Madre amorosa que conoces el dolor y el sufrimiento, hoy acudo a ti con el corazón lleno de esperanza para suplicar tu poderosa intercesión ante tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo.
a quienes están postrados en una cama, sufren en los hospitales o cargan con el peso del dolor físico y espiritual. Extiende, Madre mía, tu manto protector sobre ellos.
y paciencia para sobrellevar la prueba. Si es la voluntad de Dios, concédeles el milagro de la salud y la restauración completa de su cuerpo y de su alma. Y si la carga es pesada, dales la paz para no desfallecer y siéntate junto a su cruz, como lo hiciste al pie de la cruz de Jesús.
Ruega por nosotros y por todos los que sufren, para que nunca nos falte la fe ni la esperanza en el amor misericordioso del Padre.
Amén.
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