La apologética mariana católica defiende, basada en la Biblia y la Tradición, que María es verdadera Madre de Dios (Theotokos), concebida sin pecado (Inmaculada), siempre virgen y mediadora intercesora. Su veneración (hiperdulía) no es adoración (latría), reconociendo su papel singular en el plan de salvación.
Puntos Clave de la Defensa Mariana:
Madre de Dios (Theotokos): María concibió a Jesús, quien es Dios y hombre verdadero. Al ser Cristo una persona, ella es Madre de Dios. Isabel, llena del Espíritu Santo, la llama "madre de mi Señor" (Lc 1, 43), indicando que es madre de la segunda persona de la Trinidad.
Virgen Perpetua: La Iglesia enseña que María fue virgen antes, durante y después del parto de Jesús.
Inmaculada Concepción: María fue preservada de toda mancha de pecado original desde su concepción por méritos de Jesús.
Intercesión y Veneración: María intercede ante su Hijo, como en las bodas de Caná (Juan 2, 1-11). Se le venera (hiperdulía) por encima de los santos, pero nunca se le adora, pues la adoración es solo para Dios.
Fundamento Bíblico: Los católicos ven a María como la "llena de gracia" (Lc 1,28), la nueva Eva y la mujer que combate al mal (Apocalipsis 12).

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