Evangelio (Mt 3,13-17): En aquel tiempo, Jesús vino de Galilea al Jordán donde estaba Juan, para ser bautizado por él. Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: «Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?». Jesús le respondió: «Déjame ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia». Entonces le dejó. Bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre Él. Y una voz que salía de los cielos decía: «Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco».
Reflexion
La reflexión de Mateo 3, 13-17, pasaje que narra el Bautismo del Señor, es fundamental para comprender la misión de Cristo y nuestra propia identidad como bautizados. Para el año litúrgico 2026, esta fiesta se celebra el domingo 11 de enero.
A continuación, los puntos clave de reflexión
1. El Misterio de la Santísima Trinidad
Este pasaje es una de las manifestaciones más claras de la Trinidad en el Evangelio:
El Hijo: Jesús, que se somete humildemente al bautismo.
El Espíritu Santo: Desciende sobre Él en forma de paloma.
El Padre: Cuya voz resuena desde el cielo confirmando la identidad de Jesús como el "Hijo amado".
2. "Cumplir toda justicia" (Mt 3,15)
Ante la resistencia de Juan el Bautista, Jesús insiste en ser bautizado para "cumplir toda justicia". En la fe católica, esto significa adherirse plenamente a la voluntad del Padre. Jesús, siendo libre de pecado, se solidariza con la humanidad pecadora, santificando las aguas y preparándolas para el sacramento que nos daría la vida nueva.
3. El Inicio del Ministerio Público
El bautismo marca el paso de la vida oculta de Jesús a su misión pública. Es su investidura como el "Siervo de Dios" que viene a salvar al mundo. La Iglesia enseña que, al igual que Jesús, nosotros somos enviados a través del bautismo a anunciar el Evangelio y trabajar por el Reino.
4. Nuestra Identidad como Hijos de Dios
El bautismo de Jesús es el modelo del nuestro:
Filiación Adoptiva: Así como el Padre llamó a Jesús "Hijo amado", en nuestro bautismo somos adoptados como hijos de Dios.
Llamado a la Santidad: Estamos invitados a renovar nuestra fe y recordar que no caminamos solos; el Espíritu Santo que descendió sobre Jesús habita también en nosotros.

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