viernes 26 2026

CAPÍTULO II -- HUMILDE SUJECIÓN -- Imitación de Cristo - Kempis

 







1. No estés demasiado pendiente de lo que te suceda a favor o en contra sino busca y procura que Dios esté contigo en todo lo que haces. Ten la conciencia en paz y Dios te defenderá bien. Porque a quien El quiere ayudar ninguna maldad le puede dañar. Si tú sabes callar y sufrir sin duda verás venir el auxilio de Dios. El sabe bien cuándo y cómo liberarte y por eso te debes someter. A veces es muy conveniente, para defensa de tu propia humildad, que otros conozcan y discutan nuestros defectos.


2. Cuando alguno reconoce sus defectos aplaca con facilidad a los otros y suavemente satisface a los airados contra él. Al humilde, Dios protege y libera al humilde ama y consuela. Al humilde, Dios se inclina al humilde concede su mayores favores y después de su depresión, eleva hasta la Gloria. Al humilde le revela sus secretos y lo atrae e invita dulcemente hacia sí. El humilde, luego de reconocida su falta, se encuentra felizmente en paz porque se mantiene firme en Dios y no en el mundo. No creas que algo aprovechaste mientras no te sientas el último de todos.





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