Evangelio (Jn 6,44-51): En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: «Nadie puede venir a mí, si el Padre que me ha enviado no lo atrae; y yo le resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: serán todos enseñados por Dios. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí. No es que alguien haya visto al Padre; sino aquel que ha venido de Dios, ése ha visto al Padre. En verdad, en verdad os digo: el que cree, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron; éste es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera. Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo».
Este pasaje de Juan 6,44-51 es fundamental, ya que forma parte del "Discurso del Pan de Vida". Aquí te explico los puntos clave de su significado:
1. La iniciativa de Dios (vv. 44-46)
Jesús afirma: "Nadie puede venir a mí, si el Padre que me envió no lo atrae".
Significado: La fe no es solo un esfuerzo humano, sino un don de Dios. El Padre es quien "tira" del corazón de la persona para que reconozca a Jesús como el Salvador.
2. Jesús, el nuevo Maná (vv. 47-49)
Jesús hace un contraste con el maná que los israelitas comieron en el desierto con Moisés.
Significado: Aquel pan antiguo era temporal y quienes lo comieron murieron. Jesús se presenta como el pan definitivo que da una vida que la muerte física no puede destruir.
3. La Vida Eterna (v. 50-51)
La promesa: El que coma de este pan "vivirá para siempre". No se refiere a no morir físicamente, sino a participar de la vida divina de Dios desde ahora y por la eternidad.
El compromiso: Jesús dice que él es el "pan vivo bajado del cielo".
4. Institución de la Eucaristía (v. 51b)
El pasaje culmina con una frase central: "El pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo".
Significado Católico: Para la Iglesia, esto no es una metáfora. Jesús anuncia el Sacramento de la Eucaristía. Se refiere a su sacrificio en la Cruz (entregar su carne) que se hace presente en cada Misa. Al comulgar, el fiel se une íntimamente a Cristo y recibe la fuerza para la vida eterna.
En resumen, el pasaje invita a creer en Jesús como el enviado del Padre y a alimentarse de Él (a través de la fe y el sacramento) para alcanzar la salvación.

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