"¡Oh, Virgen Santísima de Guadalupe, Reina de los cielos y Madre de todos los hombres!
Hoy acudo a ti con la confianza de un hijo a su madre, para encomendarte a mis queridos hijos (menciona sus nombres).
Te pido con todo mi corazón que los cubras con tu manto protector, librándolos de todo mal y peligro. Que sus cuerpos estén sanos, sus espíritus fuertes y que tu santa guía los conduzca siempre por los buenos caminos de tu Hijo Jesús.
En tus manos pongo sus necesidades, sus luchas y sus anhelos. Tú sabes bien lo que necesitan. Haz que su fe crezca cada día y que su corazón se llene de amor y esperanza.
Si algún día se alejan, búscalos con ternura y condúcelos nuevamente al corazón misericordioso de tu Hijo. En ti confío su presente y su futuro.
Amén."

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