plazo. Es aquí donde entra nuestra fe: hoy, quizá, nos atrapa la estrechez económica o la muerte de un ser querido… sin embargo, Dios lo permite, porque de ello sacará un bien mucho mayor. Y mientras no alcanzamos a ver el "porqué",  Cristo nos acompaña y su sola presencia y nuestra oración nos darán la fuerza para llegar a ser felices con Él.


Propósito

Hoy dedicaré en medio de mis ocupaciones habituales, 10 minutos para hablar con Cristo, pidiéndole el regalo de confiar más en Él.


Diálogo con Cristo

Jesús, desde hoy quiero vivir viendo más allá de lo que veo. Sé que dificultades siempre he de tener y que me enfrentaré con tormentas y con baches en el camino. Pero Tú vas a mi lado. Ojalá no te despierte con mis quejas inútiles. Inútiles, porque Tú sabes lo que me sucede y te propones arreglarlo, y eso desde que moriste por mí. Por supuesto, dame la fe necesaria y la voluntad para resistir en el barco aunque éste se tambalee de aquí a allá. Jesús, no quiero preocuparme excesivamente por el futuro, pues aún no existe. Más bien quiero encontrar en ti la serenidad y el equilibrio entre lo que puedo hacer por mí solo y lo que ya corresponde a tu amor.


Creo, Señor, pero que crea con más firmeza (San Clemente XI, Oraciones)


Por: Samuel Hurtado | Fuente: Catholic.net




 


29 DE JUNIO -- SOLEMNIDAD DE SAN PEDRO Y SAN PABLO, APÓSTOLES








¿Porque la Iglesia celebra la solemnidad de los Santos Pedro y Pablo?

El 29 de junio, la Iglesia celebra la Solemnidad de los Santos Pedro y Pablo en honor a los dos grandes apóstoles Pedro y Pablo. San Pedro, uno de los Doce y el primero de los Apóstoles, Roca sobre la cual Cristo edificó Su Iglesia, y San Pablo “llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios” (Rom 1,1) y Apóstol a los gentiles. Juntos son honrados como fundadores de la Iglesia de Roma, habiendo sido martirizados por separado allí durante el reinado del emperador Nerón. 


“La tradición cristiana siempre ha considerado a San Pedro y San Pablo como inseparables: en efecto, juntos representan todo el Evangelio de Cristo”. (Papa Benedicto XVI)


(Ellos) comparten el mismo día de fiesta, porque estos dos eran uno; y aunque padecían en días diferentes, eran como uno. Pedro fue primero y Pablo lo siguió. Y así celebramos este día santificado para nosotros por la sangre de los apóstoles. Abracemos lo que creyeron, su vida, sus trabajos, sus sufrimientos, su predicación y su confesión de fe.


¿Cómo se celebra la fiesta de San Pedro y San Pablo?

Como todas las Solemnidades, la celebración comienza con las Vísperas en su Vigilia, la tarde del 28 de junio, y con la imagen de San Pedro en el interior de la Basílica de San Pedro vestido de pontífice. Al día siguiente, en la Misa Solemne de los Santos, el Papa bendecirá y conferirá la palia (sing.: pallium), prenda que significa el oficio de arzobispo metropolitano, a los nombrados durante el año anterior. Estos arzobispos son los obispos principales de una provincia eclesiástica, un territorio compuesto por varias diócesis, llamadas sedes sufragáneas. La Solemnidad concluirá en la Basílica de San Pablo Extramuros, rezando ante la tumba de San Pablo, típicamente con un representante de las Iglesias Orientales.


SAN PEDRO


¿Quién fue San Pedro y por qué fue importante?

San Pedro fue uno de los doce apóstoles originales de Jesús y el primer Papa. Pedro era un pescador judío antes de ser llamado a ser apóstol. Jesús cambió su nombre de Simón a Pedro (“Roca”) y le dio las llaves del reino de los cielos (Mateo 16:19), razón por la cual a menudo se representa a San Pedro con llaves.


¿Cómo llamó Jesús a San Pedro?

Pedro fue presentado a Jesús por su hermano San Andrés. Podemos leer sobre este relato en el Evangelio de Mateo:


Andando junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Seguidme, y os haré pescadores de hombres. Inmediatamente dejaron sus redes y lo siguieron. -Mateo 4:18-20


San Andrés fue el primer discípulo en ser llamado por Jesús, seguido de Pedro.


¿En qué parte de la Biblia podemos leer acerca de San Pedro?

