Las siete peticiones del Padre Nuestro se dividen en dos bloques según el Catecismo de la Iglesia Católica. Las tres primeras buscan la gloria de Dios, mientras que las cuatro últimas presentan al Padre nuestras necesidades humanas y espirituales.
Las peticiones son:
Enfocadas en la Gloria de Dios:
Santificado sea tu Nombre: Reconoce la grandeza de Dios y pide que su nombre sea conocido, respetado y honrado por toda la humanidad.
Venga a nosotros tu Reino: Es un deseo de que el amor, la justicia y la paz de Dios se hagan presentes en nuestras vidas y en el mundo actual.
Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo: La aceptación humilde de los planes divinos, buscando que el mundo se guíe por el amor y los mandamientos
Enfocadas en nuestras necesidades:
Danos hoy nuestro pan de cada día: Pide los bienes materiales y espirituales necesarios para vivir dignamente, confiando en la providencia diaria.
Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden: Reconoce nuestra condición pecadora y establece una condición: recibir la misericordia divina exige que nosotros también perdonemos a los demás.
No nos dejes caer en la tentación: Pide fuerza, discernimiento y la gracia para resistir el pecado y las pruebas que nos apartan del camino de Dios.
Y líbranos del mal: Es la súplica de protección contra el mal, el egoísmo y las trampas del maligno

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