La devoción de los Siete Dolores de la Virgen María recuerda los momentos de mayor sufrimiento que vivió junto a su hijo Jesús, según la tradición católica y los evangelios. Estos dolores se representan frecuentemente como siete espadas que atraviesan su corazón:
La profecía de Simeón: Durante la presentación de Jesús en el Templo, el anciano Simeón anunció a María que una espada de dolor atravesaría su alma.
La huida a Egipto: El sufrimiento de María al tener que huir de noche junto a San José y el Niño Jesús para salvarlo de la persecución del rey Herodes.
La pérdida de Jesús en el Templo: La angustia que sintió al darse cuenta de que Jesús se había extraviado y la búsqueda durante tres largos días.
El encuentro de Jesús con la cruz a cuestas: El dolor de María al ver a su hijo malherido cargando la cruz camino al Calvario.
La crucifixión y agonía: El sufrimiento inmenso al pie de la cruz, siendo testigo de la crucifixión y de la agonía de su hijo.
El descendimiento: El dolor desgarrador al recibir en sus brazos el cuerpo sin vida de Jesús al ser bajado de la cruz.
El entierro de Jesús: La profunda soledad y tristeza al acompañar el cuerpo de su hijo hasta el sepulcro.
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