Podemos leer sobre San Pedro en el Nuevo Testamento. Pedro es mencionado 109 veces en los Evangelios, la mayor cantidad de cualquier Apóstol, así como en los Hechos de los Apóstoles, las cartas de Pablo y en los dos libros que se le atribuyen, 1 y 2 de Pedro.


¿Jesús cambió el nombre de San Pedro?

Jesús cambió el nombre de San Pedro de Simón a Pedro. También a veces es llamado por ambos, Simon Pedro. El cambio de nombre de una persona tenía un gran significado. Dios llamó a Abram y le puso por nombre Abraham, así como a su esposa Sarai, nombrándola Sara. Jacob también fue llamado Israel. Todos estos fueron eventos fundadores conectados con el Antiguo Pacto y de gran significado en la historia de la salvación. Lo mismo ocurre con el cambio de nombre de Simón. Mateo comparte su relato del evento en Mateo 16:17-19.


Y Jesús le respondió: “¡Bendito seas, Simón Bar-Jona! Porque no os lo ha revelado la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y te digo, tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y los poderes de la muerte no prevalecerán contra ella. Te daré las llaves del reino de los cielos, y todo lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos”.


¿Por qué Jesús llamó a Pedro una “roca”?

Como se registra en el texto griego canónico de Mateo, Jesús cambió el nombre de Simón a Pedro (Roca). Es probable que en realidad lo hizo en arameo, el idioma semítico cotidiano de los judíos de su tiempo, en cuyo caso el Señor dijo Cephas (Roca). Este nombre en realidad es citado por San Juan en Jn 1:42 y otros 8 lugares en el Nuevo Testamento. Hizo esto en Cesarea de Filipo, donde hay un enorme afloramiento de roca en la base del monte Hermón, el pico más alto de la región.


A esta denominación le sigue en el texto de Mateo el motivo: la Iglesia sería edificada sobre Pedro. Luego se le dan las Llaves de David, como un rey le daría a su designado, para ejercer autoridad en su lugar. Es justamente esa autoridad vicaria la que la Iglesia reclama para San Pedro y sus Sucesores, hasta el Papa Francisco.


¿Por qué Pedro negó a Jesús tres veces?

Cuando Jesús fue arrestado el Viernes Santo, fue llevado al Sanedrín. San Pedro fue el único Apóstol que fue allí para estar cerca de Él. Los demás no fueron, muy probablemente por miedo. Probablemente Pedro también tenía miedo, pero no podía mantenerse alejado de su Señor. 


Aprendemos de este relato en el Evangelio de Mateo:


Ahora Pedro estaba sentado afuera en el patio. Y se le acercó una criada y le dijo: Tú también estabas con Jesús el galileo. Pero él lo negó delante de todos, diciendo: “No sé lo que decís”. Y cuando salió al pórtico, lo vio otra criada, y dijo a los que estaban presentes: “Este hombre estaba con Jesús de Nazaret”. Y de nuevo lo negó con un juramento: “No conozco al hombre”. Después de un rato, los transeúntes se acercaron y le dijeron a Pedro: “Ciertamente tú también eres uno de ellos, porque tu acento te delata”. Luego comenzó a invocar una maldición sobre sí mismo y a jurar: “No conozco al hombre”. E inmediatamente cantó el gallo. Y Pedro se acordó de las palabras de Jesús: “Antes de que cante el gallo, me negarás tres veces”. Y salió y lloró amargamente.


Como nosotros, Pedro era humano. Aunque era un devoto seguidor de Jesús, en un momento de miedo y debilidad, fue tentado y tomó una decisión equivocada. Sabemos que se arrepintió inmediatamente después por la forma en que leemos que “se acordó de las palabras de Jesús”, y cómo salió y lloró amargamente.


“Simón Pedro le respondió: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes las palabras de la vida eterna; y nosotros hemos creído, y hemos llegado a conocer, que tú eres el Santo de Dios.” – San Pedro, Juan 6:68-69


¿Cómo murió San Pedro?

San Pedro fue crucificado en el circo de Nerón en la Colina del Vaticano, en algún momento entre el 64 y el 68 d.C. Fue crucificado boca abajo porque se sentía indigno de morir de la misma manera que su Señor. Posteriormente fue enterrado en un cementerio cercano. Ese cementerio se puede ver hoy en las excavaciones debajo de la Basílica de San Pedro, y los restos de un santuario del siglo II construido sobre el lugar del entierro. En la década de 1960 se encontraron huesos que se cree que eran de Pedro conservados en su pared y hoy la caja que los contiene se puede ver en una capilla debajo del altar papal.


¿Fue San Pedro el primer Papa?

Cristo mismo nombró a San Pedro como el jefe de los Apóstoles. Desde entonces, ha habido una transmisión ininterrumpida de autoridad espiritual a los sucesores de Pedro en Roma. Ellos, a su vez, dirigen a los obispos (sucesores de los demás Apóstoles), y por tanto a todo el Pueblo de Dios. A esto se le llama sucesión apostólica, y es la garantía de la unidad de la Iglesia Católica de todo lugar y tiempo con Cristo y los Apóstoles.


¿De qué es patrono San Pedro?

San Pedro es el patrón de los pescadores, los fabricantes de redes y los constructores de barcos. Junto con San Pablo, es también el santo patrón de Roma.


domingo 28 2026

LUNES 29 DE JUNIO DE 2026 -- Mateo 16, 13-19 -- A TI TE DARÉ LAS LLAVES DEL REINO DE LOS CIELOS

 Solemnidades y fiestas


Solemnidad de San Pedro y San Pablo. Ellos encontraron la fuerza para llevar a término su misión en la tierra.



Por: Buenaventura Acero | Fuente: Catholic.net





Del santo Evangelio según san Mateo 16, 13-19








Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas». Díceles él: «Y vosotros ¿Quién decís que soy yo?» Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».


Oración introductoria

Cristo, san Pedro y san Pablo, y muchos otros, dieron su vida porque creían en el amor, en la locura de tu amor que te llevó al extremo de morir en la cruz. Dame la gracia de comprender, en esta oración, que debo buscar vivir, transmitir y ser testigo de ese amor.


Petición

Dios mío, que este tiempo de oración sea una expresión de mi amor.


Meditación del Papa 

Pedro responde: "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo". Acto seguido, Jesús pronuncia la declaración solemne que define, de una vez por todas, el papel de Pedro en la Iglesia: "Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia (...). A ti te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos". Las tres metáforas que utiliza Jesús son en sí muy claras: Pedro será el cimiento de roca sobre el que se apoyará el edificio de la Iglesia; tendrá las llaves del reino de los cielos para abrir y cerrar a quien le parezca oportuno; por último, podrá atar o desatar, es decir, podrá decidir o prohibir lo que considere necesario para la vida de la Iglesia, que es y sigue siendo de Cristo. Siempre es la Iglesia de Cristo y no de Pedro. Así queda descrito con imágenes muy plásticas lo que la reflexión sucesiva calificará con el término: "primado de jurisdicción". Benedicto XVI, 7 de junio de 2006.


Reflexión

Cristo pregunta a sus apóstoles: ¿Quién dice la gente que soy yo? Pone esta pregunta sólo después de haber llevado a término su misión de enseñar lo que el Padre le ha dicho. Podría decirse que el caso ya está expuesto y ahora llega el momento de pronunciar el juicio. Sin embargo, la gente que ha visto y oído todas las pruebas necesarias para reconocerlo como Mesías, no termina por comprender sus signos. Es como si un velo cubriera sus ojos y les impidiese dar una respuesta segura y convincente: "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo."


Para Pedro, al igual que para Pablo tiempo después, Cristo fue un auténtico enigma difícil de descifrar. Por ejemplo, ¿Qué pensaría Pedro al ver a su maestro caminando sobre las aguas? O ¿Cuáles sentimientos fluirían es su corazón cuando escucha de Cristo "sobre ti edificaré mi Iglesia" y más tarde le dice "apártate de mí Satanás."


Este misterio sobre Cristo lo comprenderíamos mejor con los ojos de la fe que nos da el Padre. Mientras la fe no sea le oxígeno de nuestra vida, no seremos capaces de reconocer a Cristo como el Mesías. Por esto Cristo le dice a Pedro "dichoso Tú, Pedro, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre sino mi Padre que está en el cielo."


El don de la fe se lo dona el Padre a Pedro no por mérito de Pedro ni por sus cualidades personales -era pescador- sino por su propia bondad Dios. Es el don más precioso, el de reconocer a Dios como Mesías, como la auténtica luz que guiará nuestros pasos hacia la felicidad eterna. Y gracias a la fe Pedro y Pablo encontraron la fuerza para llevar a término su misión en la tierra.


Propósito

Haré una oración especial por el Papa, pidiendo a Dios lo ilumine y lo fortalezca en su misión.


Diálogo con Cristo

Señor, siendo fiel a la Iglesia, estoy seguro que te soy fiel. Estar en comunión con el Papa es estar en comunión contigo. Por eso hoy te quiero confirmar mi amor y mi deseo de caminar siempre al paso de la Iglesia, sin poner límites a mi servicio ni a mi amor.


Por: Buenaventura Acero | Fuente: Catholic.net


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